Capítulo 10 "Anillos"
Azize apretó los puños y sintió que el anillo que ese soldado le había entregado para que le diera a su mujer cuando él falleciera le dejaba una marca…
Vio pasar a Cevdet enfrente suyo, sin prestarle atención e inspiró hondo. Ese hombre parecía no perder la oportunidad de maltratarla… ella quería deshacerse de él y de la vergüenza que significaba ser su esposa…
Sintió que su corazón perdía un par de latidos cuando salió tras él y lo llamó, Cevdet caminaba con paso apurado, como si quisiera irse, y Azize sintió que tal vez quería dejarla atrás también a ella…
Al escucharla, él se detuvo y giró, su cara casi sin emociones, pero en sus ojos había algo más… algo que ella no podía descifrar…
Azize levantó el anillo y se lo mostró.
-¿Qué es eso?
-Sabes lo que es…- dijo ella con dureza- es un anillo…
-¿Qué quieres? - le preguntó él con fastidio.
-Es de un soldado que está allí dentro… me pidió que se lo diera a su prometida…
-Dáselo entonces…- le dijo él como si no comprendiera qué tenía que ver él con eso.
-Nosotros usábamos un anillo como este en nuestros dedos, ¿recuerdas? - le dijo y la expresión de él cambió- pero me vi obligada a venderlo en tu ausencia… por eso no puedo devolvértelo…- él se perdió en sus ojos, ella estaba demasiado enojada como para decodificarlo, pero supo que Cevdet, por unos segundos, había bajado la guardia- pero considera que te lo devolví… si tú ya no eres mi Cevdet… yo tampoco puedo ser tu esposa…
Azize vio que él estaba afectado, sin embargo, se repuso y la encaró…
-¿Qué significa todo eso? - le dijo y ella se ofuscó… ¿de verdad no entendía?
-Lo que estás escuchando, sé que no eres el mismo Cevdet… se que eres alguien más que no quiero conocer… quiero el divorcio, divórciate de mí y terminemos con esto…- le dijo enérgica.
Esa fue una de las pocas veces en que vio en sus ojos la derrota. Sin embargo, su experiencia en el campo de batalla, evidentemente le sirvió porque otra vez se repuso casi inmediatamente y giró hacia el carruaje, con intención de irse…
Azize sintió que su corazón se aceleraba… ¿acaso él no quería divorciarse de ella?
-¡Vámonos!- le dijo al soldado que manejaba el carruaje.
-¿Escuchaste? Quiero el divorcio…- le repitió ella enojada.
-Escuché…- dijo él mirando hacia delante, no quería que sus ojos lo traicionaran.
-¿No tienes nada que decirme? - le dijo algo sorprendida por no recibir alguna de sus respuestas irónicas o al menos la aceptación de lo que ella le pedía.
-Te daré el divorcio cuando sea necesario…- dijo aún sin mirarla y se fue…
Ella se quedó un momento pensativa, viendo como el carruaje se alejaba, ofuscada en un punto. A veces él la dejaba sin posibilidades de entender cuáles eran sus verdaderos pensamientos…
Él tenía un control perfecto de cada uno de sus movimientos, medía cada palabra y cada gesto que tenía con ella y Azize lo sabía… por eso era que le desviaba la mirada… porque sabía que ella lo conocía demasiado y podía descifrarlo, como siempre lo había hecho…
"Te daré el divorcio cuando sea necesario" ¿qué clase de contestación era esa?
Azize trató de no pensar demasiado, sufría mucho al ver como todo ese amor que sentía por Cevdet se veía viciado por todas las cosas que nada tenían que ver con él…
Al llegar a su casa no habló demasiado, sus hijos estaban allí y con mamá Hasibe prepararon la cena…
Tevfik pasó a verla y lo invitaron a quedarse. Ella no era tonta y sabía que Tevfik hacía mucho tiempo, la miraba con otros ojos. Sin embargo, sabía, más allá de cualquier decepción que Cevdet le causara, que su corazón le pertenecía a él…
Se escapó hacia la cocina y se encargó de los platos. Envió a sus hijas a la sala a entretener a Tevfik y cuando se dedicaba a preparar el café, lo vio… él la observaba desde afuera por la ventana abierta.
Azize sintió que todo su cuerpo reaccionaba a él… quería arrojarse a sus brazos…
Recordó lo tormentosos que habían sido esos días e inspiró, tenía que reunir el valor necesario como para hablarle… levantó la cabeza y cuando iba a mirarlo directamente, escuchó la voz de Tevfik que hablaba sobre el café y de lo rico que lo hacía y sus planes se esfumaron…
Tevfik comenzó a decirle cosas sobre Cevdet, y lo mal que estaba comportándose con la familia… y ella miró por el rabillo de su ojo y vio que Cevdet se había ido…
Se fastidió. Realmente hubiera querido confrontarlo, saber qué hacía él allí, espiándola… pero había perdido la oportunidad…
Tevfik volvió a mencionarle el tema del casamiento y Azize se escapó, alejándose de la cocina con la bandeja y los cafés servidos…
Mientras los repartía escucharon el timbre y escuchó la voz de Yildiz saludando a su padre…
Otra vez su corazón se aceleró. Él había ido a confrontarla, seguramente había oído su conversación con Tevfik…
Trató de serenarse, la bandeja se le caería de las manos si no lo hacía…
Cevdet le pidió a Tevfik que se fuera, porque tenía que hablar con su familia y Azize se acercó cuando Cevdet acompañó al coronel hasta la puerta y lo ayudó con su saco…
Su corazón latía aprisa. Era como que no podía respirar. Pero no quería que nadie se diera cuenta, especialmente Cevdet…
-Azize… no te olvides de lo que hablamos… piénsalo…- le dijo Tevfik antes de irse y ella se sintió sobrepasada… y no le contestó.
Miró hacia delante y en ese momento, su mirada se cruzó con la de Cevdet, que pareció atento y algo desilusionado, por eso eligió esquivarlo… no tenía sentido ese intercambio, porque la dejaba en evidencia… evidencia que él buscaba para justificar sus enojos con ella…
-Habrá un evento y necesito que ustedes me acompañen…- dijo luego de que ella se parara frente a él, esperando que hable…
-De ninguna manera, ni siquiera lo imagines…- contestó con desagrado.
-Azize, ven afuera, necesito ofrecerte algo…- le dijo y ella sintió un escalofrío, ¿qué podría ofrecerle él para aceptar tal sacrificio? Era imposible que ella lo acompañara e hiciera de su esposa en un evento así, rodeada de tantos griegos, esos asesinos…
Su mente le gritaba que no aceptara nada de lo que él pudiera ofrecerle, pero su corazón y su piel se desesperaban por cualquier contacto que pudiera tener con su Cevdet…
Le dolía el cuerpo de echarlo de menos y desde que lo había visto, había soñado con abrazarlo y no soltarlo nunca más, a pesar de todo lo que él había hecho y dicho y de ser el traidor que era…
Azize cubrió su cabello con manos temblorosas y salió a su encuentro. Su cuerpo temblaba…
-Puedes decir lo que quieras, pero yo no iré a esa fiesta…- dijo al verlo sentado en el banco, afuera…
-No es una fiesta, es un evento… si vienes conmigo te daré el divorcio…
-¿Lo harás? ¿te divorciarás de mí? - le preguntó enojada.
-Solo haré lo que tú quieras…- dijo él mirando el suelo, su voz sonaba apagada, casi entregado a ese mal destino.
Azize sintió un nudo en la garganta, no tenía idea de que él pudiera aceptar su pedido tan rápido. Algunas lágrimas amenazaron con aparecer en sus ojos…
-¿Te divorciarás de mí? - le preguntó y él la miró.
-Tú haces lo que yo quiero y yo hago lo que tú quieras…
-Aún así no iré…- se negó, shockeada y triste.
-Entonces ¿no quieres el divorcio? - le preguntó y ella notó en su voz que él tenía alguna esperanza de recuperarla.
-Sí lo quiero…- le dijo casi llorando- muchísimo… te perdí hace mucho tiempo, Allah lo sabe…
-¿Me perdiste? ¿cuándo pasó eso? - le preguntó él, que estaba más calmado.
-Te perdí cuando te fuiste al lado contrario y comenzaste a matar mujeres y niños…
-Soy el mismo hombre Azize, solo que ahora estoy del otro lado…- le dijo mirándola con intensidad y ella se retrajo un poco- lo mismo pasa en el campo de batalla, mujeres y niños mueren… nada cambió… ¿o tus votos conmigo cambian dependiendo del color de la sangre que derramo? - le dijo y ella se sintió más incómoda.
-Yo te creía un buen hombre, Cevdet… un hombre que cuidaba a las personas y creía en la justicia… pero no eres el mismo… no te preocupas más por mí…
-Toma la decisión que quieras, yo ya he dicho lo que quería…-dijo y la dejó allí…
Azize se quedó allí, mirándolo irse. Por supuesto que iría allí, porque necesitaba sentirlo cerca… necesitaba de él y ese día, Cevdet había dejado ver un poco más su humanidad, a pesar de las peleas, de todo eso que él hacía y que todavía ella no podía explicar… sus ojos eran totalmente distintos a sus gestos y sus palabras… y ella encontraría la forma de que él se sincerara, de una vez por todas…
Bueno, parece que hay una luz de esperanza. Veremos como sigue! Gracias por leer!
