Psique estaba descalza y con ropa fina intentando protegerse del crudo frío, nadie la ayudaba en las aldeas debido a su aspecto desfigurado en cuanto la veían la evitaban.
En un principio eso la llenaba de alegría y alivio pero ahora necesitaba desesperadamente ayuda al menos para salvar a su bebé, las lágrimas salían de sus ojos con frustración y rabia ¿porque casi todos los dioses eran así de crueles y caprichosos? Su humor cambiaba como del sol a la luna.
Su esposo que resultó ser Eros no quería saber nada de ella a pesar de saber de ella y quien era, Psique sabía que su nuevo aspecto no era del todo que ver, sino de su asociación con Hefesto.
No culpaba a Hefesto, en absoluto era de los pocos dioses decentes en el Olimpo, la única que la ayudó y sigue ayudándola en lo que podía. Además debía luchar por su bebé de no ser por Hefesto y su hermana Ilítia habría muerto por el odioso dios del amor.
Flashback
—¡Afrodito detente!—Hefesto se plantó delante de la aterrorizada mortal antes de que intentara algo.
—ESA INSIGNIFICANTE MORTAL ESTÁ EMBARAZADA DE MI HIJO! ¡NO PERMITIRÉ QUE ESA COSA CONTINUE EXISTIENDO Y MUCHO MENOS NAZCA!—Rugió.
Psique jadeo mientras se llevaba las manos a la boca ¿estaba embarazada?miró a Eros quien con su mirada solo lo confirmó todo y se llevó sus manos a su vientre protectoramente. No espera esto tan pronto pero era su hijo y no dejaría que le hicieran daño.
—Eros por favor se que no soy como imaginabas pero por favor piensa en el bebé, el no tiene ninguna culpa de todo esto—
Eros se acercó a la mortal sintiendo muchas emociones entre ellas rabia, incredulidad y asco. Había victo como su padre renegaba de su hija Kyoko por tenerla con su odiada esposa y era un monstruo para la casa de Afrodito y ahora la historia se repetía.
¿Quieres acabar como yo? ¿Atrapado en un matrimonio sin amor?con una lisiada horrible y un hijo que ha saber cómo será.
Eros había llegado a amar genuinamente a su esposa y llegó a amarla más cuando se casaron después de conocerla a pesar de no poder verla, pero eso fue la esencia aunque no la veía la amaba y estaba muy emocionado de ser padre. Pero después de saber que estaba relacionada con Hefesto aunque fuera antes de conocerse y que no fuera una espía no la redimía a sus ojos solo por estar relacionada con ella era suficiente y los temores de su padre fueron también los suyos ¿y si la niña salía también maldita y maltrecha? No eso no podía permitirlo su orgullo se lo impedía.
—Aléjate de mi no seré avergonzado por ti y ese monstruo que llevas en tu vientre—dijo con desprecio sacando el dios del amor su lado oscuro y cruel por el cual era temido muchos dioses incluido el propio Zeus.
Psique estaba incrédula y furiosa y avanzó deshaciéndose de las garras de los dos dioses y agarró la túnica de su esposo.
—Eros esto es entre tu y yo tu padre y Hefesto no tienen nada que ver, tu me elegiste voluntariamente por esposa y acepte estábamos felices, deja de dejar de influenciarte por tu padre tienes tu propia vida y toma tus propias decisiones sin basarte en el juicio de los demás—
Todos la miraban con asco y lástima pero la mortal opinaba que así deberían mirarse entre ellos siendo así de superficiales y tantos prejuicios.
—Ella tiene razón sobrino deberías judgar por tus propias experiencias en vez de siempre escuchar a tu padre sino eso algún día puede que acabes lamentandolo por la eternidad—
Eileithyia la diosa del parto y los niños pequeños apareció con una túnica blanca y el pelo recogido el una coleta alta y el resto suelto.
Afrodito casi gruñó—¡Ilithía! ¿qué haces aquí? Tu función como diosa del parto acabó no te entrometas.
Pero la diosa de repente levantó sus ojos castaños completamente serena y la atmósfera del aire cambió con una inmensa aura que hizo temblar el aire como si fuera un espejismo Fobos y Deimos retrocedieron ante su tía.
Aunque no lo pareciera Eileithyia era una diosa con un poder enorme siendo hija de Zeus y Hera pero al ser pacífica nunca lo mostraba excepto cuando alguien se metía con quien le importaba y la joven podía ser alguien quien era mejor no meterse.
—No es asunto mío, como diosa de los nacimientos y los niños y sobre todo tía de esa futura criatura es mi deber protegerlos—Se acercó al dios del amor mirándolo con desprecio—Y más te vale no interrumpir un embarazo en su día Zeus quiso acabar con Eros pero lo protegiste y te ayudé ahora haré lo mismo y no te gustarán los resultados si intentas algo con ellos—
Se hizo el silencio horrorizado.
Eileithyia estaba harta de como estaba su familia, los maltratos de su madre y Afrodito hacía Hefesto que solo quería ayudarlos y los abusos verbales de Ares a Hebe y encima esto.
Afrodito apretó los puños, sabía que ella tenía razón se lo debía y no debía subestimarla al igual que su hermana, casi todas las hijas de esa vieja arpía eran una pesadilla.
Se volvió con rabia a Psique—Muy bien por ahora tú y tu engendro seguiréis vivos pero ten por seguro que no sera por mucho más no tendréis ayuda de los mortales y dudo mucho que los demás dioses os ayuden excepto la estúpida de mi esposa no encontrarás un lugar vivo donde dar a luz y que estéis a salvo.
Hefesto estaba furiosa, le había lanzado una maldición terrible a Psique y a su hijo por nacer, su hermana estaba a punto de abalanzarse sobre el pero desapareció junto a sus hijos.
Fin del flashback
Hefesto y Eileithyia la habían ayudado al menos con comida y fuego cálido por las noches pero no podía continuar así tenía que encontrar un lugar para dar a luz. Le habían echo lo mismo que a la titánide Leto cuando estaba embarazada y Hera la maldijo para que no diera a luz en ningún lugar de tierra con raíces.
Pero esto era peor, ningún sitio donde no hubiera nada de vida y donde jamás diera la luz de los astros y ella solo era una mortal.
Pero Hefesto y su hermana no eran las únicas que la ayudaban Artemisa empatizaba con su situación similar a su madre y también la ayudaba haciendo que los animales salvajes la ayudaran.
Pero no podía continuar así debía hallar una solución pronto su embarazo estaba llegando a la recta final y no podía seguir así sin poder dar a luz, ella y la niña morirían. Artemisa le dijo el género y quería a esta bebé, era su único aliento de esperanza debía encontrar algo.
En su camino sin embargo se topó con una visita de unas diosas que pensó que ya deliraba.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
—¡Por el amor del Caos Afrodito termina esto!—Hefesto parecía que echaría fuego por los ojos.
—Pierdes tu saliva conmigo querida cuando echas una maldición ya no hay vuelta atrás—dijo Afrodito mientras se miraba al espejo.
—Estás resentido conmigo y me odias pero no lo cargues con otros relacionados conmigo estás actuando como Hera—
Afrodito echó una carcajada cínica.
—Oh por favor no me compares con la vieja amargada de tu madre esto es muy diferente—
—Por motivos diferentes o tal vez no, por si no lo recuerdas enviaste a Eros a castigarla en primer lugar por celos y ahora esto porque la ayude aunque esta embarazada de tu nieto—aunque de que le sorprendía si trataba a su propia hija así ¿que se podía esperar de su nieta?
—Este asunto está zanjado, aunque tú y las otras diosas la ayudéis de forma inútil eso no cambiara su sentencia pronto colapsará por el embarazo y ambas morirán—
Era un pensamiento muy frío, calculador y cruel pero Afrodito era así el amor tenía su lado bueno y malo así pensaba que ayudaba a su hijo de su mismo destino, estar con una mujer desfigurada y una hija que probablemente será una condena en su existencia divina.
Hefesto escuchaba con creciente horror y rabia sabía que Afrodito hacía esto por su hijo pero lo relacionaba demasiado con su historia Psique y la niña no merecían eso, siempre estaba ayudando a las victimas de las malas decisiones del dios del amor. Harmonía, Hermafrodito, Kyoko y ahora Psique y su hija pero sabía que en un futuro también sería Eros.
—Algún día te tendrás que dar cuenta de tus malas decisiones Afrodito, todo tiene consecuencias y las Parcas lo miden en todos nosotros. Tanto mortales como inmortales y las decisiones que tomamos repercuten, no quiero que acabes convirtiéndote en tu padre Afrodito pero con esto lo demuestras cada vez más—
El dios del amor se burló ¿el como Urano? Nunca, el era el dios del amor pero cuando se volvió la diosa del fuego se había ido. Ignoró la inquietud en su columna ante las palabras de su esposa no tenía que preocuparse de ninguna consecuencia el y su hijo Eros.
Poco sabía el en su arrogancia e ignorancia que esas consecuencias serían terribles tarde o temprano por sus errores.
Psique observo a las tres Moiras que la observaban con expresiones en blanco una era una niña con el cabello rubio otra una hermosa joven pelirroja y la última era una anciana aterradora con el cabello blanco.
La princesa supo enseguida quienes eran y se lleno de temor ¿acaso era su final? ¿sin que su hija pudiera ver el mundo siquiera?
Hay un lugar donde dar a luz Psique, Hablo la más joven.
Pero el camino es peligroso un lugar de oscuridad donde residen los muertos y encarcelados titanes. Dijo la mediana.
Allí encontrarás la salvación pero sellaras tu destino y el de tu bebe, uno que no debió ser y diferente al que se te encomendó al principio. Completo la anciana con una sonrisa macabra.
Sin más los tres destinos desaparecieron dejando a la mortal temblando comprendiendo el significado.
Debía ir al inframundo, un lugar donde jamás había dado la luz del sol y los demás astros y todo estaba muerto, pero no se rendiría debía luchar por su hija y la princesa se encaminó al reino del temible Hades.
