Algo no iba bien.

Hefesto lo sabía, tenía esa sensación pero no sabía qué era. Últimamente había tenido el presentimiento de que no todo iba bien no sabía qué pero daba la sensación de que algún día estallaría.

Todo seguía igual Hefesto en su fragua del Olimpo o la que tenía en los volcanes, solía ir allí a trabajar cuando quería soledad, trabajaba con autómatas que había creado junto a los cíclopes.

De hecho su presentimiento resultó ser verdad un día que mientras estaba en el Olimpo escucho cierta conversación entre los dioses.

Flashback

Hefesto con su bastón cojeaba por los pasillos luminosos del Olimpo, Zeus le había pedido que hiciera unas mejoras a su rayo, un gran honor, y la diosa volvía de hablar con su padre.

¡No puede seguir así, el trono le ha subido a la cabeza!—esa voz era de su madre Hera.

Shssss, ¿Quieres que nos oiga? Si se entera de lo que planeamos será el fin—susurró Apolo.

A lo que íbamos Zeus merece un escarmiento tal vez derrocándolo se le baje los humos y además de que el Olimpo tenga un mejor gobernante—

¿Hera, Apolo y Poseidón? ¿Qué en el Tártaro sucedía?¿rebelión? No eso no podía ser.

Al final sin poder soportar todo eso más salió de las sombras a confrontarlos y efectivamente allí estaban junto a otro que no escuchó y para su sorpresa también estaba Atenea.

Hermana no me digas que tú...vas a participar en esto—

Los otros viéndose sorprendidos y atrapados por la diosa no pudieron negar lo que hablaban, Hefesto aunque cojeaba era sorprendentemente sigilosa.

Hefesto entiéndelo no puede seguir así podría volverse un tirano—dijo Atenea.

La diosa herrera negaba con la cabeza incrédula.

¡Es una locura! ¡puedo imaginarme a ese cabeza hueca hacer algo así—dijo señalando a Apolo—¿Pero de ti? Eres más inteligente que eso Atenea, esto no va a salir bien y la furia de padre será terrible—

No es asunto tuyo Hefesto es por todos, Zeus ha demostrado ser un incompetente y no ser un buen gobernante—dijo Hera con severidad.

Pero mejor que Cronos seguro ¿o habéis olvidado madre y Poseidón que fue Zeus quien os rescató?—los miró furiosa—Sé de que va esto, lo hacéis en realidad por el poder—miró decepcionada a Poseidón—¿Y también para vengarse de tal vez de un marido por sus infidelidades?—dijo esto dirigiéndose a Hera que no la miró a los ojos.

Los otros se movieron incómodos porque las declaraciones de Hefesto eran ciertas, la diosa sacudió la cabeza y se fue de allí cojeando.

La diosa de la sabiduría se sintió terriblemente mal.

Fin del flashback

La herrera esperaba con todas sus fuerzas que cambiasen de idea y no lo hicieran, sabía que Zeus como rey dejaba mucho que desear, pero tampoco fue un tirano sanguinario como Cronos, y no veía a ninguno de ellos siendo un buen gobernante para ser sincera.

En ese momento oyó un estruendo en su fragua seguido de unos gritos, Hefesto sabía que lo habían hecho, se habían vuelto contra Zeus.

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Hefesto estaba con su martillo trabajando he ignorando el caos que había ahora mismo en el Olimpo finalmente los amotinados habían atrapado a Zeus con una cuerda de cien nudos y se le podía oír bramar y soltar todo tipo de cosas terribles que les haría a los que le hicieron esto.

Su madre Hera había engañado a Zeus durmiéndolo y a continuación dando la señal a los demás dioses para atraparlo ahora los demás dioses y seres no sabían que hacer, los que eran leales a Zeus no podían liberarlo pues estaba vigilado por Atenea, Poseidón, Hera y Apolo. Los demás solo rezaban al Caos para que no hubiera un derramamiento de sangre.

En ese momento apareció Hebe su querida hermana pequeña, la diosa de la juventud que junto a Eileithyia eran las únicas hermanas de sangre completa que la aceptaban y amaban, Hefesto las quería con locura y era muy protectora de ellas.

Hebe tenía el pelo rubio de color miel y ojos azules como el cielo, mejillas como manzanas, alegre y cariñosa, ya estaba entrando en la adolescencia pero conservaba la energía y alegría de un niño.

¡Hermana!—la diosa de la juventud con alegría abrazó a Hefesto.

¡Ouh Hebe! Ten cuidado con ese abrazo podrías hasta derribar a Ares—Hefi le puso una mano en la cabeza a la diosa más baja quien resopló.

Ojalá así seguro que no se metería más contigo o conmigo—Odiaba cuando su hermano se metía con ella pero sobre todo con Hefi.

No entendía por qué Ares detestaba tanto a Hefesto era verdad que al dios de la guerra no le gustaba mucha gente pero tenía un especial odio por Hefi, su hermana era buena y cariñosa pasaba tiempo con ella. Pero su madre, Ares y Enyo la ignoraban y despreciaban si tan solo le dieran una oportunidad a Hefi.

Hebe y Hefesto, que decidió descansar, estaban charlando cuando Ares irrumpió en la fragua de forma ruidosa.

¡Hebe te estaba buscando! ¡mueve tu inútil trasero y ayúdame a despojarme de mi armadura quiero darme un baño, estúpida!—

Hebe se fue a levantar pero fue detenida por Hefesto quien furiosa se levantó en su lugar y encaró a su hermano idiota.

No lo hará hasta que se lo pidas de forma educada y le pidas perdón, Hebe no merece que le hables o trates así—dijo en voz baja pero amenazadora.

El dios de la guerra sonrió con burla a su hermana.

No te des esos aires hermana, padre ya no está aquí para que sigas haciendo lo que te dé la gana o de la cara por ti—

¿Desde cuándo he necesitado a padre para que luche mis batallas? Y eres tú quien hace lo que le da la gana así que yo que tú no hablaría más—

Ares se puso rojo de ira y sus ojos rojos se encendieron pero Hebe interfirió poniéndose entre ambos.

Por favor no quiero más peleas iré contigo a ayudarte Ares, Hefi luego me reúnocontigo tranquila no es nada—

Sin otra opción solo pudo ver como Hebe se iba con ese imbécil, todavía no entendía cómo Hebe lo aguantaba, siempre fue muy amable y cariñosa con todos incluidos Ares y Enyo auncuando la trataban peor que su esposo la trataba a ella.

Suspiró, en cierto sentido ambas se parecían pero no consentiría que Ares siguiera tratandoa Hebe así si noese tonto tendría el martillo de la diosa herrera incrustado en un lugar muy incómodo.

Hebe es la diosa de la juventud y copera de los dioses, ayudaba a Hera a enganchar los caballos a su carro y bañaba y vestía a su hermano Ares y él la trataba irrespetuosamente (esto es cierto), pero la diosa siempre tenía paciencia con él. Supongo que era porque también era la diosa del perdón o la misericordia, por eso tenía tanta paciencia con él.