Primera visita oficial de Cevdet a la casa de su familia y Azize teniendo la esperanza de que al ver a su madre, Cevdet deba confesar la verdad, esa verdad que ella todavía cree que existe...
Capítulo 8 "¿No necesitamos hablar?"
Azize se hizo a un costado para dejarlo pasar. Las piernas aún le temblaban y supo que él también estaba nervioso, pero sabía que inevitablemente se produciría algún tipo de fractura en ese delicado estado en el que se encontraba mamá Hasibe, esperándolo, habiéndole preparado su comida favorita, creyendo que todo estaba bien… sobre todo al verlo con el uniforme griego...
Era el momento de la verdad… si Cevdet había podido mentirle en la cara a ella, con todo el dolor que sabía que provocaría en ella, no podría mentirle tan descaradamente a su madre, eso era lo único en lo que Azize podía pensar en ese momento…
Cevdet entró y dio una rápida mirada a la casa en donde ahora vivía su familia, hasta que de pronto, vio pasar a su madre, algo distraída…
-¿Mamá?- dijo en voz baja y Azize pareció reconocer la voz de su Cevdet, del Cevdet que había sido su amado esposo tanto tiempo.
-Hijo… mi león… mi héroe…- dijo mamá Hasibe y lo apretó entre sus brazos, emocionada de recibirlo.
El momento duró unos segundos, hasta que la pobre mujer reparó en el uniforme que vestía Cevdet y allí todo cambió…
-¿Quién te hizo esto? ¿quién te hace usar esto?- le preguntó entre enojada y sorprendida. Azize sintió que el corazón se le aceleraba, sabía perfectamente que la pobre mujer no soportaría la pena y la vergüenza de verlo así- tú eres el hijo de Abbas… quítate esto…
-Mamá… mamá por favor, lo uso porque quiero…- intentó explicarle Cevdet.
-Tu padre es un mártir de la guerra… debe estar revolcándose en su tumba al verte así… debes quitarte esto… quítatelo…- le dijo tironeando del uniforme.
-Detente mamá… detente…- le dijo y trató de abrazarla.
Cevdet la ayudó a sentarse mientras la mujer seguía forcejeando con él para que se quitara el uniforme y trató de calmarla… Azize sintió que el corazón se le desgarraba, no estaba tan segura ahora de que hubiera posibilidades de que Cevdet reaccionara y contara la verdad… esa verdad que ella estaba segura de que existía, simplemente porque lo conocía y porque no podía ser de otra manera…
-¿Papá? - dijo Yildiz mientras terminaba de bajar la escalera, la chica estaba algo shockeada aún, a pesar de que ya estaba al tanto.
-¿Yildiz? – Azize sintió la emoción en su voz y creyó que las esperanzas se renovaban- te has vuelto tan bella…- dijo con sinceridad luego de abrazarla.
-Tú estás igual- le dijo con una sonrisa.
-Que Allah te proteja…- Cevdet la acarició con la mirada y Yildiz le dedicó una sonrisa.
-Ellos te trataron bien y te trajeron a casa…- dijo y asintió, feliz.
-Y él les pagó con su honor…- intervino Alikemal.
-Alikemal...- dijo Azize con incomodidad.
-¿Dónde está Hilal? - Cevdet decidió no darles importancia a los comentarios de su hijo mayor.
-Ella no está en casa…- le dijo Azize.
-¿Por qué no está en casa con todo lo que está sucediendo? - preguntó Cevdet con preocupación.
-¿Desde cuándo te importa? No nos has visto por años- continuó Alikemal
-Ya es suficiente, Alikemal…- volvió a intervenir Azize, lo único que le faltaba a la delicada situación de nervios que vivían era una discusión entre Cevdet y su hijo.
-Por favor, sáquenme afuera, necesito aire- mamá Hasibe no podía asimilar lo que estaba sucediendo.
-Esperen, tengo cosas que decirles…- pidió Cevdet.
-Dilas ya, terminemos con la pesadilla…- mamá Hasibe elevó el tono de voz, no había posibilidad de sentirse peor
-Se que no son cosas fáciles de aceptar, por eso decidí hablar con ustedes… este soy yo, así como me ven soy ahora… los tiempos cambian, tengo otra misión, todos saben lo leal que soy, especialmente tú, Azize…- dijo y la miró, de alguna manera esperando su apoyo, Azize simplemente no podía creerlo, creía que todo eso era una horrible pesadilla que en algún momento se terminaría, pero cada palabra de él la hacía creer que no sería nunca- hay gente que piensa que mi familia es mi punto débil, que esperan que me confunda… que vuelva el Cevdet de Salónica…
-¿Qué tiene de malo el Cevdet de Salónica? - preguntó ella sin comprender.
-Ese Cevdet está muerto, Azize… ahora soy un comandante griego y no mostraré piedad con quienes causen desorden… por eso les pido su apoyo, como se los he pedido en mis otras misiones…
-Llévenme afuera, no puedo respirar…- lo miró con enojo y vergüenza. Alikemal y Yildiz la acompañaron fuera de la casa y Azize cerró la puerta, le estaba costando trabajo no dejarse caer y llorar hasta que sus ojos se secaran.
Se volvió hacia Cevdet, que también la buscó con su mirada. Se lo veía incómodo, pero sin intención de irse.
-¿Por qué no le dijiste la verdad a mi madre, Azize?- osó preguntarle y ella quiso reír a carcajadas. Porque tenía miedo de matarla, eso era claro.
-No sabía que tú se la dirías tan fácil- le dijo en tono hiriente, realmente estaba enojada, no lo reconocía en lo absoluto… no era él…
Cevdet la miró y Azize sintió como si en un punto sonriera. Él avanzó hacia la sala, observando todo como si estuviese en un museo… se quedó mirando una foto relativamente reciente de ella y sus hijos…
-Hilal creció tanto…- dijo luego de un rato y giró hacia ella, que se había apoyado en la pared para no perder el equilibrio, su cuerpo estaba demasiado cansado y sensible y no podía darse el lujo de demostrarlo.
-Mira… tal vez enfrente de él te avergüences…- le dijo cuando lo vio observar una foto vieja de él vestido con el uniforme turco.
-Él era un estúpido…- dijo en tono nostálgico.
-Era un creyente…- dijo en su defensa Azize y se sintió una tonta, defendiéndolo de él mismo.
-Pero creía en cosas equivocadas… y sacrificó a su familia por nada…- dijo Cevdet con pesar.
-Tu familia está aquí, Cevdet… tú también lo estás…- ¿acaso había alguna esperanza? Cevdet le hablaba del sacrificio que había hecho… eso solo podía significar que él todavía los amaba…
-Pero no gracias a mí, si hubiera sido por mí, ustedes estarían muertos hace años… pero no necesitamos hablar de eso…- dijo con frialdad y ella se acercó.
Azize sintió que sus piernas temblaban, tenía demasiada rabia y deseos de golpearlo. Tenía que reaccionar de alguna forma… no podía ser que no lo hiciera…
-¿No lo necesitamos? Tu madre, tus hijos y tu esposa… ¿alguna vez te has preocupado por nosotros? Déjame que te cuente entonces…- le dijo enojada, algunas lágrimas escapando de sus ojos sin permiso- tu madre te ha hecho una tumba falsa, todos los viernes va a rezar… ella no se hubiera sentido tan triste aunque hubiera perdido cuarenta maridos…-le dijo a los gritos- tus hijos crecieron sin un padre por causa de esta patria… y yo… - el dolor que sentía en su corazón la quemaba- mi corazón se transformó en un infierno… siete años… después de siete largos años, ¿eso es todo lo que tienes que decir?- terminó casi gritando.
-Dije todo lo que tengo para decir, Azize…- el tono de él fue tan frío que Azize creyó que lo abofetearía.
-Vete de esta casa, Cevdet… vete y no vuelvas nunca más…- le dijo indicándole con su brazo la dirección de la salida.
-Como gustes…- dijo él y pasó a su lado, parecía no importarle nada…
Azize se apuró y en un impulso le cerró el paso y le impidió abrir la puerta…
-No te vas… Cevdet estás parado frente a mí…- el tono de ella pasó de enojado a desesperado mientras seguía llorando y en algún lugar de sus ojos, pudo ver que sus comentarios le llegaban… - puedo escucharte, puedo tocarte, eres real- dijo y cuando trató de tocarlo, él se escapó, impidiéndoselo - tú te quedarías ciego si miraras a otra… - y allí sí lo tomó de la cara y él se perdió en sus ojos- mírame, mírame, soy tu Azize… llámame así, "mi Azize"… llámame "mi amor", llámame "mi mujer"… Cevdet… Cevdet por favor te lo suplico…- dijo y se arrodilló, tomando su mano y llorando- te lo suplico, por favor dime la verdad, dime que todo esto es mentira… por favor mi Cevdet habla…- siguió con la vista nublada de tantas lágrimas.
Cevdet pareció meditar unos instantes. Azize creyó que había logrado vencer esa máscara de frialdad que él parecía usar para alejarla. Se imaginó que él cambiaba esa expresión, que la hacía poner de pie y la estrechaba entre sus brazos… que le pedía disculpas y le decía que lamentaba haberla intentado engañar, que todo era mentira…
-Quiero vengarme de los otomanos…- dijo con voz neutra, interrumpiendo sus fantasías y ella se puso de pie.
-No lo creo… - dijo enojada, él no la engañaba, lo conocía demasiado- tú nunca traicionarías a tu patria… porque la amas más que a mí…- le dijo y Cevdet negó con la cabeza. Azize estuvo segura de que él en ese mismo instante odió que ella lo conociera tanto…
-Suficiente… - dijo cambiando de tema -yo se lo que he visto, ellos me dieron una segunda oportunidad… estoy aquí gracias a ellos… los griegos están aquí, ¿dónde están los otomanos? ¿quién te protegerá si esos soldados te sacan de tu casa? - le gritó mientras ella lloraba desconsolada- ¿los otomanos a quienes les di mi vida? Los otomanos nos traicionaron, nos abandonaron…
Un soldado griego eligió ese momento para interrumpirlos y golpeó la puerta. Cevdet le gritó también, estaba ofuscado. Cuando le dio la orden que el joven esperaba, cerró la puerta con violencia y miró a Azize que seguía llorando, se puso su gorra y sus guantes y se fue dando un portazo…
Azize se apoyó en la puerta y dejó que el llanto la superara. Tenía que descargarse de alguna manera…
Sin dudas todo eso era una gran desilusión para la familia… pero en especial para ella, porque de alguna forma, había sido la única en alentar esperanzas de que él volviera… sin embargo nunca había podido imaginarse la posibilidad de que lo hiciera de esa forma… algo tenía que hacer para que él cambiara… o confesara esa verdad que ella tanto necesitaba oír…
Bueno, este momento fue bastante triste y duro para Azize, como así también para Cevdet, aunque fue su decisión. Ya vendrán tiempos con más ilusión para ambos. Nos vemos en el próximo! Gracias por leer!
