Capítulo V
Mujercita
Una vez más Candice y William regresaron a casa y volverían al otro día para realizar el último estudio. Cuando finalizaron Candice se estaba vistiéndose.
¡Hola! - saludó William a Candice después de que le hicieran su examen.
¡Hola! ¿Ya te dijo Thomas? - le preguntó a William.
Sí, me dijo que tienes una propiedad en Hertfordshire, Candice - pero no era esa pregunta la que Candice se esperaba.
Sí, ¿cómo sabes? - cuestionó ella, sorprendida.
Terry te anda buscando - William vio la cara de susto que puso Candice.
Espera, espera, ten calma, podemos irnos a Hertfordshire para que puedas estar allá y no te encuentre sugirió William como una posibilidad.
Bien, pero luego si alguien le dice que estoy allá - comentó preocupada.
Tengo a la persona perfecta para que nos sirva de tapadera - informó recordando a la sobrina de George.
Bien, ¿entonces? ¿Qué haremos? - le preguntó Candice.
Nos quedaremos un día más porque necesitan hacerte otro estudio, el alcohol no nos lo permitió - le informó riendo.
A propósito de lo que sucedió anoche, yo... yo quiero que entiendas que en estos momentos soy un mar de confusiones - comenzó a explicarse, pero más tardó en reunir el valor que en que William la detuviera.
Espera Candice, sé que no me amas, pero te esperaré, algún día lo vas a dejar de amar a él - refirió contrariado.
Por eso, algún día lo dejaré de amar y hablaremos - acordó ella.
Bien, me parece. ¿Nos vamos? - preguntó William.
Sí, vámonos. ¡Ouch, creo que no podré caminar mucho! - advierte ella agarrándose el vientre.
¿Te cargo? - se ofrece William.
Sí, por favor - después de unos segundos de pensarlo accede.
George trae el auto a la entrada - le pidió William a George.
Bien vámonos, llegando a casa irás directo a la cama - dijo él, Candice difícilmente soportaría estar más despierta, Thomas le había recetado unos tranquilizantes, así que dormiría toda la noche.
Sí, gracias - le dijo ella medio sonriendo.
Ya en la mansión, Candice se encontraba durmiendo y William se había quedado en la biblioteca. De pronto sintió la presencia de su amigo George
Buenas noches, joven William - lo saludó su mano derecha.
Buenas noches, ¿qué pasa George? - cuestiona William sin verle.
La señora está descansando, supongo - refiere él.
Sí, le dimos calmantes para el dolor - explica, William.
¿Tiene dolores? ¿De qué? - preguntó George con preocupación.
Candice tiene un tumor en el bajo vientre George, la operaremos dentro de tres meses - refirió William.
Cuánto lo siento señor, quiere un vaso de brandy para el ánimo - ofreció George porque lo veía desanimado.
No, otra vez brandy, no es una buena idea. No quiero olvidar cómo me siento en estos momentos - dice William con amargura.
Algo malo, joven William - preguntó George.
Odio a Terrence Grandchester, George... - soltó de pronto.
Pero hace rato... - intentó recapitular ese hecho.
Hace rato no sabía lo que sé ahora, no sabía que un hombre o ese hombre podía ser tan vil, no sabía que la lastimaba, si Candice fuese mi mujer no la maltrataría y menos en su estado, en qué cabeza cabe hacer lo que él le ha hecho a ella. Pero lo que menos entiendo es cómo ella no haya dicho nada - se levanta del asiento donde se encontraba para explicarse.
Sé más o menos de lo que habla, el señor Terrence parecía sorprendido de que sólo viviera para él, la señora no tenía amigas, ni conocía a nadie que la ayudase - informó George, preocupado.
¿La tenía aislada? - William quiso saberlo.
Sí joven William, pero no se lo digo para que lo odie sino para que entienda el por qué la señora se lo ha ocultado al señor Grandchester - reitera George preocupado.
Tiene rencor, supongo - soltó William, adivinando un poco.
No joven William, piense y espero que encuentre la respuesta, pero mañana, espero que vaya a dormir hoy - lo reprende como si no le conociera.
Lo haré George, buenas noches - pero sí, William acepta la reprimenda de George y se levanta para irse a dormir.
Buenas noches, joven William - se despidió de él cerrando la puerta después de que su joven amigo saliese de allí para dormir.
Al otro día, Candice y William salieron después de desayunar, hicieron lo mismo que el día anterior y sobre todo esperar a que hoy todo saliera bien.
¿Ya terminamos? - cuestionó Candice.
Sí Candice, ya te puedes ir, una enfermera te ayudará a vestirte y te esperaremos en el pasillo, ¿de acuerdo? - preguntó Thomas.
Sí - asintió Candice.
Vamos, después de esto, ¿te la llevarás? - cuestionó Thomas a William.
Sí, la llevaré a Hertfordshire, George ha contratado a Patty O'Brien como ama de llaves y será nuestra tapadera informó William.
Lo bueno es que no estás enojado, ¿verdad? - inquirir Thomas, sonriente.
¿Se me nota? - preguntó él, muy serio.
Calma William, no puedes pelear una lucha que no es contra ti - advirtió el médico.
Lo sé, he tratado de calmarme, pero... - se interrumpe.
Pero, ¿cómo la amas? No eres objetivo William - refuta el médico.
Ese era el problema ¿verdad? - cuestiona atento.
Sí señor, ese es el problema, ten cuidado para la próxima vez - advierte divertido.
Gracias Thomas - dice William.
De nada William, lista - le pregunta a Candice cuando la ve desaparecer.
Sí, gracias - refiere ella colocándose sobre una silla de ruedas que la enfermera le ofrece.
Te veré en unas semanas cuando ya se hayan instalado - le dice Thomas, despidiéndose de ella y de William.
Más tarde ya en Hertfordshire...
¡Hola! –
¡Hola, Patty! ¿Cómo estás? - cuestiona William sonriéndole a la apreciada sobrina de George.
Bien, señor William y ¿usted? ¿Y quién es esta bella señora? - preguntó Patty de forma encantadora.
Me llamo Candice White, mucho gusto, señorita Patty - la saluda amablemente.
El gusto es mío, venga, la llevaré a su habitación, camine despacio - le pide y la toma del brazo para no se caiga, así paso a paso la suben a su habitación para acomodarla.
Y así es como se pasa a segundo término - bromea George.
Silencio George, eso es lo que ella necesita ahora y así debe ser - advierte que no le ha caído en gracia.
Lo siento, no quise bromear con usted - George se siente regañado y se disculpa.
No George, debo tener la cabeza fría para con ella. Llámame cuando esté lista la cena - informa metiéndose en la biblioteca y echándose en el sillón que se encuentra enfrente de la chimenea.
Antes de la cena...
Toc, toc
Adelante - William da el acceso.
¿Puedo pasar? - la voz tímida de Candice pide permiso.
Candice, sí claro. Siéntate, ¿qué pasa? - le pregunta él viéndola un poco triste.
Eso digo yo, desde la mañana me evades... no almorzaste conmigo, ¿te hice algo? - pregunta ella observándolo dubitativo.
No, ¿cómo piensas eso Candice? - cuestiona retirándose la mirada.
Debí hacer algo porque no me hablas, ya no me tocas y tampoco quieres platicar conmigo - medio reclama ella.
Debo mantener mi mente fría para contigo... ¡no ves que odio a ese hombre! - le dice a ella.
¿A Terrence? - pregunta sonriendo.
Sí, bueno, ¿cómo pudiste dejar que te hiciera esto, Candice? - pregunta profusamente enojado.
A veces también me lo pregunto, a veces tengo preguntas del por qué me enamore de él y las respuestas nunca llegan - comienza a explicar.
Bien, creo que necesitas tiempo para pensarlo más y no me estoy escondiendo de ti - suelta, solo quería tiempo para pensar.
Entonces ¿por qué estás aquí? No sabía que este cuarto tuviera algo de interesante más que ver unos cuantos libros de mi madre- es ahora que ella se mofa de él.
Sencillo porque no puedo ocultarte una verdad que me aflora por los poros - confiesa él tomándole la mano.
¿Qué cosa? ¡Anda, dime! - le ruega para que se lo confiese.
Porque estoy enamorado de ti desde que te conocí y no puedo creer que el hombre que te enamoró y desposó y que juró amarte, no te ame como lo dice y yo, que no te tengo, te ame tanto, solo es eso - refiere él por fin dijo la verdad.
¿Sólo eso? ¡Necesitas odiarlo más entonces! Porque lo único que he podido concluir es que sólo se ama a sí mismo y ya no más a mí - explica Candice.
¡Oh mi mujercita! Me estás dando más causas por las cuales odiarlo - la toma de la mano y la jala para abrazarla.
No, pero para que dejes de pensar en ello, al menos, dejé de odiarlo cuando otro dolor se apoderó de mi mente - explica viéndolo de frente y señalando con el dedo índice hacia abajo.
Candice dime, ¿ya no lo amas? - preguntó él cuando sintió la mejilla de Candice en su pecho.
Aún lo hago, pero ya no con la misma intensidad de cuando me enamoró y me casé con él - explica removiéndose y luego rodándose para bajarse del sillón de otra forma.
Con eso me basta, ¿qué haces Candice? - refiere él.
Intento levantarme, está posición es incómoda - explica ella mientras llega al piso.
Bien, vamos, te ayudo - sugiere William y la levanta.
Ambos comienzan a caminar cuando ella lo detiene justo antes de salir de esa habitación...
Espera, tienes que prometerle algo - le pide que espere.
Dime - responde William.
Que siempre me vas a decir la verdad - Candice le informa y le hace prometérselo.
¿Siempre? - le pregunta.
Sí, siempre, ¡cómo que me quieres mucho! ¡Cómo que quieres dormir conmigo! O ¡Cómo si me quieres hacer el amor! Pero siempre la verdad - le pide sonriéndole.
¡Te quiero hacer el amor, otra vez! - se acercó a decirle esto y le robó un beso en la boca.
Era un ejemplo - dijo ella, sonriendo.
Ya lo sé, solo probaba - fue él ahora quién bromeaba.
¡Tendrás mucha suerte! - dijo ella.
Jajajaja ahora si me hiciste reír - y sí, así William cambió su enojo por mucho humor.
Candice, ¿vamos a cenar? - preguntó William abrazándola y quedando a unos centímetros de su rostro.
Sí, vamos a cenar - respondió ella alejándose de él, lo cual hizo que William le sonriera.
¿Te ayudo a bajar? - se ofrece a cargarla.
Por favor - ella accede.
Candice y William cumplieron su promesa y pasaron los días tan rápido que pronto se dieron cuenta que ellos eran los que debían estar casados y no ella con Terrence, pero Candice sólo cometería esa tontería una vez o al menos hasta que ya no estuviera casada.
George había traído una noticia, el abogado de Terrence quería que ella firmase los papeles de su divorcio dado que no la había contactado todos esos meses hasta una semana antes de que ella se fuera a Estados Unidos. Candice había salido con Patty en una tarde a tomar el sol y ahí se había encontrado con Eleonor, su suegra; pero se escondió para que no la viera y desde allí Eleonor fue a decirle a Terrence dónde se encontraba. Entonces, Terrence que ya se había dado por vencido en su búsqueda, se animó, le habló algunas veces a su casa hasta que le contestó.
Bueno - Candice decía desde el otro lado de la línea.
Candice - Terrence dijo su nombre.
¡Terrence, hola! ¿Cómo estás? - salido ella animada.
¡Extrañándote! - refiere Terrence, y sí que la había extrañado y mucho, dos meses y tres semanas buscándola, le parecía demasiado.
¿Deseas algo? - pregunta Candice cortante.
Sí, me queda claro que, si te desapareciste por tres meses, eso significa una cosa... ¿puedo mandarte los papeles del divorcio a la casa de tu madre? - cuestiona él un poco dudoso.
Claro, eso es lo que querías desde un principio, mándalos y te los firmaré - le dijo ella tajante.
Bueno Candice, te los envió mañana - respondió Terrence, pensaba que Candice le diría que regresaba con el después de esta separación.
Sí Terrence, hasta mañana - se despidió ella y colgó muy groseramente.
¿Era él? - preguntó Patty.
- Sí, mandará a su abogado con los papeles del divorcio mañana mismo - respondió Candice, tratando de levantarse sin éxito alguno, cada día que pasaba le costaba más trabajo.
¿Lo has pensado bien Candice? - le preguntó por última vez.
Sí, muy bien... ¡qué mal me siento! Si no fuera por este tumor, diría que ¡estoy embarazada! - exclama ella como si en verdad fuese por ello que se siente muy mal.
¡Te doy algo! - Patty comienza a caminar hacia el botiquín que contiene los medicamentos.
No gracias, ya sé me pasará - Candice respira mucho más.
Y al otro día muy de mañana, Candice comenzó el día cantándole a sus pajaritos y sosteniendo su ya abultado vientre, que últimamente lo sentía muy adolorido y sobre todo porque sentía, además, que la vida se le iba en ello.
Después de un rato... alguien tocó el timbre de la vieja casona, que ahora se veía con más vida.
¡Buenos días! - saludo un hombre alto y fornido.
¡Buenos días! - saludó Candice, agarrada de la perilla y vestida con una gran túnica árabe, últimamente es lo último que podía usar.
¿La señora Candice Grandchester? - preguntó el hombre que apenas se había fijado en las muecas que exponía el rostro de Candice.
Soy yo, pase, le ofrezco agua o un té - Candice ofreció dirigiéndose a la cocina y trayendo una taza de té.
Un té está bien, gracias - dijo el hombre sentándose y abriendo su portafolio para sacar unos papeles.
Le informo que traigo conmigo los papeles del divorcio, el señor Grandchester le ha dado el 50% de las propiedades y del dinero que le corresponde, según la ley - comienza a explicarle.
¿A ver? - Candice estiró la mano para pedir los papeles y después de unos momentos. Dígale al señor Grandchester que no aceptaré las propiedades y mucho menos una mensualidad - explica Candice.
¿Está usted segura? - le pregunto cuando oyó lo que Candice dijo, parecía que esto iba a resultar muy fácil.
Sí, tengo sólo esta casa y me limito a esta propiedad que me dejó mi madre, no di nada en el matrimonio - le explicó al abogado.
Bueno, mire, aquí están los papeles, debe firmar aquí y todas aquí, por favor - le dio un bolígrafo y después de firmar recogió todo metiéndolo al portafolio.
Toc, toc
Adelante - dio el permiso.
Señora Candice, su hermana ha llegado - le aviso Patty.
Dígale a Annie que me espere, en un momento voy - le dijo Candice, atenta.
Sí señora, permiso - Patty obedeció y cerró la puerta.
Bien, pues eso es todo, con su permiso me retiro - dijo el abogado levantándose.
Sí señor, que le vaya bien - Candice lo despide cargando su voluminoso tumor.
¡Hola Annie! ¿cómo estás? - Candice saludó a su hermana.
Yo muy bien, ¿estás enferma? - preguntó Annie asombrada por su semblante.
Sí Annie, un poco del estómago y tú ¿cómo vas? - le devolvió la pregunta.
¿Quién era él? - cuestionó Annie que vio al abogado salir por la otra puerta.
El abogado de Terry, me trajo los papeles del divorcio, se los he firmado - respondió ella que no quería dar explicaciones.
Y te habrá dejado una mensualidad y propiedades, te debe dar el 50% de todo lo que tiene - declaró la morena.
No me ha dado nada, debido a que yo lo abandoné - informó la rubia restándole importancia.
Pero debe dártelos, es tu derecho, además él fue el que te corrió o ¿no? - intuyó ella.
Calma Annie, ¡dejémoslo así! - pidió Candice.
¿Eso es todo? - pero Annie no era de esas mujeres que se dejaran y menos de su cuñado.
¡Es mejor así! - pero Candice no la conocía a ella.
Candice ¿cómo puedes decir eso? ¡Te ha dejado en la ruina! - exclama por la imponente pasividad de su hermana.
¡No es cierto! Aún tengo esta casa... - respondió ella, no era mucho pero al menos no padecía frío ni abandono.
Que te heredó mamá... - respondió Annie que vivía en una gran casa en el centro de Londres.
Bueno, eso es suficiente - Candice era todo lo contrario a su hermana. Para ella la casa de su madre y sus recuerdos estaban bien.
¡Te han timado! Te corresponde la mitad de todo y te conformas con nada... - Candice lo único que quería era consolarse con su tumor y Annie no dejaría el tema zanjado.
Sólo tengo lo que debo de tener - dijo ella.
Y ¿qué harás sola y divorciada? - preguntó, Annie era una mujer práctica.
Lo mismo que hago siempre, vivir y
trabajar - a Candice no le importaba trabajar, lo había hecho desde muy joven.
¡No puedo creerlo! - exclamó su hermana.
Yo sí, ahora sí me disculpas debo de hacer comida para mañana, Annie - pero Candice no pretendía dar más explicaciones.
¡Me voy a mi casa! ¡No puedo creer lo que estoy escuchando! ¡Prefieres vivir en esta cosa llamada casa mientras la familia de tu exmarido se la pasa a todo dar, no me parece correcto! - pretendió amedrentar a Candice, sí que estaba equivocada.
A mí sí Annie, podemos dejar el tema zanjado, por favor - refirió la rubia, que tenía el tema hasta la coronilla.
Bien - dijo Annie.
Buenas noches, Annie, ¡te cuidas! - se despidió Candice.
¡Mmmh! - pero Annie ya no se despidió.
P. D. La aclaración del capítulo anterior, fue que en un review se me preguntó si era Terryfic o Albertfic.
