Capítulo 11 "Donde hubo fuego…"
Azize se miró al espejo y sintió que se estremecía… ¿qué estaba haciendo? ¿realmente iba a esa fiesta porque quería el divorcio que Cevdet le había prometido o solo para tenerlo cerca?
Inspiró hondo, esos pensamientos no le servían de nada…
Se apresuró en salir, dejó a mamá Hasibe al cuidado de Hilal, que seguía castigada, encerrada en su habitación… esa niña no podía contener su temperamento… pero ella debía encaminarla...
El carruaje la dejó en la puerta de la mansión y ella se impresionó con la majestuosidad de la fiesta… tanta gente estaba sufriendo y ellos aquí, sin importarles nada… festejando… y Cevdet siendo parte de todo eso… ¿en que clase de persona se había convertido él, a quien ella reconocía como un hombre justo y piadoso, el hombre de su vida?
Entró y todos la miraron… las mujeres vestían escandalosamente, dejando ver demasiado de su cuerpo y ella se sintió extraña allí, con su cabello cubierto, como marcaban sus costumbres religiosas… ella no era tonta y sabía que los griegos tenían otras costumbres… pero simplemente la hacían sentir incómoda…
Llegó hasta el salón principal, en donde algunos ya bailaban y entonces lo vio, hablando con otros oficiales, los de más alto rango…
Alguien le avisó que ella había llegado y cuando él giró para mirarla, ella sintió que quería arrojarse en sus brazos…
Cevdet seguía mirándola exactamente igual que hacía siete años… el mismo nivel de amor y pasión… el mismo deseo…
Ella sonrió un poco a lo lejos y mientras él se acercaba, volvió a esconderse detrás de su máscara de mujer ofendida, esa que le servía para no sentirse tan expuesta ante él… porque él también la conocía… la conocía demasiado…
-Bienvenida…- le dijo él cuando llegó hasta ella, sus ojos acariciándola, y ella casi sin poder resistirlo.
-Gracias…- le respondió sosteniéndole estoicamente la mirada.
-Dijiste que no vendrías…- le dijo él, con una sonrisa.
-Dijiste que me darías el divorcio si lo hacía…- ella le siguió el juego…- aquí estoy…- le dijo con suavidad y vio en sus ojos un cambio, sintió el dolor que le causaba con sus palabras.
Cevdet se repuso de inmediato y le dedicó una sonrisa, ella desvió la mirada, observando a la gente…
-¿Acaso no me presentarás? - le preguntó ella y él asintió, entrelazó sus dedos con los de ella y la hizo caminar hacia donde se encontraba el general Vasili.
Azize sintió que temblaba levemente al entrar en contacto con el calor tan familiar de su mano…
-Damas y caballeros, les presento a mi esposa, Azize…- dijo y ella sonrió con fingida cortesía.
Allí, tuvo un intercambio algo incómodo con la señora Veronika, la mujer del comandante Vasili…
-¿Eres la famosa esposa del coronel Cevdet?
-Yo no soy famosa…
-Es mucho más linda que en la foto…- dijo la mujer y Cevdet sonrió, orgulloso- me refiero a la foto que su esposo tiene en su habitación…- le aclaró y al ver que ella se tensaba- ¿dije algo indebido? Porque no se si lo indebido es haber visto su foto o haber estado en la habitación de su esposo…- Azize bajó la vista, tragando saliva y rabia, pero no le contestó- con su permiso…- dijo la mujer y se fue a seguir festejando.
Azize lo miró de costado a Cevdet y alzó las cejas, de alguna manera dándole a entender lo incómoda que estaba, y a lo lejos, Ali Kemal y Yildiz también se quedaron observándolos…
Azize asintió, mirándolos allí, sin estar totalmente convencida de por qué habían elegido la opción de acompañar a su padre…
Yildiz se acercó y le pidió a Cevdet que bailara con ella y Azize no pudo más que mirarlos, mientras Tevfik se le acercaba para hablarle…
Ella no tenía intenciones de otra cosa que de decir unas cuantas cosas que le caían mal de toda esa gente y así lo hizo…
Ante la mirada de todos, subió a una tarima y acusó en su propia casa a los griegos de haberle quitado el trabajo, el control del hospital y de la muerte de un soldado por culpa de la falta de suministros…
Una vez que terminó, bajó y pasó al lado de Cevdet, que intentó retenerla, pero no pudo…
Sentía que le faltaba el aire, que todo eso había sido mucho más difícil de lo que ella esperaba y las palabras de esa mujer griega le resonaban en los oídos…
Cuando bajaba las escaleras, tratando de reponerse, sintió los dedos de Cevdet haciendo presión en su brazo y él le ordenó que siguiera bajando…
-Estoy caminando, déjame…- le dijo ella tratando de zafarse cuando él hizo que apurara el paso…
Al salir, Azize pudo soltarse y lo miró…
-¿Qué harás? ¿me matarás con tus propias manos? - le preguntó enojada.
-Sube al carruaje…- le dijo él con enojo.
Ella le hizo caso y cuando él se sentó a su lado, sintió una mezcla de enojo y necesidad de tenerlo cerca que hizo que su corazón la preocupara durante unos instantes, hasta que el carruaje comenzó a avanzar...
-¿Qué esperabas? ¿que no dijera nada estando allí? - dijo ella sin mirarlo, sabía que venía un reproche de su lado.
-Tendrás un castigo por lo que has hecho…
-Contigo todos son problemas, por eso no quiero estar más unida a ti...- dijo ella con cara de disgusto, pero seguía sin mirarlo.
-Te guste o no, seguirás unida a mi durante toda la vida…- le dijo él con ira, estaba más enérgico que de costumbre, parecía enojado… contrariado…
-¿Disculpa? ¿no me dijiste que si venía a la fiesta me darías el divorcio?
-Sí, claro…- protestó él.
-Yo estuve en la fiesta, ahora hablemos del divorcio…- ahora era él quien no la miraba, y ella se había enojado.
Cevdet continuó sin contestar y ella insistió.
-Me lo prometiste, eso fue lo que dijiste, si vas a la fiesta, te daré el divorcio…
-¿Quieres el divorcio? - le preguntó.
-Sí…
-¿Acaso no me amas más? - el enojo de él era tal, que ella sintió que se estremecía, ¿le reclamaba falta de amor? No, no era justo…
-No… no te quiero…- dijo y supo que él no le creía.
-Pues no me quiero divorciar, tú eres mi esposa y lo seguirás siendo…- detrás de su enojo, sus ojos le rogaban que no insistiera.
-¿Con qué derecho? - le gritó ella.
-No tengo que explicarte…
-Iré ante un juez…
-Ve adonde quieras, no me divorciaré…
-¿Por qué haces esto? ¿qué te hice? ¿qué es lo que quieres? - Azize solo quería escuchar que él seguía amándola, que no quería perderla, que él le confesara lo que ella ya sabía…
-Si quieres casarte con alguien más, olvídalo… quítatelo de la cabeza…- seguramente él se había enterado de la propuesta de Tevfik.
-Tienes razón… iba a casarme con Tevfik… estaba sola, él nos ha cuidado todo este tiempo, sabiendo que los griegos venían… pensé que si alguien nos cuidaba, nuestros hijos estarían a salvo…- le dijo golpeando su brazo con la mano, por el fervor de la discusión y él la miró, estaba tan enojado y celoso… él la tomó de las muñecas…
-¿Por qué no me lo dijiste? - le gritó.
-¿Acaso me diste la oportunidad? - le contestó ella en el mismo tono- no siento nada por él, nunca podría tener sentimientos por él, ya sabemos por quien son esos sentimientos…-le dijo llorando, tratando de convencerlo que sus planes no se relacionaban con los sentimientos sino con el bienestar de su familia.
-Te acostumbrarás a verme de nuevo, Azize…- le dijo sin soltarla, sus ojos despedían llamaradas de pasión y celos y ella se sintió envuelta en ellas…- te quedarás a mi lado, porque soy tu esposo…
Se perdió en sus ojos y luego miró sus labios… ¿era sano desear que él la besara? ¿por qué era que no podía odiarlo? Él se había comportado tan mal esos días, ¿por qué sus palabras le llegaban tanto?
Cevdet miró sus labios y ella supo que la besaría. Se preparó para lo inevitable… y sí, era inevitable porque ella no quería evitarlo, quería que el tiempo se detuviera y que solo existieran ellos, y ese amor que había sido tan atacado y estaba tan herido…
Él se acercó levemente, llevado por el deseo y por la situación y ella apenas pudo registrar unos gritos y que él giraba la cabeza…
Cuando tomó consciencia corría hacia su casa en llamas, al lado de Cevdet, gritando el nombre de su hija y de mamá Hasibe…
La desesperación la paralizó y mientras lloraba, lamentándose de haber dejado encerrada a su hija, vio entrar a Cevdet a la casa, buscando a su madre y a Hilal…
Ali Kemal y Yildiz llegaron, pero ella no los dejó entrar a ayudar, y vio aparecer a Cevdet cargando en su espalda a mamá Hasibe…
Entre llantos la atendió y vio como su marido volvía a entrar, buscando a Hilal…
La desesperación la hizo seguir gritando y llorando hasta que por fin la vio salir, y la abrazó, pidiéndole disculpas…
Miró a Cevdet y quiso abrazarlo, ese era el hombre del que ella se había enamorado, ese hombre a quien no le importaba morir por su familia…
Un rato después, cuando los vecinos terminaban de apagar el fuego, ella se agachó delante de él, que tosía sin parar, sentado en una silla, apartado de la familia…
-Cevdet…- le dijo compasiva.
-Estoy bien, no te preocupes por mí, ve a ocuparte de los niños…- le dijo él.
-Cevdet… gracias…- insistió ella.
-¿Me agradeces por salvar a mi propia familia?
En ese momento llegó Tevfik, dando órdenes y Azize pudo sentir la incomodidad de Cevdet y la experimentó también…
-¿Están bien? - preguntó.
-Están todos bien, coronel… pero llegas tarde…- le dijo Cevdet poniéndose de pie- deberían haber impedido que esto pase… aunque yo no estaba, todos saben que eres bueno para llenar los espacios…
-Me apena mucho lo de tu casa, Tevfik…- interrumpió Azize.
-No te preocupes, tú y los niños están bien, eso es lo importante.
Hilal comenzó a toser y Azize se acercó a atenderla. Luego se sentaron allí, pensando cuál sería us próximo paso, no estaban seguras de qué harían, y los soldados que había dejado Cevdet para cuidarlos, antes de irse, no se iban de su lado…
Amaneció y ellos seguían allí, todavía preguntándose por su futuro incierto, hasta que vieron que Cevdet venía a caballo…
-Azize, súbanse al carruaje, vienen conmigo…- dijo y ella se perdió en sus ojos.
-¿Cómo?
-Ustedes se quedarán conmigo hasta que mi misión termine…- le dijo con seriedad y cuando ella finalmente asintió, los dejó allí, sabiendo que lo seguirían…
Azize sintió un nudo en la garganta. Él los quería a su lado. Y ella, en el fondo de su corazón, y sin importar a donde, sabía que quería exactamente lo mismo, aunque sintiera que por momentos él no era el mismo…
Una llama de esperanza se encendió y si él hubiera visto su expresión, se habría dado cuenta, fueron solo unos segundos, Azize se sintió conmovida pensando en volver a su lado… y luego regresó a esa máscara de enojo y frustración, la que se suponía debía experimentar en ese momento…
Una nueva esperanza asomaba en el horizonte… ¿acaso "su misión" era la que él decía?
Bueno, esto sigue pronto! Gracias por leer!
