Psique con la ayuda de Hefesto pudo pagar al barquero Caronte y viajar a la entrada del reino de Hades donde estaba allí Cerbero el temible guardián del inframundo.

Artemisa le aconsejo que utilizara carne con miel algo que atraía mucho a las bestias sobre todo a los monstruos, lanzó la carne y el sabueso infernal se lo comió gustoso mientras las otras cabezas peleaban por el trozo. La princesa compasiva le dio a las otras dos los trozos restantes por alguna razón aquel pero le recordaba a su querida mascota que tubo de niña, era de los pocos que no la juzgaban por su aspecto.

—Ya perrito ya—le rasco suavemente el cuello, cualquiera le habría dicho que tuviera cuidado y se fuera ahora que Cerbero estaba distraído pero no pudo evitarlo—Veo que aquí estas muy solo—

El perro se estiró como haciendo una reverencia y meneo la cola disfrutando de las carantoñas de la mortal.

Psique se separó de Cerbero y se agarró su gran estomago de embarazada ya había salido de cuentas tenía que encontrar un lugar donde dar a luz, Cerbero percibiendo su malestar olfateo su vientre y meneó la cola luego se puso a ladrar.

En ese instante una figura blanquecina apareció tenía los ojos vendados su pelo era blanco plateado con mechones dorados era una joven muy hermosa y a su lado había un perro de oro. Supo enseguida quien era al ver a la diosa acariciar a Cerbero Kyoko la hija de Hefesto.

—Mi señora—

Pero Kyoko se apresuró a levantarla.

—No te inclines, no estas en condiciones en tu estado—

A continuación para sorpresa de la mortal la coloco sobre el lomo de Cerbero cuando el monstruo se incorporó la princesa nunca había estado en semejante altura asombrada pudo ver todo el nublado inframundo.

—Vamos hemos de ir al Tártaro—

Aquello aterro a Psique sabía que irrumpir en el inframundo era un crimen pero de hay a llevarla al inframundo Kyoko pareció percibir su malestar pues le sonrió cálidamente.

—No te preocupes no es lo que crees—habló cálidamente la diosa—Sabemos de tu situación y mis señores Hades y Perséfone se han compadecido de ti mi madre también los avisó pidiéndoles ayuda—

Psique contuvo las lágrimas de gratitud.

—Mi madre y los reyes del inframundo lo han estado pensando y esta maldición al igual que todas tienen lagunas el idiota de mi (padre) se aseguró de que jamás dieras a luz aprendiendo de Leto pero al igual que ella hemos encontrado un lugar donde des a luz—

Un sitio donde no hubiera nada de vida y jamas hubiera dado la luz de los astros el Tártaro prisión de los titanes y castigo eterno de los criminales, a medida que avanzaban el lugar absolutamente oscuro pero se escuchaban gritos y ruidos horribles de animales y de tortura.

Las tres Furias se presentaron ante ella y las guiaron.

Allí en una pequeña cueva Psique pudo por fin dar a luz mientras Kyoko ayudaba a traer al mundo a su sobrina, mientras gritaba la joven se concentraba para traer a su hija, el Tártaro no era el lugar idóneo para traer a un hijo al mundo pero no quedaba otra.

Estuvieron allí lo que pareció una eternidad y finalmente la pequeña nació llenando de luz al eterno tártaro por un momento las torturas y gritos de los condenados y titanes se detuvieron por el puro asombro y añoranza. Hacia una eternidad que no veían la luz del día.

En los brazos de Kyoko se encontraba una bebe adorable, regordeta y rosada con los suaves rizos del mismo color de su padre y los ojos medianoche de su madre, mejillas sonrosadas y una sonrisa dentada.

Psique sonrió entre lágrimas a su hermosa hija a pesar de su cuerpo exhausto y desgastado por primera vez en mucho tiempo era feliz.

La bebe fue puesta en los brazos de su madre quien se rió ante los gorgojeos de su bebé, nunca había visto algo tan hermoso. Kyoko sonrió a su sobrina y colocó a la alegre bebé en los brazos de su madre a la niña no le importó en absoluto que el rostro de su madre, dio un gritito de alegría y enseguida empezó a alimentarse.

Psique sonreía entre lágrimas.

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En el inframundo Hades sonreía junto a su esposa y frente a ellos estaba Hefesto quien por su aura estaba feliz.

—¿La mujer y la niña se encuentran bien?—

—Sí han sido traídas al palacio y Hécate esta atendiéndolas—

Ina así se llamó la nueva adición en el inframundo, convirtiéndose en una diosa menor de la familia pero en una diosa de los cuerpos celestes en el inframundo. Con ella ahora había sol y luna junto a estrellas.

El Inframundo no es como los mortales pensaban que estaba muy profundo debajo de la tierra sino no habría cábida para las innumerables almas que residían allí como los encarcelados en el Tártaro. Era otro plano, otro lugar yendo con portales pero que jamás hubo luz de astros y con la llegada de la pequeña los iluminó.

En cuanto se fueron del Tártaro la oscuridad volvió a ese lugar junto a los gritos y pero esta vez de protesta por ver una vez más la luz del sol.

En cuanto Psique ella misma fue nombrada diosa por las Parcas convirtiéndose en la deidad ctónica del alma humana ella mejor que los demás dioses entendía el sufrimiento humano y en la cuidadora y de las bestias y monstruos de Hades.

Hefesto y Kyoko estaban muy felices por las nuevas adiciones y la pequeña rápidamente se convirtió en la consentida de sus tíos y tías y abuela adoptiva, la diosa herrera le hizo una corona con estrellas el sol y la luna.

Cabe decir que cuando Afrodito se enteró del fracaso de su plan y que ahora esas dos eran diosas todo el palacio sintió su ira y la infraestructura y objetos fueron destruidos por la ira de la deidad del amor.

Eros, Anteros junto a sus hermanos Fobos y Deimos estaban encogidos en un rincón observando este desastre su padre Ares no hacia nada en absoluto mientras bebía una copa de vino indiferente.

—¡AAARRGHH! ¡deberían estar muertas! ¿como es posible? tomé más medidas que las que tomó Hera con Leto ¿porque los destinos me hacen esto?—

Te los has echo a ti mismo hijo de Urano y tu vástago Eros. Tres voces al unisono sonaron sobresaltando a los presentes ante ellos estaban las diosas del destino Cloto, Artrópodos y laquesis. Inmediatamente se arrodillaron incluso el dios de la guerra quien al menos tenía algo de cerebro para no faltar el respeto a los destinos.

—¿Que quieren decir mis señoras?—a pesar de su ira ardiente fue lo suficientemente sabio como para contenerse—

La princesa Psique estaba destinada a la inmortalidad desde que nació, todos se quedaron asombrados, su belleza que para ella fue su maldición y que si hubiera continuado así habría muerto desgarrada por el público obsesionado por ella.

Eros tembló estremeciéndose hasta la médula solo de imaginárselo, Anteros sentía empatía por la joven.

Hefesto se compadeció de la joven le dio una maldición y a la vez una bendición que solo se desharía con el amor de verdad. Cloto tenía una expresión triste en ella para alguien normalmente neutro.

En un inicio Eros tu estabas destinado a romper esa maldición pero no antes de que ella pasara una seria de duras pruebas impuestas por Afrodito que ella con ayuda tuya y de otros dioses junto a su coraje y valentía habría superado. Ella se habría convertido en tu esposa. la diosa del alma y tu hija en un inicio seria Hedone la diosa del placer, una erote al servicio tuyo y de tu padre, habrías tenido una familia.

Pero todo ese destino cambió debido al orgullo y el odio de Afrodito quien te convenció para abandonarlas y al hacer eso se cambió drásticamente sus hilos del destino. Ahora son diosas de inframundo Psique debido a su valentía y poder domar a cerbero es la diosa del alma humana y custodia de ellas. También es la domadora de bestias de inframundo para Hades y Perséfone y tu hija ahora llamada Ina es la diosa de los cuerpos celestes y el sol y la luna del inframundo.

Todos estaban aturdidos no imaginaron este giro de los acontecimientos y Eros era el que estaba más sorprendido, todo esto se pudo evitar podría haber tenido a su amada y a su hija pero ahora ellas eran del inframundo y no tenía la posibilidad ya de estar con ellas. Les había fallado y abandonado cegado por sus prejuicios hacía su madrastra y por escuchar a su padre, por primera vez se sintió estúpido por hacerle caso.

Dicho eso las Parcas se fueron dejando a todos mortificados y humillados sobre todo Eros, fue cuando oyó unos aplausos que provenían del dios de la guerra.

—Bravo hijo—dijo esa palabra como si tuviera estiércol en la boca y miraba de forma burlona y con desprecio al dios alado del amor—¿Sabes? por una vez escogiste a una buena moza que a pesar de ser una simple mortal fue capaz de domar al mismo Cerbero e ir a la profundidades del tártaro a dar a luz dudo de que incluso la titánide Leto pudiera semejante logro—

La verdad es que a diferencia de Afrodito a Ares le daba igual todo este asunto y se mantuvo al margen pero se admiró de las agallas de la esposa de su bastardo hijo y más cuando se entero por Fobos y Deimos de su rostro y la prueba que Hefesto la sometió.

Y va el inútil de su hijo y lo echa todo por tierra.

—Siempre supe que eras un bueno para nada y el idiota de tu padre alentó todo esto—

Riéndose se fue dejando a un devastado Eros por el desprecio de su padre y la verdad de sus palabras.

Afrodito fulminó la espalda de su amante no pudiendo creer lo que oía poniéndose del lado de las Parcas y despreciándolos e insultándolos así ¿cómo pudo? Pero no se dio cuenta de que Eros se estaba yendo.

—¿Hijo adonde vas?—

Pero el hermoso joven no lo escucho y siguió su camino no sin antes mirar a su padre con los ojos llenos de lágrimas de rencor. Afrodito se le encogió el corazón, su amado hijo jamás lo había mirado así.

—Las Parcas y padre tenían razón si no te hubiera escuchado y no me hubiera dejado llevar por mis prejuicios hacia Hefesto esto no habría sucedido aún tendría a mi esposa he hija conmigo—

—¡Hijo ellas habrían echo de tu vida...—intento explicarse patéticamente.

—¡CALLATE! a diferencia de ti ahora me doy cuenta de que no me hubiera importado en absoluto si mi esposa e hija fueran feas o no, soy un estúpido—se lamentó.

Se fue avergonzado y devastado.

Anteros miro furioso a su padre y sacudió la cabeza dejando al dios del amor solo allí.