Zeus mirada a sus captores, incluso estando atado de pies y manos aún intimidaba. Después de haber sido engañado por Hera lo habían atado, en cuanto saliera lamentarían eternamente lo que hicieron.
—Querido hermano, esposa e hijos ¿creéis que esto os saldrá bien?—dijo con voz oscura y un brillo siniestro en sus ojos que los asustó.
Zeus podía tener un lado oscuro, ese mismo que hizo encadenar a Prometeo que provocó un gran diluvio y fue un temible guerrero en la titanomaquia. Sobre todo cuando alguien lo desafiaba en su autoridad o insultaba de cualquier manera.
Atenea lo miró sin inmutarse.
—Padre esto lo hacemos por el bien de todos, sólo queremos que rectifiques—
Zeus endureció su mirada—Por el bien de todos, esto seguro que es para derrocarme y también hacerse con el poder—
Hera estalló—¡De nuevo con tus paranoias! ¿y de quien es la culpa? Te estás volviendo como nuestro padre—
Los ojos de Zeus se encendieron y afuera oyeron una tormenta junto a varios rayos que expresaban la ira del señor de los cielos.
—¡NO SE TE OCURRA COMPARARME CON ÉL HERA SI NO LO OLVIDAS YO OS SALVE A TÍ Y A LOS DEMÁS DE ESE MONSTRUO JUNTO A NUESTROS TÍOS!—Rugió junto con los cielos.
Hera se levantó furiosa,
—¡PUES DEMUÉSTRALO Y NO TE COMPORTES COMO ÉL!—Se calmó un momento—Nuestros hermanos y yo siempre te estaremos agradecidos por lo que hiciste por nosotros pero eso no justifica que empieces a comportarte así y me trates mal—
Se hizo un silencio pesado Zeus cerró la boca no queriendo hablar más y los demás se retiraron para que se calmara y reflexionara.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
Era bien entrada de noche y la tormenta no cesaba Zeus todavía estaba furioso y amargado por esta traición a manos de su familia, cuando escapara de allí no tendría piedad de ellos como no la tuvieron con el atándolo como un mero animal.
Pero no pueden mantenerme así para siempre.
Y era cierto porque en ese momento apareció Thetis quien alertada por los gritos del rey de los cielos y las noticias de lo ocurrido decidió acabar con este caos y compadeciéndose fue a hurtadillas al palacio.
—¿Mi señor?—
Zeus se volvió y la reconoció, era Thetis la mayor de las nereidas y madre adoptiva de Hefesto.
—Señor he venido a rescataros he traído conmigo a Briares el centimano—al lado de la nereida apareció un gigante con cien manos y cincuenta cabezas.
—Thetis serás recompensada por esto te lo puedo jurar por el Styx—dijo Zeus con gratitud.
Briares liberó al rey de los dioses y sin perder tiempo cogió su rayo y con furia buscó a sus captores, los encontró en la sala del trono e irrumpió con fuerza allí sorprendiéndolos.
—Creo que es hora de acabar con toda esta farsa—Zeus les sonrió de una forma que los asustó.
Sin decir más se abalanzó sobre los amotinados y con la ayuda de Briares los sometió, a Poseidón le soltó un rayo y a Apolo lo golpeó con fuerza mientras el gigante agarraba a las dos diosas, Atenea se defendía como podía pero estaban en desventaja contra en centimano y la furia de su padre.
Cuando todo paso encadenaron a los cuatro, pero Zeus tenía algo especial preparado para su esposa, su traición fue de la que más le dolió, la llevó hacía unas montañas heladas donde soplaba un fuerte viento del norte y la encadenó del cielo con cadenas de oro mientras que en cada pie le ponía un yunque.
Aquello fue un castigo excesivo incluso para los que estuvieron en desacuerdo con la rebelión, los otros olímpicos rebeldes también fueron castigados pero no de esa forma tan severa.
Poseidón y Apolo fueron despojados de su divinidad pero aún conservaban su inmortalidad, tendrían que servir al rey mortal Laomedonte quien les pidió construir enormes murallas alrededor de la ciudad Troya.
Sorprendentemente Atenea se libró del castigo, la diosa de la sabiduría habló con su padre y consiguió engatusarlo para que no la castigara pero falló cuando también quiso que perdonara a los demás sobre todo a Hera.
Zeus apareció en su palacio y vio a sus hijas, Eileithyia estaba muy pálida su pelo castaño normalmente ordenado en un moño estaba suelto y desordenado. Tenía además ojeras, pero la que estaba peor era la pequeña Hebe apretaba los dientes fuertemente junto a los ojos mientras se tapaba los oídos. A su lado estaba Hefesto quien sostenía a su hermana pequeña y le acariciaba el pelo con suavidad, no se podía ver la expresión de la mujer pero se percibía su malestar.
En cuanto lo vio puso a Hebe con suavidad al lado de Eileithyia susurrándole algo a la diosa de los partos quien asintió. Hefesto fue hacía su padre y ambos fueron a otra habitación con balcón donde se oían mejor los lamentos de Hera.
La diosa herrera estaba con los brazos cruzados y el cuerpo en tensión mientras escuchaba desde lejos los gritos de su madre. Aunque en el pasado ellas dos tuvieron sus diferencias la diosa del fuego no soportaba que su madre sufriera ese castigo tan severo. Hebe no lo llevaba bien, tampoco soportaba oír gritar a su madre e intentaba no escucharlo.
—¿Tú lo sabías?—preguntó Zeus.
Hefesto se volvió hacia él.
—¿La rebelión? Si escuché por casualidad a escondidas lo que tramaban—
El dios del rayo estaba molesto.
—¿Por qué no me lo dijiste?—
—Porque ellos no me lo hubieran permitido, como bien sabes, yo al igual que otros. Intenté hacerles cambiar de parecer que era una estupidez este motín pero no me escucharon sobre todo a mí—Hefi bajó la cabeza—Sabía muy bien lo que ocurriría les advertí de las terribles consecuencias—
Zeus sabía que su hija tenía razón, por lo que descubrió algunos sabían lo que tramaban esos cuatro pero no podían decir nada.
—Sabía que los castigarías pero nunca imaginé que llegarías a ese grado con madre ¿era necesario? Es demasiado—
—¡Tu madre me traicionó! ¡tengo que darle una lección para que no vuelva ha hacer algo así!—Zeus no lo entendía, Hefesto y Hera nunca tuvieron una buena relación y ella ahora la defendía.
—A Poseidón y a Apolo no los has castigado de forma tan dura y a Atenea ni eso pero sí a tu esposa la has etiquetado de cabecilla de toda la rebelión cuando no es verdad—hizo una pausa—Pero no te haré cambiar de opinión ¿verdad? Sólo te pido una cosa padre y es por Hebe y Eileithyia no prolongues demasiado el castigo de madre te lo ruego—
Sin decir más se fue de la habitación para volver con sus hermanas sabía que convencer a Zeus de que anulara el castigo de Hera era imposible, su padre era demasiado terco pero al menos podía pedirle que no lo prolongara demasiado tiempo.
Hera no fue la mejor de las madres con ella pero eso no significaba que le gustara verla así a pesar de todo seguía siendo su madre.
