Capítulo VI

Carta

Por increíble que parezca Clint, mi ex marido y su familia sólo pensaban que quería dinero, que obviamente no tengo. Es mejor así, ellos se quedarán en Londres y yo me mudaré a Illinois. Para qué aceptar ese dinero, a cambio de qué tenía que aceptarlo, de violencia sexual, de indiferencia... es mejor de este modo. Annie no debe de enterarse de que no acepté el dinero, ¿verdad? - le pregunta a su coatí que está arremolinado entre sus ropas.

Ring, ring

Bueno, Candy - cuestionaron desde el otro lado de la línea.

Número equivocado... - informó modulando la voz y colgó.

Perdone, gracias por el aviso - agradeció y también colgó, ¿qué iba hacer si ella se quería volver a esconderse?

¿Quién era? - preguntó Patty observando a su amiga más ojerosa cada vez.

Patty, ¿estabas en casa? - pregunta Candy sorprendida.

Sí, pensé que me habías escuchado llegar - informó ella, últimamente Candice se encontraba distraída.

No - respondió la rubia sin más.

Bien, vamos a tomar un café y a platicar. Dime Candice, ¿por qué no aceptaste el dinero de tu marido? - Patty necesitaba saber por qué su amiga no había accedido.

No lo necesito, mi trabajo me da para vivir bien - responde ella, a partir del siguiente día en que abandonó a Terrence se dedicó a redecorar la casa de su madre y varias visitas de negocios de William observaron que ella lo estaba haciendo, muchos eran de Estados Unidos y le ofrecieron más trabajo.

¿Aún con el problema que enfrentarás en unos meses? - pregunta ella preocupada.

Aún así, prefiero ser discreta con ese asunto - pero no era eso, ese dinero significaba pagar por la dignidad dañada y se sentiría comprada.

Y ¿le dirás a Annie? - preguntó ella.

No - su hermana, Annie sólo se ocupaba de lo material, pero no había conseguido ni un instante en que se preocupara por ella y mucho menos encontró tiempo para decirle de su enfermedad.

¿Me dejarás ayudarte? - preguntó, no entendiendo sus motivos, pero sí comprendiendo que ella sabía por qué lo hacía.

Contaba con eso Patty, mi hermana puede ser un poco malvada si se lo digo - afirmó ella porque sabía que odiaba a Terrence.

Bien, ¿era él...? - preguntó Patty curiosa.

Sí - respondió sin darle importancia.

¿Por qué no quieres hablar con él? - cuestionó Patty.

Porque ya me dijo todo, ¡por qué más! - respondió ella que intentaba levantarse, sin mucho éxito.

Sólo te dijo que ya no te amaba y que quería separarse, tú dijiste que sí, ¿sabe él lo que tienes allí? - la presionó, Candice sabía que ella se había cerrado, pero esa noche perdió todo delante de él.

No, nadie lo sabe, bueno casi nadie - admitió que William era otro cantar.

Cuando me enteré pensé era una razón por la cual me podría quedar en Londres, que al menos eso me haría feliz, pero cuando supe que así no era, me dio tanta tristeza que acepté que Terrence se divorciara de mí - comienza a contarle.

¿Aún lo amas? - pregunta ella.

No lo sé, pensé que un bebé me haría dejar de amarlo o que lo amaría más, pero esto no es un bebé, bueno es mi bebé - Candice se toca la barriga como si fuera algo suyo.

No es un bebé Candy, es un tumor y él no lo sabe - Patty quería hacerla entrar en razón.

Él no me ama de cualquier forma, por qué debería de importarle mi persona - refiere Candice recordando el odio en sus palabras, aquellas palabras que no volvió a pronunciar delante de nadie, aquellas palabras donde le indicó que sí ella no quería hacer el amor con él, habría otra que sí quería. Pero hacer el amor con él, prometía que no debía ser cuidadoso con ella y que ella entre la pasión y el amor que sentía por ese hombre, lloraría lágrimas amargas por el dolor que el tumor causaba. Claro que eso Patty no lo sabía.

No es de hielo Candice, sólo que tú no te dejas ayudar, cambiaste todos los números menos este, ¿qué esperas? ¿Quieres que te llame? - pregunta ella, esperanzada.

Mañana lo haré - era su último día para estar en Inglaterra.

Y perderás contacto con él ... - advirtió.

¡Lo haré! - respondió ella

¿Estás segura de lo que vas hacer? - parecía que Candice no cambiaría de opinión.

Sí, William me dijo que me podría quedar en Lakewood el tiempo que quisiera en lo que me re establezco, pero no quiero abusar - informó a sabiendas de esa información.

Ese hombre te ama - le soltó de repente.

No digas eso, es un buen amigo - y ella lo sabía, sabía que William la amaba, pero era un secreto entre los dos.

Y te ama...bien ¿qué le dirás a Annie? - preguntó Patty sin saber que Candice tampoco iba a decirle nada a ella.

Que William necesita ayuda con su casa y que ayudaré - obvió el asunto.

Bien, vamos, debo bañarte y luego a dormir - sugirió Patty y la ayudo a levantarse.

¡Aún puedo bañarme sola! - aclaró Candice.

Sí claro, y las muecas de ayer fueron porque te podías bañar sola - le hizo burla.

Tienes razón, bien, vamos - le informó atenta, ella sabía que ya no podía hacerlo sola.

Mientras en casa de Terrence...

Terry - lo llamó su madre.

¿Qué pasa mamá? - le preguntó él.

¿No has sabido nada de Candy? - cuestionó Eleonor, Terrence últimamente se la pasaba pendiente del teléfono.

No, le he llamado muchas veces a su casa y dicen que ese número está equivocado, al parecer lo ha cambiado - informa fastidiado.

¿No te parece extraño? No aceptó el dinero del divorcio, aceptó divorciarse sin chistar, en realidad ¿ya no la amas? - Eleonor poco creía que así fuera.

Madre... la quiero, pero ya no la amo - Terrence ya se había creído que así era.

¿Tienes a otra mujer? - le preguntó muy seria, ya que eso podría ser algo por lo cual él decidió separarse.

No - respondió cortante, cómo tener otra mujer si su cama aún olía a ella.

¿Qué hiciste hijo para que te diera el divorcio tan fácil? No puedo creer que en los cuatro años que estuvieron casados no hayan tenido hijos - y eso a Terrence le dolía más, muchos pensaban que era él, él que no podía tener hijos.

No sé mamá... ¿por qué lo preguntas? - a Terrence se le hacía extraño esa pregunta.

Últimamente... no sé si deba decirte esto... - su madre dudó en decirle algo.

¿Algo que deba saber? - cuestionó extrañado.

No sé, quizás las mucamas hayan visto algo, pero no sé qué tanta importancia tenga - refirió Eleonor.

Ring, ring

Bueno - saludó Terry.

¡Eres un malnacido, Terry! - le dedicaron desde el otro lado de la línea.

¡Hola cuñada! Me da gusto saludarte, ¿por qué me dices así? - refirió él levantándose del sillón y caminando hacia la ventana.

Eres un cretino, qué bueno que Candy te dejó y se buscó a otro, al menos él le da todas las comodidades que tú le negaste - y en parte tenía razón.

¿Qué quieres decir? - preguntó él celoso, si nadie podría fijarse en ella más que él, para los demás estaba vedada.

¡Hasta nunca! - se despidió.

Espera Annie... ¡me colgó! ¿Qué me querías decir? - volvió a lo que estaba platicando con su madre.

Últimamente vimos a Candy engordar un poco, cuando nadie la veía se tomaba la barriga, eso era extraño... - cuenta Eleonor.

No estaba embarazada madre - dijo él, se hubiese dado cuenta, es algo que un esposo se daría cuenta.

¿Estás seguro? ¿Qué te dijo Annie? - preguntó curiosa.

¡Tonterías! ¡Ya la conoces! - y sí, Eleonor sabía que Annie odiaba a su hijo por haberse casado y monopolizado a su hermana.

¿Cuáles tonterías? - pero ella debía de saber lo que le molestó a su hijo.

Que Candy ya tiene pareja que le da todo lo que no pude darle - soltó de mala manera.

Y ¿le crees? - cuestionó.

No... - respondió dudoso.

Bueno hijo, eso está bien, luego te veo - pero Eleonor lo conocía, que alguien se fijara en su nuera no era extraño, pero que alguien se atreviera a decir que ella ya tenía pareja, era muy distinto, Terry sabía que ella podría tener a cualquiera después de él, muy fácilmente.

Sí mamá. Arthur - lo llamó por el interfono.

Sí señor - atiende al instante.

Averigua ¿dónde está Candy? - le apremió.

Semanas después...

Señor - saludó atento.

Sí Arthur - respondió dejando el papel que leía sobre el escritorio.

La señora Candice ya no vive en su casa y no la he podido encontrar - explica el mayordomo sorprendiéndolo de sobremanera.

¿Qué quieres decir? - cuestionó sin entenderlo del todo.

Que esa casa la tiene una señorita Patty y me dijo que la señora se fue de allí, pregunté con los vecinos y nadie la ha visto - seguía explicando mientras Terry se quedaba de una pieza.

Debe estar en algún lado, Arthur - refiere ella.

Seguiré investigando - le promete Arthur a sabiendas de que eso será infructuoso.

Terrence decide hablarle a la única persona que podía saber de ella.

Annie - la llamó apenas había contestado el teléfono.

¿Qué quieres? - preguntó ella de mala manera.

¿Dónde está Candy? - le preguntó por ella.

Trabajando en algún lado, supongo... - le soltó enfadada.

¿En dónde? - insistió, estaba en su derecho.

¿Para qué quieres saber? Tú y ella están divorciados, ella tiene que trabajar para sobrevivir porque el cretino de su marido no le dejó ni un penique por el divorcio, pero no te preocupes está segura donde quiera que esté, sí porque por tu culpa a mí tampoco me dijo a dónde se iba, ¡imbécil! - le gritó por el teléfono.

¿Tampoco sabes dónde está...? - cuestionó sin creérselo.

No y deja de molestar - le gritó de nueva cuenta y colgó.

¡Annie, Annie cálmate! - Archie la tranquilizó.

¡Ay ese idiota no lo soporto! - respondió ella levantando el teléfono del piso.

Pero decirle que es un codo y que tu hermana tiene novio, con eso no la vas ayudar - refirió Archie, tranquilizándola.

¿Y eso debe importarme? - cuestionó Annie.

Le va a traer problemas, no va a venir a casa en mucho tiempo - Archie repetía lo que Patty le había confesado a él solamente.

Pues que se quede un buen de tiempo donde quiera que esté, pero de este tarado, me encargo yo - se refirió a Terrence, sí no era santo de su devoción y ahora con mayor razón le haría la vida imposible.

¡Annie! - pero Archie había presenciado estas rabietas muchas veces desde que Candice se casó con Terrence, así que sabía que Annie nunca le perdonaría que, por él, no asistió a la boda de su única hermana.
¡Ya me voy a dormir! - soltó ella deshaciendo el abrazo de Archie.
¡Buenas noches...! - respondió Archie suspirando por la animadversión que Annie sentía por Terrence.

Ring ring

Bueno - Archie contestó el teléfono.

¡Hola...! ¿Archie? - cuestionaron con cautela.

Sí Terry, ¿qué sucede? - preguntó Archie.

Annie está enfadada conmigo ¿verdad? - preguntó obviando su odio hacia él.

¿Se nota? - preguntó Archie.

Supongo que sí lo está, sabes ¿dónde está Candy? - hacía años que Terrence no le llamaba de esa forma a ella, que Archie sonrió ante la mención de tal diminutivo.

No, nadie lo sabe, se desapareció así de rápido al otro día de que vino el abogado - respondió él.

¿Cuál abogado? - cuestionó Terrence.

El que le dijo que no le habías dejado nada - soltó de pronto.

¡Que yo que! ¡Pero si le di el 50% de todas mis propiedades! - informo él.

No, yo lo que sé por Annie es que no le dejaste nada de nada - recapituló Archie.

¡Rayos! Entonces ¿qué era lo que había hecho su abogado? No sabes, ¿dónde está? - cuestionó él meditabundo.

No - le soltó Archie y sí ellos no sabían dónde estaba, era obvio que nadie lo sabría.

Bueno Archie, gracias y me pondré en contacto contigo cuando vea qué hizo mi abogado - resolvió decirle eso y Archie entendería que lo volvería a ver.

¡Por supuesto, adiós! - se despidió él y colgó.

¡Maldita sea, qué nadie puede hacer nada bien! Arthur... llama a mi abogado y dile que lo quiero aquí en media hora - Terrence muy pocas veces alzaba la voz.

Sí señor - atendió rápido al pedimento de su patrón.

Candy, ¿será verdad que ya tienes novio...? ¿Estarás embarazada? ¿Por qué no me lo dijiste? - esas y otras preguntas formulaba Terrence en su cabeza.

Mientras en Lakewood...

¿Estas más cómoda así? - le preguntó William a Candice cuando le colocaba almohadas en la espalda.

Sí mejor, no puedo ni quejarme por ello, todo me duele - refirió, la herida se veía bastante grande aún.

Bueno Candy, el doctor dice que la herida tardará en sanar - William le adivinaba el pensamiento.

Lo sé, increíble que me pase esto - se sintió apenada por la noticia que le dieron recién la habían operado.

Ni tanto, el mal ya está afuera que es lo importante - recordó William.

Sí, pero... ¿qué les voy a decir a todos? - se preguntó a ella misma.

La verdad - soltó.

No quiero a Terry aquí, no quiero que regrese por lástima ni por... - pero ella comenzó a atacar a su pensamiento.

Descansa, luego lo resolveremos cuando te hayas repuesto - decidió William liberándola.

William, gracias - dijo ella y cerró los ojos.

De nada, prepararé algo de comida ya nos morimos de hambre ¿verdad? - William quería salvar ese momento incómodo.

Sí, gracias, te espero - dijo ella sonriéndole.

Bueno, en un momento vuelvo - se despidió saliendo de allí.

Señor - lo llamó George.

Sí George - contestó cuando se daba la vuelta.

Le dirá al señor Grandchester la buena nueva - cuestionó George.

No, quién fuera a decir que el tumor nos diera una gran alegría - contesta él animado.

¿La ama? - eso ya lo sabía, sólo quería preguntarlo.

Sí - respondí el suspirando. ¡Más que antes! - declaró sin tapujos.

¿Le dirá? - preguntó George.

No, debo respetar la decisión de Candice, ella sabrá ¿por qué lo hace? - informa él analizando lo que había en el refrigerador.

¿Es tuyo? - re preguntó observándolo.

No sé, no lo creo, esa noche...estábamos tan ebrios que no creo - le contesto con la verdad.

Será mejor que se haga una prueba - le dijo él.

Y sí así fuera - cuestionó William. Ella es soltera. A nadie le importaría solo a él - informa William.

¿Un bebé? ¿Qué he hecho? Lo malo es que no sé, ¿de quién es? No sé si es de Terrence o de William y eso no quiero ni averiguarlo. ¡Maldito brandy lo que hace en mí! ¡Puras tonterías! ¡Soy tan tonta! - se reprendió así misma.

Y en Londres...

¿Qué pasa Terry? - le cuestionó su abogado.

Enséñame los papeles del divorcio y de la repartición de bienes - le pidió apresuradamente.

¡Aquí están! - el abogado extendió la carpeta.

¿Los firmó? - oregunto Terry.

Sí, sin problemas, pensé que me tardaría toda la tarde allí - le informó mientras se sentaba.

A ver, no entiendo - le dijo a él cuando analizaba el documento.

¿Qué cosa? - cuestiona el abogado.

¿Que te dijo de la repartición? - preguntó puntual.

Que ella había llegado sin nada al matrimonio y que durante éste sólo le heredó su madre una casa y que al final, eso era lo único que ella tenía, la casa de su madre. Al reverso acepta que no se le dé nada,
¡saliste ganando! - lo felicitó.

Leonard, viste si Candy ¿se agarraba el vientre? - pregunto Terry curioso.

No, aunque algunas veces le costaba trabajo levantarse o sentarse - recordó que hasta muecas hacía.

¡Dios santo! - soltó los papeles y llevó sus a manos al rostro.

¿Por qué? - con esto Leonard preguntó él por qué.

¿Estaría embarazada? - le preguntó.

No, se le veía muy delgada, que no sabría decirte porque llevaba una túnica muy holgada - refirió el abogado dudándolo un poco.

Y qué te dijo cuando se negó a firmar la repartición - volvió al contrato de repartición.

Que ya tenía como arreglárselas para sobrevivir al divorcio - soltó en parte porque escuchó la plática con Annie.

¡Maldita sea, Leonard! - soltó de pronto.

¿Qué sucede Terry? - preguntó Leonard confundido.

¡Que Candy está embarazada y ya tiene otro novio! - le dijo enojado.

Se le veía bastante triste, no lo creo - le dijo Leonard.

¡Y yo que le dije que no la amaba! - rebatió esa idea.

Y ¿no la amas o sí? - preguntó.

Sí la amo, pensé que si le decía eso ella cambiaría, ya no era más la chica alegre de la que me enamoré - comenzó a contarle. Debo ir a buscarla lo antes posible - salió de la biblioteca.

¿A dónde? - preguntaron más de uno.

¡No lo sé, debo buscarla! - gritó volteándose a ver a su madre y a Leonard, su abogado.

¿Te acompaño? sugirió ella.

No mamá, esto debo hacerlo sólo - le dijo Terrence a Eleonor.

Días después...

¡Buenas tardes! - saludó Terrence a su ex cuñada.

¿Qué haces aquí, cretino? - le preguntó ella.

¿Dónde está Candice? - pregunta él preocupado.

¡Qué estás sordo! ¡No lo sé! - Annie intentó azotarle la puerta en la cara, pero Terrence la pudo detener.

Eres su hermana Annie, debes saber ¿dónde está? - refirió él.

Pues no lo sé, así que si me disculpas - Annie estaba subiendo las escaleras cuando...

¿Está embarazada? - Annie tenía que saberlo.

De otro sí, de ti no... - para Annie también ha sido una gran noticia.

Annie - quiso decir algo.

¡No lo sé, no lo creo! - refiere Annie.

¡Es mi hijo, debe estar conmigo! - exige Terrence.

¡Te divorciaste idiota! - exclama ella.

Nos podemos volver a casar, por eso no hay problema - arregló él, pensando en que aún amaba a Candice.

Y ¿para qué? De cualquier modo, no habrá dinero de por medio - y volvía al tema del dinero.

Tu hermana no aceptó la repartición de bienes - le dijo como si él tuviese que congraciarse con ella.

¡No te creo! - reprendió.

Toma, está es una copia del documento - Terrence le extendió un documento.

¡Es cierto, insensata! ¡No sé dónde está ella, lo juro! - dijo, al menos él pensaba lo mismo que Annie. Pero cuando la vea, ¡me va a escuchar! - le dijo botando el papel en la repisa de su oficina.

¡Hola! - saludó Archie.

¡Hola, Archie! - saludó Terrence.

¿Sucede algo? - preguntó Annie viéndolo a los ojos.

Esto... es de tu hermana - Archie le dio una carta sellada.

A ver - Annie la tomó pensando que era una explicación.

Annie

¡Hola...! Sé que no te dejé dicho ni a ti ni a nadie dónde me encuentro, pero es mejor así, tuve que tomar una rápida decisión por tu bien y por el mío.

Quiero que sepas que te quiero mucho y que nunca dejarás de ser mi hermana, aún a pesar de que ya no exista...te llevaré en mi corazón. La verdadera razón del por qué le di el divorcio a Terry fue porque me dijo que ya no me amaba y yo le dije que yo tampoco lo hacía más, pero mentí, una parte de mí aún lo ama a pesar de mi misma.

No acepté el dinero de Terry porque pronto ya no me será útil, además no quiero oír sus reclamos ni sus justificaciones, no quiero su lástima ni su desamor por lo que voy hacer, créeme que es lo que debo hacer.

Tengo dos años aún, dos años en los que mi vida puede cambiar si yo quiero hacerlo... no me olvides hermanita,

Te ama

Candy

¡Oh Candy! - cuando Annie termina de leer, una mano se dirige hacia su boca, sin poder creérselo, es acaso que era despedida.

¿Qué sucede? - pregunta Terrence.

¡Te odio, te odio Terrence Grandchester! ¡Lárgate de mi casa! - Annie se limita a correrlo, no puede creer lo que ha leído.

Archie - lo ve aparecerse por la puerta, ya estando afuera.

Toma, antes le saqué una copia - le ofreció y Terrence lo tomó rápidamente.

¡Lárgate de mi casa, he dicho! - gritó Annie antes de que Archie se despidiera y saliera por la puerta.

¡Hasta pronto, Annie! - Terrence se despidió de ella alzando la mano.

¡Nunca quiero volver a verte! - le gritó una vez más antes de salir corriendo escaleras arriba.

¡Por Dios Candice! ¿Dónde estás? - cuestionaron ambas personas cuando una llegó a su alcoba y poco a poco se dejó caer al lado de su cama, llorando amargamente y el otro llamaba preocupado de lo que pudiera hacer. Arthur, ¿qué noticias me tienes? - preguntó Terrence cuando terminó de leer la carta.

¡Nada señor, aún nada! - cuenta el mayordomo.

Contrata al mejor investigador privado, Arthur - le pide su patrón. ¡Quiero noticias, pero ya! - urgió él.

¡Sí, señor! - apenas colgó y fue a contratar al mejor investigador privado de Londres.

Continuará…