En este capítulo nos centraremos en como Azize lucha con la ansiedad de no querer dar por muerto a su marido durante esos años de ausencia...

Capítulo 4 "Recuerdos"

-Cevdet…- Azize abrió los ojos y apretó los labios al darse cuenta de que estaba soñando. Su frente estaba empapada de sudor y temblaba de frío. El clima de Esmirna era más crudo que el de Salónica, sin embargo, ese no era ni remotamente su problema…

Se tapó la cara con ambas manos y se permitió llorar. La angustia se apoderó de ella, pero lo hizo en silencio, no quería preocupar a nadie…

-Cevdet… mi Cevdet…- dijo y sintió que ese tiempo que habían pasado separados, se había convertido en siglos…

Escuchó la puerta y se secó las lágrimas. Sintió a mamá Hasibe acercándose en la oscuridad. No quería preocuparla, pero se notaba que la pobre mujer estaba atenta a ella y la preocupación ya estaba presente…

-Querida hija…- le dijo cuando se sentó a su lado en la cama.

-Madre… lo siento…- se disculpó Azize por haberla despertado.

-¿Has tenido pesadillas otra vez?

-Es inevitable… no entiendo como es que Cevdet no se ha comunicado aún con nosotros… quizás no pudo venir… pero podría haber escrito o enviado a alguien…

-Cariño… yo… pienso que deberías darte por vencida… entiendo que nadie de nosotros quiere pensar en que Cevdet nos haya dejado… pero Tevfik fue muy claro…

-No quiero hablar de Tevfik madre… yo… sé que él nos ha ayudado mucho, pero en un punto siento que no es sincero…

-¿Por qué dices eso?

-No lo se… ha estado insistiendo con que deberíamos casarnos… él dice que quiere lo mejor para nosotros…

-Y es así… yo… no se cuál será tu decisión y estaré apoyándote, Azize… pero me hace mal verte así, ilusionada y sufriendo por algo que probablemente sea inútil…

-Madre… usted no entiende… mi pesar tiene que ver con no ver a mi Cevdet… yo no puedo darlo por muerto… porque no lo está…

-Querida… piensa en tus hijos… tienes tres hijos que te necesitan… y tarde o temprano ellos crecerán… pero ahora es tiempo de poner manos a la obra y ocuparte de ellos…

-Pero yo me ocupo de ellos… van a la escuela… las niñas son estudiosas… aunque Yildiz me de un poco de trabajo porque prefiere ir a las tiendas de vestidos… y Ali Kemal… bueno, él se las ha ingeniado para conseguir algo de dinero repartiendo diarios…

-Ellos están bien… pero necesitan a su mamá… ¿entiendes?

-Entiendo…- dijo Azize y levantó un vaso que tenía en la mesita de noche, al lado de su cama para tomar un buen trago de agua…

-Descansa… por favor…- dijo y acarició su cara y besó su frente.


Azize se acomodó en la cama y juntó sus manos sobre su vientre, tocó distraídamente su anillo de bodas y cerró los ojos…

Se preguntó si Cevdet tendría esa misma sensación de vacío que ella tenía en ese momento…

Nadie la comprendía… su corazón era perfectamente claro, Cevdet no había muerto…

Recordó sus ojos, la primera vez que se habían visto… ella era tan joven en ese momento…

-Enfermera…- le había dicho tomando su mano con suavidad luego de que ella le arreglara la almohada y verificara que la tela adhesiva de la herida en su hombro no se hubiese despegado.

-Soldado…- le dijo ella en voz baja- yo… no soy enfermera… pretendo serlo… solo soy ayudante…

-Tienes… tienes unos ojos preciosos… ¿te lo habían dicho? - le dijo y ella sintió que sus piernas se aflojaban. ¿Era ella la que tenía ojos hermosos? Estuvo a punto de decirle que era él quien tenía los ojos más hermosos que ella había visto, pero solo negó con la cabeza.

-No…- dijo y se sonrojó.

-Pues, la gente se ha perdido de apreciarlos… soy un afortunado…- le dijo y ella le sonrió.

-¿Puedo ayudarlo en algo más? - le preguntó ella algo nerviosa, pero sintiendo una revolución interna.

-Quédate a mi lado…- le dijo y ella asintió, perdida en sus ojos.

Azize abrió los ojos y sintió que le ardían, las lágrimas no dejaban de salir y deslizarse por sus mejillas…

Escuchó voces en la cocina y se levantó. Bajó las escaleras apurada y encontró a Ali Kemal discutiendo con Hilal…

-No puedes estar levantado a esta hora… mamá se enojará contigo…- le decía la niña a su hermano.

-Mamá está durmiendo, niña… y tú deberías dormir también… solo me levanté a tomar agua…- le dijo el chico de mala manera.

-Niños…- dijo tratando de que no se le notara el estado de angustia que tenía previo a eso.

-Mamá…- dijo Hilal y corrió a abrazarla.

-Solo quería tomar agua…- dijo Ali Kemal para que no lo retaran.

-Entiendo… pero estaban discutiendo… y no es hora de discutir… ahora vayan a sus camas y descansen porque mañana deben ir a la escuela y estudiar para poder hacer algo importante en sus vidas…

-Yo seré soldado…- dijo Hilal y Azize la miró a los ojos con algo de enojo.

-Lo único que falta aquí es eso…- le dijo- eres muy pequeña todavía para tomar esas decisiones, lo único que debes hacer ahora es descansar para no estar dormida mañana en la escuela… vamos…- dijo y los empujó a ambos.

-Mamá… yo tengo que trabajar mañana… así que no iré a la escuela…- dijo Ali Kemal mientras subían las escaleras.

-Tú irás a la escuela y luego trabajarás todo lo que quieras…- le dijo a su hijo y el niño asintió con fastidio.

Azize acompañó a sus hijos a sus camas y luego de arroparlos y besar sus frentes, también besó a Yildiz, que se quejó un poco, era la más dormilona de los tres…


Volvió a su habitación y se recostó en la cama. Había comenzado a aclarar, pero todavía faltaban unas horas para levantarse…

Supo que debía hacer exactamente lo mismo que les había aconsejado a sus hijos, descansar lo mejor posible para poder hacer su trabajo como correspondía…

Se abrazó a su almohada e inspiró hondo, de alguna manera imaginándose el aroma de su marido en ella, como tantas veces cuando ella lo echaba de menos y él estaba en el frente…

Se quedó dormida casi al instante, pero esta vez, aunque soñó con él no fue una pesadilla…

Se vio con él, como tantas veces, despertándose en sus brazos, él hablando bajo, sonriendo solo para ella, ajeno a todas las preocupaciones, dedicado a compartir un momento a su lado, sin pensar en el ejército, ni en la guerra, solo en el amor que compartían…

Sintió una mano rozando su cara, estaba demasiado cansada pero el perfume de él, ese que era solo suyo y que ella, a pesar del tiempo, sabía que reconocería en cualquier lado, la inquietó… ¿era él?

Se resistió un poco más, creyendo que si abría los ojos, entonces ese sueño, casi realidad se terminaría…

Se imaginó que él se inclinaba sobre ella, la acariciaba con la mirada, su mano apenas rozándola para no molestarla…

También se imaginó esos ojos… tan azules como el mar… protegiéndola y amándola…

Abrió los suyos con la secreta esperanza de que él estuviera allí, de vuelta, tal como ella esperaba…

Pero supo que tendría que seguir esperando… porque seguía sin tener dudas de que él volvería en algún momento a ella y así podrían ser felices… como debía ser…


Bueno, seguiré pronto con esta historia! Gracias por leer!