Capítulo 12 "Mi Cevdet"

Azize sintió que su corazón se perdía un par de latidos cuando Veronika le dijo que, si lo deseaba, podía armarle una cama en la habitación de sus hijas y mamá Hasibe…

Sin pensarlo demasiado entró a la habitación de su marido y de inmediato se sintió inmersa en todo lo que él tenía allí…

Sintió un nudo en la garganta, hacía demasiado tiempo que no compartía nada con él, y a la luz de lo que venía ocurriendo, seguramente solo compartirían la habitación y la cama, porque ella no estaba dispuesta a mantener con él ningún tipo de acercamiento… aunque se muriera de ganas…

-Es difícil… ambas somos esposas de soldados…- le dijo la mujer con algo de lástima, Azize, además de desmejorada, se veía desconsolada- los años los separaron, también las distancias… su esposo volvió con una nueva personalidad, es como un extraño… la entiendo…

-No, usted no entiende…- dijo Azize en voz baja, casi llorando y Veronika se sorprendió- a mi hija casi la matan en el incendio de anoche… y luego nos trajeron a esta casa y nos obligan a quedarnos aquí…

-Agradezca al destino…- dijo la mujer algo conmovida- usted tiene un marido que salvó a su hija…- dijo y se fue.

Azize se quedó pensando si tal vez ella tenía una historia más difícil de lo que parecía…

Suspiró y cerró la puerta. Giró sobre sus talones y se dirigió a la ventana. Vio que Cevdet se subía a un carruaje junto al comandante Vasili y él presintió que ella lo miraba y por un momento, hasta que el carruaje arrancó, él se quedó mirando hacia la ventana, y supo que él sentía que ella lo esperaba en casa, como tantas veces…

Se encontró en el jardín, un rato después, con mamá Hasibe… su suegra estaba más contenta, decía que había visto a su hijo el día anterior, cuando las había salvado del fuego a ella y a Hilal, Azize estaba reticente a creerlo, pero la última frase de la mujer la dejó pensando… "¿Y tú, en cuál Cevdet quieres creer?"


La cena fue mucho más complicada y Azize se sintió tan incómoda que creyó que terminaría yéndose sola, escapando de la tortura de tener que compartir con esa gente…

Cevdet le ordenó cenar con los griegos y ella y sus hijas bajaron a hacerlo, pero cuando Hilal comenzó a decir lo que pensaba, las cosas se pusieron tensas y el comandante Vasili quiso darle una lección… y Cevdet le impidió ir a consolarla cuando le pidieron que se fuera a su habitación…

Cada mirada de Cevdet la hacía sentirse confiada, sus ojos reflejaban un mundo distinto a lo que ocurría en la realidad y por momentos, Azize no comprendía nada de lo que estaba sucediendo… le parecía que se había quedado dormida y tenía pesadillas, y que en cualquier momento se despertaría y se abrazaría al cuerpo cálido de su marido y agradecería de que todo hubiera sido eso, una pesadilla…

Finalmente, Cevdet le permitió retirarse y se sintió aliviada, pero encontró a Yildiz demasiado cerca del teniente León y la llevó ofuscada a la habitación…

Al salir, se encontró con Cevdet que le preguntó por qué no estaba en la habitación…

-No pienso compartir la habitación contigo…- le dijo con seriedad.

-Todavía eres mi esposa. No podemos estar en distintas habitaciones en la misma casa, debes subir, Azize…- le dijo él con el mismo tono.

-¿Por qué? ¿Acaso en esto también se entromete el comandante Vasili? Necesitas controlarnos para luego controlar Esmirna…

-Camina…- le dijo y la tomó del brazo con brusquedad para hacerla subir.

-¿Qué haces? No me toques…- le dijo y entraron en la habitación.

-Te advierto que, si no quieres pasar otra vez por lo que pasó en la cena, no puedes ser tan obstinada…- le dijo él hablándole de cerca- cumple tu deber de manera decente aunque sea delante de ellos, porque de lo contrario no podré mantenerte aquí, y tampoco puedo garantizar tu seguridad…- él sonaba preocupado, detrás de lo desagradable de sus palabras- ¿Me comprendes?- le dijo y ella se dio cuenta de lo difícil que era estar en sus zapatos, fuera traidor o no…

-Comprendo…- le dijo, después de todo él tenía razón… y quería cuidarla a ella y a su familia…

Y allí, a solas con él, se preguntó si Cevdet intentaría acercarse a ella, volver a abrazarla, a perder su nariz en su cuello, como solía hacer…

Su corazón comenzó a latir con fuerza, ella también necesitaba sentirlo cerca, sus latidos al ritmo de los de él…

Él pareció meterse en sus pensamientos, sus ojos reflejaron que tenía intenciones de acercarse más… pero luego giró sobre sus zapatos y se acercó a la puerta…

-¿Adónde vas? - quiso saber ella, desilusionada, ya haciéndose a la idea de que él querría tenerla en sus brazos... él se detuvo luego de abrir la puerta y tardó unos instantes en contestar, como si pensara en la mejor respuesta…

-Ese no es asunto tuyo…- le dijo tratando de sonreír. ¿Quién se pensaba que era para tratarla así?

Azize se sintió aún más desilusionada, ¿cómo podía él irse y dejarla así? Después de tanto tiempo volverían a compartir la habitación y él elegía irse…

Trabó la puerta ruidosamente, quería que él supiera que ella no lo dejaría entrar… había perdido su oportunidad…

Se calmó un poco y comenzó a curiosear por la habitación. Se asombró al ver que había una lámpara con luz eléctrica, observó las insignias del uniforme de su marido y finalmente, en su escritorio encontró una vieja foto de ella, que se notaba un poco ajada por haberla tenido doblada, pero que ahora estaba en un marco de vidrio…

Entonces él no se había olvidado de ella… y si no se había olvidado de ella, quizás también siguiera amándola… debajo de esa máscara de soldado traidor…

Azize resolvió prepararse para dormir y esperarlo… seguramente si él volvía intentaría un acercamiento y ella vería como se sentía y si era tan necesario como ella había planteado, el tema de divorciarse de él...


Lo escuchó volver cuando un carruaje se detuvo y se apresuró a destrabar la puerta y acostarse, fingiría estar dormida, quería ver qué hacía él…

Cevdet tardó un momento en entrar, y ella se mantuvo con los ojos cerrados… lo escuchó quitarse el abrigo y patear los zapatos…

Y finalmente lo sintió a su lado, sobre ella… su aliento olía a alcohol y Azize frunció la nariz con desagrado…

-Hueles a alcohol, ¿te divertiste?

-El poeta Sufi dijo: el amor es un vino prohibido… lleno la copa y bebo, el pecado es mío, ¿a quién le importa?

-Claro que el pecado es tuyo…- dijo ella ya con los ojos abiertos, viendo como él la observaba, con deseo…

-Azize… mírame… quiero verte la cara…

Ella se negó al principio, no quería seguirle el juego, él había bebido y seguramente había estado con otras mujeres… ella no quería saber nada con él…

-No te me acercarás hasta que no vea tu verdadera cara…- le dijo enojada.

-¿Cuál crees que es mi verdadera cara? - le preguntó él algo divertido.

-Solo Allah lo sabe… ¿de verdad nos trajiste aquí para protegernos? ¿Todavía nos amas o solo te interesamos para que sigamos tus órdenes?

-¿Por qué lo preguntas? ¿cuál es la diferencia? ¿Qué dice tu corazón? ¿qué dice tu cuerpo, eh?

-Mi corazón, mi cuerpo y mi lengua… dicen lo mismo Cevdet… mientras no seas el Cevdet que conozco… yo no soy tu Azize… y no podrás tocarme…- le dijo, sus ojos pendientes de los labios de él…

Azize volvió a darle la espalda, algo ofendida y lo sintió irse. Él buscó su espada y ella se atemorizó al verlo acercarse…

Cevdet se inclinó sobre ella, su cuerpo rozándola y dejó la espada a su lado, para que estuviera en medio de ambos…

-Le preguntan a Nesimi si es amable con su amante… "lo sea o no lo sea, ella es mía… ¿a quién podría importarle?" - y cuando dijo eso se acomodó de su lado y ella se giró, y lo vio recostado y volvió a darle la espalda…

Azize suspiró aliviada, realmente ese Cevdet era totalmente desconocido para ella, hasta había dudado que pudiera intentar lastimarla, dado su estado…

Pero, aunque lo intentó, no pudo dormirse y giró, quedando la misma posición que él, mirando hacia el techo… ambos absorbidos por sus pensamientos… la espada de acero frío separándolos… al menos físicamente…

-Cevdet… ¿cómo puedes no tocarme? ¿acaso no me extrañas? ¿ya no me amas? Yo nunca me di por vencida… aún no puedo…- dijo y finalmente sonrió- estás vivo… eres diferente, pero estás vivo… eso es suficiente…- dijo y cerró los ojos.

No supo si él se había quedado dormido, pero ella fue sintiéndose cada vez más cansada hasta que perdió la noción de todo…

Soñó con sus caricias, con sus besos, con esos reencuentros y esa ceremonia tan de ellos, la del baño, en la que ella curaba sus heridas, memorizándolas…

Se despertó rodeada de su olor… de ese aroma solo de él y suspiró… se refregó los ojos. La noche había sido mejor de lo que ella hubiese creído… había vuelto a estar con su Cevdet… o al menos con el Cevdet de ahora… ¿acaso el amor que alguna vez había existido podría hacerlo volver? Ella tenía cada vez más confianza de que así sería…


Bueno, quizás me tome un tiempo para seguir esta historia. No es que la abandone, sino que encararé una nueva con estos personajes, una historia alternativa, ya verán... gracias por leer mis historias!