Besos bajo la lluvia

Sumario: Draco no cree que un beso bajo la lluvia pueda cambiar algo. Harry sabe que sí.

Género: Romance y algo de hurt/confort.

Claves: Drarry/Harco, EWE. Están en la Academia de Aurores.

Disclaimer: Si HP fuese mío, esto sería canon. Ya que no lo es, saben lo que significa.


Realmente no escribí algo para este San Valentín, pero no me quería quedar así…¡y los borradores terminados me han salvado de nuevo! Según word, esto fue escrito a inicios del 2020. Un poco tarde, pero al menos verá la luz…


Besos bajo la lluvia

—…así que saldré con él esta noche.

Ron le dirigió una mirada angustiada. No habría surtido gran efecto, si no fuese porque incluso dejó de comer sus grageas para hacerlo.

Harry vaciló e intentó sonreír.

—Es un buen chico.

Fue el turno de Draco de darle una larga mirada escéptica. Se estiraba sobre su cama con la misma gracia de un gato y había dejado el libro que leía sobre su regazo cuando él empezó a hablar.

Ron observó a Draco. Él le regresó la mirada. Los dos se volvieron hacia un aturdido Harry a la vez.

—Es agradable —insistió Harry, titubeante.

—El último chico "agradable" con el que saliste estaba comprometido, amigo —le recordó Ron, con suavidad.

—Y con una mujer —Por supuesto que Draco no podía olvidar mencionar ese detalle—. Un imbécil heterocurioso, Potter.

Harry carraspeó y se echó un vistazo en el espejo. Estaba resignado a que no habría manera de peinar su cabello.

—Fue un gran malentendido.

—Sí, tú no entendiste que él sólo quería jugar. Ese fue el malentendido —continuó Draco, regresando su atención a su libro.

Harry resopló.

—Eres un pesimista.

—Tiene un buen punto, aunque odio decirlo —Cuando Ron comenzaba a ponerse de su lado, aquello era grave.

Odiaba el día en que esos dos se hicieron amigos. O empezaron a soportarse, al menos.

Harry pensó que era una broma cuando le asignaron su habitación en la Academia de Aurores y se encontró con Draco Malfoy en la otra cama. No los dejaron pedir cambio; los profesores alegaban que parte del programa incluía buena convivencia y tolerancia. Ron se quedaba en el cuarto contiguo y hubo varias discusiones las primeras semanas.

Un día, Harry regresó de una mala cita, y de algún modo, esos dos se pusieron de acuerdo en que tenían que llevarle la contra con ese tema.

Era lo único en que se unían.

—Me irá bien —Harry respiró profundo, se enderezó y volvió a pasarse las manos por el cabello, en vano—. Estoy muy seguro, este es bueno.

Draco lo observó de reojo, con las cejas apenas arqueadas. Ron miró a uno, luego al otro y bufó.

—Malfoy, dile algo.

—No vale la pena —Draco se limitó a menear la cabeza.

Harry dejó caer los hombros.

—No me traten como a un idiota, sé que no debo salir con chicos hetero ni que tengan pareja. No es mi culpa que por alguna razón sólo termine…saliendo exactamente con esos.

—Es mala suerte, compañero —Ron adoptó una expresión lastimera y siguió comiendo sus dulces—. La gente se siente intimidada por el salvador del mundo mágico y bla, bla, bla…

—Ustedes no se intimidan.

—Pero yo no saldría contigo —puntualizó Ron, ralentizando sus movimientos—. Lo siento. Te quiero, compañero, pero no saldría contigo. A mí me gusta mi novia.

—¿Cuándo me ha intimidado el niño-que-vivió-para-ser-miope? —se burló Draco, en cambio.

Eso le recordó los lentes. Los malditos lentes. Él le había enseñado un hechizo que arreglaba su vista de forma temporal y Harry tenía planes de utilizarlo esa noche.

Su compañero de cuarto y su mejor amigo lo observaron moverse de un lado a otro del cuarto, en silencio. Harry estaba nervioso. Siempre se ponía nervioso antes de una cita.

Una vez que no le hicieron falta los lentes, se paró de nuevo frente al espejo. Tenía un tiempo límite; si usaba el hechizo demasiado, le daría migraña. Pero de momento, incluso se sentía confiado.

Se giró y les sonrió, más tranquilo. Sus miradas resignadas no bastaron para arruinar su entusiasmo.

—No me esperen. Es un buen chico, lo presiento.

0—

—…no era un buen chico…

Una hora más tarde, Harry se encontraba de regreso en la residencia de la Academia. Media hora después, bebía algo que Ron le puso en la mano y presionaba un lado de la cabeza contra la barra de un local que le encantaba a los Aurores en entrenamiento, porque tenía un ambiente mágico-muggle y muchas personas impresionables con las que pasar la noche.

Ron la palmeó la espalda. Estaba seguro de que echó un vistazo por encima de él, hacia Draco. Oyó que murmuraban.

—Voy a avisarle a Mione que la veré después…

Harry levantó la cabeza tan rápido que se mareó. El alcohol ya había hecho efecto. Draco tuvo que sostenerlo de un costado para que no se cayese de la silla alta en que estaba.

—¿Quedaste con Hermione?

Su mejor amigo se encogió de hombros.

—No es la gran cosa, amigo, puedo decirle que necesitas compañía y podemos ir a ese lugar otra no-

Él lo detuvo con una retahíla de "no, no, no". Lo sujetó de los hombros.

—¡Ni se te ocurra cancelar los planes con ella por mí! Esto no es importante. Estoy bien, estoy bien…mira, tomaré un poco más y- y Draco me acompañará…

—¿Cuándo acordamos que desperdiciaría mi noche de sábado aquí? —intervino Draco.

Harry le dirigió una mirada suplicante, y tras varios segundos en una fiera batalla que se asemejaba a la legeremancia, Draco rodó los ojos.

—Sí, yo me quedo con el idiota y veo que no llore demasiado.

Les llevó un rato convencer a un reticente Ron de marcharse. En cuanto lo lograron, Harry se reacomodó y observó su vaso vacío. Pidió otra bebida.

—¿No vas a tomar? —le preguntó a su compañero.

Draco negó, apoyando el codo en la barra y la barbilla sobre su palma.

—Alguien tiene que mantenerse cuerdo y sereno, o no encontraremos la entrada a los dormitorios.

Él se encogió de hombros, brindó en solitario por los imbéciles con que siempre salía y bebió. Después bebió más. Un poco más. Y un poco más. Y otro vasito.

Cuando empezaba a adormecerse, Draco lo zarandeó.

—Bien, creo que ya es hora de irnos…

—¿Crees que no soy atractivo?

Draco hizo una pausa, echó un vistazo alrededor y comenzó a mascullar. Lo ayudó a enderezarse sobre la silla cuando Harry estaba muy mareado para hacerlo por su cuenta. Formaba pucheros debido a la falta de respuesta.

—Estás ebrio. No voy a tener contigo una conversación de ebrios cuando yo estoy sobrio —indicó Draco. Harry le ofreció su vaso a medio beber como solución y él resopló—. No quiero beber, Potter.

—Contéstame…

Draco volvió a mirar alrededor.

—Supongo- que no estás mal. Ahora —Carraspeó y buscó en uno de sus bolsillos—, ¿qué te parece si te bebes la poción para volver a estar sobrio, vamos a los dormitorios y fingimos que nada de esto pasó? ¿No crees que es una increíble idea?

Harry apretó los párpados cuando sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas. Draco se masajeó la sien y se puso a maldecir entre dientes a todos los magos importantes muertos que eran incapaces de solucionar sus problemas.

—¿Es que hay algo mal conmigo?

—No otra vez, no otra vez, no otra vez…

—Es que- —Harry sorbió por la nariz y se talló los ojos sin cuidado—. Se suponía que era muy simple- se suponía que salvaba el mundo, tenía una linda novia- los héroes tienen lindas novias, todos lo saben, y después- después me haría Auror, nos casaríamos un día y- y terminaría bien. Pero luego resultó que no me gustan las chicas- ¿por qué no me gustan las chicas? —Volvió a hipar—. ¿Por qué no pude ser normal en eso al menos?

—Potter, no sé si lo puedes entender en tu torpe cabeza alcoholizada, pero alguien que sabe que es gay desde los doce no es la persona ideal para decirte por qué no te gustan las mujeres.

Harry observó su vaso a medio beber, como si esperase obtener una importante respuesta del líquido restante.

—¿Por qué no te gustan a ti las mujeres? —Se giró para mirarlo, de nuevo.

Draco arqueó las cejas.

—Porque no me gustan. Nunca me han gustado, nunca me gustarán —Se encogió de hombros—. No son para mí.

Harry se talló los ojos, otra vez. Draco le acercaba el frasco de poción de sobriedad de la forma más disimulada que podía y él no captaba la indirecta.

—Todo lo que quería era- un poco de paz —balbuceó Harry, entre hipidos—. Ni siquiera sé si quiero ser Auror y es- ¿por qué no estoy haciendo las cosas bien?

Draco sacudió la cabeza cuando intentaron servirle otra bebida a Harry. Ya que parecía que aquello iba para largo, colocó el frasco en la barra, sujetó las mejillas de Harry y lo hizo prestarle atención.

—¿Por qué tienes que terminar los estudios de Auror, Harry James Potter?

Aquella situación era rutinaria. Harry se esforzó por unir puntos en su cabeza embotada por el alcohol.

—Un Auror- sería un buen profesor de Defensa contra las Artes Oscuras.

—Como Ojoloco.

—Como el Ojoloco real —Harry asintió, despacio.

—¿Entonces qué vas a hacer?

Harry volvió a hacer un esfuerzo para pensar más allá de la bebida.

—Terminar…graduarme. Graduarme para especializarme en Artes Oscuras y pedir- pedir el puesto.

Draco asintió. Aún no lo soltaba.

—¿Ves? Problema resuelto, como siempre

Tenía razón; mantenían esa conversación cada vez que Harry vacilaba. Tras decirlo, sirvió la poción en donde antes estuvo su otra bebida y se la ofreció.

Harry observó el vaso por unos segundos y lo sujetó. En vez de tomar, sorbió de nuevo.

—Quiero una familia.

—Tienes unos cien años por delante —Draco le restó importancia con un gesto—, tendrás tiempo para una familia.

—Quiero amar a alguien.

—Creo que eso no funciona así.

Esa respuesta le ganó la atención de un confundido y somnoliento Harry, que intentaba mantener el equilibrio sobre el taburete.

—¿Cómo funciona? —susurró.

Draco respiró profundo, otra vez, y se apretó el puente de la nariz.

—¿Cómo funciona qué, Harry? —preguntó, más suave.

—Ya sabes- lo de salir con alguien —Harry devolvió la poción a la barra y se puso a gesticular.

Draco sujetó su muñeca para frenarlo y le colocó el vaso otra vez en la mano. Harry bebió un sorbo; no era suficiente para ponerlo sobrio, pero le aclaró las ideas lo justo para expresarse.

—Es que- es tan raro. Piensas que te gusta una persona, y si lo haces bien, todo será lindo y- y habrá besitos-

—¿Besitos? —repitió Draco, alzando las cejas de nuevo.

Besitos —Harry asintió—. Me gustan los besitos. Creí que cuando me gustase alguien, haría- tendríamos- no sé, que habría un beso bajo la lluvia o algo igual de cursi, y luego yo pensaría "esta es la persona" —Se bebió el resto de la poción de un trago y regresó el vaso a la barra—. Pero después esa imagen mental tuvo a un chico en lugar de una chica- y ahora no tiene a nadie, porque nadie me quiere y nunca voy a tener un beso bajo la lluvia.

Era obvio que Draco intentaba seguir su razonamiento y no lo conseguía.

—"Nunca" puede ser un poco drástico…

—¡Nunca! —Harry se tambaleó al bajar del taburete. Draco extendió los brazos para ayudarlo, pero él se apartó y juró que podía hacerlo solo. Caminaron sin prisas hacia la salida—. Creo que voy a tener que dejar de salir con- con personas que- —Suspiró—. Es claro que esto no funciona para mí, Draco.

Draco le abrió la puerta cuando él estuvo tan distraído en sus propios pensamientos que casi chocó, salió después y cerró detrás de ambos. El aire fresco de la noche terminó de regresarle la cordura a Harry, junto a la poción que eliminaba el alcohol de su sistema deprisa.

Respiró profundo. No, no se sentía mejor.

—¿Qué hago?

Draco abrió la boca para contestar y luego la cerró. Debió ver que iba en serio por su expresión, ya que lo sopesó un momento.

—Weasley tiene razón en que muchos se intimidan por lo del salvador y todo eso —Casi lo escupió, frunciendo la nariz. El gesto le sacó una débil sonrisa a Harry—, y hay idiotas que sólo te buscarán por la fama. Creo que sólo- —Se encogió de hombros—. Tienes que dejar de buscar. Y espera que llegue y toda esa cursilería. Tú eres el cursi, sabes que no puedes sólo decirle al mundo "me quiero enamorar" y caerá del cielo alguien para ti.

Continuaron caminando. La entrada a la Academia estaba en una pared que no era muy distinta de las otras en toda la calle, por lo que era de esperarse que ningún estudiante ebrio la encontrase. Incluso sobrio, Harry siempre tenía problemas para localizarla sin magia.

—¿Y si nunca llega?

Se detuvieron frente a la pared. Draco tocó un ladrillo, lo cambió de posición y le hizo un gesto para que entrase primero al pasillo.

Harry ya estaba del todo sobrio para entonces, pero un ligero atisbo de la impulsividad anterior aún perduraba, así que decidió utilizarlo para ser sincero.

El pasadizo se cerró detrás de los dos. Avanzaron por el corredor que llevaba a los dormitorios. Harry caminó de reversa, de manera que pudiese verlo a medida que se movían.

—Y si nunca llega, ¿qué hago? —Volvió a preguntarle, en voz baja. No corrían el riesgo de ser escuchados, los demás todavía estarían afuera, porque no era tan tarde—. ¿Cómo…cómo me deshago de esta sensación de que es por mi culpa, de que estoy haciendo algo, de- de que voy a pasarme la vida solo, moriré solo y…?

—Oye, oye —Draco pidió que se detuviese con un gesto—. Calma. Voldemort no te mató, no te mates tú. Escucha lo que estás- el hecho de que no tengas a alguien ahora, no quiere decir que no lo vas a tener alguna vez, Potter, tranquilízate y se racional. Tan racional como puedas serlo.

—No quiero sentirme solo.

Draco suspiró y sacudió la cabeza.

—Te puedes sentir solo estando con alguien. Si no puedes ser feliz tú solo, no va a cambiar por tener una pareja, créeme…

—No soy una persona infeliz —Harry vaciló. Se mordió el labio—. No me considero una persona infeliz, es- sé cómo es ser infeliz y no estoy- no soy- —Resopló y se pasó una mano por el cabello—. Sólo me gustaría tener a alguien que- con quien pueda compartir y-

Dejó las palabras en el aire cuando no se le ocurrió cómo completarlo.

—¿Con quien compartir un beso bajo la lluvia? —bromeó Draco, pero Harry lo sorprendió al asentir. Él rodó los ojos—. Cosas cursis como esa no van a cambiar nada, Potter, acéptalo.

—¿Cómo sabes que no?

Draco le había pasado por un lado para dirigirse a su dormitorio. Cuando le hizo la pregunta, se detuvo, se dio la vuelta y lo observó con una expresión cansada.

—Mira- —Se masajeó la sien y echó un vistazo alrededor para comprobar que seguían solos. Bajó la voz—. No es un secreto que me gustó una persona por años y nunca obtuve algo. "Amor" no es conseguir algo con esa persona. A veces algunos tienen la suerte de que los quiera quien les gusta y otros no —Se encogió de hombros—. No cambió algo para mí que no me correspondiese. Dudo que te cambie a ti tener o no a alguien.

—Tal vez no "cambiar" en el sentido literal —Harry lo siguió, distraído—, pero…pero aun así, incluso si es tonto, si es una cursilería- no pienso que esté mal querer tener algo con una persona, que sea agradable, cómodo, donde haya confianza y- bueno, puedan compartir su felicidad, acompañarse y…y todo lo demás.

Draco volvió a pararse y se pasó las manos por la cara. Le pareció oírlo mascullar algo que sonó a "no estoy entrenando para esto…", antes de que lo encarase.

—De acuerdo, Potter, tienes que dejar el tema. En serio.

—Sé que no te gustan las "cursilerías", pero- somos amigos, ¿no? Al menos no nos hemos matado en el último año y medio, y- ¿a dónde vas?

Mientras hablaba, Draco había caminado de regreso sobre sus pasos y tomado una dirección diferente. Luego de una ligera vacilación, fue detrás de él.

—Pienso detenerte.

Abandonaban los dormitorios y se dirigían hacia una de las áreas conectadas a la Academia. Harry empezó a arrugar el entrecejo.

—¿Piensas acusarme con los profesores por ser cursi o algo así?

Frente a él, Draco soltó un bufido de risa.

—Ojalá fuese tan fácil.

Se desviaron en cuanto ingresaron a la zona de salones más aislados. Draco avanzaba con decisión hacia un área de prácticas. Harry comenzó a preguntarse si se había vuelto loco.

Al inicio de sus estudios, Ron y él apostaron a que perdería la cabeza en algún punto, pero demostró ser más capaz de lo que esperaban. A lo mejor, había llegado a su límite.

Draco frenó ante una pared, tocó con los nudillos y empujó la puerta que se apareció. Una sala de requerimientos. Se usaba para entrenar.

—Me preocupa tu estabilidad mental —comentó Harry, entrando detrás de él. No había convocado nada, así que el espacio permanecía como una sala gris, redonda y vacía—. ¿Has visto al psicomago que Hermione te recomendó?

Claro que él no lo escuchaba. O sólo lo ignoraba con maestría. Draco se detuvo en el centro del salón y le hizo un gesto para que se acercase.

Cuando se encontraron parados en la nada, Harry miró alrededor. Esperó una imagen que él visualizase, un sonido, lo que fuese.

—¿Draco…?

—El patio de la Mansión Malfoy —ordenó a la sala.

Su entorno comenzó a cambiar, igual que una imagen superpuesta sobre otra.

—Es más bonito ahora. ¿Pero para qué…?

—Lluvia.

El agua empezó a caer sobre ellos. Era un verdadero diluvio y Harry se apartó el cabello del rostro, mientras él se quejaba con la sala para que disminuyese la fuerza de la lluvia. La pobre sala estaba acostumbrada a ambientes más duros.

—Draco, no sé cuál es tu punto, pero-

Lo entendió cuando se paró frente a él. Para ser más precisos, una parte de sí, esa que causó que su corazón se saltase un latido y su estómago se sacudiese, lo captó. Su mente, por otro lado, lo asimilaba muy despacio, negándose a creerlo.

Draco le sujetó el cuello de la camisa, jaló, y al instante, estampaba los labios contra los suyos. A pesar de la forma en que lo hizo, no se sintió brusco. Harry dio un paso hacia adelante, a causa del agarre, con los ojos muy abiertos.

Tras un momento, se había acabado.

Técnicamente, eso fue un beso bajo la lluvia.

No era tan romántico. Su ropa se le estaba pegando a la piel, el agua era fría, todavía se encontraba aturdido y era fácil que te entrase agua en la boca. Pero los labios le cosquilleaban allí donde rozó y lamentaba no haber tenido oportunidad para reaccionar.

—¿Ves? —inquirió Draco, con voz cansada—. Cosas así no cambian na-

Harry se inclinó hacia adelante. Sostuvo sus mejillas y buscó otro beso. Esa vez, fue él quien movió los labios sobre los suyos, tentativo, lento, y Draco el que estaba demasiado sorprendido para hacer lo que fuese.

Sabía a Draco. No tenía idea de qué sabor era, pero era Draco, y de pronto, descubrió que le gustaba que fuese así. Harry se alejó lo suficiente para recuperar el aliento y lo besó de nuevo.

Tras un instante, sintió un ligero agarre que se cerraba sobre uno de sus costados y se pegó más a él, bajando sus manos para echarle los brazos en torno al cuello. Draco entreabrió los labios y lo dejó probar, explorar, indagar. Harry se aferró más a él y se olvidó de qué eran las citas malas, los compañeros de cuarto, cursilerías o cinismo.

Lo besaba. Le gustaba besarlo. Quería volver a hacerlo.

El mundo era muy simple si se reducía a esas cuestiones.

Cuando se apartaron, Draco tenía las dos manos en su cadera. Harry decidió que le agradaba ese gesto también, la forma en que lo llevaba a cabo, cómo se sentía ser sostenido así por él. Sus respiraciones agitadas se mezclaban con dificultad por la cercanía, el agua era un desastre que los mantenía empapados a los dos.

Esos ojos grises no paraban de verlo por debajo de pestañas húmedas. Brillaban. Se reflejaba en sus pupilas y Harry no pudo evitar sonreír al darse cuenta.

—Sí lo cambian, ¿ves? —murmuró sobre sus labios.

Draco repasó el contorno de su labio inferior con la lengua y Harry juraría que las rodillas le fallaron por un instante.

—No sé —contestó Draco, muy bajo—, no me has convencido todavía.

Harry se rio, volvió a tirar de él y fue en busca de otro beso. Draco lo sujetó, y seguramente sin notarlo, lo alzó unos centímetros del suelo. La lluvia de la sala de requerimientos todavía caía sin cesar.

Continuaron besándose hasta que la lluvia se apagó y un mago gritó algo sobre comportamiento inapropiado de parte de estudiantes en las aulas y de noche.

0—

—¿No tienes algo que decir respecto a este?

Harry se resignó a no intentar arreglarse el cabello y sonrió a su mejor amigo, sentado en la orilla de la cama.

Ron pareció considerarlo. Se encogió de hombros.

—Suerte, supongo —Frente a su mirada incrédula, repitió el gesto—. Al menos, no es un imbécil que se quiere acostar contigo para contarle detalles sucios a El Profeta…—Giró la cabeza hacia Draco, que daba los últimos toques a un informe en su escritorio—. No piensas hacer eso, ¿cierto? —La mirada desagradable que le dirigió fue respuesta suficiente—. Hay que asegurarse, Malfoy.

—Presiento que él sí es bueno —comentó Harry , como si Draco no estuviese a unos pasos, escuchándolo con claridad.

—Has dicho lo mismo de todos —se burló Draco, guardando su informe en cuanto estuvo listo.

Harry dio un vistazo a Ron, que empezó a quejarse y abandonó el cuarto deprisa. En cuanto se quedaron solos, caminó hacia él y le sostuvo las mejillas; le encantó ver la manera en que Draco se estiraba un poco, buscando un beso que no le dio de inmediato.

—Ninguno ha sido tú.

—¿Qué te puedo decir? —Draco sonrió—. Soy un ejemplar único.

Harry se rio y lo besó una vez, dos veces, tres, cuatro, hasta que recordaron que tenían una cita y planes para salir.

En el pasillo, Harry le rodeó la cadera con un brazo y se pegó a su costado, sin preocuparse por quién pudiese mirarlos o las reacciones. Draco masculló algo que le sonó a "cursi" y lo abrazó también.

—Por cierto —mencionó Harry, de camino a la salida de los dormitorios—, estaba pensando que…ese chico que te gustó por años…

Draco meneó la cabeza, pero no se alejó.

—No voy a tener esa conversación contigo, Potter.

—Es que- al final, sí obtuviste algo, ¿cierto? Años después, pero…

Harry sonrió ampliamente cuando él lo miró de reojo. Draco resopló.

—Repito: no voy a tener esa conversación contigo. Y jamás le diría a esa persona que me refería a él —Draco le besó la cabeza y fingió que no se daba cuenta de que Harry estaba a punto de dar saltitos de felicidad. Se contentó con su respuesta y le preguntó a dónde iban a cenar.

Un breve detrás de escenas:

Harry: sólo para confirmar. La persona que te gustaba era yo, ¿cierto?

Draco: no, era Viktor Krum.

Harry: *haciendo pucheros y totalmente desilusionado*

Draco: está bien. Era un Gryffindor miope. No te voy a decir nada más.

Harry a Ron y Hermione más tarde: ¿saben quién en Gryffindor más o menos de nuestra edad era miope, además de mí…?