Autora: N3k00-Ch4N.
Géneros: Romance & friendship.
Pareja: Alberto Scorfano/Luca Paguro
Advertencia: Contenido altamente hardcore, es broma, no creo que escriba tanto pero si habrá algo de contenido hardcore.
Nota: Sí, ya sé, ya sé, sé que les prometí que publicaría el one-shot "Pacify Her" apenas lo tuviera listo pero… esta última semana no he podido trabajar en él, me fui de vacaciones unos días a la playa, además de que me lleve material y cuadernillos para trabajar en lo que me quedó inconcluso de la escuela de arte, hubo un par de veces en que salí por las noches, visité a algunas personas que conozco que también se encontraban de vacaciones por un área cerca de donde estaba y al regresar a casa tuve que hacerme un hisopado porque estuve desde el domingo que volví con dolores de cabeza, garganta seca, mocos y tos, me llegaron los resultados apenas termine de hacerme el hisopado y me dio positivo en Coronavirus.
Ni yo sé cómo me lo contagié si me estuve cuidando toda la maldita semana. Y ahora voy a tener que permanecer aislada unos días hasta que me recupere y me den el alta.
Da igual, no vine para hablarles de eso, sino para compartirles una idea que tuve almacenada en mi mente desde que vi el cortometraje de LUCA "Ciao Alberto" y gracias a los siguientes fanfics (lamentablemente escritos en inglés y sin traducción autorizada hasta la fecha) fue que tuve la ideas y motivación suficiente para ponerme a desarrollar un two-shot:
"a gayer ending to Luca" escrito por FrenchBaguette190
"Through The Phone" escrito por thecuriousfish
"letters from Luca Ciao Alberto sequil Part 1" escrito por gothicangel92
"Summer love: Ciao Alberto Sequil Part 2" también escrito por gothicangel92 (no entiendo porque publica los capítulos de sus fanfics o los one-shots o two-shots que escribe por separado).
Puede que quizás encuentren referencias de estos más adelante, además de que usaré lo escrito en uno de los fanarts de gothicangel92 que hizo para promocionar su fanfic.
Como siempre, LUCA no me pertenece, es propiedad de Enrico Casarosa y Pixar Animation Studios. Pero este two-shot es de MI propiedad, bueno, casi, y se prohíbe cualquier reproducción o copia de este sin mi permiso.
En fin, espero que les guste, no tengo nada más que decirles así que… ¡a trabajar!
One-shot I: Ciao Alberto.
El verano había acabado, lo que significaba que Giulia tenía que volver a Génova para ir a la escuela y continuar con sus estudios, luego de pasar toda la noche celebrando su victoria por haber ganado la copa Portorosso y con la pelirroja empacando todas las cosas que necesitaba para su viaje, todos se reunieron en la estación de tren listos para despedirse de ella quien vestía un conjunto de ropa diferente al que Luca y Alberto habían visto el tiempo que pasaron juntos y practicando para la carrera, ella además había traído su equipaje el cual estaba colocado junto a ella, la lluvia caía ligeramente aquella mañana en la estación de tren al tiempo que una voz daba un anuncio a los pasajeros a través de un altavoz.
-Y ¿tienes tu almuerzo para el tren?-le preguntó Massimo a su hija mientras apoyaba su mano sobre su hombro.
-Sì.
-¿Un suéter? ¿por si hace frío?
-Por enésima vez, sì-dijo Giulia sonriendo, sosteniendo la mano de su padre entre las suyas, luego se acercó cerrando la distancia entre ellos y lo abrazó-también te quiero, papà-se separó luego de breves segundos, tomó su maleta y se acercó a Luca y Alberto-santa mozzarella, lo logramos-
-Bueno, Giulia. No puedo esperar para la carrera del próximo verano-dijo Alberto con un puño apoyado en su cintura viendo a la pelirroja frente a él.
-O simplemente podemos divertirnos-dijo ella riéndose un poco mientras rodaba los ojos.
-Ciao, Giulia-ambos, Luca y Alberto, dijeron al unísono abrazando a su amiga. Giulia correspondió el saludo, se subió al tren no sin antes desviar su mirada hacia Alberto y sutilmente le guiño el ojo, éste se sonrojo un poco y le devolvió el guiño, por suerte, Luca no se dio cuenta y suspiró un poco triste.
-Bien, vamos a reparar nuestra Vespa-dijo Luca intentando sonar alegre para Alberto, lo único que quería era ir a la escuela pero eso no pasaría.
-Sí, sobre eso. Uh, es una locura, pero puede que la haya vendido-dijo Alberto rascándose la nuca.
-¿Qué? pero… ¿por qué?-le preguntó Luca sin entender porque el chico de ojos verdes hizo algo así, de su bolsillo sacó un boleto de tren, uno que llevaría a Luca a Génova e iría a la escuela con Giulia, el pequeño abrió la boca para decir algo pero fue interrumpido apenas su familia se acercó a él.
-¿Luca?-dijo Daniela.
-¿Mamá? ¿qué están haciendo todos ustedes aquí?-preguntó Luca confundido viendo a su familia, Daniela se acercó a él, se arrodillo y colocó sus manos sobre los hombros del pequeño monstruo marino azul verdoso en su forma humana.
-Si prometes escribir todos los días y estar lo más seguro posible y me refiero a más que seguro-dijo la monstruo marino azul verdoso en su forma humana a modo de advertencia y luego suspiró-puedes ir a la escuela-
-¿De veras?-el rostro de Luca se iluminó mientras jadeaba.
-En realidad, ya está todo arreglado-le dijo Lorenzo entregándole su maleta-te quedarás con Giulia y su mamá, tu amigo nos convenció, no fue fácil-añadió señalando a Alberto, el chico de ojos verdes se sonrojó violentamente al ver una gran sonrisa en el rostro de Luca, se despidió de su familia y luego se acercó a Alberto.
-Vamos, Alberto. El tren se va a ir-dijo Luca emocionado pero se detuvo al ver que el chico de ojos verdes no llevaba nada consigo-¿dónde están tus cosas?-
-Sí, bueno, veras…-titubeó Alberto.
-Vas a venir ¿verdad?-preguntó Luca con una mirada de preocupación en su rostro.
-Um, lo haría, pero Massimo me preguntó si quería quedarme, mudarme quizás y pensé, eh… creo que me necesita-dijo Alberto riendo entre dientes-¿sabes?-
-¡No puedo hacerlo sin ti!-protestó Luca sintiendo las lágrimas asomarse por sus ojos-¡no puedo dejarte!-
-Pero nunca estarás sin mi-dijo el chico de ojos verdes con voz tranquilizadora-siempre estaré aquí-coloca su mano en el corazón de Luca-la próxima vez que saltes de un acantilado o le digas a Bruno que deje de molestarte, ese seré yo-
-Pero ¿cómo voy a saber que estás bien?-Alberto no respondió, en cambio tomó a Luca por los hombros y atrajo al menor en un abrazo, Luca aceptó aquel abrazo tratando de contener las lágrimas que querían salir de sus ojos al igual que el chico de ojos verdes, luego de eso se separaron para mirarse el uno al otro.
-Me sacaste de la isla, Luca-dijo Alberto mientras sollozaba e intentaba contener las lágrimas-estaré bien-la locomotora emitió silbidos indicando que no tardaría mucho en salir de la estación-ahora vete antes de que salga el tren-
Luca asintió, recogió su maleta y comenzó a caminar hacia el vagón donde probablemente Giulia lo estaba esperando, Alberto se quedó de pie en su lugar viendo al menor alejarse pero fue sacado de sus pensamientos apenas escuchó algunos pasos aproximarse a él, desvió su mirada viendo a la abuela de Luca parada detrás de él.
-Entonces ¿qué estás esperando? ¿vas a decirle o no?-preguntó el anciano monstruo marino magenta en su forma humana al chico de ojos verdes frente a ella.
-Uh, no sé de que estás hablando. No tengo nada más que decirle.
-No puedes mentirme, puedo ver el gran cariño que le tienes a Luca y no me refiero al que solo tienen los amigos-dijo la abuela Paguro haciendo que las mejillas de Alberto se sonrojaran nuevamente, algo que confirmo las sospechas de la anciana-te sugiero que vayas y le digas cómo te sientes antes de que sea demasiado tarde y tengas que esperar hasta el próximo verano para volver a verlo-
Alberto miro al anciano monstruo marino magenta en su forma humana y se percató de que tenía razón, tenía que decirle a Luca lo que sentía por él antes de irse para siempre y si no lo hacía ahora, probablemente lo lamentaría por el resto de su vida. Sin tiempo que perder el chico de ojos verdes comenzó a correr hacia donde estaba Luca, pudo ver que estaba a punto de subir al tren pero, afortunadamente, logró prevenirlo tomándolo de la muñeca.
-¿Huh?-Luca dejó caer su equipaje en una de las escaleras del vagón y desvió su mirada notando una mano aferrándose a su muñeca, luego movió su vista un poco más encontrándose con Alberto frente a él-¿A-Alberto?-
-Luca, antes de que te vayas yo… quiero decirte algo-dijo Alberto, todos pudieron ver que ambos chicos estaban teniendo un momento para ellos así que se apartaron y los dejaron solos. Permaneció en silencio por unos segundos pensando en lo que diría a continuación y cuando encontró las palabras adecuadas, volvió a hablar-desde el primer momento en que te vi, supe que había algo especial en ti y que compartíamos una conexión más allá de ser solo mejores amigos, aunque lo niegues eres amable, inteligente, lindo y divertido, y la lista sigue. No sé quién sería si no te hubiera conocido, probablemente todavía estaría atrapado en la isla-se ríe un poco-pero a lo que me refiero es… que te amo, te amo, Luca. Con todo mi corazón-
Luca lo miro sorprendido, sin poder creer lo que estaba escuchando ¿acaso Alberto lo amaba?
-Yo…-dijo Luca tímidamente. Alberto siguió mirándolo, esperando una respuesta del pequeño-yo también te amo-
Ante esa respuesta, Alberto no pudo evitar sonreír y tomó el rostro de Luca entre sus manos, luego se inclinó hacia él besándolo dulce y cariñosamente. Mientras se besaban, una ráfaga de viento trajo la lluvia debajo de la plataforma de la estación y el tren, ambos chicos ahora en sus formas marinas envolvieron sus colas alrededor del otro acercándose más. Desafortunadamente, ese hermoso momento solo duro unos minutos ya que el tren hizo sonar su silbato indicando que estaba a punto de partir, por lo que ambos monstruos marinos se alejaron dejando sus labios a unos centímetros de distancia uno del otro.
-¿Me prometes que me escribirás?-preguntó Alberto mientras Luca iba a recoger su maleta.
-Te escribiré y llamaré más seguido que a mis padres-respondió el pequeño mientras sonreía, el tren comenzó a moverse, por lo que Luca rápidamente tomó el rostro de Alberto entre sus manos y lo beso fugazmente por última vez. Luego de eso, el chico de ojos verdes persiguió el tren hasta el final de la plataforma y saltó, aún corriendo tras él.
-¡Ve, Luca! ¡ve! ¡te amo!-gritó moviendo su gorra en el aire-¡sí! ¡whoo-hoo!-
El tren dobló en una esquina internándose en un túnel y desapareciendo de la vista del chico de ojos verdes, Luca comenzó a llorar al divisar la isla a lo lejos, aquel lugar que guardaba tantos recuerdos buenos como malos.
-No puedo esperar para volver a verte otra vez-murmuró el monstruo marino azul verdoso mientras sonreía-es solo cuestión de tiempo…-
Tres meses después…
Pasaron tres meses desde que Luca había ido a Génova a estudiar en la escuela con Giulia, tres meses desde que Alberto le confeso sus sentimientos y ambos se besaron cariñosamente, el chico de ojos verdes nunca se arrepintió de aquella decisión pero a veces había momentos en los que deseaba poder volver el tiempo atrás para que Luca pudiera quedarse un poco más con él, pero después de considerarlo durante semanas, Alberto llegó a la conclusión de que el pequeño tenía que seguir su propio camino y perseguir sus sueños, algo que quizás nunca lograría si se quedaba en Portorosso.
Ambos monstruos marinos mantuvieron una relación a larga distancia desde que Luca se fue a la escuela, intercambiaban cartas, hablaban por teléfono todas las noches antes de que Giulia llamara a Luca para cenar y también con las cartas se enviaban fotos de sus rutinas diarias o sus vidas actuales; sin embargo, había algunas cartas que eran diferentes de las habituales, tales cartas tenían un contenido más romántico en ellas, y en ocasiones… de índole más sexual. Alberto siempre disfrutaba recibir esas fotos o cartas del pequeño porque esa era la mejor parte del día, a veces, cuando estaba solo en su habitación o cuando tenía un poco de tiempo libre luego de ayudar a Massimo con su trabajo de pesca, el chico de ojos verdes aprovechaba ese tiempo que tenía para sí mismo para leer las cartas que su lindo amorcito le enviaba una y otra vez, pero las cosas comenzaron a cambiar tras recibir la primera carta con contenido explícito de Luca, lo único que la diferenciaba del resto de las cartas que se enviaban a diario eran unos pequeños dibujitos de corazones hechos en una esquina del sobre, de esa forma Alberto sabría cual carta era la habitual y cuales tenían ese tipo de contenido. Cada semana llegaban cartas y Luca a veces lo llamaba para verificar si recibió sus cartas o no, Alberto siempre respondía que si las veces que Luca lo llamaba, pero a veces su tono de voz disminuía cuando le preguntaba por las cartas con contenido explícito.
-Luca…-aquel día en particular, Alberto estaba de nuevo en su habitación tras pasar gran parte de la mañana pescando con Massimo, pero ahora podía tener un poco de tiempo para él, estaba leyendo una de las cartas con contenido explícito más reciente de Luca acostado boca abajo sobre la cama, se mordió el labio inferior intentando contener un gemido mientras se tocaba. Sus mejillas se tiñeron de un rojo intenso al tiempo que continuaba leyendo cada palabra que el pequeño había escrito en la carta, diciéndole cómo ha desarrollado sus sentimientos por él y lo que quería hacerle.
"Alberto.
Realmente te extraño, desearía que estuvieras aquí recostado a mi lado, abrazándome… tocándome. Espero que no pienses mal de mi cuando diga esto, pero he desarrollado otro tipo de sentimientos por ti. Es difícil de explicar, pero a veces me toco y gimo tu nombre cuando estoy a solas.
Nadie sabe acerca de estos sentimientos excepto tú y yo. No puedo describirlos pero solo los siento por ti y nadie más ¿sientes lo mismo que yo estoy sintiendo en este momento?"
-Sí, Luca-respondió Alberto a nadie en particular mientras continuaba acariciando su tensa erección, sintió que se sonrojaba y no solamente en su cara-siento lo mismo, es más, estos sentimientos no dejan de crecer con cada día que pasa…-su piel se había puesto caliente y estaba comenzando a sentir que se excitaba aún más ante la imagen de Luca tocándose a sí mismo tal y como lo estaba haciendo en ese momento, su miembro comenzó a gotear liquido preseminal al tener estos pensamientos, era una sensación confusa pero a su vez se sentía tan bien, el chico de ojos verdes se sentía dividido entre su amor por Luca y el deseo que sentía por el pequeño, pero en eso, algunas preguntas vinieron a su mente ¿seguiría comportándose de esa forma si se trataba de alguien más? ¿o era solo Luca quien lo hacía sentirse así?
"No puedo esperar hasta que volvamos a estar juntos el próximo verano… Necesito estar a tu lado, sentirte dentro de mí. Te deseo tanto, Alberto."
-Yo también… aah… no tienes idea de cuanto… nngh… cuanto te necesito en este momento, Luca… ¡ah!-Alberto decidió no pensar demasiado en esas preguntas y en su lugar permaneció escondido debajo de las sábanas lidiando con su erección al tiempo que trataba de regularizar su agitada respiración, estaba tortuosamente embriagado de pensamientos de un Luca desnudo debajo de él, sus gemidos entrecortados y suaves jadeos invadían sus oídos mientras lo penetraba con profundidad, su suave piel rosada, su cabeza echada hacia atrás de placer mientras lo follaba, más pensamientos lo abrumaron cuando Alberto empuñó su erección y comenzó a estimularla más rápido que antes, cerró los ojos conteniendo sus gemidos y jadeos mientras pensaba que más podría pasar cuando Luca regresara a casa el próximo verano, se preguntó como se sentirían sus pequeñas manos tocando su piel o rozando sus muslos, pensó en cómo se sentirían las manos del menor aferrándose a él mientras lo follaba sin control o mejor aún, cómo se sentirían tocando su erección. Levantó sus caderas, su cuerpo comenzó a moverse por si solo, se estremeció y aceleró el ritmo, sus ojos rodaron hacia atrás, sus parpados volvieron a cerrarse mientras el placer se incrementaba dentro de él, pudo sentir que se estaba acercando al límite.
-¿Alberto?-el chico de ojos verdes repentinamente detuvo sus acciones apenas oyó la voz de Massimo del otro lado de la puerta de la habitación-¿estás bien?-
-Uh… ¿s-sí? ¡estoy bien! quiero decir ¡estoy totalmente bien!-le dijo Alberto, no se atrevió a levantarse para abrir la puerta y ver al hombre con el que estaba hablando-¿por qué lo preguntas?-
-Por nada, solo quería asegurarme de que estas bien porque… oí ruidos extraños que salían de la habitación-le dijo Massimo.
-Te dije que no es nada, estoy bien-respondió rápidamente el chico de ojos verdes-solo… solo déjame descansar, per favore-
-Bene… te llamaré cuando la cena esté lista entonces.
Alberto suspiró aliviado cuando se dio cuenta de que Massimo se había ido, un calor abrasador se apoderó de su cuerpo al tiempo que se corría, su cuerpo se estremeció y tembló apenas el orgasmo lo atravesó. No pudo reprimir el grito que escapó de sus labios… un grito corto y forzado, pero aún así fuerte y rogó para que Massimo no lo oyera. Permaneció en esa sensación de alivio y felicidad todo el tiempo que fue posible hasta que su cuerpo colapsó y se quedó jadeando, sudando y cuando finalmente recuperó sus fuerzas, se limpió la mano con la sábana, se subió los shorts y apoyó la cabeza en la almohada tratando de recuperar la respiración mientras esperaba a que lo llamaran.
Más tarde durante la cena, Alberto no vio a Massimo actuar de manera diferente hacia él en la mesa, supuso que en parte se debía a que lo había dejado "descansar" como él le había pedido; no obstante, aquel pensamiento no lo dejaba tranquilo, al menos no del todo, aún estaba preocupado… estaba seguro de que Massimo no lo había escuchado, pero una parte de su mente (que probablemente era Bruno) le decía que quizás ya había oído lo que el chico de ojos verdes estaba haciendo en su habitación no hace mucho. Pasaron los minutos y ambos se dedicaron a terminar de comer en silencio con Alberto intentando no mirar a Massimo a la cara, no estaba seguro de cómo lo vería ahora si se enteraba de lo que había estado haciendo, una vez terminada la cena, Massimo se levantó de su silla y se dirigió a la puerta trasera de la casa no sin antes tomar su gorra y un abrigo.
-Saldré a caminar para despejar un poco mis pensamientos-le dijo el hombre a Alberto sin atreverse a desviar la mirada para verlo siquiera-¿te importaría lavar los platos esta noche?-
-Uh... s-sí, está bien-respondió Alberto despreocupadamente con un brazo colgando fuera del respaldo de la silla-creo que puedo hacer eso-
-Bien, Luca te va a llamar pronto ¿no es así? y… no te vayas a dormir muy tarde, mañana nos espera un largo día de pesca-le dijo Massimo al chico de ojos verdes, éste solo asintió y luego de que el hombre se fue, Alberto comenzó a lavar los platos que usaron para la cena de esa noche, no le tomó mucho tiempo y para cuando estaba terminando, el teléfono comenzó a sonar por lo que el chico rápidamente puso lo que había terminado de lavar a secar, secó sus manos azul violáceas de su forma marina regresándolas a su apariencia humana y fue a contestar el teléfono que estaba cerca de la puerta.
-¡Luca! esperaba a que me llamaras esta noche-dijo Alberto apenas contestó el teléfono para hablar con su pequeño amante del otro lado-¡no te imaginas cuanto he extrañado oír tu voz en todo el día!-
-Alberto, yo también te he extrañado todo el día-la suave voz de Luca llegó a través de aquel dispositivo curvo, podía escucharlo sonreír a través del teléfono y sonrió mientras el pequeño seguía hablando-¿sabes? la escuela es increíble y las clases también, pero no significan nada para mi si tú no estás a mi lado-
-Lo sé, todo esto debe ser difícil para ti, pero ¡hey! Lo bueno es que aún tienes a Giulia contigo ¿no es así?-preguntó el chico de ojos verdes, sintió su corazón latir con dolor y tristeza nuevamente, como sucedía todos los días cuando Luca lo llamaba para contarle cómo estuvo su día en la escuela o visitando nuevos lugares en Génova con Giulia y su madre en sus ratos libres.
-No del todo, ya no pasa tanto tiempo conmigo desde…-dijo Luca pero enseguida se detuvo pensando en cómo iba a decirle a Alberto el hecho de que la pelirroja ya tenía lo que parecía ser un novio, cuando estuvo seguro de encontrar las palabras adecuadas, volvió a hablar-desde que conoció a un chico que vino a nuestra clase hace un par de semanas, han estado pasando mucho tiempo juntos y sospecho que quizás son algo más que amigos…-Alberto no se sorprendió en absoluto con el hecho de que Giulia probablemente tuviera un novio pero a su vez no pudo evitar sentir un poco de envidia al pensar en su amiga pelirroja saliendo con alguien-¿Alberto?-el menor notó que su amante ya no le hablaba por lo que se preocupó un poco-¿sei qui?-
-¿Huh? ¡s-sí, sí! Estoy aquí, lo siento, Luca. Solo estaba… estaba pensando en lo que me dijiste, es todo-dijo el chico de ojos verdes con el teléfono rozando su mejilla, presionándolo ligeramente mientras hablaba.
-Oh, ok. Pero no llame solo para hablar de mi ¡tocca a te! ¡cuéntame como fue tu día! quiero saber-dijo Luca. Quería escuchar a Alberto hablar, si pudiera o tuviera la oportunidad, honestamente lo escucharía durante horas.
-Bueno, sí, eh, nada emocionante sucedió hoy para ser honesto-la voz profunda de Alberto se escuchó en respuesta-lo mismo de siempre…-comenzó a hablar de los eventos de ese día en el teléfono mientras se rascaba la nuca ociosamente. Luca cerró los ojos y sonrió al escuchar la dulce profunda voz de Alberto, se mordió el labio inferior, al pequeño monstruo marino le encantaba cuando Alberto le hablaba así, solo escucharlo hablar por teléfono le era una bendición, el chico de ojos verdes siguió hablando sin percatarse de los efectos que su propia voz ocasionaba en el menor hasta que llegaron al tema de las cartas-por cierto, he estado leyendo la última carta que me enviaste-
-¿Te gustó?-Luca siempre le hacía esa pregunta a su amante quien siempre le decía que sí con un tono de voz sensual, una voz que solo él y Luca sabían lo que significaba. Alberto siempre tenía una enorme sonrisa cuando hablaba por teléfono con Luca, una sonrisa que superaba mil palabras.
-S-sí, por supuesto que me gusto-Alberto simplemente respondió con aquella conocida voz sensual, pero también había momentos en los que Luca hablaba en un tono de voz tan bajo y sugestivo que parecía atravesar directamente el interior de Alberto. Su corazón latía con fuerza en su pecho, todos los pensamientos que había tenido sobre Luca no hace rato pasaron por su mente una vez más y pudo sentir como cientos de peces nadaban descontroladamente dentro de su estómago apenas escuchó al menor hablar de esa manera, sabía perfectamente lo que eso significaba y esta sensación solo le llegaba cuando estaban solos hablando así.
-¿Estás seguro?-preguntó Luca, solo pudo escuchar sonidos de afirmación de parte de Alberto por lo que el menor lo tomo como un sí-sé que te pregunté esto en la carta pero ¿sientes el mismo sentimiento que estoy sintiendo ahora mismo, Alberto? Es tan fuerte que me hace desear que estés aquí conmigo, no puedo explicar qué tipo de sentimiento es pero sea lo que sea, solo lo siento por ti y nadie más-
Aquellos sentimientos que Luca había ido desarrollando por Alberto surgieron tan solo unas semanas de comenzar las clases y su llegada a Génova, cada vez que recibía una carta del chico de ojos verdes o escuchaba su voz profunda hablando por teléfono, Luca no podía evitar sentir una agradable ola de calor invadir su ser y un cosquilleo en la boca del estómago, además de que ciertas partes de su cuerpo comenzaban a reaccionar de formas muy inapropiadas y la primera vez que pasó algo así se alarmó, nunca antes había visto a otra persona pasar por esto o incluso masturbarse antes y se preguntó qué significaba su propia erección. Además, Luca no podía preguntar sobre estos sentimientos y las extrañas reacciones de su propio cuerpo porque nadie sabía sobre la relación que tenía con Alberto, ni siquiera Giulia, él sabía que a ella le gustaban mucho los romances, sobre todo los de los libros que leían en la escuela durante el receso, pero dudaba si también le gustaba el romance gay.
-S-sí, Luca…-respondió Alberto sintiendo como su propia respiración se tornaba irregular y pesada una vez más al sentir como su miembro se contraía de excitación dentro de sus shorts marrones, si iba a decirle a Luca sus sentimientos recientemente encontrados, entonces tenía que ser honesto y decirle todo de una vez, igual que ese día que se despidieron en la estación, tenía que saberlo, no, necesitaba saberlo-yo también lo siento, mi corazón late tan fuerte dentro de mi pecho y si continua así, te juro que esta vez va a explotar ¿por qué solo tú me haces sentir algo así? ¿siempre será así o alguna vez sentiré lo mismo con alguien más?-
-Lo dudo ¿es esto amor, deseo o lujuria lo que estoy sintiendo? Lo que sea que es este sentimiento, no quiero que termine-dijo Luca mientras sostenía el teléfono frente a su rostro, su corazón latía como loco dentro de su pecho-estoy tan feliz de estar así contigo, no necesito que nadie sepa lo que tenemos, al menos no por ahora-
-¿Qué pensarían si se enteraran? Honestamente no me importa y no quiero decírselo a nadie aún-le dijo Alberto sonriendo mientras introducía una mano dentro de sus shorts-cuando llamas o recibo tus cartas, siento que nada me puede detener y el mundo entero se detiene por un instante, haciéndome pensar que somos los únicos seres vivos que quedan en él, solo tú y yo, nadie más-gimió apenas pudo sentir su mano sujetando su propio miembro semi-erecto y comenzó a acariciarlo mientras suaves jadeos salían de sus labios-yo solo… yo solo siento esto por ti, ah… Luca, no tienes idea de lo mucho que quiero que estes aquí conmigo en este momento… ngh-
-Estás respirando muy fuerte ¿te sientes bien?-el menor comenzó a preocuparse un poco por su amante, un suave murmullo llegó a través del teléfono, suave pero a su vez tímido.
-S-sí, estoy bien-respondió Alberto, pero dejó de hablar apenas oyó los suaves gemidos de Luca al otro lado de la línea-¿Luca? ¿acaso estás…?-
-Alberto…-habló Luca interrumpiéndolo, ahora tenía el teléfono presionado contra su oído mientras una de sus manos estaba dentro de sus pantalones acariciando su miembro-ah… A-Alberto por favor, no te detengas… sigue… sigue hablando… ¡ah!-
Alberto sabía lo que estaba haciendo Luca en ese momento, de hecho, él también lo estaba haciendo mientras hablaban por teléfono y lo había hecho hace rato leyendo su carta, así que decidió aprovecharse de la situación y jugar un poco con el pequeño.
-¿Te excité, Luca? ¿acaso mi voz es demasiado excitante para ti?-preguntó el chico de ojos verdes arqueando una ceja provocativamente, por un momento hubo silencio del otro lado de la línea hasta que Luca habló una vez más.
-Sí, Alberto. Háblame, por favor…-dijo Luca tímidamente pero con firmeza-dime que tu sientes lo mismo en este momento, necesito oírte decirlo-
-Sí ¡sí, Luca! yo también siento lo mismo ¡mil veces si!-confesó Alberto, con ambas manos logró bajar sus shorts junto con su ropa interior hasta la mitad de sus piernas liberando así su ahora más que erecto miembro, sin nada que perder, tomó su pene con una de sus manos, el toque fue suave pero fue más que suficiente como para hacerlo apretar su mandíbula en un intento de contener un gemido ahogado apenas la piel de su mano tocó la piel de una de las áreas más sensibles de su cuerpo, sintió un agradable escalofrió recorrer su espina dorsal, no ayudó el hecho de que Luca estaba probablemente escuchándolo a través del teléfono, por lo que Alberto pensó que debía tener más cuidado la próxima vez y que debía ser más discreto, pero ahora que estaba solo y Massimo no volvería hasta dentro de una hora, el chico de ojos verdes se sentía descontrolado.
-Dime por favor que pasará cuando regrese este verano-rogó el menor entre gemidos y jadeos mientras comenzaba a acariciar su miembro, echó la cabeza hacia atrás y gimió suavemente-quiero escuchar todo lo que vas a hacerme, quiero sentirte dentro de mí, quiero que me llenes con tu semen, me impregnes y me hagas tuyo-
-Pero, no puedo hacer algo así-le dijo Alberto-no eres una chica, ambos somos chicos y tenemos… ¿ya sabes? ¿penes? No te puedo impregnar así-
-Ya lo sé, sciocco. Tu sabes bien a lo que me refiero-dijo Luca dejando escapar un gemido, estaba tan excitado que un simple toque en su propio miembro fue suficiente para dejarlo anhelando por más contacto, así que continuó estimulándolo de arriba abajo más rápido esta vez, la sensación trajo un alivio indescriptible por todo su ser, hubo silencio del otro lado del teléfono por un breve momento hasta que Alberto decidió volver a hablar.
-Sé a lo que te refieres, Luca. Ojalá estuvieras aquí conmigo ahora mismo, esto hubiera sido mucho mejor-continuó, ganando así un poco más de confianza. Realmente quería sentirse bien y su mano rodeando su miembro moviéndola de arriba abajo con rapidez se sentía realmente bien, últimamente sus impulsos eran tan fuertes que apenas podía resistir más tiempo, acariciaba su pene aún más rápido, sintiendo un cosquilleo correr desde los dedos de sus pies hasta su cuerpo, y otro gemido escapó de sus labios-quisiera nadar contigo, Luca. Lejos de Portorosso y hacia la isla, donde podamos estar solos y… y donde puedo tocarte libremente sin que nadie nos vea. Te prometo que haré todo lo que tú quieras cuando llegues aquí, pero justo ahora, necesito oírte gemir, háblame y gime como solo tú lo sabes hacer ¿harías eso por mí, amore mio?-Luca asintió y comenzó a gemir mientras hablaba, Alberto continuó dándose placer, su rostro se contrajo de puro éxtasis, los suaves gemidos y pequeños jadeos que el pequeño emitía a través del teléfono lo hacían temblar, aquellos sonidos eran tan eróticos, casi pecaminosos, su sonrojo solo se incrementó aún más cuando se percató de lo hermosa que era la voz de Luca y su propio miembro comenzó a endurecerse y contraerse ligeramente ante esto-quiero tocarte, Luca-dijo Alberto moviendo su propia mano arriba y abajo, acariciando su longitud rápidamente, igualando el ritmo de Luca-quiero sentirte-suspiró.
Luca gimió en voz alta y su vientre se contrajo aún más, ambos chicos eran ahora conscientes del placer que el otro sentía y Luca pudo imaginar a Alberto en el otro lado del teléfono estimulando su miembro más rápido. Alberto estaba pensando lo mismo de Luca, trató de hablar una vez más pero su cerebro comenzaba a nublarse por el placer y el orgasmo que se avecinaba.
-Al-Alberto…-habló el menor a pesar de los gemidos que soltaba deliberadamente a través del teléfono-c-cuando tú… ah… cuando haces esto… mmm… t-tú ¿piensas en mí?-
- Por supuesto que sí, siempre pienso en ti. ¿Y qué hay de ti?
-Lo mismo, mio tesoro-respondió Luca y eso fue más que suficiente para llevar a Alberto al límite con el menor siguiéndolo poco después. Ambos chicos vieron sus manos manchadas de su propio semen y Alberto se rió entre dientes suavemente mientras se limpiaba con un trapo cerca de donde estaba antes de que Luca volviera a hablar por el auricular del teléfono-me encanta oírte correrte, Alberto. Es tan… sexy-pronunció en su habitual voz sensual.
-Gracias. A mí también me encanta escucharte, aunque es la primera vez que lo hago-dijo Alberto tratando de recuperar la respiración tras el intenso orgasmo que había tenido. El pequeño se rió suavemente y luego de eso continuaron hablando de cosas triviales, las cartas que recibieron, sus fotos y cómo se iban a organizar para enviarse cartas más seguido y que no podían esperar para recibirlas, hablaron por mucho tiempo hasta que Alberto escuchó unos pasos acercándose a la casa, al parecer, Massimo ya había regresado-me tengo que ir, Massimo está de vuelta en casa ¿hablamos mañana?-
-Definitivamente, además, tengo que terminar mi tarea e irme a dormir, tengo clases mañana-respondió Luca-descansa, Alberto. Te amo-
-Yo también te amo, Luca.
Tras decir eso, Alberto sonrió para sí mismo por última vez, colgó el teléfono y rápidamente fue a su habitación antes de que Massimo lo encontrara fuera de la cama. No podía esperar para volver a hablar con Luca por teléfono mañana, y quizás repetir lo que habían hecho no hace mucho tiempo.
One-shot I finalizado el 01/27/2022
Bien, hasta aquí llegó la primera parte de este two-shot, espero que les haya gustado, ahora tendrán que esperar un poco hasta que trabaje en la segunda parte y la publique, ya que aún sigo ocupada con los proyectos inconclusos de la escuela de arte, además de que ya recibí permiso para escribir la secuela y traducción de otro one-shot de LUCA que he estado leyendo que me gusto bastante, quise hacer una secuela porque sentí que la historia tenía potencial para una segunda parte, hablé con la escritora del one-shot original y me dio su aprobación, aunque tardó un poco porque me dijo que estaba lidiando con unos problemas familiares.
En fin, hasta entonces disfruten esta primera parte, me disculpo si no es muy larga pero no quería extenderme de más con el contenido hardcore, además de que me siento un poco avergonzada de lo que escribí.
Un saludo, nos veremos pronto y si es posible, en la próxima parte del two-shot.
N3k00-Ch4N.
