-Eros-
El susodicho tembló ante la llamada su tono, indicaba que su padre estaba en una furia sin precedentes, no es que gritara o dijera malas palabras como haría normalmente la gente. Era el tono suave y engañosamente acaramelado que poseía y en su opinión diez veces mas aterrador que si su padre Ares lo golpeara.
Afrodito en realidad era uno de los dioses más temidos del Olimpo no solo por sus tretas y astutos engaños sino de una furia y rencores comparables a los de la reina del Olimpo, además de ser hijo de Urano lo que lo hacía uno de los dioses más antiguos y peligrosos.
—¿Ocurre algo padre? -
Afrodito se volvió hacia su hijo, sus hermosos ojos eran completamente rojos y su pelo se levantaba con un viento invisible Eros lo encontró tan atractivo como sus hermanas la Furias. Mejor no decir jamás aquello en voz alta porque sino su padre lo enamoraria de una roca.
—En efecto hijo mío se trata de esa pequeña perra que se a atrevido a robarme a mis adoradores y afrimando ser más bella que yo—
Eros se estremeció ya sabiendo lo que sucedería, su padre era implacable y cruel con los que eran más hermosos que él, curiosamente xiren fue la única excepción del blanco de la ira de Afrodito quien él mismo admitió que ella era más hermosa que él algo inaudito. Pero se veía claramente que el dios del amor había caído perdidamente enamorado de la entidad.
Pero no todos tendrían esa suerte y sufrirían el lado más oscuro y vengativo de Afrodito y aunque Eros lo desaprovaba obedecía sus órdenes sin titubear.
Pero vaciló cuando le dijo el nombre de la mortal a la que debía castigar Psique.
El la había visto con anterioridad y de debía admitir a regañadientes que la niña era increíblemente hermosa y sin darse cuenta la veía cada día en sus quehaceres y sintió rabia ante los malos tratos que sufría por parte de sus hermanas y de la gente.
Esa pobre fue maldecida con una belleza que no era para mortales y sin embargo era una que mala suerte. Pero debía obedecer a su padre asi que fue rumbo al reino de la princesa y la vio en su lugar favorito, el jardín, pero esta vez había algo raro en ella. Un velo oscuro la cubría y una máscara de plata cubría su rostro.
Estaba claro que sus padres tomaron medidas con respecto a ella para evitar que su belleza causara más problemas pero era demasiao tarde su padre le había ordenado que la enamorara del ser más horrible que encontrara.
Mientras Eros estaba por cumplir con su deber los padres de Psique estaban histéricos.
—¿¡Y ahora que vamos a hacer!? ¡En cuanto la gente vea el nuevo rostro de nuestra hija ninguno se querrá casar con ella! -
El rey no dijo nada, sabiendo que solo lo empeoraría todo, no era una casualidad que su hija fuera al templo de la diosa de la forja y misteriosamente apareciera con el rostro deformado los que normalmente la acosaban dieron un salto hacía atrás pero ella se veía feliz y libre aunque no se decía lo mismo por su esposa.
Antes había tenido incontables pretendientes pero ahora nadie la quería así, los que presenciaron el nuevo rostro de la princesa fueron rápidamente cayados y se mantuvo en el más absoluto secreto incluso sus otras hijas no sabían nada.
Pero era cuestión de tiempo que esto al final se desvelara.
Eros veía en silencio a la pobre mortal mientras tenía en su mano una mariposa que alzó el vuelo, sin duda era como esa pequeña criatura hermosa y frágil que en cualquier momento al menor soplo fuerte de brisa lo puede arrastrar y ser su fin.
Vamos ¡hazlo! Cumple con tu deber.
Pero vaciló su flecha que debería ir a Psique fue a parar al estanque quien llamó la atención de la joven.
-¿Hola? ¿Quién anda hay? —Su voz era dulce y suave y el pecho del dios del amor se llenó de un extraño sentimiento que nunca había sentido antes.
Psique miró a su alrededor pero no vio a nadie, en cambio vio unas hermosas plumas doradas y blancas que brillaban despidiendo una hermosa luz y un calor reconfortante.
Eros volvía a toda velocidad al palacio de su padre con una decisión ya tomada y ni esta vez Afrodito podría discutirlo.
Perdóname padre pero como tú siempre dices hay que dejarse llevar por el corazón sino eso te acaba lastimando, espero que lo comprendas algún día.
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Hasta que los reyes fueron al oráculo en busca de consejo para buscar al marido perfecto para ella.
Estará destinada al un monstruo que incluso el propio Zeus teme pero será el único que pueda desposarla y curar la maldición que la atormenta desde su nacimiento la que ha sido tocada por el fuego verá por fin cumplidas las palabras gravadas en ella.
No entendían nada de lo que decían las ultimas partes pero Psique si, era como la señora Hefesto le había dicho que alguien la quería por como es y la liberaría de su maldición.
Los reyes estaban temerosos pero Psique estaba muy tranquila y feliz, la llevaron en lo alto del monte y la dejaron allí, no supo cuanto tiempo estuvo sentada esperando pero de repente sintió como flotaba en el aire con delicadeza.
No temas señorita soy Céfiro dios del viento del oeste y de la primavera y te llevo con mi señor el te colmara como ningún otro.
