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La maldición que nos une.

Epilogo: historias.

I

Una moneda.

Ambos estaban felices de haber vuelto a su hogar que bailaron en los pastizales dando vueltas como un par de locos a los que parecía no importarles la lluvia que caía del cielo.

Cuando el éxtasis finalmente terminó y se permitieron descansar, corrieron hacia la cabaña para poder refugiarse, tal como lo habían hecho una vez, en otro tiempo, pero a diferencia del otro, nada pasó esa noche entre ellos, aunque casi se da el momento, pero tal como se lo había dicho su guía no tenían la necesidad de apurar las cosas, sabían que habría tiempo, mucho tiempo para amarse.

Al día siguiente, al despertar uno cerca del otro, les pareció escuchar la llegada de un vehículo, así como diversas voces masculinas, y una de estas particularmente se les hizo conocida.

La pareja de hechiceros se sonrió en complicidad, y sabiendo ya lo que tenían qué hacer abrieron la puerta de la cabaña para recibir al recién llegado.

—¿Quiénes son ustedes? —preguntó el hombre barbón, semi canoso.

—Sólo una pareja que busca vivir en paz, señor.

Respondió él, sacando algo de entre su bolsillo que alertó por un momento al hombre y sus lacayos, hasta que vieron de lo que se trataba: una moneda de oro.

Hiccup sólo sonrió tímido y se la ofreció.

—¿Me puede vender esta cabaña, señor?

II

Adoptados

Pensaron que en el corto tiempo que habían convivido (conscientemente), habían conocido en su totalidad a August y Phelma, pero ahora con esa nueva oportunidad que tuvieron, Hiccup y Astrid pudieron ver y experimentar que tan valiosas fueron, eran y serían esas personas para ellos.

August y Phelma se convirtieron para los hechiceros en esos padres comprensivos que tanta falta les habían hecho, en especial para Astrid que, ciertamente, se convirtió en la consentida de August y Phelma porque para el hombre y la mujer era como cuidar a la hija que habían perdido, mientras que para Hiccup, Phelma era como la suegra que todo el mundo quería por ser comprensiva, amable y trabajadora mientras que August fue tanto como un padre, un suegro y sobre todo un mentor que le enseñó acerca de diferentes oficios, siempre le estaría agradecido a él y a su esposa por haberlos acogido como si fueran parte de su familia.

III

Casados por tercera ocasión.

Pese a saber que seguían casados, para los demás que recién los conocían (de nuevo) no lo estaban, y ya que sus adoptantes y anfitriones tenían reglas muy especificas para poder compartir la cama (aunque ellos ya lo habían hecho a escondidas) fue que aceptaron realizar una pequeña ceremonia para celebrar su matrimonio por tercera ocasión.

Debido a que todo lo que habían tenido lo habían perdido en ese otro tiempo, Hiccup se ocupó de buscar de nuevo una argolla especial para proponérselo a Astrid, y tal cual como en el otro tiempo, encontró una que era muy parecida a la que le había dado antes, pero no sólo eso le consiguió también buscó un brazalete, sólo que a diferencia del anterior que simbolizaba a la familia que habían tenido, este representaría una promesa para el futuro, pues en este estaba el símbolo de su unión, así como tres dijes que representarían a sus futuros hijos, así como otros 6 dijes de dragones, tres que eran por sus guías y los otros tres por los hijos que esperaba su amigo tuviera algún día.

Astrid quedó encantada con sus obsequios y, en secreto, ella se encargó de buscar las argollas matrimoniales, también parecidas a las que alguna vez tuvieron.

Finalmente, en el mes de marzo del año 2010, ambos ataron nuevamente el lazo.

IV

Una señal

—No me siento bien.

Bastó ese pensamiento y un muy mal día de trabajo para que Astrid cayera en cuenta de que algo le pasaba a su cuerpo y mejor aun lo comprobó cuando no aguantó las náuseas y corrió fuera del invernadero en donde trabajaba para expulsar lo poco que había comido.

— Astrid, dios santo… ¿te encuentras bien? ¡Estás pálida, hija! —exclamó Phelma en cuanto la alcanzó.

—Estoy bien. —le sonrió ella contenta,

Pese a lo mal que se sentía, estaba consciente de su malestar y también de la fecha en la que estaba, era agosto del 2011, el efecto del anticonceptivo que se había tomado en el mundo oculto había perdido efecto y si todo salía bien, todo parecía indicar que un nuevo miembro de la familia llegaría en abril.

Hiccup se pondría muy feliz, pensó, aunque por otra parte se dio cuenta de que pronto tendrían que despedirse de su familia adoptiva para seguir por un nuevo rumbo.

V

Latidos

Hiccup se puso a llorar cuando escuchó los rápidos latidos de su "pequeña" saliendo del aparato que la Dra. Atali manipulaba, al mismo tiempo que esperaba ansioso porque la doctora interpretara las imágenes que veían en el monitor.

—Aquí está su hijo. —señaló la médico un punto en la pantalla. —Parece que va muy bien, se ve un poco más grande a como se vio en la primera revisión. Aunque les advierto que aun no es posible saber el sexo.

Hiccup y Astrid no cabían de la felicidad al ver el monitor y no necesitaban saber el sexo pues ellos estaban seguros de lo que sería, si habían hecho las cosas bien, pronto tendrían a su pequeña de nuevo con ellos.

VI

Nueva casa, viejos amigos.

—Hiccup, la conseguiste…—susurró Astrid maravillada, viendo la propiedad que sería su nuevo hogar y la cual era exactamente la misma que habían tenido.

—Sí, la pareja que "asustamos" hace unos años se mudaron a un sitio más pequeño, les ofrecí una oferta que no pudieron rechazar… —presumió este.

—¡Hiccup, me encanta! —se abrazó Astrid a él. —Sólo que ahora sí le haré unos cambios antes de que llegue Zephyr. —se sobó su plano vientre con amor. —¿Recuerdas la bañera de la que platicamos una vez? —preguntó coquetamente.

—P…por su puesto, y ¡claro! ¡Tú has lo que quieras, es tu casa! —le sonrió Hiccup enrojecido, para luego buscar algo presuroso entre su mochila. —¿Y qué dices, Mi lady? ¿Quieres capturar este momento?

Astrid sonrió levemente al ver la cámara.

—Claro.

Ahora con poses naturales y hasta divertidas, Hiccup y Astrid le sonrieron a la cámara, aunque estas no estaban saliendo nada bien.

—Dioses, Hiccup… eres pésimo fotógrafo… ¡dame eso! —se la arrebató Astrid, regañonamente.

—No puedo enfocar bien y menos si me estás estirando, además aún no hacen de esas camaritas para que puedas ver lo que estás tomando, ¿cómo sé si le atino o no? —se justificó este quejumbrosamente.

—¡Ush… ya cállate y sonríe! —intentó Astrid ahora tomar la foto.

El hechicero se puso a su altura y sonrió, pero al momento que vieron lo que había capturado la hechicera, sólo se vio ella y él había salido a la mitad.

—Y dices que yo soy pésimo… —balbuceó.

—Ush… cualquiera se puede equivocar. —se justificó ella orgullosa, borrando la fotografía para intentarlo de nuevo.

—¡Hola! ¿Así que ustedes son los nuevos vecinos?

Esa voz. Tanto Hiccup como Astrid se paralizaron por un breve momento para luego sentir una gran emoción por dentro.

—Ok… sé natural cariño, ellos no nos conocen…

—Lo sé. —balbuceó Hiccup emocionado, carraspeó un poco y encaró al recién llegado que iba junto con su hermana.

—Así es, Hiccup Haddock, mucho gusto. —Le ofreció la mano. —Y mi esposa Astrid.

—¡Hola! —saludó esta radiante de felicidad en especial al ver a su querida amiga.

—Dagur Deranged y mi hermana Heather. —se presentó el detective.

—Mu… mucho gusto. —dijeron ambos hechiceros titubeantes, pero a la vez muy felices.

—¿Sucede algo? —preguntó Heather al notarlo.

—No, nada… sólo estamos felices, ya sabes… por la nueva casa y por los "nuevos amigos" —dijo Astrid. —Tú y yo… creo que seremos muy buenas amigas.

—¿En serio? —dijo la de cabello negro un poco extrañada, pero a la vez interesada por conocer también a esa chica. —Veo que tienen problemas… —señaló la cámara. —¿Quieren que les ayude?

—¡Te lo agradeceríamos mucho! —aceptó la hechicera, dándole la cámara. —Hiccup.

—Lo sé.

La pareja se juntó lo más que pudieron y, con unas sonrisitas y sus dedos haciendo una V de la victoria, dejaron que la futura jardinera capturara ese momento.

VII

Cosas que no se pueden cambiar.

Conocer nuevamente a Heather, le supuso a Astrid ver todo el drama detrás de la historia de amor de su amiga con Fishlegs y el conflicto con Ruffnut, la cual incluyó ver cómo ella terminaba con el regordete a causa de que este, en una noche de copas, durmió con la gemela y la cual salió embarazada, aunque según la Thorton no estaba segura quién era el padre, pues también había dormido con Snotlout y Throk en un periodo corto de tiempo.

Astrid, pese a saber que todos esos eventos pasarían y saber quién era realmente el padre del futuro Nuffnut, no pudo hacer nada, en primero porque no sería correcto y en tercero porque en un futuro podría quitarle a un niño una persona que veía como su padre. Fishlegs en su otro tiempo, se había convertido en un padre cariñoso y pareja buena para Ruffnut.

Así que, dejaría que las cosas siguieran su curso, y aunque Heather y Ruffnut sufrieran ahora, sabía que en unos años serían unas mujeres plenas y muy felices.

VIII

Cosas que sí se pueden cambiar.

Hiccup vio el anuncio para vendedor de auto cuando fue a comprar su mamá móvil, pero lo ignoró, lo único de lo que se cercioró es que Harald no estuviera ahí, fungiendo un puesto que no le pertenecía.

Para su buena suerte, cuando preguntó por el supervisor se vio atendido por otra persona que no era el invocador. Eso lo alegró.

Todo parecía indicar que Toothless, Alúmini y Stormfly estaban cumpliendo con su palabra y los seguían protegiendo desde lejos, y por ello les estaría eternamente agradecidos.

Así que, libre de futuras amenazas fue a solicitar una oportunidad en el lugar donde realmente le interesaba.

Llenó su papelería y la entregó personalmente en la academia de policías de Berk.

IX

Temores.

Con abril próximo a llegar, Astrid comenzó a presentar los temores que conllevaba un embarazo, el momento que había evitado alguna vez en varias etapas de su vida estaba por llegar y se sentía frustrada al respecto.

¿Le dolería? Era lo que más le preocupaba además del hecho de saber que nunca había cuidado realmente de un bebé. ¿Sabría qué hacer? ¿Sabría darle de comer, bañarla, vestirla? ¿Y si enfermaba qué debía hacer?

El hacerse demasiados cuestionamientos hizo que sufriera un poco de depresión preparto, sin embargo, en todos esos momentos, Hiccup la acompañó de cerca, la consoló y le hizo ver que todo estaría bien, además también que pronto verían a su pequeña.

Con ese argumento, Astrid pudo tranquilizarse, pues sus anhelos por ver de nuevo a su hija eran mayores a sus temores ya que su niña para ella lo significaba todo.

Y así en la madrugada del 20 de abril, justo a las 4:15 de la mañana una pequeña bebé llegó al mundo y para los orgullosos y felices padres no cabía duda de que se trataba de ella.

Zephyr había regresado con ellos.

X

Cosas diferentes.

Ser padre primerizo era realmente agotador, Astrid y Hiccup experimentaron esa parte de la paternidad por primera vez; sin embargo, a diferencia de sus versiones hechizadas se permitieron hacer uso de la magia, tanto para cuidar de Zephyr como para mantenerla entretenida.

Y es que la pequeña Zephyr era un mar de lágrimas si su papá no le dedicaba al menos unas horas de su vida, así que cuando este se iba a trabajar, Astrid se quedaba con una pequeña llorona, pero ¿qué hacía ella? Fácil: magia, desde mostrarle su vibrante y hermoso egni, cantarle, hasta hacerla levitar para entretenerla, Zephyr a leguas se veía que gozaba de las alturas, y eso no era más que un rasgo proveniente de Hiccup que no sólo le había heredado su apariencia en un gran porcentaje, también la personalidad.

—Te entretienes, mi vida. —jugaba con ella mientras la tenía levitando, y la niña movía sus brazos como si estuviera nadando, estaba muy emocionada. —después te paseo más porque creo que Heather ya viene…— le dijo, haciéndola flotar hacia ella, cuando…

—¡Oye, Astrid!… ¡Tengo un chisme que contarte y que no me podía aguantar hasta…

La jardinera, que había entrado abruptamente por la puerta principal, se silenció, al ver como la feliz bebé volaba hacia los brazos de su madre.

Astrid se sobresaltó pues no la esperaba todavía y sólo alcanzó a reírse nerviosamente.

—Ah… eh…Mmm—la jardinera se quedó sin habla y parpadeó un par de veces pensando que había visto mal. —¿Es… mi imaginación o Zephyr estaba como que volando?

Astrid sólo rio con su bebé en brazos.

—Heather… ¿Te puedo contar un secreto?

XI

¿Cuándo?

Marzo 2014.

—Hiccup, estoy embarazada… ¡Otra vez! —anunció Astrid felizmente, mostrándole la prueba de embarazo a su esposo.

Hiccup, que estaba alimentando a Zephyr con una papilla quedó incrédulo ante lo que sus oídos habían escuchado.

—¿Qué?... ¿Cómo? … ¿cuándo? —preguntó confundido.

—Pues creo que esa noche cuando te ofrecí a hacerte un masaje hace unas semanas… —recordó Astrid juguetonamente. —¿Cómo? Pues tú sabes cómo fue…

Hiccup enrojeció y se sacudió.

—No… no… me refería a eso… digo… ¿Hace unas semanas dijiste? Es decir… —no podía hablar de la emoción que comenzaba a sentir por dentro.

Astrid asintió, sabía exactamente lo que su esposo estaba preguntando.

— si mis cálculos no fallan se supone que debe ser para finales de octubre, pero… yo creo que será para el 5 de octubre.

Hiccup no pudo ocultar su emoción y se hincó frente a su esposa para colmarla de besos.

—Nuffink, hijo…—chilló Hiccup, abrazándose a su esposa. — No puedo esperar para volverte a ver otra vez.

XII

Una segunda oportunidad para él

Odiaba su arma, un carrete con hilo no era precisamente un arma, pensaba un joven hechicero quien recientemente había sido clasificado como uno siniestro, sólo porque con su hilo podía manipular a voluntad todo ser vivo, siempre y cuando no fuera hechicero, en pocas palabras era un titiritero.

Su dragón guía Senko se había molestado, y le adjudicó toda la culpa, diciéndole que era por la debilidad de su egni.

El muchacho odiaba que lo llamara débil o inútil, odiaba que su guía en lugar de aconsejarlo sólo le viera todo lo negativo, pero ¿qué podía hacer? Era lo que le había tocado tener: un arma inútil y un dragón quejumbroso.

—Oye chico… ¿tú eres Skip? —escuchó de repente tras él.

El muchacho se sobresaltó, estaba tan distraído que no sintió la fuerte presencia que se posó detrás de él. Con temor, se giró viendo que era un hombre que, en apariencia, no parecía ser la gran cosa, pero que se veía sumamente imponente pues iba montando un dragón enorme de tipo Skrill

—¿Q-quién pregunta? —preguntó temeroso.

—Viggo Grimborn, ¿eres o no aquel que llaman Skip, un hechicero titiritero?

—Pues es el título que me acaban de dar. —respondió este ya más relajado.

Ante su respuesta vio que el hombre esbozó una leve sonrisa.

—Por fin te encontré, chico, he estado buscándote de academia en academia.

—¿A mí? ¿Por qué?

—Quiero que seas mi aprendiz, para que te conviertas en un gran cazador.

El muchacho dejó caer su mandíbula con sorpresa y sonrió, todo parecía indicar que tendría una nueva oportunidad para demostrar su valía, aunque su dragón no estuviera del todo satisfecho con esa oferta.

XIII

Te lo dije.

A diferencia del primer embarazo, con este segundo Astrid y Hiccup la pasaron mal en varios momentos, Nuffink a diferencia de Zephyr había resultado ser más "escandalosito" en el vientre de su mami, quien casi al termino ya no aguantaba más las molestias y los dolores, además que cuidar también de una pequeña tenía agotada a la madre más de lo normal.

Pero aguantaría, era lo que pensaba Astrid para darse ánimos, sabía que esos malestares pronto pasarían y todo valdría la pena si era para volver a ver a su hijo. Lo mismo pasando con Hiccup que hacía y deshacía cuanto pudiera para tener a Astrid confortable.

Sin embargo, siendo la madrugada del 5 de octubre del 2014 ya no aguantó más, la fuente se le había roto y las contracciones comenzaron y cómo ya era sabido, su parto se estaba adelantando, ahora lo que faltaba saber es si se daría en las mismas circunstancias. En todo lo que llevaba de revisiones la doctora le había asegurado que Nuffink estaba en una buena posición, pero ese día…

—El bebé está en mala posición y está perdiendo oxígeno, vamos a intervenir a su esposa, ella ya dio su consentimiento. —le avisó la médico en turno a un preocupado Hiccup que no hacía más que mecer con insistencia (pero con delicadeza) la carriola donde su hija dormía.

La historia se estaba repitiendo, pensó el frustrado Hiccup, quien a pesar de saber que, en otro tiempo, tanto su hijo como Astrid salieron bien, no pudo evitar sentirse preocupado, como un inútil sin poder hacer nada. Quería llorar, de sólo imaginarse que en esos momentos Astrid estaba sola, con un montón de médicos que estaban por abrirla del vientre; quería ir con ella, pero no podía dejar solita a su hija, ya le había avisado a Dagur para saber si Heather o él lo podía apoyar con Zephyr, pero todavía no llegaban lo que lo hacía sentirse más desesperado.

—¡Hiccup!

—Ya llegamos. ¿En qué te apoyamos?

Alzó la cabeza inmediatamente y sintió alivio al ver que Dagur y Heather habían llegado, y era tanta la frustración que sentía que se abrazó a ellos buscando un poco de consuelo, pero a la vez agradeciendo que estuvieran ahí.

—Nosotros también.

Esa voz. Abrió los ojos con sorpresa, y aun estando abrazado a sus amigos, vio que tres personas más habían llegado al sitio.

Un chico y dos chicas que no esperaba ver, no al menos en ese día. Casi se pone a llorar de la felicidad.

—Te dije que nos volveríamos a ver, amigo.

XIV

¿Eres feliz?

Astrid se mecía relajada en una mecedora doble de jardín que Hiccup recién había comprado, en sus brazos cargaba un pequeño bultito en donde se podía apreciar a un pequeño bebé rubio dormido. Ella cerró los ojos también, se sentía agotada, después de todo había sido muy dura la intervención y aun sus heridas no se curaban del todo, pero todo había valido la pena pues tenía a su pequeño hijo de nuevo en sus brazos.

A lo lejos podía escuchar la risa de su hija que entretenida con los dragones guía (en su forma original) parecían tener un agradable día de campo, o más bien agradable día en el jardín de su casa.

—Astrid… ¿no tienes frío? ¿Quieres que te ayude para que descanses un poco?

Abrió los ojos somnolienta, viendo a su querido esposo con esa cara de preocupación que llevaba cargando casi desde el nacimiento de su hijo.

Asintió levemente, sabía que él insistiría en cargar al pequeño de todos modos, así que esperó a que se sentara a su lado y se lo pasó.

El pequeño bebé se removió un poco con el cambio, pero Hiccup con sus arrullos pronto lo tranquilizó, y con Nuffink dormido, Astrid se recargó también en el brazo de su marido y cerró sus ojos.

—¿Estás bien? ¿No quieres ir a la cama?

—No, así estoy bien. —respondió ella, deslumbrando mucha paz en su rostro.

Hiccup la contempló de reojo y simplemente se maravilló, a su perspectiva Astrid era la que más aportaba en su relación, la que le había regresado a sus hijos de nuevo, a costa de sus temores y de su cuerpo, también lo hacía muy feliz, pero ¿ella lo era?

—Astrid…

—Mmm…

—¿Eres feliz?

La hechicera soltó una risita.

—Estoy adolorida. —respondió sin abrir sus ojos. —Pero soy muy feliz.

XV

El tercero.

Año 2018, noviembre.

—Hiccup… estoy embarazada otra vez. —anunció Astrid tenuemente, mientras que Hiccup se entretenía lavando platos.

Este, detuvo su labor, se giró hacia ella y la vio con incredulidad, los guías que también estaban presentes también se silenciaron.

A diferencia de los anunciamientos de embarazos anteriores, en lugar de sentirse felices, todos se mostraron preocupados.

—¿Y está bien el bebé? —fue lo que preguntó primeramente él, acudiendo con ella para sentarla en una de la sillas.

—Dentro de lo que cabe. —se encogió Astrid de hombros, sin mucho ánimo. — pero también salió ese cuadro de anemia, pese a que me he cuidado mucho. —dijo con tristeza, conteniendo unas enormes ganas de llorar.

—No, tranquila Astrid. —consoló Stormfly, hincándose a la par con Hiccup frente a ella, mientras que Toothless y Alúmini se ponían a sus costados para darle su apoyo.

—Ahora sí vamos a hacer las cosas bien, vas a ver que todo estará bien, Astrid. —prometió Hiccup tomando su mano. —nuestro bebé y tú estarán bien.

Astrid asintió entristecida, confiando plenamente en las palabras de su esposo.

A partir de ese momento, todos, incluyendo los niños, se dedicaron a cuidar a Astrid con esmero, pero, como lo había dicho Toothless una vez, las cosas podían llegar a repetirse y tal parece que no había errado pues pese a todo los cuidados y precauciones que habían tenido con el embarazo, a las 12 semanas exactas, Astrid sintió un fuerte dolor en el vientre que la llevó al hospital y al cabo de unas horas se volvió algo inevitable.

Había perdido de nuevo a su bebé.

XVI

Hermanito.

El duelo y la depresión también fueron inevitables, aun cuando ya habían vivido todo eso alguna vez, ambos padres sentían con esa pérdida como si les hubieran arrancado a sus hijos otra vez.

Pero, así como en el otro tiempo, honraron a su hijo de la misma forma, haciendo exactamente lo que habían hecho y conscientes de lo que conllevaba hacer eso, sembraron un pequeño arbolito en el jardín de su casa y por medio de su magia combinada lo hicieron crecer hasta volverlo más grande que ellos mismos.

Habían creado de nuevo la reliquia que representaba el poder del futuro, pero para ellos y sus niños era simplemente el árbol "Hermanito."

XVII

Stormfly

Todo el mundo parecía tan en paz, pensaba Stormfly mientras caminaba por las calles del centro. En todos los años que llevaba viviendo ahí, cada vez que iban al centro de la ciudad, trataba de pasar por desapercibida por cierta cafetería en donde no sabía si seguía existiendo un muchacho el cual a pesar de los años pasados y estar en otra línea de tiempo diferente no había podido olvidar.

Astrid y Alúmini siempre le decían que debía atreverse e ir a buscarlo e incluso conquistarlo de nuevo, que ya no había impedimento para que ella fuera feliz, pero la dragona se rehusó una y otra vez, ya que no le parecía correcto hacer uso de lo que ya sabía para atraerlo, sentía que si hacía eso esa persona especial para ella no tendría libre albedrio, por eso evitaba pasar por dicho lugar cada vez que iban de compras.

—¡Anden! ¡Que luego se hace tarde, ya me quiero ir! —se quejó, caminando de reversa, viendo como su ama, Alúmini y Heather le hacían caras por estarlas apresurando.

La dragona sólo rio y siguió caminando sin mirar siquiera por donde iba, hasta que vio las consecuencias de andar como una tonta.

—¡Cuidado!

Chocó con alguien que iba corriendo, cayendo de rodillas y casi de cara al suelo. Se sintió avergonzada y realmente estúpida, que se reincorporó precipitadamente para disculparse.

—¡Dioses! Lo siento, no iba prestando atención al camino y….

Sin embargo, no pudo terminar su oración cuando vio a la persona con la que había chocado, y el cual también con una expresión apenada en el rostro, se levantó para después tenderle la mano.

—Ni yo. No te preocupes. Oh… ¡estás herida!

La paralizada dragona reaccionó torpemente y llevó su mirada hacia donde él señalaba; tenía una herida en la rodilla tal como la que alguna vez se había hecho en otro tiempo.

Entonces eso significaba que…

¿Se repetiría de nuevo su historia?

—Oye Rorik… —llamó de repente una mujer, que llegó corriendo hacia donde estaban ellos. —¿Estás bien?

"¿Quién era ella?" —pensó la nadder intercambiando su mirada tanto con su conocido como con la extraña.

Parecía que ambos se conocían muy bien.

—Estoy bien, pero si quieres toma el tren sin mí, yo me aseguraré de que ella esté bien.

—De acuerdo. Te espero en casa. — le sobó esa mujer el brazo y se alejó corriendo.

Stormfly se entristeció, pues todo indicaba que sí había cambios en esa nueva línea de tiempo.

—Oye… ¿Te encuentras bien? ¿Te duele?

Stormfly se levantó por si sola del suelo.

—Estoy bien, no te preocupes… no tienes que ayudarme… de seguro perderás el tren, mejor ve con tu… tu…

—¿Mi hermana? —terminó él por ella, frunciendo el entrecejo.

—¿Tu hermana?

Eso era algo nuevo.

—Sí, y no te preocupes, la muy sinvergüenza de seguro está muy feliz de irse sin mí.

"Ah… sí, ¿por qué será? Por cierto… ¿dónde están Astrid y las demás?" —pensó la nadder viendo a su alrededor, para buscar a sus amigas, pero tampoco las vio y fue que cayó en cuenta del motivo. —"Aaaaahhh, esas desgraciadas también me la aplicaron, se fueron sin mi"

—Anda, vamos… deja te ayudo, sé donde hay una farmacia y si quieres puedo invitarte un café, conozco un lugar en donde los preparan muy bien.

Stormfly sólo sonrió, viendo que Rorik no había cambiado y pensando que si el destino los había hecho encontrarse de nuevo debía darse ahora si una oportunidad para ser feliz.

—Claro, me encantaría.

XVIII

Alúmini y Toothless

Después de tanta espera, de tanto dolor, de tanta entrega los dragones furias vieron consolidados los frutos de su esfuerzo.

Era diciembre del año 2020 y sin una batalla de por medio, o hechiceros intentando quitarles unas armas inexistentes a unos pequeños niños, unos padres dragones apreciaban con tranquilidad como los huevos se iban a agitando conforme se acercaba la hora del alumbramiento.

Todos estaban a la expectativa, en especial Zephyr y Nuffink quien serían las personitas a las que los dragones seguirían en su respectivo rol de guía, y tal cual como en el otro tiempo planeaban darles aquellos nombres tan feos, según Astrid.

"¿Falta mucho, papi?" era la preguntante constante que los menores hacían a su padre, quien sólo les respondía "Ya falta poco"

Para el punto del atardecer, los huevos comenzaron a abrirse, creando la típica explosión que fue contenida por la magia del hechicero y de estos salieron 3 pequeños dragones que rápida y curiosamente comenzaron a revolotear alrededor de sus padres.

Toothless y Alúmini estaban felices, pues al igual que sus amigos, ellos por fin habían recuperado a sus hijos.

—Bienvenidos sean… Ruffrunner, Dart y Pouncer. Los habíamos esperado con ansias y por mucho tiempo.

XIX

Reconciliaciones

El jardín de frente de la casa Haddock-Hofferson se convirtió en todo un patio de juegos después de la llegada de los dragones, quienes felices se la pasaban horas jugando con los niños cuando estos terminaban con sus deberes.

Ya no había peligro por el cual preocuparse así que los menores jugaban en total libertad, y si en dado caso alguien se acercaba con malas intenciones, sería repelado por la misma barrera que Hiccup había construido (de nuevo)

Sin embargo, había una excepción para aquellos catalogados como "bienvenidos".

—Oye Zephyr, después de terminar con el concurso de dibujo ¿podemos comer algo? Pouncer y yo ya tenemos hambre.

—Sí, pero primero que Ruffrunner y hermanito decidan quién es el mejor dibujando. ¿Verdad Dart?

La pequeña dragona asintió viendo a su dormilón hermanito dragón que pasaba sus tardes somnoliento en las ramas del árbol hermanito, cuando de repente sintió unas presencias desconocidas, y apenas iba alertar cuando vio un par de siluetas haciéndoles sombras a ellos y a sus pequeños amos.

—Vaya… pero que bien dibujan ambos. —halagó una mujer con una suave voz.

—De seguro eso es por parte del payaso de mi cuñadito. —dijo otro quejumbroso.

Los niños y dragones miraron a los recién llegados con miedo, aunque la mujer se les hizo que se parecía mucho a su madre.

—¡Mami! —gritaron ambos niños al mismo tiempo. —¡Papáááá!

Y estos, ya advertidos de las presencias desde el patio trasero salieron disparados con sus armas en mano, Hiccup con Inferno 2 y Astrid con el instrumento que había adoptado y con cielo haciéndole segundas.

—Vaya… que recibimiento. —se burló el joven. —¿Así nos recibes después de tanto tiempo, hermanita?

Astrid rio y se notaba una genuina felicidad en su rostro al ver quienes eran, pero aún así no bajó el arma.

—Sabes hermanito que Camicazi y tú siempre serán bienvenidos a mi casa, esto…—señaló al arma. — no es por ustedes, sino por 3 personas de allá. ¿Verdad Hiccup?

—En efecto. —respondió este, apuntando su arma hacia el exterior de la barrera, donde aguardaban otro grupo de 6 personas, además de sus respectivos dragones.

Tres que podrían ser desagradables, otra que era conocido y bienvenido al igual que sus dos hijos.

—Ellos dicen que están arrepentidos, y si supieran que tan fastidiosos se han vuelto tratando de encontrarlos, casi desde que se fueron, no lo creerían. Nosotros obviamente no los ayudamos. —contó Fare riendo. —No fue hasta que escucharon el rumor de que una chica había cruzado por un portal "misterioso" que investigaron hasta que tu mamá, Hiccup, dio con el portal que conecta a este mundo.

—Claro… —rio Hiccup, bajando su arma, imaginándose quien había sido esa chica. —Camicazi, Eret y tus hijos pueden pasar.

La rubia atenta a la invitación alentó a su marido e hijos a seguir adelante para pasar por la barrera.

—Ay, no puedo creerlo, Eret Jr. estás enorme. —halagó Astrid enternecida.

—¿Tu eres mi tía Astrid? ¿La que posee a la increíble Cielo y viajó en el tiempo y se casó con Hiccup Haddock, ex enemigo de la familia y que tiene una increíble arma que dispara fuego?!

—Exactamente la misma, vaya hermana, parece que les has hablado de mí y de Hiccup. — rio Astrid. —¿Y ella es? —preguntó señalando a la niña.

Camicazi rio.

—Astrid Haper… le puse así para no tener que llamarla Erat. —contó Camicazi, haciéndose la desentendida. —Anda, hija saluda… es tu tía Astrid y tío Hiccup.

La pequeña eufórica corrió a abrazar a Astrid, quien la recibió con mucho gusto.

—Mucho gusto linda. ¿Quieren conocer a mis hijos?

—¡sí! —respondió la menor y Eret Jr. también asintió.

—Zephyr y Nuffink… vengan, ellos son sus tíos Camicazi, Eret y Fare y sus primos Eret Jr. y Astrid Haper.

Los dos niños después de la sorpresa inicial corrieron a saludar a sus mayores, y ya cuando tocó el turno de los niños no pudieron evitar comenzar a analizarse entre ellos, y a preguntarse desde edad y escolaridad y los nombres de sus respectivos dragones, mientras que 3 personas en el exterior observaban todo expectantes.

—¿Realmente no los dejarán pasar? —preguntó Camicazi con cierto tono burlón.

Hiccup y Astrid se miraron entre sí.

—¿Saben si seguirán con sus idioteces? —preguntó el hechicero.

—No lo creo. El desgraciado del abuelo Hofferson ya se murió, aunque dejó de manipular a papá desde ese día de la casi boda y tu fastidioso abuelo, Hiccup, también murió hace tiempo.

—Ya veo, con que algunas cosas también cambiaron allá. ¿Astrid? ¿Qué dices?

La rubia suspiró, viendo al hombre que la miraba con cierta añoranza y arrepentimiento.

—Creo que… no perdemos nada… y tu padre, Hiccup, sigue con vida… tal vez es hora de terminar con estos rencores.

—Sí, la de ellos… porque… realmente nosotros nos somos los rencorosos.

—Sí, solamente les gusta hacerlos sufrir, neh, se lo merecen. —comentó Fare, viendo a su viejo y a los otros dos.

La pareja de hechiceros sólo rio con las ocurrencias del menor de los Hofferson, y prosiguieron a abrir la barrera e invitar a los que seguían afuera.

Todos merecían una segunda oportunidad, en el caso de los padres de Hiccup y padre de Astrid habían perdido la cuenta de las oportunidades dadas, pero al parecer finalmente habían aprendido la lección al menos eso es lo que sintieron ambos hechiceros al ser abrazados por sus respectivos padres y más cuando estos tres aceptaron finalmente su relación y sólo les desearon la felicidad con o sin ellos.

—Zephyr, Nuffink… —llamaron ambos a los niños que estaban impresionados con la presencia de esos adultos mayores. —Vengan… vengan a conocer a sus abuelos.

—¡¿Los abuelos?! ¡Son los abuelos!

Ambos niños se emocionaron y corrieron a saludar y conocer a sus abuelos, pues si algo habían hecho sus padres fue haberlos criado sin ningún tipo de malicia en su ser.

XX

El tío Fare.

Fare era gruñón, seco, poco social, pero en cuanto conoció (de nuevo) otro mundo diferente al mundo oculto no pudo evitar enamorarse de este, tanto, que después de su primera visita ocasionalmente se daba sus escapadas para visitar a su hermana y sobrinos, y claro, al cuñadito o al menos así fue hasta que un día, que llegó inesperadamente se encontró con que su hermanita tenía una visita, una socia que había llegado de otro pueblo para hablar con Astrid sobre unas cosas de unos invernaderos y con la que quedó totalmente embobado, o al menos eso decía su guía.

Le tomó mucho tiempo reconocer lo que sentía al mismo tiempo que sus visitas al otro mundo se hacían más frecuentes.

Un día, ya no pudo ocultarlo, le confesó a su segunda hermana mayor que estaba enamorado y por esa persona renunciaría a ser el heredero de los Hofferson.

Astrid y Camicazi lo apoyaron, la primera ayudándolo a establecerse en ese otro mundo, Camicazi tomando el rol que, por orden de nacimiento le correspondía. Mientras que Axel, a pesar de que se había quedado sin su varón heredero lo único que le importó es que sus tres hijos fueran felices, y si tenía que dejar a Fare, así como a Astrid, así lo haría… y así lo hizo.

XXI

Hechiceros del tiempo

Los años fueron pasando y pronto llegó el momento en que Zephyr y Nuffink recibieran sus armas, pese a lo anteriormente ocurrido tanto Hiccup como Astrid pensaron que no podían privar a sus hijos de esa magia que los hacía especiales, por eso, desde su nacimiento habían extraído su egni para posteriormente crear las armas; llegado el momento sus hijos las liberaron y comenzaron a entrenar en conjunto con ellos para que aprendieran a manipularlas, pues si de algo estaban advertidos tanto por sus familiares y dragones es que con los últimos lamentos de la bruja Adara se había esparcido la información de los hechiceros del tiempo que con el tiempo se volvieron rumores.

Con el paso de más años, supieron que no habían errado pues poco a poco se fueron encontrando con hechiceros que los buscaban y a los cuales tenían que silenciar de un modo u otro.

XXII

El tiempo no perdona.

Estaba en sus últimas, ya lo presentía, es lo que pensaba un anciano en completa calma que yacía acostado en su cama y quien rememoraba su vida a través de unas viejas fotografías que adornaban su habitación, desde su tercera boda con su querida y ahora difunta esposa, hasta las bodas de sus hijos.

Había sido una buena vida, no podía quejarse, el haber conocido a Astrid mediante un hechizo fue lo mejor que le pudo haber pasado, incluso con sus bajas.

Ella ya se había ido hace tiempo, de algún modo u otro las marcas en sus manos no se habían equivocado, su vida fue más corta que la de él, y él tuvo que estar sin ella durante casi 20 años. Había sido doloroso, pero se mantenía firme por sus hijos quienes eran los únicos que le quedaban al igual que los hijos de Toothless. (sin contar a sus nietos o nuera y yerno)

Stormfly también se había ido tiempo después que Astrid, pero a comparación de Alúmini, terminó su vida como una humana a lado de la persona a quien siempre amó y que la amó tanto como para tomar un brebaje que de vez en cuando lo convertía en dragón.

Sí, así había sido casi toda su vida, entre amores, amigos y experiencias de las que pocos podían presumir, pero el tiempo ya había hecho lo suyo con él y a pesar de que sus hijos podían revertirlo, y que incluso pudieron hacerlo con cualquiera de los suyos, no lo aceptó, ni sus seres queridos en su momento, simple y sencillamente porque así era la vida la cual debía seguir transcurriendo pasara lo que pasara.

Sentía que se dormía y estuvo a punto de dejarse llevar por el sueño, cuando escuchó que la puerta de la habitación se abría.

—Papi… ¿estás bien? —preguntó una adulta Zephyr, la cual también ya se podía considerar una anciana por la edad que tenía, pero que a pesar de los años nunca dejó de llamarlo de esa forma tan dulce al igual que Nuffink, pese a ser un hombre.

—¿Quieres que te traigamos algo? —preguntó el adulto Nuffink.

—No hijos, pero… me siento muy cansado, creo que ya llegó el momento.

—No digas eso, papi… —pidió Zephyr con la voz entrecortada.

—Ustedes deberían de saberlo, o al menos creo que le han de haber preguntado a su hermano o ¿me equivoco? Por eso están aquí…

Zephyr y Nuffink se vieron entre sí, no pudiendo ocultar lo que habían hecho.

—Está bien, no se pongan tristes yo…—respiró hondo. —tuve… una buena vida.

El cansancio era cada vez más intenso, Hiccup podía percibir los últimos segundos de su vida tal cual como si estuviera escuchando el como avanzaban las manecillas del reloj de su vida.

Sintió como sus hijos apretaban su mano y aunque percibía tristeza en ellos, sabía que estarían bien, Astrid y él los habían criado para hacerlos una mujer y hombre de bien. Su misión como padre parecía que finalmente había terminado y dando un último suspiro se quedó finalmente dormido, para siempre.

XXIII

Hechizo roto

Perdió la noción del tiempo de cuánto llevaba caminando por aquel sendero luminoso, pero no tenía problemas con ello, sentía que tenía ahora el tiempo de sobra como para perderlo en ese lugar.

El camino por el que andaba poco a poco fue tomando forma como si caminara por un puente de cristal el cual al divisar hasta donde llegaba, le mostró un mundo de ensueño.

Consciente de lo que hacía ahí, apuró el paso, deseoso de comprobar si lo que había escuchado de ese lugar era cierto y la verdad es que no tuvo que buscar tanto cuando la respuesta apareció frente a él.

Su familia estaba ahí, esperándolo. Su padre y su madre que se veían tan jóvenes como él lucía ahora, su suegro y la suegra que nunca había conocido, amigos que había hecho tanto en el mundo oculto como en Berk, y sus queridos guías, Toothless, Alúmini y Stormfly a los que llevaba mucho tiempo sin ver; sin embargo, faltaba ella.

¿Dónde estaba su querida esposa?

Entonces temió lo peor, y un viejo remordimiento nació en él.

Acaso ella no había podido llegar a ese lugar ¿por su culpa? ¿El alma de su esposa no había sanado?

Estuvo a punto de ponerse a llorar, cuando de repente sintió una mano sobre su hombro.

—Hiccup.

Escuchó tras él y a pesar de no estar vivo, sintió algo dentro de él como si fuera un poderoso latido. Se paralizó por un breve segundo hasta que tuvo el valor de volverse hacia esa persona.

—¿Astrid?

—Sí. — le sonrió ella, viéndose tan joven y hermosa como cuando comenzó a enamorarse de ella. —Bienvenido al Valhalla, querido Hiccup.

XXIV

El destino de los hechiceros del tiempo.

Los renacidos Zephyr y Nuffink desde que se les reveló que eran poseedores de la magia del tiempo y obtuvieron sus armas, fueron consientes y entrenados para usar sus poderes con sabiduría. Teniendo la tutoría de sus padres, abuelos, tíos, guías e incluso sus primos con el tiempo aprendieron a manipular su magia con facilidad.

Sin embargo, el poder que poseían era algo que debían mantener en secreto y debido a eso nunca pisaron el mundo oculto, más si se vieron en diversas situaciones cuando otros hechiceros daban con ellos.

Pero cuando eso pasaba, fácilmente se deshacían de ellos, en estar parte Nuffink fue en su mayoría el responsable de hacer que nadie tuviera conocimiento de su existencia, ni el de su hermana o el de hermanito, y teniendo tan altos aquellos valores de protección hacia su familia y conocidos, siguió los pasos de su padre y se convirtió en un detective privado.

Si bien había momentos en que usaba su magia al investigar un crimen, nunca abusó de este poder, por más que quisiera, ya que después el karma de alguna forma se las cobraba con él o con la familia que había formado.

En cuanto a Zephyr, tal como la representación de su poder, siempre vivió al día sin apurarse ni arrepentirse de lo que hacía, aprendió magia junto con su hermano y en este entrenamiento aprendió a atacar y a defenderse y, a pesar de que era divertido (para ella) cuando de repente ayudaba a su hermano a resolver algunos casos, la verdad es que su verdadera vocación siempre fue la música, tal como su difunta abuela Brianda. Y sin nadie que pusiera obstáculos en sus deseos y teniendo bien manejada la habilidad para no absorber emociones se hizo una cantante concertista de ópera.

Trabajar en dicho oficio, le trajo al amor de su vida, un viejo conocido de la escuela primaria, con quien después contrajo nupcias pese a las réplicas de su querido, protector y celoso padre; con aquel hombre tuvo hijos que al tiempo también siguieron sus pasos y desarrollaron su magia tal como los hijos de su hermano, pero en menor medida de escala de poder, pues eran mitad hechiceros.

Algún día, la herencia mágica parecía que se perdería o sería que a sus futuras generaciones les costaría trabajar ese egni con el que genéticamente habían sido bendecidos.

En cuanto a hermanito, el árbol siguió en donde mismo, la casa de sus padres que poco a poco se fue vaciando por el tiempo y cuando finalmente Hiccup se marchó, les dio una encomienda a sus hermanos a través de Ruffrunner su guía dragón, quien siempre, desde su nacimiento pasaba sus horas dormido entre sus ramas y ya de viejo no era la excepción.

— "Algún día ustedes también se marcharán de este mundo y yo seguiré aquí…" fue lo que anunció el dragón, hablando por el árbol. — "Así que quiero que hagan algo por mi"

Zephyr y Nuffink aceptaron su voluntad y el día que se cerró definitivamente la casa Haddock-Hofferson, ellos con la ayuda de su magia, desenterraron el árbol y lo llevaron al lugar más recóndito de la tierra, un lugar fuera de la mano del hombre, sólo rodeado de naturaleza, ahí, en la cima de una montaña lo plantaron y dejando a Ruffrunner con él, se marcharon junto con Dart y Pouncer quienes también se despidieron y vieron por última vez a su hermano.

Más años pasaron, y con el paso del tiempo pronto Zephyr, Nuffink y sus guías también dejaron de existir en esa tierra, y tal como lo había visto hermanito, él y su dragón serían los único que seguirían ahí.

El árbol era el hechicero y a la vez reliquia que representaba al futuro y su dragón, era su guía y guardián, ellos seguirían viendo lo que pasaría con el mundo por muchos, muchos años más.

Por la eternidad.

Eien ni.

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Notas de autora: no sé qué decir, más que me puse emocional al escribir estas últimas palabras (y también con la despedida de Hiccup). Espero que les haya gustado esta historia, y recuerden lo que dicen siempre: vivan como si fuera el último día, porque ese puede ser el último.

Comenten si tuvieron una historia favorita.

Muchas gracias por ese viaje de 3 años y un mes jejeje.

No seguimos leyendo.

08 de junio de 2022