Capítulo 3
Actualidad
Draco llevaba tres días sin salir de su habitación, ni siquiera para comer ya que los elfos domésticos se encargaban de llevarle los alimentos. Sin embargo, estaba en contacto con Luna vía lechuza y estaba organizando todo para ir en busca de Harry.
No sabía si lograría encontrarlo ya que muy pocas personas conocían su paradero y no se lo dirían a él de buenas a primeras, es por eso que contaba con la ayuda de Luna. Confiaba en que ella pudiera conseguirle la información que necesitaba.
Una lechuza llegó con solo una dirección. Empacó ropa y algunas cosas que pudiera necesitar, tenía un traslador que tomar. Probablemente tardaría unas semanas en encontrarlo, pero esta vez haría lo correcto.
Sólo quedaba esperar y ver si Harry aún estaba dispuesto a estar con él después de tanto tiempo.
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Harry recibió un paquete de parte de Sirius, bastante extraño, ya que si sus conocidos querían darle algo usualmente viajaban a verlo y se lo daban en persona.
Se sorprendió aún más al ver que era un periódico El Profeta y una nota adjunta.
«No estaba seguro de hacerte llegar esto, pero Sev me convenció de que era lo correcto.
Ha pasado mucho tiempo y sabemos que tardaste mucho en estar en paz con todo aquello, pero Sev cree que mereces saberlo.
Lo que sea que hagas, sabes que te apoyaremos, cachorro.
Con amor, Sirius.»
Confundido desplegó el periódico y se quedó con la boca abierta antes de comenzar a leer la nota que aparecía en primera página.
Escándalo en la sociedad de magos sangre pura, boda Malfoy-Greengrass cancelada.
No podía ser, lo primero que pensó es que su amor estaba comprometido con alguien más, pero al terminar de leerlo una sonrisa se instaló en su cara y una lágrima corrió por su mejilla.
No sabía si era de felicidad o de tristeza, lo único que sabía era que las palabras de Draco removieron algo en su interior.
«Hace diez años rechacé la oportunidad de estar con alguien a quien amaba por todo el miedo que tenía y aunque he perdido el contacto con esa persona siempre ha estado en mi mente y en mi corazón. «H» si te enteras de todo esto quiero decirte que yo sentía lo mismo por ti, pero no pude ser valiente en ese entonces, no sé si volveré a encontrarme contigo, pero si lo hago, espero que en esta ocasión nuestros caminos no solo se crucen, sino que se unan»
Recordó aquel día,cuando abrió su corazón ante él, frente a frente y cómo éste le rompió en mil pedazos al rechazarlo. Cómo dejó todo porque no podía vivir con ese dolor. Literalmente se fue al otro lado del mundo para poder seguir y aún así el dolor nunca se fue.
Si lo hubiera aceptado. Draco no estaría con él, nunca, pero eso no hacía que dejara de doler, solo aprendió a vivir con ese dolor.
Intentó salir con otras personas, incluso se podría decir que los quiso, pero siempre faltaba algo, algo que era difícil de encontrar, fue feliz con ellos mientras duró la relación, pero siempre terminaban porque llegaban a un punto en el que no podían seguir adelante.
Ahora podría decir que no pensaba en Draco todos los días, no lo anhelaba, pero de vez en cuando se preguntaba qué hubiera pasado si hubieran estado juntos.
Leer la noticia removió cosas en él que creía desaparecidas. ¿Qué haría ahora? ¿Regresaría a Inglaterra?
No, él ya tenía su vida hecha en Estados Unidos y no podía dejar todo, no lo haría de nuevo, aunque tal vez cuando fuera de visita a ver a Sirius, si se topaba con el rubio podría descubrir si aún había esa chispa o lo que sentía ahora era solo un eco de sus sentimientos pasados. Tal vez debería comenzar a planear sus vacaciones.
Aún con la sonrisa en su rostro se arregló para ir al trabajo, al fin y al cabo era un sanador responsable y no dejaría tirados a sus pacientes con mariposas en el estómago como un adolescente.
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Llevaba apenas dos horas en su pequeño consultorio del hospital cuando tocaron a la puerta. Era su asistente, quien se encargaba de programar sus citas y quién le informaba de las urgencias o de lo que tenía que ocuparse cada día, su mano derecha y una de sus mejores amigas desde que se había mudado de Inglaterra hace 10 años.
—Harry, perdón que te interrumpa, pero me dieron esto para ti —dijo extendiéndose un ramo de rosas rosas el cual tenía una nota justo hasta arriba —, era un joven muy apuesto.
A Harry le sorprendió ya que, que él supiera, no había ligado con nadie en mucho tiempo, tomó la nota y al leerla no pudo evitar sonreír. Al parecer ya no tenía que planear sus vacaciones de manera apresurada.
«Querido H, estoy consciente de que esto te puede parecer un poco extraño, que tal vez no me recuerdes, que me veas ahora como un acosador o algo así.
Solo quería decirte que lo siento, pero que ahora estoy listo. O al menos un poco listo.
No te molestes en buscarme en el hospital, no estoy ahí en estos momentos, solo dejé las rosas para ti.
Hay tantas cosas que quiero decirte, que en una sola nota no me es posible expresarlo, me mantendré en contacto, no lo dudes.
Aunque si de antemano no quieres saber nada de mí, díselo a la chica que te entregó el ramo y no que no me deje enviarte nada más.
Por si tienes dudas de quién soy, espero recordártelo con solo dos letras.
D.M»
—Tierra llamando a Harry, ¿Estás ahí?
—Lo siento, Ángel, es que no me esperaba esto. Si regresa no le pongas ninguna pega, por favor puede seguir enviando cualquier cosa.
—Si, lo suponía por la cara de bobo que pusiste, pero ¿Quién es y por qué no me habías hablado de él? Es casi un dios Griego.
—¿En serio? No lo he visto en diez años y no sé cómo luce ahora, solo te diré que es un recuerdo del pasado, alguien a quien creí no volver a ver.
—Si no lo has visto en tanto tiempo ¿Por qué ahora se pone en contacto contigo?
—Es una muy, muy larga historia. A la hora del almuerzo nos vemos en la cafetería y puede que te cuente un poco de ella.
Después de eso se despidieron por unas cuantas horas.
A la hora del almuerzo Harry le contó todo a su amiga, que se sintió indignada e intrigada por todo aquello, pero al ver la sonrisa del moreno al pensar en aquella nota, no dudó que lo perdonaría y muy probablemente terminarán juntos más temprano que tarde.
Las semanas pasaron y todos los días Harry recibía una rosa rosa junto con una nota de Draco, obviamente sabía que era él a pesar de que firmara como «D.M», tenía que decir que eso era gracioso y encantador al mismo tiempo, le hacía recordar cuando él firmaba como «H».
En las notas, el rubio le contaba cosas sobre él, algunas anécdotas de lo que había vivido después de que lo rechazara y como se arrepentía por aquello. Sentía que con cada nota llegaba a conocerlo un poquito más, de una manera que no pudo hacerlo cuando estaban en Hogwarts.
Alrededor de mes y medio después de que la primera nota llegara, Harry se debatía entre escribirle una como contestación o no, pese a que el rubio le había pedido que no lo hiciera por ahora. Era frustrante.
Esa tarde recibió otra nota, que le hizo decidirse. No le contestaría, se verían en persona.
«Harry, ya no puedo más con esto.
Sé que fui yo quien te pidiera que no escribieras de vuelta, pero he llegado al punto de la desesperación al no saber qué es lo que piensas de todo lo que te he contado. ¿Es así cómo te sentías cuando íbamos a Hogwarts? No sé cómo lo soportabas.
Quisiera verte en persona.
Gracias a tu asistente he descubierto (me lo ha dicho) que mañana tienes el día libre, así que si tú también quieres verme en persona y hablar de lo que pasó, y tal vez de otras cosas, reunámonos por favor.
Te estaré esperando en "El Fénix de Hielo" a las 19:00
Profundamente esperanzado, Draco Malfoy»
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Draco llegó media hora antes de lo acordado, no podía esperar más. Estar en su habitación de hotel había sido una tortura desde que se levantó en la mañana por lo que decidió llegar antes.
Y fue aún más tortuosa la espera al estar sentado en su mesa, simplemente con una copa de agua. En realidad quería vino de duendes o whisky de fuego para aplacar sus nervios, pero no quería que por un descuido se le fuera la mano y terminara ebrio antes de la llegada de Harry. No, mejor ir por lo seguro aunque los nervios lo devoraban por dentro.
Cinco minutos antes de lo acordado lo vio llegar, lo vio recorrer el lugar con la mirada; desde la entrada del restaurante y cuando lo ubicó casi pudo escuchar como contenía la respiración.
Se levantó de su asiento mientras Harry se acercaba, el moreno se detuvo al llegar hasta la mesa, se saludaron y tomaron asiento de la manera más incómoda posible ya que ninguno sabía muy bien qué decir o hacer ahora que estaban frente a frente.
—Estás muy guapo.
Apenas salieron esas palabras de la boca del moreno se puso rojo como un tomate y se tapó el rostro con las manos, apoyando los codos en la mesa, importando muy poco si eso no era lo adecuado en un restaurante tan elegante como aquél.
Por Merlin que las palabras le salían en los momentos menos adecuados.
—Lo siento —dijo aún con las manos ocultando su rostro —, no quise decirlo. Bueno sí, pero no, es decir… ¿Por qué siempre me pongo nervioso al tenerte enfrente?
—Yo también estoy nervioso, y mucho —dijo Draco en voz suave, parecía más compuesto que Harry, pero tenía un leve rubor en la cara —. Y también te ves muy guapo. Aunque se podría decir que he hecho trampa, pues te he visto todos los días en el hospital, siempre bajo un glamour para que no me notaras, creo que tenía un poco de miedo de que me rechazaras o te enfadaras frente a todos.
Pasado unos minutos el moreno inspiró profundamente y bajó las manos, aún estaba un poco sonrojado, pero se le notaba un poco más calmado.
El mesero llegó y ordenaron una copa de vino tinto, del normal, el de duendes era un poco fuerte. Necesitaban valor, pero no tanto.
Cuando ambos tuvieron una copa frente a ellos y le dieron un trago, inmediatamente se notaron más calmados, aún nerviosos, pero al menos en el exterior ya no se notaba tanto.
Draco fue el primero en hablar.
—Aunque te lo he dicho en las notas, creo que es importante que esto inicie con una gran disculpa de mi parte. El día que me dijiste lo que sentías entré en pánico, mi corazón quería decirte que sí a todo, pero fui un cobarde que no quería perder los privilegios que creía tener.
» miedo de perder a quienes quería, mi futuro, lo que quería hacer. En el mundo de los negocios aún hay prejuicios y creía que si salía con un chico no podría hacer lo que ahora hago. No tienes idea de cómo me sentí al decirte lo que te dije.
»Me arrepiento de todas y cada una de aquellas palabras, no solo porque al decirlas te perdí, sino que también me perdí un poco a mí mismo. Todo lo que hacía era para llenar las expectativas que tenían sobre mí y me olvidé de lo que realmente quería hacer, de lo que sentía.
»Luna siempre estuvo ahí, aunque entendió lo que había hecho, también me dijo que había cometido un error. Fue la única que sabía que yo era gay y me aceptó desde el inicio, aunque creo que es porque fue la única persona a la que me atreví a decírselo.
»Fue pasando el tiempo y yo seguí mintiéndole a los demás y mintiéndome a mí mismo, tanto así que acepté casarme con Astoria. Merlín, no sé cómo se me ocurrió aceptar tal barbaridad, digo, no es una mala chica, pero cómo podría hacerlo si no la amo, ni siquiera me siento atraído, y obviamente nunca lo estaría.
»El día de la boda decidí ser valiente, le dije a Astoria la verdad y que no podía casarme con ella, ese día también se lo dije a todo el mundo.
»Luna fue quien me ayudó a encontrarte, no me preguntes cómo, porque no lo sé, pero averiguó donde trabajas y apenas me lo comunicó, no lo pensé dos veces y decidí ser valiente de nuevo. Decidí venir a ti, a decirte todo esto y a conocernos.
»No sé si merezco que me perdones y me des una oportunidad, como tú dijiste hace tanto tiempo, de conocernos y tal vez entablar una relación. Pero te merecías saber la verdad, te mereces una disculpa.
Harry escuchó atento todo lo que Draco le dijo, no pudo evitar que su corazón se apretara un poco en algunas partes de su relato, y sabía que ahora la quaffle estaba en su lado del campo.
—Gracias, Draco —dijo con la voz muy baja, casi quebrada —. Gracias por explicarme, por decirme todo esto. Yo… no sé cómo sentirme al respecto. Una parte de mí quiere decir sí a todo, pero ahora el que tiene miedo soy yo.
No pudo contenerse más y lágrimas silenciosas bajaron por sus mejillas mientras continuó hablando.
—Ese día puse mi corazón en tus manos, sabía que era una posibilidad que me rechazaras, pero no creí que doliera tanto. Todos los días veía cómo recibías mis notas, y sonreías, a veces metías la mano en tu mochila y suspirabas, creí que a pesar de que no sabías quien era me darías una oportunidad.
»Cuando insinúe por primera vez que era un chico tuve miedo, pero seguiste sonriendo, creí que también eras como yo. En ese entonces era el único chico que había salido del clóset en la escuela y el tener la esperanza de que quien me gustaba era igual fue… indescriptible.
»Cuando me rechazaste, quedé literalmente destrozado. Te fuiste del árbol mientras yo me quedaba con los pedazos de mi corazón en la mano sin saber qué hacer.
»Regresé a casa y Sirius fue el que lo notó, que algo había mal en mí, tardó varios días, pero al final logró que le dijera lo que me mantenía en modo zombie. Me consoló y me dijo que ya encontraría al chico adecuado, cosa que no creí posible.
»A mitad del verano le dije que no quería volver a Hogwarts, ahí estarías tú y yo no sabía si era capaz de soportar estar en el mismo colegio viéndote y no pudiendo estar contigo. No me acercaría a ti, habías dejado claro que no te interesaba, pero sentía que podría morir. Al final logré convencerlo para que me inscribiera en el instituto de Salem.
»Llegué aquí y poco a poco fuí sanando, te fui superando, llegó un punto en qué pensar en ti ya no me causaba dolor, sólo me hacía pensar en el «y si...». Aunque llegué a salir con otros chicos siempre hubo algo que hacía que nos separáramos, y ahora que te veo de nuevo es porque aunque ya no me duele pensar en ti, muy en el fondo nunca dejé de quererte.
»Acepto tus disculpas, tu mirada me dice que son sinceras. Antes de decirte si acepto o no el conocernos de verdad y ver hacia dónde nos lleva esto, necesito que me digas que vas en serio con eso, que no te escondas si es que decidimos estar juntos, que no estás jugando conmigo. Necesito que me digas que también pondrás el corazón en esto, porque no sé si pueda sobrevivir de nuevo a qué me destroces.
—Por supuesto que lo digo en serio, Harry. Si no fuera enserio con esto, te juro que hubiera seguido con toda esa farsa en la que vivía. Yo también me moría por dentro. Te prometo, te juro que es en serio y que mi corazón ya está en esto.
El rubio también derramaba lágrimas silenciosas que no sabía cuándo comenzaron a correr por sus mejillas.
El moreno sonrió congestionadamente mientras tomaba las manos del rubio y asentía.
—Entonces acepto, acepto conocernos y ver hacia dónde nos lleva todo esto.
Ambos se secaron las lágrimas lo más recatadamente que pudieron, dándose cuenta de repente que estaban en un lugar público, sonrieron y se volvieron a tomar de las manos.
Se quedaron en silencio unos minutos, solamente mirándose y sonriendo, hasta que el mesero, que se había percatado de todo y no quería interrumpir la conversación claramente íntima, se les acercó a pedir su orden.
Cenaron mientras platicaban de todo y nada poniéndose al día con las cosas que hacían y les gustaban.
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Las semanas fueron pasando y los dos jóvenes magos se conocieron cada vez mejor, primero que nada tratándose como amigos, descubrieron que tenían muchas cosas en común y otras tantas en las que no se parecían en nada. Cada día se planteaban si dar el siguiente paso.
Draco consiguió un departamento cerca del de Harry, ya que no podía quedarse tanto tiempo en un hotel, y tenía la intención de estar en aquel lugar por un tiempo, tanto como Harry le permitiera estar cerca de él.
Al cabo de alrededor de tres meses Draco decidió mudarse definitivamente, habló con su padre y decidieron vender unas acciones de sus negocios en Inglaterra y comprar otras tantas en Estados Unidos, de manera que la mayor parte de ellos se encontraran en América para poder seguir haciéndose cargo de lo que más le gustaba sin tener que estar alejado de la persona que más quería.
Cuando Harry se enteró de esta noticia no pudo esperar más y se abalanzó a los labios de Draco.
Fue un beso cargado de emociones, pero a la vez bastante casto.
—No podía esperar para hacer esto, Draco, y el que hayas decidido quedarte aquí, conmigo es… no puedo expresarlo.
—También yo quería besarte, Harry, sólo que no sabía si era el momento adecuado. Ahora que lo has hecho creo que no podré dejar de hacerlo.
Acto seguido volvió a capturar los labios del moreno. Esta vez en un beso más pasional, poniendo en sus labios todo lo que sentía por él.
—Antes de que me contaras que te quedarías aquí yo quería contarte que quería estar contigo, aún si decidías regresar a Inglaterra —miró a Draco a los ojos, quien tenía una expresión de incredulidad.
—No, Harry, tu vida está aquí, no puedo quitarte eso, ya suficientemente hice en el pasado, ahora soy yo quien hace un cambio en su vida. Y antes de que lo digas, no es un sacrificio, es algo que quiero hacer, Inglaterra desde hace mucho no se sentía como mi hogar, ahora sé que donde estás tú está mi hogar.
Harry no pudo evitar sonreír y besarlo de nuevo. Draco por su parte lo abrazó por la cintura.
Definitivamente en esta ocasión no desperdiciaría la oportunidad de estar con quien quería, a quien había entregado su corazón y le hacía feliz. Esperaba que él también lo hiciera feliz.
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Tres años después
Después de un año de relación habían decidido mudarse juntos y consiguieron una casa, no muy grande, pero tampoco tan pequeña, era el lugar perfecto.
Draco llegó a la casa que ahora compartía con Harry y en la mesita de la sala encontró una rosa roja con una nota debajo. Aún usaban las notas de vez en cuando, era algo especial para ellos, les recordaba como inicio todo.
«Te espero en nuestra habitación.
Te ama, Harry»
Draco sonrió, se llevó la rosa a la nariz para apreciar su olor y luego se dirigió a la habitación. Al llegar le sorprendió encontrar la puerta cerrada, pero más aún que en ella hubiera otra nota.
«Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, Draco. Te amo más que nada en este mundo.
Hace unos años me dijiste que sí a conocernos y a descubrir hacia dónde nos llevaba todo esto. Ahora te vuelvo a pedir lo mismo.
Dí que sí a esto, a un para siempre juntos.
Para descubrir la pregunta que te quiero hacer, abre la puerta.
Siempre tuyo, Harry.»
Su corazón latía con fuerza dentro de su pecho, no lo podía creer, no podía creer que el desgraciado de su novio se le hubiera adelantado… o casi.
Sonrió ampliamente, metió una mano en el bolsillo de su pantalón y sacó una pequeña caja, la abrió y vio en ella el anillo que pensaba entregarle a Harry.
Puso la rosa en su mano izquierda, con la cual abrió la puerta mientras mantenía la mano derecha con el estuche abierto y a plena vista.
—Si, quiero casarme contigo —dijo cuando abrió la puerta por completo.
Harry estaba de rodillas, igualmente sosteniendo un estuche similar con un anillo en él. El moreno estaba boquiabierto mirándolo, de repente hizo un puchero.
—No me dejaste preguntar —se levantó lentamente y se acercó a su ahora prometido.
—Sabía lo que preguntarías porque pensaba hacer la misma pregunta —dijo sonriente el rubio.
Se acercaron y compartieron un casto beso, luego se separaron para poderse poner los anillos mutuamente y luego abrazarse por largos minutos, completamente enamorados y felices.
—Te amo Harry, por supuesto que quiero un para siempre juntos —, susurró Draco al oído del moreno.
—También yo te amo, Draco. No puedo esperar a poderte llamar mi esposo —dijo mientras lo estrecha aún más entre sus brazos.
—Te prometo no cancelar la ceremonia el día de la boda. —No pudo evitar bromear el rubio.
Harry se separó de él lo suficiente para mirarlo a la cara.
—Mas te vale o te mato —dijo completamente serio.
Seguidamente lanzaron sendas carcajadas. Cuando terminaron de reír compartieron otro beso, tierno, pero que poco a poco fue ganando intensidad. Se separaron apenas para mirarse a los ojos, se dedicaron una sonrisa idéntica llena de pasión, lujuria y amor.
Se dirigieron a la cama entre besos, caricias y despojándose de la ropa, esa noche celebrarían que se dijeron sí de nuevo, celebrarían que compartirán un para siempre.
Fin.
