En esta parte de la historia decidí contar los sentimientos de Azize, que todavía no se ha reencontrado con Cevdet pero que no pierde las esperanzas... y como es una historia focalizada en sus pensamientos y la forma en que se siente, me pareció oportuno ahondar un poco más... espero que les guste. En el próximo será el reencuentro (aunque no tan feliz)...

Capítulo 5 "Esperándolo"

Azize levantó la vista mientras terminaba de vendar la herida de un soldado. Su corazón se aceleró cuando escuchó que alguien hablaba y creyó reconocer la voz de su marido…

Habían pasado casi 4 años de su desaparición, pero ella no se daba por vencida…

Pidió disculpas y dejó todo en manos de una ayudante, salió corriendo, buscándolo…

Salió a la calle, le pareció que él se había ido… caminó unos cuantos pasos y le pareció ver a alguien… pero él se había esfumado.

¿Acaso él había vuelto y la estaba buscando?

Azize sintió una sensación de inestabilidad, sus rodillas la hicieron tambalear y se apoyó contra la pared…

Una mujer que pasaba caminando se acercó y le preguntó cómo estaba…

-Estoy bien…- dijo algo agitada por el apuro- solo me pareció ver a mi marido… él es soldado…

-Entiendo…- dijo la mujer- cuídese enfermera…- le aconsejó.

Azize se recompuso un poco y antes de volver decidió sentarse en el banco de madera que estaba en el pasillo de entrada al hospital. Evidentemente necesitaba tomarse un respiro…

Algunos médicos la saludaron al pasar y Azize entrecerró los ojos… respiró hondo, tratando de calmarse… ¿sería cierto que ella estaba tan desesperada por saber de Cevdet que se había imaginado todo? Pero ella había oído su voz y lo había visto de lejos, de espaldas… pero estaba segura de que se trataba de él…

Volvió a inspirar hondo y evocó los ojos cristalinos de Cevdet… sintió un nudo en la garganta… no era justo todo aquello… ella no se hacía a la idea de haberlo perdido, porque su corazón le decía lo contrario… no era solo su mente… ella sentía que su otra mitad aún estaba intacta, era como sentir su corazón latiendo a su lado todo el tiempo…

De pronto sintió que todo se desvanecía a su alrededor y escuchó su voz… hablándole al oído…

-Cásate conmigo, mi vida… no me conformo con robarte un par de besos… yo quiero vivir a tu lado para siempre…- le dijo luego de un par de besos en la calle de atrás del hospital.

-Deberías hablar con mi madre si quieres casarte, Cevdet…- le había contestado ella.

-Lo haré… pero quiero saber si estás de acuerdo… si de verdad sientes por mí lo mismo que yo siento por ti…

-¿Quieres saber si te amo? - le dijo ella alzando las cejas y él volvió a besarla.

-Se que me amas… los besos que compartimos lo hacen evidente…

-¿Entonces? ¿acaso no te atreves a enfrentarte con mi familia?

-Mi madre habló con la tuya el otro día… creo que algo le anticipó ¿no te contó?

-No me dijo nada… pero ahora debo irme porque está anocheciendo y se enojarán…- le dijo empujándolo un poco.

-Quédate un momento más…- le dijo mientras la acercaba a su cuerpo y besaba con suavidad su cuello.

-Pero…

-Yo te acompañaré a casa… yo te cuidaré, Azize…- gruñó él sobre su piel y ella sintió un escalofrío.

Azize abrió los ojos luego de tener esa misma sensación en su cuerpo… el hecho de recordarla había reavivado sus sentidos…

Sacudió la cabeza y acarició suavemente el anillo que nunca había podido quitarse…

-Azize…- escuchó decir a Tevfik y sus gestos se endurecieron.

-Tevfik… ¿qué estás haciendo aquí? ¿acaso estás herido? - le preguntó en tono algo distante.

-No… no me pasa nada… solo he venido a verte… a saber si estás bien porque me importas… y a preguntarte otra vez si has pensado en lo que te propuse…

No podría aceptar, aunque quisiera, Tevfik… porque no soy viuda…- le dijo ella y Tevfik se quedó un momento sin contestar.

-¿Cómo puedes estar tan segura de eso si te he dicho que Cevdet ha muerto?

-Hasta que no tenga pruebas no lo creeré…

-Te di mi palabra… ¿Por qué sigues negándolo?

-Porque lo siento en mi corazón… y mi corazón nunca se ha equivocado con respecto a mi Cevdet…

-Azize… escucha…- dijo e hizo el intento de tomar sus manos pero ella se las arrebató con suavidad, pero categóricamente- me preocupas… porque no estás analizando bien las cosas…

-Tevfik… aquí no hay nada qué analizar… yo te agradezco lo que has hecho por nosotros, pero ya es suficiente… no hace falta más… ahora, si me disculpas… salí a tomar un poco de aire, pero debo volver…- dijo y antes de que el coronel le contestara, había desaparecido de su vista…

El día se hizo larguísimo y el frío era intenso…


Azize llegó a su casa y mamá Hasibe le dio algo caliente para que se recuperara un poco…

-Cuando termines eso… deberías darte un buen baño…

-No hace falta, madre…

-Hace falta, querida… por favor… yo me ocuparé de que te dejen tranquila los niños… pero debes relajarte un poco…

Azize aceptó un poco de contra de su voluntad, sabía que doña Hasibe miraba por su bienestar, pero tenía pocas ganas de quitarse la ropa y mojarse, luego de pasar tanto frío…

Se desnudó y se enroscó la toalla al cuerpo. Cuando entró al baño, el agua ya estaba hirviendo y la puso en el enorme piletón, luego buscó el cacharro y se sentó para comenzar…

Apenas el agua caliente tocó su piel, recordó las innumerables veces en que había ayudado a Cevdet en ese ritual que tenían, cada vez que él volvía del frente… en especial la última…

-… señorita… ¿acaso no tienes patria? - le había dicho él mientras luchaba por robarle un beso, cuando ella discutía con él y le echaba agua hirviendo encima.

-Tú eres mi patria…- le había contestado ella y luego de tomar su cara entre sus manos, lo había besado dulcemente... y luego la pasión… como siempre…

Azize se tocó los labios y cerró los ojos. Casi pudo sentir la boca y el sabor del beso de Cevdet… se tapó la cara con las manos y luchó por no llorar… era un momento ideal para recordarlo… el baño de su casa en Esmirna era muy similar al de Salónica… aunque un poco más pequeño, ya que al mudarse habían tenido que resignar un poco de espacio.

El agua del segundo cacharro la acarició y ella lo dejó a un costado, y masajeó con suavidad su piel…

Suspiró con la sensación como si fuera de él, acariciándola… sabía de memoria como se sentía y también sabía todo lo que esas caricias despertaban en ella…

Apretó los ojos… disfrutó su momento de pasión recordándolo…

Se quedó un buen rato después, reviviendo sus recuerdos… llorando de a ratos, riendo en otros… y lo sintió junto a ella en cada centímetro de su piel…

Se preguntó si los años que habían pasado se notarían en su rostro… en su cabello y su barba… y se preguntó también si él estaría de acuerdo con que ella cortara su cabello… ese cabello que tanto adoraba…

Se imaginó miles de escenarios posibles en los que se reencontraba con él y se confundían en un abrazo interminable… y los besos… todos esos besos que no habían podido darse en ese tiempo…

Decidió salir del baño, seguramente mamá Hasibe estaría preocupada, aunque no quisiera molestarla…

Recordó la cantidad de veces que luego de un reencuentro apasionado, se habían demorado y finalmente se habían apurado para no ser interrumpidos…

Y luego, la inexorable reflexión… que era lo que ella seguía sintiendo…

Él no estaba muerto, no estaba muerto y volvería a ella… tarde o temprano lo haría… y todos los que habían hablado de mas, tratando de aconsejarla, se sorprenderían mucho al verlo…

Y ella lo recibiría con los brazos abiertos, limpiaría sus heridas y lo cuidaría… como siempre…


Bueno, hasta aquí llegamos y como dije, en el próximo capítulo habrá reencuentro... gracias por leer!