Capítulo 7 "No eres tú"
Azize se acercó tratando de controlar su ansiedad, la mirada de él era fría y penetrante. Sintió que quería decirle algo, pero no con palabras.
Se hizo mil conjeturas de lo que podría haber sucedido con él… quizás había perdido la memoria, pero la había recordado vagamente… quizás se había olvidado de ellos creyéndolos muertos y ahora se sorprendía al verla… quizás era un traidor…
No… Cevdet… su Cevdet no podía ser un traidor… y tampoco había podido dejar de amarla, Azize no podía entender qué sucedía…
Sintió que las piernas le fallaban, que su corazón se le saldría del pecho mientras intentaba acercarse lo más posible… necesitaba tocarlo, necesitaba re asegurarse de que no se había quedado dormida y lo tenía realmente delante suyo, que no era otra de sus fantasías, producto de la soledad y la necesidad de tenerlo…
Fantaseó con que él abriera la celda y la tomara entre sus brazos, hundiendo la nariz en su cuello, como siempre…
Pero la actitud de él la confundía… nada de lo que había en su cabeza se ajustaba con lo que él hacía…
-¿Eres tú? - le preguntó con emoción, las lágrimas casi no le dejaban verlo.
-Soy yo…- contestó él con la voz inquebrantable, en tono claro, su mirada glacial… y Azize sintió un alivio que hacía siglos no sentía...
-¿Me reconoces? - intentó ella, no podía ser que él no tuviera ninguna reacción al verla.
-Por supuesto… - la voz de él se enfrió todavía más y Azize sintió como si una daga se le clavara en el corazón.
-Nunca creí que estuvieras muerto, Cevdet… pero nos dijeron eso… que estabas muerto…- dijo y lo dejó procesar sus palabras, él no hizo ningún movimiento, pero ella vio algo en su mirada, había logrado llegar al Cevdet a quien ella había esperado todo ese tiempo, o al menos, eso parecía…
Él hizo un movimiento de incomodidad con el cuello… ella se secó las lágrimas y se tomó de los barrotes de la celda, tratando de dominarse para no tocarlo…
-¿Dónde estuviste estos siete años, mi Cevdet? ¿qué pasó? - intentó otra vez Azize.
-Azize, escucha con cuidado…- le dijo en un tono neutro, ya no tan frío- no estoy aquí para conversar contigo, sino para decirte la verdad y asegurarme de que la entiendas… tu Cevdet murió, murió el día en que los otomanos lo atacaron por la espalda… ahora enfrente de ti, está el comandante griego Cevdet…- Azize abrió la boca y apretó sus manos alrededor de los barrotes, no… no podía ser…
-No, no te creo- reaccionó ella con algo de enojo, ¿qué era lo que él estaba diciendo?
-Lo harás. Debes saber que haré lo que sea necesario para cumplir con mi misión, me puedes llamar Cevdet el traidor si quieres, esa es la verdad...- insistió él.
Azize no pudo resistirse más e Intentó tocarlo, él reaccionó y se alejó, parecía afectado, detrás de toda esa máscara de frialdad…
-Esa no puede ser la verdad…- dijo enojada- porque mi Cevdet nunca me habla así. Nunca me mira con esa frialdad. Estoy segura de que pasa algo malo contigo… - dijo e hizo el ademán de tocarlo, necesitaba ese contacto más que el aire que respiraba…
-Me debes creer Azize… es así…- le dijo y, luego de dedicarle una mirada con una mezcla de intensidad y emociones encontradas, se fue…
Azize sintió que el mundo se le venía encima. ¿Qué estaba pasando? ¿por qué Allah no terminaba con todo eso y le permitía morir para no seguir sufriendo?
Ese no era su Cevdet… y quizás él tuviera razón, el Cevdet que ella conocía, el que amaba, SU Cevdet, había muerto, traicionado por su ejército…
Cerró los ojos mientras el olor del hierro de los barrotes donde se apoyaba, la abrumaba…
Cevdet estaba tan comprometido con su puesto en el ejército que debe haber sido horrible sentir que lo habían traicionado, que le habían disparado por la espalda… y esa era una buena razón para sentirse herido, traicionado y quizás intentar una venganza… pero ella y sus hijos no tenían nada que ver con eso…
Inspiró hondo… no… no había explicación coherente para la forma en que él actuaba, definitivamente no…
Se quedó unas horas allí, sumida en sus pensamientos, tratando de contestarse preguntas que no podía contestar…
Le trajeron comida, pero no probó bocado… estaba demasiado cansada… todavía shockeada…
Finalmente, un soldado le abrió la celda y le dijo que podía irse…
Se encontró afuera con Ali Kemal y Tevfik, que había ido a buscarlos, le pidió que la llevara con Cevdet, necesitaba verlo, hablar con él, hacerlo sin las rejas de por medio, pero Tevfik se negó, le dijo que cumplía órdenes de su amigo y los acompañó a casa…
Azize le devolvió su collar y le dijo que estaba satisfecha de que no se hubiera llevado a cabo la boda, porque seguía siendo la esposa de Cevdet….
Tevfik se ofuscó, no podía entender como ella, luego de verlo vestido con el uniforme griego, guardaba esperanzas de estar otra vez con él…
Cuando llegó a casa se enfrentó con sus hijas, les contó la verdad de que su padre estaba vivo e incluso se enteró mamá Hasibe, pero no se animó a decirles en qué condiciones había vuelto Cevdet…
Una vez que se quedó sola con Yildiz y Hilal, les dijo que su padre había vuelto vestido de comandante griego y por supuesto, ambas lo tomaron muy mal, especialmente Hilal, a quien Azize tuvo que calmar porque no quería que mamá Hasibe se enterara todavía…
-Él está vivo, ¿qué otra cosa necesitas? - le dijo Yildiz a su hermana, luego de que Azize consiguiera calmarla- después de todo lo que sufrimos por él, vendrá a casa… y volveremos a estar todos juntos… ¿qué más quieres?- dijo y Hilal asintió.
Azize se quedó mirándolas ante la simpleza de sus pensamientos. Ella casi no podía asimilar lo que estaba ocurriendo y Yildiz, su hija mayor, quizás la que menos pensaba ella que podría reaccionar de manera racional, lo había hecho…
Aunque no era tan fácil eso de que él volvería con su familia…
Allí supo que tenía que haber una explicación para todo, que Cevdet se rendiría ante el amor de sus hijas, si no era ante el suyo… se le achicaba el corazón de dolor de imaginarse que su marido no sintiera nada más por ella, pero no podía haber dejado de querer a sus niñas… eso era imposible…
No durmió casi nada… no tuvo pesadillas, pero en sus pensamientos la atormentaban las palabras de Cevdet, diciéndole que venía a cumplir una misión…
Cuando se levantó, advirtió que mamá Hasibe estaba en la cocina, preparando la comida favorita de Cevdet. Intentó explicarle, no quería decírselo directamente, porque temía su reacción, pero quiso adelantarle que algo había cambiado en Cevdet…
Finalmente, buscó a sus hijas para pedirles que la ayudaran a decirle la verdad a mamá Hasibe, pero Yildiz le dijo que Hilal se había ido a buscar a su padre…
Azize bajó las escaleras rápidamente, tenía que encontrar a su hija antes de que pudiera meterse en problemas…
Se alistó para salir y cuando abrió la puerta, se encontró cara a cara con Cevdet… su mirada era totalmente distinta a la que ella había visto el día anterior en el cuartel griego…
Quiso que el tiempo se detuviera, esos ojos… había tanta emoción, añoranza… amor… en ellos que Azize se quedó congelada mirándolo…
-Azize…- dijo él y sonrió y por un momento, ella vio a su Cevdet…
-Cevdet…- dijo, todavía sin poder moverse.
-¿Puedo pasar? - preguntó él luego de quitarse la gorra, su voz era suave, casi íntima… tan distinta a la que había usado con ella antes…
Azize entrecerró los ojos y fantaseó con arrojarse a sus brazos, aunque sabía que era un error, al menos hasta saber qué era lo que realmente pasaba con él, porque ella no estaba satisfecha con la explicación que él le había dado…
Él notó su estado de incertidumbre e hizo el ademán de avanzar, como queriendo asegurarse de que ella lo había oído…
Azize se hizo a un costado y le permitió entrar a su casa… estaba segura de que si había alguna posibilidad de que él estuviese mintiendo, al ver la reacción de su madre, se arrepentiría y diría la verdad…
Bueno, sigo pronto, espero que les siga gustando. Gracias por leer!
