One-shot II: Ciao Luca.
Pasaron cinco meses, cinco largos y tortuosos meses desde que Luca se había ido a la escuela, y a pesar de estar en una relación a larga distancia, hablando solo a través de cartas y llamadas telefónicas, Alberto creyó que tal vez el verano no llegaría y él nunca podría volver a ver a Luca, ya que tenían tanto que contarse y hacer ciertas cosas que no podían hacer ni escribiendo cartas ni hablando por teléfono. Pero cada segundo de espera valió la pena, porque por fin llegó el verano, por más que Massimo le aseguró que faltaba una semana para que las vacaciones de verano comenzaran oficialmente, Alberto no podía estar más emocionado, no podía esperar otro segundo más para reencontrarse con su lindo amorcito.
Durante esa semana antes de que llegaran las vacaciones de verano, Massimo se enteró de la relación de Luca y Alberto, sucedió un día cuando Alberto había terminado de escribir las cartas de ese día para enviárselas a Luca, tenía dos sobres para enviar, el que tenía el típico contenido sobre su rutina diaria y el segundo era de contenido más… arriesgado. Massimo (como el padre cariñoso que era) comenzó a sospechar porque en las esquinas de uno de los sobres había pequeños corazones dibujados en éste además de tener el nombre de Luca escrito en él, pero decidió no darle importancia al tema ya que no quería ver más allá de lo permitido, además de que debía tratar de respetar la privacidad de Alberto, ya le preguntaría al respecto.
Así que, una noche durante la cena, al parecer Alberto se enteró de que Massimo ya sabía de las cartas con ese tipo de contenido que él y Luca se enviaban de vez en cuando, el hombre le aseguró que no llegó a ver más allá de los corazones dibujados en el sobre e incluso le preguntó a Alberto si él y Luca compartían algún vínculo más allá de ser mejores amigos. El chico de ojos verdes se quedó helado de miedo, pues a parte de la abuela de Luca, nadie más sabía de sus sentimientos por el menor, es más, cuando se despidió de él en la estación asumió que quizás Giulia también lo sabía pero Luca le había dicho que ella no estaba enterada y que solo había sospechado de ellos al principio, pero con el paso del tiempo simplemente le resto importancia.
Alberto le dijo que lamentaba no haberle contado de su relación con Luca en un principio, se suponía que era algo que ambos iban a mantener en secreto porque no estaban listos para contárselo a quienes creían de su confianza, también admitió que al principio tenía miedo de que Massimo se enterara de eso y que quizás se molestaría porque Luca no era una chica y también porque ambos eran gays. Massimo le dijo que no le molestaba pero lo que sí le molesto fue que no le había dicho eso antes, además no le importaba si a Alberto le gustaban los chicos o las chicas, Luca era un buen chico y le alegraba ver que el chico de ojos verdes estaba saliendo con alguien respetable como lo era Luca.
Esa mañana, Alberto y Massimo fueron temprano a la estación de tren a esperar a que Luca y Giulia regresaran a casa, a pesar de haberle dicho que faltaban veinte minutos para que el tren llegara a la estación, Alberto le insistió a Massimo que fueran antes para sorprenderlos, si tan solo supiera que algunas cosas iban a cambiar ese verano, empezando por Giulia. Pasaron unos minutos y por fin había llegado el tren que venía de Génova, apenas se abrieron las puertas de los vagones la gente empezó a bajar a la plataforma, Alberto (quién no cabía en sí de la emoción) no pudo esperar más y comenzó a correr a través de ese mar de personas con la esperanza de ver a Luca y Giulia bajar del tren, a pesar de que Massimo le dijo que esperara en su lugar, el chico de ojos verdes lo ignoró y siguió buscando a la pelirroja y al monstruo marino en su forma humana. Luego de estar un buen rato buscándolos, encontró a Luca bajando del vagón y caminar hacia la plataforma de la estación, se veía un poco más alto y delgado de lo que solía ser pero a Alberto eso no le importaba, apenas se vieron, ambos corrieron hacia el otro, se abrazaron y se saludaron con un cariñoso y cálido beso.
-Te he extrañado muchísimo, Alberto. Como no tienes idea-le dijo Luca tras separarse de su beso-además, tengo algo que quiero decirte-
-Lo mismo digo, Luca. No quiero que el verano termine-dijo Alberto sonriendo, pero su sonrisa se desvaneció cuando se separó un poco del menor y comenzó a buscar algo o mejor dicho a alguien entre la multitud que lentamente se dispersaba.
-Uh… ¿Alberto? ¿qué sucede?-le preguntó Luca arqueando un ceja confundido-¿a quién buscas?-
-¿Huh?-Alberto salió de sus pensamientos y detuvo sus acciones para volver a ver a Luca-oh, l-lo siento, Luca. Es solo… es solo que estaba buscando a Giulia, no la vi salir del tren cuando llegó a la estación ¿sabes dónde está?-
-Oh, sí… sobre eso…-dijo el menor un poco nervioso porque no sabía como decirle a Alberto lo que ya había estado pensando desde que tomó el tren de Génova a Portorosso esa mañana-Giulia no estará con nosotros este verano-
-¿Qué? ¿por qué?-preguntó Alberto sin poder creer lo que estaba escuchando-¿por qué no estará con nosotros este verano? No es que ella me importe pero también quería verla, creí que íbamos a pasar el verano los tres juntos-
-Lo sé, sé cuanto querías pasar este verano con nosotros dos pero Giulia me pidió que te dijera que no iba a venir este año-le dijo Luca al chico de ojos verdes-pasará el verano con algunas de sus amigas de la escuela y ¿recuerdas al chico que te mencioné hace dos meses? Bueno, él y Giulia han estado saliendo por un tiempo y ahora parece que lograron ser algo más que buenos amigos-
-Whoa… ok, bien por ella-Alberto simplemente comentó encogiéndose de hombros y desviando la mirada hacia otro lado, en el fondo aún se sentía un poco celoso de saber que Giulia salía con un chico de su escuela, ahora tenía un motivo para molestarla la próxima vez que él y Luca hablaran por teléfono-entonces ¿nos vamos? Massimo está ahí esperándonos-
Luca no respondió, solo sonrió y asintió con la cabeza, Alberto lo ayudó con su maleta, ambos se acercaron a donde los esperaba Massimo, una vez que se acercaron al hombre, se extrañó de no ver a Giulia con ellos, Luca le contó sobre su decisión de quedarse en Génova con sus compañeros de clase ese verano y que lamentaba que no haya venido con él. Massimo entendió la decisión de su hija y asintió, convencido de que la vería en otra ocasión, quizás durante las vacaciones de navidad o año nuevo.
-Entonces, chicos ¿nos vamos?-les preguntó Massimo a Luca y Alberto quienes seguían de pie frente a él-les prepararé trenette al pesto, su favorito-
-¡Sicuro!-respondieron ambos monstruos marinos en sus formas humanas con entusiasmo.
Después de eso, se dirigieron a la casa de Massimo, una vez allí, fueron a la habitación de Giulia que ahora le pertenecía a Alberto mientras la pelirroja se encontraba en Génova estudiando, Luca colocó su equipaje en el suelo y antes de que ambos pudieran besarse y abrazarse demostrando cuanto habían extrañado el contacto físico del otro esos meses, pudieron escuchar la voz de Massimo llamándolos.
-Luca, Alberto, bajen aquí, por favor.
-¡Okey!-ambos monstruos marinos en sus formas humanas salieron de la habitación de Giulia, bajaron las escaleras y se dirigieron a la cocina donde Massimo ya los estaba esperando, con un gesto de cabeza el hombre les indico que tomaran asiento mientras empezaba a preparar la comida para los tres. Ambos hicieron lo que les dijo y se sentaron frente a la mesa, se veían extremadamente nerviosos porque no tenían idea de lo que el hombre quería hablar con ellos, además, el ambiente a su alrededor era tan denso y pesado que se podía cortar con un cuchillo. Pasaron unos minutos, Luca y Alberto pudieron oír a Massimo servir la pasta recién hecha en tres platos y colocarlos sobre la mesa mientras tomaba asiento frente a ambos chicos, como siempre, los muebles de la cocina temblaron un poco apenas el hombre tomo asiento en su silla, por breves segundos, ninguno de ellos se movió, respiró o hizo algún gesto para hablar o decir algo para romper aquel ambiente tenso a su alrededor, hasta que Massimo comenzó a hablar.
-Muy bien, chicos. Quizás les resulte un poco shockeante lo que les voy a decir pero es algo que necesito hablar con ustedes-dijo el hombre mirando a Luca y Alberto, quienes aún estaban nerviosos por lo que estaba a punto de decir-lo que quiero decirles es… que yo ya sabía de su relación, no me pregunte cómo me enteré pero ya lo sabía-
-Y ¿no se siente decepcionado o molesto de saber que Alberto y yo estamos saliendo?-preguntó Luca con un nudo de miedo y nervios atorado en la garganta.
-Ovviamente no, bueno, debo admitir que me sentí decepcionado al principio, pero fue porque Alberto no me habló antes de su relación, chicos-respondió Massimo-pero ahora que lo sé, solo quiero lo mejor para ustedes y los apoyo a pesar de todo-
-¿Alguien más sabe de esto?-le preguntó el menor temiendo por la reacción que pondrían sus padres si se enteraban de que él y Alberto habían estado saliendo por cinco meses desde que se fue a la escuela con Giulia.
-No, además de mí, no estoy seguro de si hay alguien más que se haya enterado de su relación-respondió el hombre algo que calmó un poco los temores y preocupaciones de Luca-oh, se me olvidaba decirte algo más-
-¿Qué es?
-Luca, ya que la habitación de Giulia va a estar vacía durante este verano y Alberto es el único que la está usando hasta que le encuentre otro espacio en la casa para dormir…-le dijo Massimo rascándose la nuca-lo que quiero decir es, que eres más que bienvenido a venir y quedarte aquí cuando quieras pasar la noche…-
-¿De verdad? ¿puedo quedarme aquí durante el verano?-preguntó Luca quien no podía creer lo que estaba escuchando.
-Sí, Luca. Eres más que bienvenido a quedarte aquí con nosotros, si quieres las puertas siempre estarán abiertas para ti.
Luca miro a Massimo, luego volvió a desviar su mirada hacia Alberto quien también le sonreía.
-Es más, estarás conmigo todo el verano-le dijo Alberto al tiempo que colocaba una mano sobre su hombro-¿puedes creer eso, Luca? ¡podremos pasar más tiempo juntos, incluso de noche! suena genial ¿no?-
-Sí, claro, totalmente genial…-respondió Luca con una sonrisa débil y a su vez nerviosa, pero, en eso, recordó algo importante-pero ¡espera! ¿qué pasa con mis padres? necesito contarles sobre esto-
-No será necesario-le dijo Massimo con voz tranquilizadora-hablé con tus padres antes de que vinieras aquí y accedieron a dejarte pasar el verano aquí con nosotros-
-Oh, genial. Pero, si no les molesta, me gustaría ir y quedarme con ellos un par de días-le dijo Luca al hombre sentado frente a él-los he extrañado mucho y quizás ellos me extrañaron también, además, quisiera hablar con ellos sobre lo que he estado haciendo en la escuela estos últimos meses-
-Está bien, Luca. Si aún quieres ver a tu familia entonces puedes ir con ellos-le dijo Alberto-no puedo pensar en cuanto los extrañas y aunque me has llamado y escrito cartas más seguido que ellos, quizás quieran ver que estás bien-
-Entonces, está todo arreglado. Luca se quedará unos días con su familia y si aún quiere puede quedarse aquí con nosotros-habló Massimo-ahora, mangiamo antes de que la pasta se enfríe-
Dicho y hecho, los siguientes días, Luca aprovechó para pasar el tiempo con su familia y contarles todo lo que había aprendido en la escuela, ya que no había hablado mucho con ellos por teléfono ni escrito cartas con frecuencia porque le había prometido a Alberto que le escribiría más seguido que a ellos, además de Massimo, había otra persona que también sabía de su relación con Alberto y era nada más y nada menos que su propia abuela, ella le dijo que también apoyaba su relación y que si no estaban listos para decirle a alguien más entonces no había nada de que preocuparse, porque, por ahora, su secreto estaba a salvo con ella. Alberto, por otro lado, paso esos días en los que Luca se encontraba en el mar con su familia ayudando a Massimo con sus trabajos de pesca o con las entregas ya que Giulia no estaba ahí para ayudarlos, pero, de vez en cuando, si tenía algo de tiempo libre, iba a visitar a Luca y pasar el rato con él ya sea nadando, viendo el atardecer en la playa luego de que el chico de ojos verdes terminara su trabajo como guardavidas, hablando por las noches en el escondite de Giulia o simplemente yendo por un helado, tres meses juntos era muy poco tiempo para aprovechar, pero harían lo mejor posible para que cada momento valiera la pena.
Más tarde, una noche antes de cenar, Luca y Alberto se sentaron en la plataforma de madera de la casa del árbol y conversaron como lo habían estado haciendo todos los días anteriores, mientras hablaban, Alberto decidió recostarse apoyándose sobre sus codos y apenas lo hizo, la cuerda que mantenía amarrados sus shorts alrededor de su cintura comenzó a aflojarse, Luca se percató de esto e hizo lo mejor que pudo para no ver lo que el chico de ojos verdes estaba haciendo en ese momento pero no pudo evitar observar de vez en cuando.
-Me di cuenta de que me estabas mirando. No finjas que no note que estabas observando mi pene, cualquiera que tenga ojos podría ver en la misma dirección en la que estabas mirando ¿lo sabías?-le dijo Alberto con una sonrisa, había una mirada intensa en sus verdes ojos que observaban fijamente los de Luca, pero no solamente había intensidad, sino que también oscuridad y seriedad en ellos.
-Lo siento, Beto-se disculpó Luca quien se puso nervioso y comenzó a sentirse intimidado por aquel chico de ojos verdes que continuaba observándolo con intensidad.
-Está bien, puedes mirar si quieres-respondió el chico de ojos verdes, Luca elevó la mirada hacia él, un violento sonrojo crepitó en su rostro y negó con la cabeza-oh, vamos, no actúes como si no quisieras verlo ahora. Además, no finjas que nunca habías visto algo así, sabes que ambos somos hombres y es más que evidente que tenemos uno-
-¡No es por eso por lo que no quiero ver!-exclamó el menor, el sonrojo producto de la vergüenza que sentía en esos momentos no desaparecía de su rostro por más que quisiera-es que… es… es…-
-¿Es qué, Luca? dilo.
-Es que no quiero que pienses mal de mi-respondió Luca con un ligero tono de voz avergonzado, sintiendo que su corazón latía con más rapidez dentro de su pecho-yo no soy así… solo… solo sentí curiosidad, es todo, quiero decir, nunca espere ver algo así antes y es… es más grande de lo que imaginé que sería-dejó de hablar apenas oyó un sonido provenir de Alberto, el pequeño monstruo marino azul verdoso en su forma humana volvió a elevar su mirada para encontrarse con su amante intentando no reírse a carcajadas-¡oye! ¡no te rías! Lo que estoy diciendo no es gracioso-
-Lo sé *jajajaja* pero…-dijo Alberto mientras trataba de contener la risa para no molestar aún más a su pequeño y tierno amante-no puedes negar que has estado pensando en un momento como este todo el tiempo ¿no es así?-Luca trató de hablar pero cada vez que abría la boca no salían las palabras, así que la cerró y se limitó a escuchar lo que Alberto tuviera que decirle a continuación-tsk, tsk, oh… eres un pervertido Luca ¿cierto? ¿qué voy a hacer contigo?-
-Espero que nada malo…-respondió Luca fingiendo inocencia mientras se encogía de hombros-o quizás, quizás podamos hacer lo que prometimos hace unos meses ¿recuerdas?-Alberto lo pensó por unos segundos, sabía de lo que hablaba Luca y una vez más pudo sentir peces nadando descontroladamente dentro de su estómago al pensar en poder hacerle a Luca todo lo que habían estado hablando por teléfono y escribiendo en sus cartas las últimas semanas, no pudo evitar excitarse y se posicionó frente a Luca, el pequeño se sonrojó al verlo y también se excitó, pero antes de que pudiera decir algo más, Alberto sonrió, tomó la mano de Luca y la colocó encima de sus shorts, exactamente en el lugar donde se estaba formando su erección, el menor no pudo evitar sentir un nuevo sonrojo aparecer en su rostro al tiempo que sentía la erección de su amante contraerse bajo la palma de su mano-¿qué crees que estás haciendo?-
-¿No es obvio?-preguntó el chico de ojos verdes inclinándose y presionando su rostro contra el pecho de Luca-vamos a hacer lo que hemos estado hablando todo este tiempo en nuestras cartas y por teléfono ¿recuerdas?-añadió repitiendo la pregunta que había hecho anteriormente el menor pero con la diferencia de que su tono de voz era claramente burlón, se inclinó hacia adelante y lamió el pezón del menor a través de la camisa que llevaba puesta, un chillido escapó de su garganta para luego llevar una mano a su boca en un intento por ahogar sus gemidos, pero Alberto se dio cuenta de ello e intentó sacar más de aquellos dulces sonidos que emitió el menor-no te detengas, quiero oírte, no, necesito oírte gemir-
Luca sintió que algo se derretía dentro de él apenas vio como el pecho de Alberto subía y bajaba en señal de agitación, sus ojos se oscurecieron y lamió otra vez aquella entumecida protuberancia por encima de la tela de su camisa, Luca gimió suavemente sobre su propia mano, sintiendo una descarga eléctrica recorrer todo su cuerpo.
-A-ahh-Luca dio un jadeo ahogado debajo de la mano que cubría su boca mientras trataba de mantener sus gemidos lo menos audible posible-ahhh…-
-Sí, eso es, sigue así. Eso es exactamente lo que quiero oír, pero…-dijo Alberto, acercó una mano a la que Luca estaba usando para cubrir su boca y la apartó de allí-deja ya de contenerte-
El pequeño monstruo marino azul verdoso en su forma humana miró a Alberto a los ojos por breves segundos antes de asentir y retirar su mano de su boca, dándole a entender que ya no intentaría reprimir sus gemidos y jadeos. El chico de ojos verdes encima de él sonrió ante esto y sin perder más tiempo, retomó su acción de juguetear con sus pezones y succionarlos, pero esta vez logró desabrochar la camisa Luca dejando así una parte de su pecho expuesta, a pesar de la ligera brisa del verano, la sensación de repente se tornó increíblemente cálida, las ramas de los árboles se mecían ligeramente con el viento, el sonido del crujir de la madera de la plataforma casi acompañaba los movimientos de Alberto quien se concentró en lamer y pellizcar los pezones de Luca.
-Ahh~-jadeó Luca mientras pasaba sus dedos por el cabello de Alberto, comenzando a temblar bajo su toque. Alberto deslizó una mano debajo de su camisa desabotonada para frotar suaves pero relajantes círculos en sus caderas, movió la mano que tenía libre hacia abajo para presionar contra la cremallera de sus shorts azules, tuvo la delirante idea de que podría estar ardiendo, probablemente porque se debía al hecho de que la piel de Luca se sentía fría bajo sus manos-a-ahh... A-Alberto...-intentó pronunciar entre gemidos apenas Alberto tomó su erección por encima de la tela de sus shorts, un gemido ahogado ilícito escapó de los labios de Luca antes de que pueda siquiera contenerlo y Alberto solo se estremeció ante el sonido.
-¿Puedo…?-intentó preguntar Alberto pero se detuvo abruptamente al percatarse de que no tenía idea de cómo hacer su pregunta si que parezca que estaba desesperado.
-Puedo ¿qué?-repitió el pequeño debajo de él esperando a que su amante le preguntara lo que quería preguntarle, Alberto sacudió la cabeza en señal de negación, volvió a mirar a Luca y comenzó a desabotonar sus shorts-A-Alberto ¡espera! ¿qué estás haciendo?-
-Déjame ayudarte-pronunció Alberto, Luca abrió la boca para protestar porque quería ser él quien quería satisfacer al chico de ojos verdes pero no pudo hablar siquiera porque pudo ver como Alberto le bajaba sus shorts hasta las rodillas y luego comenzó a forcejear un poco con su ropa interior, Luca gimió y se mordió el labio inferior mientras su amante luchaba por quitarle la ropa interior hasta que finalmente pudo quitársela y su miembro saltó rogando por un poco de atención. Los ojos de Alberto se abrieron enormemente apenas vio el miembro de Luca erguido y completamente erecto frente a él, también le echó un vistazo a aquel cuerpo que por tanto tiempo había admirado-que agradable, me está gustando lo que estoy viendo en este momento-
El pequeño bajó la mirada hacia el piso de madera y cerró los ojos con fuerza sintiéndose sumamente avergonzado por tal comentario, desde la primera vez que se vieron, Alberto siempre había admirado el cuerpo de Luca en ambas formas, monstruo marino y humano, pero nunca había tenido la oportunidad de contemplarlo de esa manera… con tanto deseo, el chico de ojos verdes no sabía de por sí, si debía sentir asombro, envidia o lujuria, además de que no ayudaba el hecho de que su erección creciera con cada segundo que pasaba, incluso después de su primera vez masturbándose, aquella parte de su cuerpo aún era demasiado nueva para Luca y con solo observarla se sentía prohibido pero a la vez era tan excitante. Alberto trato de reprimir su propia erección que comenzaba a tornarse incómoda dentro de sus shorts, no quería que Luca pensara que estaba haciendo todo esto solo porque era un completo pervertido, al contrario, lo estaba haciendo porque quería cumplir cada uno de sus sueños y fantasías que había tenido con el menor, realmente quería satisfacerlo hasta llegar al límite, sin nada que perder, y solo porque se sentía desesperado y se encontraba en su punto más débil, Alberto se bajó sus propios shorts junto con su ropa interior exponiendo así su excitado paquete a su pequeño y lindo amorcito cuyo rostro se tornó rojo como una manzana y se quedó pasmado, parpadeó un par de veces para entrar en razón, tragó un poco de saliva y elevó sus ojos marrones hacia el chico de ojos verdes frente a él.
-¿Qué debería hacer ahora?-preguntó Luca. Alberto notó que la voz del pequeño se oía un poco insegura, algo muy impropio de él, más considerando el hecho de que había hecho todo lo posible por provocarlo no hace mucho. Al escuchar esa pregunta, varias fantasías surgieron en la mente de Alberto pero ninguna era apropiada para decirla en voz alta y mucho menos ponerlas en práctica, así que optó por decir lo primero que se le vino a la mente para no terminar exponiendo todas y cada una de las fantasías más sucias que tuvo con Luca.
-Solo acarícialo-respondió y añadió-por favor-Luca no se movió, sus ojos se enfocaron en Alberto, luego bajaron hacia su erección, y nuevamente se enfocaron en Alberto, finalmente tragó un poco de saliva-vamos, no seas tímido, hazlo así-tomó una de las manos de Luca y la colocó sobre su palpitante erección-sabes que quieres tocar-Luca estaba un poco nervioso, su corazón comenzó a latir más rápido dentro de su pecho, no estaba seguro de lo que estaba haciendo, solo tenía un poco de experiencia consigo mismo y no estaba seguro de que le gustaría a Alberto, pero apenas pudo sentir una de sus manos ser colocada sobre la erección del chico, un gemido largo y ronco lo alentó a continuar, por lo que simplemente acarició su pene de arriba abajo con la esperanza de satisfacer al chico de ojos verdes aunque sea por un poco-puedes apretarlo con más fuerza-lo alentó, la mano de Luca estaba sujetando y acariciando su miembro tan suave y placenteramente, aunque la sensación era agradable, Alberto estaba demasiado excitado para tener que lidiar con los juegos previos del pequeño, por lo que Luca apretó aún más su agarre, notó un cambio visible en el placer que se dibujaba en su rostro, acarició la erección de Alberto un poco más rápido y un poco más confiado. La cabeza de Alberto se inclinó hacia atrás mientras gemía de placer pero ,en eso, se sobresaltó un poco al sentir la pequeña mano de su amante sujetando fuertemente su erección-oye, tranquilo, no aprietes tan fuerte ahí o lo vas a asfixiar-
-¿Lo?-preguntó Luca arqueando una ceja confundido.
-Es una metáfora.
-Oh, está bien, ahora lo entiendo-dijo el menor aflojando su agarre en la erección del chico de ojos verdes y comenzó a acariciarla un poco más rápido y con un más confianza, Alberto cerró los ojos al tiempo que gemía producto del placer que estaba sintiendo.
-Maldición, Luca. Tu mano se siente tan bien ahí abajo, es tan suave y tersa-comentó Alberto perdiéndose en su propio placer y por la sensación de tener la mano de su pequeño amor frotando su erección-oh, sí… si tus manos se sienten así, no puedo imaginar cómo se sentirá tu boca… ¡mmph!-sintió una ola de calor inundar su cuerpo, nunca esperó sentirse tan bien, en eso, desvió la mirada hacia Luca percatándose de que su miembro también estaba más que erecto y reclamaba algo de atención desde que ambos se desvistieron de la cintura para abajo-whoa ¿qué es eso? ¿acaso tú también estás excitado?-preguntó de forma burlona acercando su mano a la erección de Luca, ante el leve contacto, el menor no pudo evitar sobresaltarse ligeramente.
-Ah~ no... p-por favor...-respondió Luca rápidamente sintiéndose avergonzado por el tono de voz con el que Alberto le hablaba, su espalda pareció arquearse un poco, su rostro se sonrojó por la humillación que estaba viviendo en ese momento pero a Alberto pareció no importarle, al contrario, solo lo excitó aún más. Sin dudarlo, el chico de ojos verdes comenzó a acariciar el duro miembro de Luca haciéndolo estremecerse y jadear ante el contacto, estaba muy excitado y la mano de su amante se sentía pecaminosamente bien, nunca había sentido algo así antes y mucho menos con la mano de otro chico. Era una sensación increíble… su cuerpo temblaba de éxtasis y Luca podía sentir su sangre corriendo a través de él.
-Acércate, mantente cerca de mi-dijo Alberto atrayendo el cuerpo de Luca al suyo, en eso, el pequeño monstruo marino azul verdoso en su forma humana se sintió un poco tímido apenas fue sujetado por los fuertes y cálidos brazos… incluso podía jurar que su corazón dio un pequeño salto, el chico de ojos verdes acomodó su cuerpo de forma que quedara alineado con el de Luca y comenzó a frotar ambas erecciones con su mano para crear una masturbación conjunta.
-A-ahh... ah~... ¡mmm!-Luca gimió fuertemente presionando su miembro contra el de Alberto los cuales eran estimulados repetitivamente, pero, en eso, se dio cuenta de donde se encontraban y lo que estaban haciendo, por lo que lamentablemente llegó a la conclusión de que debían parar, ya que si continuaban con lo que estaban haciendo probablemente alguien que quizás no conocían los escucharía, se acercaría y querría ver que estaba pasando-A-Alberto… mmm… Alberto, e-espera… ahh… ¡p-per favore, aspetta!-
-¿Qué sucede?-preguntó el chico de ojos verdes sin detener sus movimientos sobre sus erecciones.
-Yo… yo… c-creo que deberíamos mover esto a otro lugar, deberíamos ir a otra parte como, ya sabes, ¿la isla?-le preguntó Luca, Alberto detuvo sus acciones y miró al pequeño con seriedad pero a la vez duda-por favor~-suplicó-además…-cambió su tono de voz a uno más seductor al tiempo que deslizaba las yemas de sus dedos por el pecho de Alberto incomodándolo y haciendo que su respiración se entrecortara-quiero pasar un rato a solas, Alberto ¿sabes? yo solo… quiero estar ahí contigo-
-Entonces ¡vamos! ¿sí? sería genial, además es nuestro rincón aislado del resto del mundo y es aún mejor para nosotros ir a la torre porque podemos hacer lo que queramos sin que nos descubran-coincidió Alberto.
-¿Qué estamos esperando? vamos-dijo Luca, rápidamente ambos chicos se vistieron ignorando el hecho de que en ese momento sus miembros estaban más excitados que nunca, apenas terminaron de vestirse, Alberto tomó la mano de Luca y lo llevó hasta la cocina donde Massimo se encontraba preparando la cena, el hombre pudo escuchar sus pasos acercándose a donde él estaba y se volteó levemente para observarlos fijamente.
-Ragazzi, me alegra verlos aquí. La cena pronto estará lista-les dijo Massimo.
-Lo sé pero…-dijo Alberto en lo que iba a decirle al hombre que estaba de pie no muy lejos de donde él y Luca estaban-solo creí que quizás Luca y podríamos, no sé, ir a ¿nadar quizás? Non preoccuparti, no iremos muy lejos, te prometo que volveremos enseguida-
-Está bien, solo cuídense, niños. Y traten de volver para la cena.
Tras escuchar esas palabras, Alberto y Luca salieron de la casa, fueron a la playa y se dirigieron a la isla, en el camino iban jugando, saltando en el agua como lo hicieron el verano pasado y divirtiéndose mucho entre ellos, en especial Luca quien no podía evitar sonrojarse y sentir que su corazón saltaba dentro de su pecho cada vez que desviaba la mirada para ver a Alberto nadando a su lado. Apenas llegaron a la isla salieron del agua, se secaron volviendo a sus formas humanas y se dirigieron al techo de la torre, al llegar allí, Luca miró a Alberto quien imitó su acción al tiempo que una sonrisa surcaba su rostro, el pequeño entendió lo que quería decir con aquella sonrisa, así que comenzó a desvestirse hasta quedar solo con su ropa interior que ocultaba su erección de una manera muy patética, Alberto lo siguió poco después pero con la diferencia de que él se quitó los shorts junto con su ropa interior, quedando completamente desnudo frente a Luca, quien se acercó a él y lentamente lo empujó hasta quedar tendido en el suelo, con su cuerpo aferrado a la cintura de Luca, pero luego se dio cuenta que él sería quien se haría cargo de la situación, así que invirtió las posiciones, dejando al pequeño debajo de él, sus caderas comenzaron a moverse de placer mientras su erección se frotaba contra la de Luca, apoyó la cabeza en el hueco del su hombro respirando pesadamente, sus respiraciones parecían entremezclarse. La espalda de Luca se arqueó una vez más en respuesta, su cabeza cayó a un lado dejando escapar un leve suspiro tembloroso, el corazón de Alberto comenzó a saltar apenas sintió el aliento del menor chocar contra su oído, pasó su mano por la punta de la erección de Luca encontrándola húmeda para luego enroscar su mano alrededor de la longitud y frotarla un poco más, el menor tembló mientras gemía unas temblorosas palabras que podrían interpretarse como un intento fallido de pronunciar el nombre de Alberto. El chico de ojos verdes murmuró palabras vagas y reconfortantes acelerando un poco más sus caricias, Luca gritó y arqueó su espalda apoyando su cabeza contra el hueco del hombro de Alberto, llevó sus manos a su espalda clavando sus uñas en su piel, lo que hizo que siseara entre dientes.
Entonces lo sintió, Luca sintió una contracción en la parte inferior de su vientre antes de que finalmente se dejara llevar, tembló y gritó apenas un orgasmo lo atravesó, lo que provocó que derramara su esencia contra su abdomen.
-Lo siento, Alberto-dijo Luca con un tono de voz apenado, disculpándose con el chico que se encontraba encima de él.
-¿Por qué te disculpas?-preguntó Alberto arqueando una ceja confundido.
-Porque yo… y-yo… no quería correrme antes que tú.
-Hey, está bien-le dijo el chico de ojos verdes con voz tranquilizadora-es algo completamente normal, no hay necesidad de disculparse. Lo que acaba de pasar está bien, así que no debes preocuparte por eso-por unos breves segundos, ninguno de ellos habló o hizo algo para romper aquel cálido pero reconfortante ambiente que se iba formando lentamente a su alrededor, hasta que Alberto volvió a hablar no sin antes aclarar su garganta primero-¿aún quieres continuar…? Porque yo sí quiero-
-Mhmm-tarareó Luca afirmativamente, Alberto sintió que su propio miembro se contrajo en señal de interés al escuchar ese sonido, se inclinó hacia adelante presionando sus labios contra los suaves labios de Luca y el tiempo pareció congelarse por un instante, Luca lentamente cerró los ojos sintiendo aquellos labios ásperos presionarse contra los suyos, una lengua se abrió paso apenas Alberto logró introducirla dentro de su boca, saboreando y explorando cada rincón de la húmeda cavidad del menor, pronto se encontró gimiendo dentro de aquel beso sintiendo el calor invadir su cuerpo, rostro, y tentativamente se inclinó hacia Alberto quien acortó más el espacio que quedaba entre ellos, el chico de ojos verdes gimió, sus labios vibraron contra los de Luca al tiempo que llevaba una mano hacia su propio miembro y comenzaba a masturbarse, pudo sentir la pequeña lengua de Luca deslizarse por sus labios y correspondió el beso introduciendo nuevamente su lengua dentro de la boca del menor, ambos monstruos marinos en sus formas humanas gimieron una vez más dentro de su beso al tiempo que Alberto movía su mano con más rapidez, estuvieron así por unos momentos hasta que, finalmente, Alberto alcanzó su orgasmo, apretó los dientes y dejó escapar un gruñido gutural mientras se corría, sus caderas se movieron a la par de su orgasmo, permaneció así unos segundos más intentando recuperar su aliento luego de ese intenso clímax.
Luca miro al chico de ojos verdes encima de él, vio algunos rizos cayendo sobre su frente, el sudor se hizo presente en su cuerpo y también pudo sentir que se sonrojaba una vez más, sin dudas estaba asombrado de lo hermoso que se veía Alberto. Alejándose de las piernas de Luca, Alberto llevó un par de dedos y los deslizó dentro de su boca, los ojos del menor se abrieron con sorpresa cuando aquellos dígitos invadieron su boca repentinamente, no entendía muy bien que quería que hiciera con ellos.
-Humedécelos-le dijo Alberto sin escrúpulos, Luca lo observo fijamente pero tras notar que el chico de ojos verdes no estaba bromeando con lo que decía, comenzó a succionar y lamer aquellos dedos humedeciéndolos a profundidad, Alberto no pudo evitar sentir que el ver a Luca succionar sus dedos simplemente era la cosa más cautivadora del mundo, estaba seguro de que eso era imposible, pero apenas sacó los húmedos dedos de su boca, los ojos de Luca se fijaron en ellos con una mirada llena de oscura intensidad, una mirada que hizo que el chico de ojos verdes se detuviera en seco, su pecho se contrajo cuando aquella mirada se encontró con la suya, pero esta vez (a diferencia de las anteriores) en lugar de inclinarse para poder besarlo, Alberto presionó un dedo contra la estrecha y rosada entrada de Luca. Al principio, el menor parpadeó sorprendido, incapaz de comprender lo que estaba pasando, pero apneas el dedo índice se abrió paso en su interior, emitió un desgarrador sonido que podía distinguirse como un jadeo y un aullido de incomodidad.
-Duele…-se quejó el pequeño con el rostro enrojecido a pesar de tener el dedo de Alberto en su interior.
-Sé que duele al principio, pero pronto dejarás de sentir dolor e incomodidad-le dijo Alberto en voz baja para calmar a su lindo amorcito-te lo prometo ¿confías en mí?-
-Yo… no lo sé…
-Luca ¿tú. confías. en. mi?-preguntó el chico de ojos verdes una vez más esperando a que Luca le respondiera. Por un momento no habló, abrió la boca para decir algo pero luego la volvió a cerrar tratando de no pensar demasiado en ello.
-S-sí, Alberto… confío en ti-respondió Luca, Alberto parecía estar de acuerdo con la respuesta del menor por lo que luego de simular un par de embestidas más, introdujo el segundo dedo dentro de Luca quien gimió y cuando ambos entraron completamente, no estaba seguro si sería capaz de manejarlo. Alberto hizo una pausa al notar la forma en que el cuerpo de Luca temblaba debajo de él, intuyó que el pequeño estaba tratando de lidiar con el dolor pero no podía relajarse, por lo que el chico de ojos verdes comenzó a estimular el pene del pequeño en un intento por distraerlo del dolor y la incomodidad que estaba sintiendo ¡y funcionó! Su generosa atención fue más que suficiente para ayudarlo a distraerse, y a pesar de sentir su interior siendo estirado completamente, Luca se sonrojó y gimió en voz alta-¡ahh!... ah~... ¡mmh!-por suerte no había nadie en kilómetros así que Luca podía hacer todos los ruidos que quisiera y nadie además de Alberto lo escucharía. El monstruo marino azul violáceo en su forma humana comenzó a mover sus dedos como si fueran un par de tijeras, tratando de estirar el interior de Luca lo más que podía, se estremeció levemente ante la estrechez en la entrada del pequeño monstruo marino, su imaginación comenzó a hacerle pensar en cómo se sentiría su pene una vez que estuviera dentro de Luca y definitivamente lo estaría-ow~-Alberto detuvo todos sus movimientos apenas oyó a Luca hacer una mueca de dolor, inmediatamente comenzó a remover sus dedos pero una mano tomó su muñeca para impedirlo, las uñas arañaron su piel para mantenerlo en esa posición-no te atrevas-
-Pero te duele, te estoy lastimando-la voz de Alberto estaba llena de exasperación mientras intentaba y a su vez no podía sacar los dedos del interior del pequeño-no quiero hacerte daño-
-No te preocupes por mí, estoy bien-lo tranquilizó el pequeño.
-Pero tú estás…
-Estoy bien-repitió Luca enfatizando aquella palabra, a pesar de estar hablando con toda la seriedad posible, Alberto dudaba de querer continuar con lo que estaba haciendo, lo último que quería era terminar lastimando a su pequeño amante-se siente bien. Non fermarti per favore-
Cuando Luca pareció haberse olvidado de los dígitos dentro de él, fue en ese momento que el chico de ojos verdes comenzó a moverlos otra vez. Los dedos se movieron con más profundidad haciendo que Luca se estremeciera, para luego volver a sacarlos, por muy extraño que se oiga, aquel movimiento parecía repetirse incesantemente, ambos dedos se movían dentro y fuera de él, aunque la incómoda sensación comenzaba a desvanecerse aun así seguía siendo raro.
-¿Aún duele?-le preguntó Alberto a Luca con un tono de preocupación en su voz.
-Sí, pero no está mal-respondió Luca-solo duele un poco-
-Bien.
-Por favor, continúa-dijo Luca.
El chico de ojos verdes asintió y reanudó los movimientos que estaba haciendo con sus dedos dentro de Luca, fue lento al principio, pero la duda y ansiedad lo invadieron haciendo que su mano temblara un poco, sus ojos estaban permanentemente enfocados en el rostro de Luca buscando cualquier indicio de que le estaba haciendo daño, pero por suerte eso no sucedió, de hecho, parecía que Luca lo estaba disfrutando, pues comenzó a mover sus caderas incitando a Alberto a ir más lejos y más profundo. Continuó moviendo los dígitos dentro de Luca, esta vez más y más profundo tal como el pequeño quería, lo que lo hizo estremecerse con deseo, realmente quería a Alberto, no, lo necesitaba, solo que no sabía cómo funcionaría, la sensación de tener solo sus dedos moviéndose en su interior era tan intensa que apenas podía pensar en otra cosa, ni siquiera pudo evitar comenzar a imaginar como se sentiría reemplazar aquellos dedos con su miembro erecto, pero, en eso, Luca tembló tan fuerte que Alberto pudo notarlo, soltó un fuerte grito al tiempo que sus ojos se cerraban, aparentemente logró frotar un punto específico ubicado en el interior del pequeño monstruo marino.
-Parece que te gusta cuando toco ahí ¿no es cierto?
-Mmm... oh, sí~... justo ahí, quiero volver a sentir esa sensación, Alberto. Por favor~-rogó Luca moviendo sus caderas un poco más rápido que antes.
-Bien, si eso es lo que quieres…-sintiendo que su pene se movía otra vez, Alberto frotó aquel punto con sus dedos una y otra vez, Luca gimió de forma temblorosa y fuerte en señal de aprobación, subiendo el volumen de su voz cada vez que Alberto llegaba a tocar ese punto dentro de él que lo hacía delirar de placer. Finalmente, Alberto llegó al límite de su paciencia y removió sus dedos del interior de Luca, algo que hizo que el pequeño monstruo marino en su forma humana se decepcionara, al ver la forma en que lo miraba, Alberto se apresuró y comenzó a lubricar su tensa erección con su saliva, tomó a Luca por las caderas y lo sentó sobre su regazo, el pequeño se estremeció anticipadamente sin saber que esperar. No fue hasta que el miembro de Alberto se alineo con su entrada más que estimulada que Luca comenzó a preocuparse por lo que iban a hacer-lo siento, Luca-se disculpó de antemano, casi como si pudiera sentir la aprensión de su amante, Luca no respondió, de hecho, no era necesario en ese momento, solo gritó cuando el enorme miembro comenzó a presionar contra su estrecha entrada.
-Nngh… Alberto…-gimió Luca en voz baja cuando el pene del chico de ojos verdes comenzó a abrirse paso en su interior, rompiendo las virginales paredes de su entrada. Instintivamente colocó sus manos sobre los hombros de Alberto apretándolos con fuerza, sus uñas se clavaron en la piel, parecía que quería alejarse de la dolorosa sensación, pero Alberto lo sujetó firmemente por las caderas y lo guio a ir más abajo.
-Luca… ahh…-gimió Alberto incontrolablemente mientras su erección se enterraba en lo más profundo del interior de Luca, sus ojos marrones se escocieron por el dolor de tener que sentir que su virginidad le era arrebatada mientras sus entrañas eran imposiblemente estiradas por el grueso miembro del monstruo marino, cuando llegó a la base, finalmente se detuvo y se percató de la expresión mixta en el rostro de Luca-¿te sientes bien?-Luca no dijo nada, de hecho, estaba intentando acostumbrarse al cien por ciento a esta nueva intromisión así que espero unos minutos más antes de responder.
-S-sí, estoy bien-dijo Luca con su voz entrecortada-solo… ve despacio y con cuidado-
A pesar de la increíble sensación de excitación que rodeaba su miembro en ese momento, Alberto hizo todo lo posible por ser paciente, comenzó a entrar y salir de Luca lentamente logrando obtener algunos gemidos, suspiros y leves jadeos del pequeño monstruo marino debajo de él, además, no había dudas de que su virgen entrada se sentía increíblemente agradable alrededor de su grueso miembro y sus paredes internas haciendo presión sobre éste se sentía como tocar el cielo. Alberto comenzó a moverse dando embestidas superficiales, tratando de tener cuidado de no lastimar a Luca, el pequeño solo hizo una mueca y gimió mientras lo embestían, dolía, y vaya que sí dolía, pero Alberto parecía estar disfrutándolo y Luca no pudo resistir el sonido de sus gemidos, así que aguanto lo mejor que pudo. El calor que envolvía la erección de Alberto se sentía increíble, no quería aprovecharse de Luca pero entre aquel calor y la sensación de sentir sus paredes internas presionando constantemente su miembro, lo estaban volviendo cada vez más difícil de resistir, quería más que nada en este mundo mandar toda precaución a volar y follar a Luca salvajemente. Al no escuchar protestas ni quejidos de dolor por parte del pequeño, Alberto comenzó a prolongar más sus embestidas, Luca se mordió el labio inferior, no le dolía tanto, al menos ya no, volvió a colocarse en esa extraña e incómoda posición con el chico de ojos verdes embistiendo dentro y fuera de él.
-Ah... Luca... ngh... ¡maldición, Luca!-murmuró Alberto tratando de reprimir sus gemidos, el interior de Luca estaba tan caliente y apretado que el chico de ojos verdes sentía que se estaba derritiendo, el sonido de la respiración temblorosa de Alberto pronunciando su nombre provocó un cosquilleo en la espina dorsal de Luca, nunca había sentido una cercanía así con él, no cabía dudas de que aquello que hacían se sentía mucho mejor que cuando escribían sus mayores fantasías eróticas en sus cartas o cuando hablaban por teléfono y eso le produjo una pequeña sensación de felicidad.
-¿Se… ah~ se siente bien?-preguntó Luca.
-Se siente increíble… ¡mmh!-respondió Alberto con la voz entrecortada, a pesar de sentir incomodidad por la posición en que se encontraba, Luca se sentía cálido y complacido. El chico de ojos verdes siguió embistiendo a Luca de esa forma durante un rato, pronto se acostumbró a la sensación y cuando le pidió permiso para cambiar la posición en la que estaban, Alberto no se negó, removió su miembro de la entrada de Luca para que pudiera colocarlo de manos y rodillas en el suelo con su trasero al aire, mientras Alberto se colocaba justo detrás del pequeño, arrodillándose entre sus piernas para poder penetrarlo. Pronto una cosa llevó a la otra y el chico de ojos verdes estaba embistiendo el estrecho interior de Luca con más velocidad, el menor jadeaba y gemía al tiempo que la erección de Alberto lo penetraba rápidamente.
-Oh~... aagh... Alberto~ es justo como me imaginaba que sería-exclamó Luca entre jadeos-es mejor que hablarlo por teléfono o las cartas… ¡ah!-
-Mmm, sí, Luca. Estoy de acuerdo contigo… ¡ohhh! Esto es mucho mejor que hablarlo por teléfono… ¡aah! nghh…
-N-no dejes de moverte, por favor. Yo… te amo.
-Ti amo tanto… ¡ah, merda!-susurró Alberto, se sentía increíble y cada embestida fue correspondida por un dulce gemido, trazó un camino de besos por la espalda del menor hasta llegar a su hombro el cual mordió. Luca emitió un aullido ante el agudo dolor en su hombro, probablemente le dejaría una marca al día siguiente pero eso ni siquiera impidió que Alberto siguiera follando a su pequeño amante, salió de las cálidas entrañas de Luca haciéndolo jadear levemente ante el repentino vacío pero eso duro poco ya que Alberto presionó la cabeza de Luca contra el suelo de madera.
-¡Ah!-fue todo lo que Luca pudo decir sin estar seguro de lo que iba a pasar y porque de repente se hallaba recargado contra el suelo, pero sus dudas se confirmaron cuando sintió como Alberto comenzaba a rozar su endurecido miembro contra su entrada, el pequeño monstruo marino azul verdoso en su forma humana gimió apenas sintió su cuerpo llenarse una vez más, aquel calor agradable lo invadió por dentro. Algo en la forma en que Alberto deslizó su miembro dentro de su cuerpo hizo que Luca se estremeciera una y otra vez-uh... ¡uh! A-Alberto...-
El sonido de Luca gimiendo su nombre acabó por volverlo loco, Alberto comenzó a perder el sentido, el estrecho interior de Luca lo estaba llamando pidiendo que lo follara y lo penetrara sin control, así que comenzó a moverse profunda y rápidamente dentro de él y Luca pronto se encontró gimiendo mientras su cuerpo se ponía débil y caliente, algo en la forma animalística y salvaje en que Alberto lo estaba follando hizo que una parte de él temblara, jadeara y se estremeciera, lo que provocó que su propia erección despertara rápidamente. Era incapaz de pensar que todo ese placer provenía de él, su diminuto cuerpo temblaba y cosquilleaba ante la sensación, los dedos de sus pies se enroscaron mientras el miembro de Alberto expandía su entrada y lo follaba, se sentía tan bien que Luca comenzaba a desear más de aquella fricción.
Su propio miembro comenzó a gotear un poco de líquido pre-seminal apenas el chico de ojos verdes lo penetró sin control, al darse cuenta de que el pequeño pene de su lindo amorcito rogaba por un poco de atención, Alberto bajo una mano hacia su miembro y comenzó a masturbarlo al ritmo de sus embestidas haciendo que Luca viera estrellas, el único sentimiento que aún lo mantenía con los pies sobre la tierra era el dolor que comenzaba a sentir en sus caderas mientras que a su vez mantenía sus piernas abiertas y separadas para su amante, así como el dolor que sentía en sus rodillas y codos al tener que balancearse contra el suelo de madera, intentó mantenerse firme mientras Alberto continuaba embistiéndolo. El cuerpo de Alberto se hallaba acalorado y sonrojado ante la vista de Luca apoyándose sobre sus rodillas contra el duro suelo de madera del techo de la torre, entregando su virginidad y junto con los sonidos de placer ilícito que desprendía, lo estaban volviendo loco.
El aroma a sexo era denso en el ambiente, descontrolando los sentidos de Alberto, para alivianar la tensión en su cuerpo, Luca trató de sostenerse con ambas manos lo cual era imposible considerando que Alberto todavía lo penetraba y el cambio de ángulo hacía que ambos monstruos marinos jadearan ruidosamente, al parecer no pasaría mucho tiempo para que alcanzaran el límite, el chico de ojos verdes clavó sus uñas en las caderas de Luca mientras lo embestía, Luca no se quejó, estaba demasiado sumido en el placer de su cuerpo que apenas podía sentir el dolor que su amante ejercía sobre él.
-Nngh, Luca-gimió Alberto-se siente tan increíblemente bien estar dentro de ti-el pequeño monstruo marino estaba demasiado concentrado gimiendo como para dar una respuesta coherente, pero las palabras de Alberto aún hacían que su rostro se sonrojara-voy a venirme pronto-
-Y-yo también…-pronunció Luca a pesar de sus gemidos-ha-hagámoslo juntos-
Tal y como lo prometieron, con unas últimas embestidas ambos monstruos marinos llegaron a su límite y el chico de ojos verdes se corrió dentro de Luca gimiendo sin aliento mientras movía sus caderas ante los espasmos post-orgásmicos, disfrutando de la sensación y deseando que durara para siempre, Luca jadeó una última vez y tembló al sentir la cálida esencia de Alberto llenando sus entrañas y manchando sus ingles, gimió pesadamente con una capa de sudor cubriendo su piel, Alberto también jadeó pesadamente mientras esperaba a que su miembro se tornara flácido antes de removerlo, apenas lo hizo, parte de su semen se escurrió por la entrada de Luca. Cuando el orgasmo disminuyó, ambos monstruos marinos en sus formas humanas se recostaron en el frío suelo de madera uno junto al otro tratando de recomponerse de lo que acababan de hacer no hace mucho, Luca se sorprendió enormemente al sentir cómo Alberto lo atraía hacia su pecho, se estremeció sintiendo como la piel caliente se presionaba contra su espalda ligeramente fría y sus brazos se envolvieron alrededor de su cadera.
-Whoa…-suspiró Alberto, su cuerpo se relajó mientras atraía a Luca más cerca de lo que era posible-gracias, Luca. No sabes cuánto significa esta noche para mí, más ahora que se convirtió en la noche más especial de mi vida. Estoy seguro de que nunca olvidare este momento que compartimos-
-Yo tampoco-dijo Luca-además quería demostrarte lo importante que eres para mí, y cuanto me has hecho falta todo este tiempo. Ti amo, amore mio-
-Anch'io ti amo, mio caro...
Luego de decir esas palabras, ambos se quedaron allí acostados en el techo de la torre disfrutando del momento que estaban compartiendo, solo ellos dos. Se quedaron un rato más en la isla abrazándose, besándose y acariciando el cuerpo del otro, la estaban pasando muy bien solo los dos hasta que después de dos horas decidieron salir de la torre y nadar de regreso a Portorosso donde Massimo ya los estaba esperando con dos platos de pasta ya servidos y colocados en la mesa, mientras caminaban hacia la cocina, el hombre suspiró, definitivamente no estaba acostumbrado a ver a Alberto comportarse de esa manera pero se dijo a sí mismo que tendría que acostumbrarse ya que, a fin de cuentas, el chico (al igual que Giulia) también estaba en una relación.
-Ustedes dos llegaron justo a tiempo para cenar-les dijo Massimo a ambos monstruos marinos en sus formas humanas quienes ya estaban sentados frente a sus platos-y no es por presumir pero creo que me quedó… ¡perfetto!-
-¡Genial! ya tenía hambre-le dijo Alberto.
-¿Y cuando no tienes hambre, mio caro?-preguntó Luca de forma burlona y en doble sentido, algo que solo Alberto captó e hizo que se sonrojara, Massimo arqueó una ceja pero decidió restarle importancia y se retiró de allí mientras Luca y Alberto empezaban a comer su pasta, él ya había cenado esperando a que los chicos regresaran así que lo mejor que podía hacer era dejarlos a solas y que tuvieran su pequeño momento de privacidad. Machiavelli maulló llamando la atención de Massimo, vio al gato bajar de un salto desde la cerca de piedra que rodeaba el pequeño terreno de su hogar, luego caminó a los pies del hombre y ronroneó mientras se frotaba cariñosamente contra ellos.
-Hoy es una noche hermosa ¿no lo crees, Machiavelli?-le preguntó Massimo al gato, éste último continuó ronroneando en señal de afirmación, pudo escuchar a Alberto colocar los vasos y platos que él y Luca usaron para la cena en el fregadero de la cocina, y luego ambos corrieron escaleras arriba a la habitación temporal del chico de ojos verdes, después pudo escuchar como Alberto cerraba la puerta-niños-suspiró dándole unas palmaditas en la cabeza a Machiavelli.
Pronto las semanas se convirtieron en tres meses completos, lo que significaba que las vacaciones de verano habían llegado a su fin y con eso, Luca tuvo que regresar a Génova para comenzar un nuevo ciclo escolar. Esa mañana se encontraba en la estación listo para despedirse de Alberto y Massimo quienes fueron a acompañarlo a abordar el tren que lo llevaría de regreso a la escuela y a su vida lejos de la persona que amaba.
-¿Estás seguro de que no quieres venir conmigo?-le preguntó Luca a Alberto, se sentía tan herido por tener que dejar atrás a su amor.
-Sabes muy bien que me gustaría ir-le dijo Alberto de la forma menos dolorosa posible-pero… Massimo me necesita aquí y no quiero dejarlo solo. Así que… nos veremos el siguiente verano, supongo-
-¿Y si te dijera que no tiene por qué ser así?
-¿A qué te refieres?
-He pensado decirte esto desde que comenzó el verano, pero no he podido hacerlo, así que te lo diré ahora mismo-le dijo Luca, respiró hondo para calmar la ansiedad que estaba sintiendo en ese momento, exhaló y miro a Alberto-ven a Génova conmigo, podríamos ir a la escuela juntos o puedes tomar clases de arte con la mamá de Giulia. Giulia está por irse a vivir con su novio y su familia y solo estaremos su mamá y yo en la casa, además-se acercó al chico de ojos verdes y tomó una de sus manos-quizás no me sienta tan solo y aburrido ahora que Giulia no estará cerca-
-No lo sé, Luca. Todo esto está pasando demasiado pronto-dijo el chico de ojos verdes rascándose la nuca-¿qué hay de Massimo? Te dije que no quiero dejarlo aquí trabajando solo-
-Yo sugiero que consideres la oferta que te esta dando Luca y la aceptes-dijo Massimo quien se acercó a ambos chicos, Alberto desvió su mirada para ver al hombre quien cargaba una maleta en su única mano-no tienes que preocuparte por mí, estaré bien, encontraré ayuda con los otros niños del pueblo. Solo estarás en Génova por un corto tiempo y si sientes que no puedes quedarte allí por un año, entonces me encargaré de hablar con Bianca para pedirle que vuelvas-
-¿Hablas en serio?-dijo Alberto sin poder creer lo que estaba escuchando-¿de verdad quieres que vaya a Génova con Luca?-
-Certamente, figlio. Además, será una buena oportunidad de que tengas nuevas experiencias fuera de Portorosso-dijo Massimo entregándole a Alberto su equipaje, el chico de ojos verdes miró aquella maleta, luego elevó la mirada hacia Massimo de pie frente a él, desvió su mirada hacia Luca quien aún esperaba que tomara una decisión, sin pensarlo dos veces, tomó su equipaje, con un brazo libre abrazó a Massimo a quien le agradeció por esa oportunidad, tras separarse, el hombre volvió a hablar-solo no olvides escribirme o llamar cuando llegues-
-No lo olvidaré, pero… ¿cómo conseguiste el dinero para el boleto?
-Con el dinero que hemos ahorrado durante el verano. Ahora date prisa antes de que se vaya el tren-Alberto le dio a Massimo un último abrazo, una vez que se separó recogió su equipaje, camino hacia Luca, tomó su mano y ambos subieron al tren justo antes de que saliera, se puso en marcha y comenzó a alejarse de la plataforma de la estación. Ambos se despidieron mientras el tren comenzaba a salir de la estación, dejando a Portorosso y a Massimo detrás hasta que poco a poco el pueblo se fue haciendo cada vez más pequeño a la distancia, en cuanto vieron que el tren ya se había ido del pueblo hacía mucho, Alberto y Luca entraron al vagón para tomar asiento uno junto al otro.
-¡No puedo esperar para mostrarte lo que he estado aprendiendo en la escuela, para presentarte a mis compañeros de clase y la mamá de Giulia!-exclamó Luca, desvió la mirada hacia Alberto y sonrió suavemente-gracias por decidir venir a Génova conmigo. Sería aburrido estar solo en casa después de la escuela, pero ahora que estás aquí, podremos pasar más tiempo juntos y ya no tenemos que esperar hasta el próximo verano para vernos-
-Sí, no puedo esperar… la verdad, estoy muy ansioso…-dijo Alberto con tristeza, ya estaba empezando a echar de menos a Portorosso y su hogar. Luca se dio cuenta de eso y colocó una de sus manos sobre las de Alberto.
-Está bien, Alberto-le dijo el pequeño con una voz reconfortante-podemos llamar a Massimo tan pronto como lleguemos a Génova-
-¿Lo prometes?-preguntó el chico de ojos verdes con sus ojos muy abiertos de la emoción.
-Sí, lo prometo-dijo Luca, miró a su alrededor asegurándose de que nadie los miraba en ese momento, se acercó a Alberto y le dio un rápido pero dulce beso en la mejilla.
El resto del viaje ambos se la pasaron conversando y riendo, Luca le mostró algunas fotos que no había tenido oportunidad de enviar con las cartas que le escribía a diario a Alberto para poder distraerlo y, por un momento, su tristeza se desvaneció. Tal vez vivir en Génova un tiempo con su mejor amigo y ahora amante no sonaba tan descabellado como pensaba.
One-shot I finalizado el 02/05/2022 (repito otra vez que no me equivoqué con la fecha, sino que estoy usando el sistema que se emplea en Reino Unido, una gran parte de Europa y Japón).
Me disculpo si me demoré un poco más en terminar esta segunda parte pero es que estas últimas dos semanas que estuve aislada y cuidando de mi mamá que se contagio de Coronavirus, estaba tan aburrida que ya no sabía que hacer para entretenerme, por suerte logramos solucionar el problema del WiFi pero aún así, intenté avanzar lo más que pude en el video que debo hacer para presentar en el examen de Medios Audiovisuales este mes.
Aún me queda mucho trabajo por hacer antes de poder mostrarlo, y como no puedo pedir ayuda a nadie para que haga la animación o el gif por mi [porque si no el cretino de mi profesor se va a dar cuenta -_-], me puse a buscar tutoriales en YouTube, y creo que encontré uno que puede ayudarme, solo espero poder entenderlo y no confundirme como me pasó en un ejercicio anterior.
Espero que les haya gustado este two-shot, estoy un poco avergonzada de haberme extendido más de la cuenta con el contenido hardcore, en serio no quería hacerlo, quería dejar eso a la imaginación del lector pero mi mente me obligó a desquitarme y escribir lo que tuviera en mente, lo cual no era mucho, por lo que tuve que improvisar leyendo otros fanfics, buscando ideas de éstos y ver cómo podía combinarlo con lo que ya tenía en mi cabeza. Pronto subiré un nuevo two-shot para el día de San Valentín (que principalmente será una traducción y luego la segunda parte estará escrita por mi) y desgraciadamente, es otro año más en el que estoy más sola que un perro, a pesar de que tengo familia y gente que me quiere, no es suficiente, siempre que llega esa fecha siento que me falta algo.
En fin, les mando un saludo, un gran abrazo virtual, hasta entonces intentaré trabajar en fanfics que me quedaron sin actualizar desde hace dos meses y en mi video para Medios Audiovisuales, si sale todo bien, intentaré publicarlo en mi Instagram pero no les prometo nada.
N3k00-Ch4N.
