Contenido: Contenido: Oneshot, yaoi, romance, drama, homofobia, angst, etc. Parte de la serie #Angstruary propuesto por la página "Es de fanfics".
Pareja: KuroTsukki (Kuro Tetsurou x Tsukishima Kei)
Disclaimer:
Hikari: ¡Y seguimos con el reto! Esta vez también fue todo un desafío pero ahora le toca al hermoso fandom del voleibol. En fin, ya saben que ni la obra original, así como sus personajes, no me pertenecen, todo es de la auditoría de Haruichi Furudate por lo que este fic solo fue escrito por ocio y sin fines de lucro. ¡Disfrútenlo!
o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o
#Angstruary 2022, 4 - Homophobia
Tsukishima cerró con demasiada fuerza ambos ojos cuando vio el rostro de Kuroo aproximándose. Quedándose completamente inmóvil, y hasta aguantando la respiración, no se atrevió a abrirlos aun cuando sintió los cálidos labios del pelinegro sobre los suyos. Los movía con lentitud, tratando de hacerse paso en la boca de Kei, sin embargo, él no parecía demasiado dispuesto a permitirlo por lo que, después de algunos vanos intentos, Kuroo decidió mejor deshacer el contacto.
"Supongo que habrá que esperar un poco más de tiempo" pensó, tratando de no mostrarse desilusionado, sonriendo y enternecido por la cara sonrojada del rubio, quien parpadeó varias veces al percatarse que al fin la experiencia había terminado.
Creyendo que solo era timidez, fue testigo de cuando Tsukishima desviaba la mirada y volvía a acomodarse, de manera bastante torpe, la chamarra deportiva que había resbalado levemente de sus hombros.
-Ya es tarde, debo regresar a casa.- dijo, con la voz algo ronca y atropellada.
-Deberías quedarte. Mañana es día festivo de todas maneras.- insistía nuevamente Kuroo, aun poco convencido de que su novio se fuese a tantas horas de la noche. El viaje en tren duraba bastantes horas, pero no las suficientes como para disfrutar una jornada completa de sueño. A pesar de ya tener comprado el boleto para el último tren de la noche, para Kuroo no representaba ningún problema el acompañarlo por la mañana a comprar otro boleto.
Aun así, no queriendo sonar demasiado molesto, tuvo que rendirse al ver como Tsukishima tomaba sus cosas, alistándose para partir.
-Les prometí a mi madre y hermano que regresaría en el último tren.- sin atreverse a mirarlo al rostro, Tsukishima dio una rápida reverencia, mientras ponía su mano sobre la perilla de la habitación.- N-Nos vemos… Kuroo-san.
-Mándame un mensaje cuando hayas llegado.- alcanzó a ver de reojo que el mayor le ondeaba alegremente la mano pero él no imitó el gesto.
Con pasos apresurados, recorrió el pasillo y finalmente, cruzó la puerta de entrada. El aire gélido golpeó su tibia piel, provocándole un escalofrío. Aun así, dejó salir un suspiro cansado cuando se supo solo. Posó su mano sobre su pecho, dios, seguía latiendo demasiado rápido. Luego esa misma mano descansó sobre su estómago, el cual, aún tenía con una sensación nada grata, parecida a la que te da cuando bajas de un espantoso juego de atracciones.
Ante la idea, se tapó la boca y, luego de descansar por algunos segundos, comenzó a caminar hacia la estación más cercana.
-Tokio está muy lejos de Sendai…- se susurró, levantando la vista y mirando el cielo nocturno, en el que apenas si se podían apreciar a la distancia, un par de estrellas, la mayoría opacadas por las deslumbrantes luces de la, siempre despierta, ciudad de Tokio.
o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o
Un quejido ahogado fue lo primero que pudo soltar al escuchar el incesante sonido de su teléfono celular. En su cabeza no estaba el recuerdo de haber puesto algún tipo de alarma, no cuando pasó la mayor parte de la noche en un tren que no era muy de su gusto para dormir plácidamente, además de tener que haber llegado a su casa a una hora que aun consideraba demasiado madrugadora.
Por supuesto, el sonido no era gracias a ningún tipo de alarma, sino a una llamada que se mostraba con el nombre "Yamaguchi Tadashi" en la pantalla de su celular.
-¿Diga?- contestó, con un tono completamente molesto, pero la persona del otro lado de la línea no parecía haberlo notado.
-Tsukki, lo siento ¿estabas ocupado?- preguntó la tan conocida voz de su mejor amigo, estaba a punto de contestar que efectivamente si, estaba bastante ocupado durmiendo, pero el de pecas se apresuró a continuar hablando.- Ah, lo siento, traté de detenerlos, pero estaban muy convencidos de que deberíamos salir a comprar todos juntos.
Sin comprender del todo a lo que se refería su amigo, no alcanzó a preguntar antes de reconocer unas ruidosas voces fuera de su casa, con el incesante repetir del timbre.
-TSUKISHIMAAAAAA- gritaba el que aun parecía tener voz de un niño.- ¡Déjate de tonterías y ven de una vez! ¡Tenemos que comprar las cosas necesarias para el campamento! Anda Kageyama, ¡llámalo tú también!
-Ni loco voy a gritar el nombre de ese tonto.- Kageyama parecía ser el que tocaba constantemente el timbre, queriéndose ver más "decente" que el estúpido de Hinata.
-¡Kageyama-kun! ¡Hinata! ¡Van a molestar a los vecinos!- la voz nerviosa era definitivamente la de una chica. Seguramente Yachi.
Dejando salir una maldición entre dientes, el rubio bajó al piso inferior para recibir a sus no gratos invitados.
Cuando los tres adolescentes fueron testigos del mal semblante que su compañero de equipo les regaló una vez que salió de su casa, todos se arrepintieron de haber llegado de tal manera. Desde el principio sabían que sería difícil convencerlo, pero de haber sabido que estaban abriendo las puertas del infierno, ni Kageyama ni Yachi habrían seguido el estúpido plan de Hinata.
Sorprendentemente, lograron convencer al rubio en lo que, a su opinión, era una estúpida excursión.
Yamaguchi, aun siendo su mejor amigo y el que más inteligencia demostró al quedarse esperando en la parada de autobuses, también se vio intimidado ante la expresión de asesino puro que traía consigo Kei.
-Tsukki, ¿está todo bien?- reunió el valor suficiente para preguntarle, una vez que todos ya se encontraban arriba del transporte en dirección a una zona más céntrica y comercial de donde vivían.
-De maravilla…- contestó sarcástico. Por supuesto, notó que su mal humor estaba más que plasmado en su respuesta. Sintiéndose mal de haberle contestado así a su prácticamente único amigo, estaba dispuesto a contarle sobre su desvelo, pero el maldito ruido que lo despertó nuevamente se hizo presente.
Sintiendo un impulso de homicidio, sacó con furia su teléfono celular, aunque toda molestia se esfumó cuando leyó el nombre en la pantalla.
"Ignoré los 30 mensajes sin leer antes de salir" pensó, con cierta incomodidad antes de contestar la llamada.
-¿Si?- su voz tembló levemente.
-¡Tsukki! ¡Te dije que me avisaras cuando regresaras a casa! ¡Estuve realmente preocupado!- se quejaba sin más y en un tono bastante infantil, el que se supone que era mayor y más maduro, al otro lado de la línea.- Lo siento, ¿estabas dormido? ¿Te desperté?
-No. Salí a comprar unas cosas…- contestó, tratando de sonar desinteresado.- Olvidé avisarte. Lo siento.
-Bueno, ahora al menos sé que estás bien.- a pesar de no estarlo viendo, supo que el pelinegro estaba sonriendo.- ¿Saliste solo? ¿Qué te parece si hacemos una videolla…?
-¡Tsukishima! ¿Con quien tanto estás hablando? ¡Ya es nuestra parada!- era Hinata, quien ya parecía haber olvidado el trauma de ver al rubio enfurecido, y volvía a llamarlo desinteresadamente.
-Ah, con un amigo. Enseguida voy.- contestó rápidamente.- Lo siento, debo colgar.- y sin siquiera esperar cualquier tipo de despedida, Tsukishima no tardó en cortar la llamada.
-¿Kuroo…san?- preguntó de manera disimulado y casi en un murmullo Tadashi, luego de que todos estuviesen sobre la banqueta. Tsukishima se mordió el labio como respuesta afirmativa.
-Si…- asintió con trabajo.
-Ya veo. ¿Fuiste a Tokio?- siguió preguntando, sin tener el valor de verlo de frente, Tadashi sonreía tímidamente mientras fingía ver a sus compañeros caminar frente suyo. Los dos hablaban tan bajito que era imposible que el resto los escucharan.
Tsukishima se mordió la lengua antes de asentir con desgano. Sabía lo confiable que era Tadashi, especialmente en temas que consideraba tan delicados, aun así, no podía evitar sentir resentimiento al recordar la vez en que su amigo descubrió su relación con el ex capitán de Nekoma. Aquel día, Kuroo le había enviado una foto que capturó una vez sin que Tsukishima se diera cuenta, donde el rubio desviaba la mirada mientras tenía entrelazada su mano con la del pelinegro. Sin querer, Tadashi vio la pantalla de su celular en el momento menos indicado y Tsukishima, sin encontrar alguna excusa lo suficientemente buena para encubrir su noviazgo, terminó diciéndole la verdad.
Para Yamaguchi, aun le resultaba curiosa la manera tan culpable en que el rubio le contó sobre eso aquel día. Al principio creyó que era vergüenza, pero aquel semblante torcido y la palidez de su cara no delataba exactamente timidez.
-Oye Tsukki…- dijo, segundos después de un breve silencio.- Sé que no es de mi incumbencia pero… dudo que alguien de aquí te juzgue por ello.- dijo de manera pausada, queriendo expresar bien sus sentimientos.- ¿Has visto a ese par? Los chicos de primer año no tardaron ni una semana completa en descubrir que estaban saliendo.- Tadashi sonrió con gracia mientras señalaba a Kageyama y Hinata, que por cierto, parecían estar discutiendo y, aun así, mantenían sus manos fuertemente entrelazadas.
Tsukishima entrecerró los ojos, ocultando ambas manos en los bolsillos de su sudadera, para que Tadashi no viese la fuerza con la que estaba cerrando sus puños.
-No digo que nos debas contar todo, pero creo que Hinata hubiera entendido más fácil de haber sabido que fuiste a Tokio el día de ayer, puede parecer tonto pero…
-Cállate, Yamaguchi.- de manera cortante, Tsukishima interrumpió a su amigo, quien miró nervioso al suelo, creyendo haber dicho algo fuera de lugar.- ¿Cómo crees que podría decirlo? No tengo la obligación de decirles sobre mi vida personal.- trató de hacerse escuchar sereno, aun así, supo por la expresión de su amigo que un leve temblor sonó en sus últimas palabras.- Además… ¿yo? ¿Cómo podría decirles que salgo con otro… con otro hombre?
-¿Crees en serio que, entre tantas personas, justo ellos te juzguen por ello?- trató de hacer volar sus inseguridades con una cálida sonrisa, aun así, el semblante de su amigo no parecía mejorar. Tadashi lo miró con extrañeza al notarlo.- Tsukki, no hay nada de malo en ello. A ti te gusta él ¿no es verdad? Si es así entonces…
-Ni siquiera sé si realmente me gusta.- contestó cortante.- Cada vez que nos vemos, que toma mi mano, o cuando él me… besa. Dios, ¿cómo he podido caer tan bajo como para enamorarme de otro chico? ¿No crees que es repulsivo? No lo comprenderías Yamaguchi.- Tsukishima lo miró con arrogancia, como si su amigo ni siquiera captara el problema.- Yachi es una mujer, la sociedad jamás te juzgara si sales con ella.
Tadashi pasó a verlo sorprendido. Esperen, ¿realmente ese era su amigo Tsukki? Para Yamaguchi, todas las palabras que le estaba diciendo no tenían ni siquiera sentido alguno. Kageyama y Hinata eran novios y nadie en el equipo parecía afectado por ello. Recordó también, a sus senpai graduados, Sawamura y Suga, nadie pareció juzgarlos cuando dejaron al aire su relación amorosa.
¿Realmente, en serio realmente, Tsukishima Kei estaba preocupado por lo que ellos pensarían si es que descubrieran que estaba saliendo con otra persona del mismo sexo? ¡No tenía sentido alguno!
Pero ese no era el caso. De un momento a otro lo entendió.
"No es que tenga miedo a lo que piensen los demás. Eso nunca le ha interesado en primer lugar."
"Es lo que él piense de sí mismo."
"No puede tolerarlo. No puede creer que esté enamorado de otro hombre."
"El que se juzga a sí mismo es él".
-Que patético.- dejó salir con honestidad su último pensamiento. Por supuesto, la cara de Tsukishima no fue nada amigable cuando lo escuchó. Tadashi no se dejó intimidar por ello.- ¿En serio te molesta tanto salir con él? Si es así, ¿por qué decidiste comenzar una relación en primer lugar?
Tsukki no pudo contestar aquello de inmediato. Era difícil expresar en palabras el extraño sentir que Kuroo ocasionaba en su interior. ¿Cómo explicar lo que sentía cuando fue consiente del remolino de mariposas que se aglomeraban en su estómago?, cuando pensaba en él, cuando lo escuchaba y lo veía… Dios, qué difícil describir cómo coexistían esas bonitas y rosas sensaciones en su interior al mismo tiempo que la terrible repulsión al pensar en el hecho de estar saliendo con otro hombre.
No, no era una sensación nada grata.
-Nadie te preguntó, Yamaguchi.- decidió tratar de concluir la conversación.- Para ti es fácil criticarme. No sabes cómo me siento o lo que…
-¡Por supuesto que no lo sé!- levantó la voz, deteniendo su caminar y haciendo que el más alto también.- ¿Cómo quieres que comprenda los sentimientos de alguien que ni siquiera sabe cómo se siente él mismo? En verdad no creí que te volvería a ver tan patético otra vez, Tsukki.- habló con firmeza.
-¿¡Ah?! ¿Patético yo? ¡Patético el estúpido que creyó que por escuchar su bochornosa confesión de amor podría realmente enamorarme de él! ¡Lo recuerdo y tengo que controlarme para evitar reírme!
-Si es así como piensas, ¿¡por qué sigues con él?! ¡Es demasiado cruel salir alguien solo por complacencia! ¿Sabes lo mucho que resultará herido?- Tsukki cortó la distancia entre ambos con un par de pasos y, aunque levantó el cuerpo de su amigo cuando tomó con brusquedad su ropa en la zona del cuello, Tadashi nunca mostró verse asustado por la furia de su amigo.- ¡Deberías cortar con él si es así como realmente piensas! ¿¡Tan malo es salir con otro hombre!?
-¡Por supuesto que lo es!- contestó, ahora también gritando.- ¡Quiero vomitar cada que él se acerca a besarme o cuando toma mi mano! ¡Tienes razón, no tiene sentido seguir gastando mi tiempo si esto me resulta tan repulsivo!- Tadashi cerró sus ojos cuando vio cómo el rubio alzaba su puño, creyendo que lo golpearía, aguantó la respiración. Aunque, pasados varios segundos, el impacto jamás sucedió, así que volvió a abrirlos justo antes de que Tsukishima lo soltara con brusquedad, se diera media vuelta y comenzara a alejarse a paso firme.
-¡Tsukki!- gritó, queriendo hacerlo retroceder, pero sus gritos fueron ignorados hasta el punto en que vio su espalda desaparecer tras haber doblado la siguiente esquina.
"Maldita sea. Maldita sea. Maldita sea. ¿Quién mierdas te preguntó tu opinión, Yamaguchi?" pensaba enfadado, mientras sacaba su teléfono celular de entre sus bolsillos.
Era verdad lo que había dicho. ¿Cómo es que podía ser posible una mezcla tan extraña de sensaciones la que lo atacaba cada vez que estaba junto a Kuroo? Sentir felicidad al mismo tiempo que inseguridad. Gozo con repulsión. Timidez con ganas de huir del lugar en donde estaba.
Le dolía tener que aceptar que su amigo había tenido razón en algo: era realmente patético. Y realmente no podía permitirse seguir con sentimientos a medias.
"¡Es demasiado cruel salir alguien solo por complacencia! ¿Sabes lo mucho que resultará herido?".
"Lo sé. Lo sé. Mierda, en serio que lo sé…".
Con una mano temblorosa, desbloqueó el dispositivo y no tardó en dar con el número de quien tenía varios mensajes sin leer y llamadas perdidas. Queriendo mantenerse firme ante la situación, tocó el botón de llamar y aguantó la respiración durante los pocos tonos de llamada, antes de que la sobre exagerada voz sorprendida de Kuroo se dejara oír.
-¡Que extraño que me llames!- parecía desbordar felicidad.- Creí que estabas con el pequeñín y el resto de tus compañeros.
-Kuroo-san…- murmuró.
-Supongo que realmente debes estar de buen humor si saliste hoy con ellos.- siguió parloteando.- Ayer no parecías muy cómodo que digamos. ¿Qué te parece si la próxima vez yo voy para allá? Venir siempre a Tokio puede resultar agotador así que…
-¡Kuroo-san!- interrumpió, esta vez levantando un poco más la voz. Por supuesto, el mayor se quedó bastante sorprendido, queriendo dejar hablar ahora al otro. Algunos segundos fueron llenados por el silencio pero, antes de que volviera a abrir la boca para preguntar qué es lo que ocurría, Tsukishima fue el que retomó la conversación.- Debemos terminar.
Corto. Rápido. Directo.
-Lo siento.- sin mayor explicación, cortó la llamada. Y de manera inmediata. Bloqueó el número, sabiendo que de otra forma, seguramente el mayor no tardaría en tratar de volverlo a contactar.
Ya estaba hecho. Al fin había terminado con ese tortuoso mártir. Era libre y ya no debía lidiar con esos estúpidos sentimientos, del que pensarán o cómo él mismo podría sentirse por la simple idea de estar dañando su integridad al salir con alguien de su mismo sexo.
No, ya no mas eso. Al fin. Pero… si se sentía tan aliviado con ello, ¿por qué tenía tantas ganas de llorar? Sus propias palabras estaban resonando tan fuerte hasta provocarle un nudo en la garganta que prácticamente le impedían respirar.
¿Cómo es que el simple hecho de enamorarse de la persona equivocada podía resultar ser tan destructivo para alguien?
No podía terminar de comprenderlo.
o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o
Hikari: Me costó muchísimo escoger fandom/shipp para este día ya que realmente la homofobia no es un tema que pueda escribir. Que si, el 90% de mis fics siempre son yaois, pero siempre suelen ser desarrollados en un mundo de "aceptación" así que todo se complicó cuando, gracias a mi hermana, surgió esta historia y hasta a mí me dolió describir un Tsukki tan indeciso como el que quedó. En fin, espero que lo hayan disfrutado y, ¿por qué no? Hayan sufrido un poquito (?), jajajaja. Mil gracias por leer y espero que nos volvamos a encontrar muy pronto. ¡Bye bye-perowna!
