Hola, pues aquí tienen un one-shot que nació de una pequeña idea posteada en un grupo espero les guste y me dejen algún comentario. Ahora si, a leer…
Amor incantatores.
Se tambaleaba por la calle sujetándose de las paredes donde dejaba algunos hilos de sangre y tierra, tratando de enfocar su vista y no desmayarse en medio de la nada, faltaba poco para su destino, no era seguro que le recibiera pero era la única esperanza que tenía en ese momento.
El calor de la fiebre le hizo comenzar a alucinar, veía hadas y duendes caminando por la acera, flores gigantes alejándose de su paso pero también figuras oscuras y risas turbias persiguiéndolo, apretó el puño, sabía que su varita estaba por algún lado de sus ropas pero ahora mismo no podía tocarla o causaría un desastre con su magia tan inestable.
Finalmente pudo distinguir la puerta de madera azul pálido que estaba buscando aun en medio de sus alucinaciones, toco 3 veces de forma ruda aunque su brazo lucia bastante herido, estaba al límite de sus fuerzas cuando finalmente alguien abrió la puerta.
-Lo siento…no sabía a donde…a donde más ir- susurro dejándose caer.
-¡POTTER! ¡Con una mierda! ¡Potter!- grito el rubio sin poder soportar el peso del cuerpo musculoso del auror, aunque era ligeramente más alto que Harry, Draco no tenía la complexión del héroe mágico que parecía vivir sus días en el área de entrenamiento del ministerio.
Conjuro un hechizo levitador y subió el cuerpo inconsciente de su ex enemigo hasta una de las habitaciones de su amplio departamento en el Londres muggle.
Lo tendió en la cama y le observo detenidamente, fiebre, nudillos lastimados, varios cortes profundos, marcas de ataduras…parecía que realmente había tenido una pelea muy seria, tan seria como para dejar a alguien con la magia de Harry en ese estado.
-¿Qué diablos estabas haciendo?- pregunto en voz alta sin esperar respuesta, no sabía por dónde empezar, no era un sanador aunque sabía qué hacer con tantas heridas, después de vivir por meses con el señor Oscuro era mejor que aprendieras hechizos sanadores.
Se arremango la camisa blanca hasta los codos y comenzó, primero había que retirar esos pedazos de ropa que en otro tiempo habían sido un uniforme de auror jefe, trato de mantenerlo profesional pero… ¡Merlín poderoso no era de piedra y Potter era atractivo como el infierno!, jamás había dicho semejante idiotez en voz alta pero luego de convivir forzadamente gracias al ministerio habían aprendido a tolerarse y Draco se encontró con la respuesta que hacía tiempo, años de hecho se había planteado ¿Cuál era su obsesión con el elegido?, aun recordaba cómo había entrado sin tocar al despacho del Jefe de los aurores pues estaba completamente furioso de que sus avances en sus investigaciones se vieran constantemente interrumpidos por los incompetentes aurores y sus estúpidas peticiones, él había aprendido a detectar venenos tan pronto pudo hacer un hechizo y estos "profesionales" no podían ni aunque dicho veneno les bailara encima.
-¡Potter mantén alejada a tu manada de trolls de mi laboratorio!- había gritado azotando la puerta antes de poder observar la escena que tenía delante, Harry estaba besando apasionadamente a una chica de cabellera ceniza que parecía no trabajar ahí pues no portaba ningún uniforme, el latigazo que sintió le paro en seco su gritería y un peso incomodo se acento en su estómago, jamás había visto al niño que vivió besar a nadie, quizás algunas fotos con la comadreja menor en el Profeta, pero habían sido besos castos más bien un simple roce, nada como aquella escena done Harry parecía desesperado por quitar la ropa de la chica en medio de gruñidos placenteros y besos apasionados.
Sintió la boca seca, él había observado por años a ese hombre y jamás lo había visto de ese modo, aquello lo descoloco y simplemente salió de ahí antes de que la pareja pudiera percibir su presencia, aunque se aseguró de enviar un vociferador con su queja no volvió a pisar el despacho de Potter, prefería que sus trolls siguieran haciendo desastres en su precioso laboratorio aunque ahora parecían más cuidadosos y lo interrumpían con menos frecuencia, de hecho sus visitas más regulares eran la comadreja de Ron y el propio Potter, a veces Shacklebolt o Granger pero había logrado un poco de paz a cambio de no poder dormir una semana entera reviviendo la escena una y otra vez hasta llegar al punto donde se vio a sí mismo en el lugar de la chica y tuvo uno de los orgasmos más fuertes de su vida…ahí lo supo, su obsesión venia de lo profundamente atractivo que encontraba a Harry, no quería decir que seguía siendo su enamoramiento adolecente porque era darle demasiado crédito, pero estando ahí comiéndoselo con la mirada mientras llenaba la tina de agua tibia bien que decía lo contrario.
Vacío diversas pociones en el agua, muchas de su propia invención para cerrar las heridas más profundas y tratar las internas pues había descubierto una costilla rota cuando uso un encantamiento diagnóstico, también había rastro de una fuerte intoxicación o envenenamiento pero no logro detectar de que se trataba salvo por algunos de sus ingredientes, aquello le hizo morder sus labios, no era presunción pero desde el fallecimiento de Severus era el mejor pocionista de Inglaterra, casi podía asegurar que de toda Europa por lo que saber que había una poción que no había podido identificar le molestaba.
Volvió a la realidad cuando Potter soltó un jadeo profundo, no era un quejido, lo sabía, se había asegurado de pailar la fiebre y las heridas más graves.
Agitó su varita y luego de secar y cubrir con una sábana al elegido lo levitó de nuevo hasta la cama, debía avisar de inmediato a alguien, si no cualquiera pensaría que había sido el quien había envenenado a Potter.
-Taby!- llamó y al instante apareció una elfina domestica luciendo un hermoso delantal limpio y bordado –Necesito que vayas a buscar a Granger, no importa donde este debes traerla, pero solo a ella, no hables con nadie más, si te pregunta dile que es una emergencia grave- la criatura asintió sonriendo a su amo y desapareció.
Malfoy ya no era tan cerrado y purista como antes especialmente después de la muerte de sus padres, en medio del funeral vacío se había dado cuenta que las ideas con las que creció eran pura mierda, ni uno solo de aquellos magos "puros" se presentó a despedirse de sus padres, luego de perderlo casi todo tuvieron que empezar de nuevo y muchos magos de la alta sociedad los rechazaron pero tan pronto comenzaron a recuperarse llegaron como moscas sobre la miel y ahora ninguno de ellos tenía la decencia de presentar sus respetos a quienes les habían salvado el trasero más de una vez y en más de una forma, los únicos presentes habían sido el insufrible trio dorado, la chica Lovegood, el ministro y sus dos colegas, así que ahí mismo Draco Malfoy mando a esos bastardos y a sus creencias más lejos que nunca, ya había abandonado toda idea de supremacía y poder tan pronto como el Lord le había marcado pero la idea del status social aun pululaba en su cabeza de vez en cuando.
Un trueno lo saco de sus pensamientos y volvió su vista a la cama donde parecía que Potter estaba dormido sin embargo aquella…droga, porque Draco no iba a llamar poción a ese brebaje estúpido seguía haciendo estragos, tomo sus notas personales y varios libros sentándose al lado de la cama buscando los ingredientes que había podido reconocer para ver si de algún modo podía darle un orden a todo eso.
-Rosas de mayo, eneldo, raíces de asfódelo, sangre de lobo y… ¿lágrimas de veela?, ¿Aquello era un veneno o un filtro de amor?, aunque uno muy muy oscuro, y vaya si lo sabía, obtener las lágrimas de una veela significaba llevarla al borde de la desesperación y el miedo a tal punto de que su llanto formara pequeños cristales parecidos a diamantes azules, Voldemort le había obligado a llorarlos durante semanas buscando la forma de conseguir algo que le ayudara a llegar a la inmortalidad, apretó los puños sobre el libro buscando controlarse, no podía permitirse mostrar sus…"habilidades" ni siquiera en la privacidad de su hogar menos aun con esa ola de secuestros y desapariciones de criaturas mágicas y semi criaturas.
Volvió a enfrascarse en la búsqueda pero necesitaba más información, se levantó cuando la luna llena estaba en medio de su ventana, había recordado un diario de anotaciones de su padrino, quizás ahí hubiera algo, pero ni siquiera pudo llegar a la puerta cuando una mano firme le jalo lejos de la salida.
-¿Potter?... ¿qué haces levantado? no…- comenzó a reclamar cuando pudo ver los ojos del otro, seguían tan verdes como siempre pero parecían nublados por un instinto asesino y animal.
-¿Qué…que haces?- no quería que el pánico en su voz se notara cuando Harry se abalanzó sobre el mostrando unos colmillos que no eran humanos, lo tenía acorralado contra una de las paredes y aunque estaba lanzando un desmaius con todas sus fuerzas este parecía no afectar a Potter, ahora además de colmillos tenía unas garras poderosas y más cabello del usual…Potter era un hombre lobo o al menos lo era en parte y si estaba frente a él en luna llena…Draco entro en pánico aquella criatura podía matarlo con un solo golpe y su varita a penas y si serviría, comenzó a arrojarle a Harry los muebles de la habitación para distraerlo y escapar pero la madera se quebraba en la piel del moreno como las gotas sobre el cristal.
El lobo aspiro en su cuello y entonces Malfoy pudo notar algo que no había podido percibir antes, un aroma profundo de sándalo y bosque, tan relajante que le hizo cerrar los ojos, cuando los abrió estos tenían un brillo escarlata en el fondo como si la plata de su iris hubiera capturado un rubí.
-¡No….!- grito empujando con fuerza para liberarse, no podía entrar en su calor ahora.
Harry volvió a tomarlo del brazo y lo estrello contra su pecho, tomando su mentón con rudeza para besarlo.
-Mío- gruño cuando lo dejo agitado y sonrojado por completo.
-¡Reacciona Potter….vamos joder pelea!- le gritaba el rubio buscando volver a alejarse y soltando una bofetada sobre la mejilla del elegido.
Aquella acción solo provoco que el lobo lo arrojara sobre la cama furioso y agresivo subiéndose sobre él y arrancando su ropa como si fuera de papel, aquel aroma se hacía más fuerte y Draco se había hecho sangre en sus palmas buscando resistir.
-Mío- volvió a gruñir antes de comenzar a besar y morder su cuello logrando que soltara un gemido…la droga….la droga debía tener algo que ver con eso…pero su mente no podía pensar ahora mismo de forma clara.
Harry seguía descendiendo a besos, mordiscos y lamidas por su piel mientras su parte veela luchaba por tener el control y disfrutar de lo que secretamente había anhelado desde hacía años.
-Potter por favor…para- soltó en un gemido de súplica pero fue inútil y no pudo replicar nada más cuando sintió la cálida humedad de la boca de Harry en su miembro.
Todo dejo de tener sentido o de importarle y cuando este bajo a su entrada y comenzó a estimularlo sus ojos se volvieron rojos por completo alzando sus caderas y gimiendo de forma obscena.
Potter se entretuvo tocando y volviendo a lamer, besando y marcando aquella piel que le llamaba a gritos, el aroma de hierbabuena y fresas le inundaba, podía sentir la magia de Draco…era una fantasía demasiado vívida pero no quería enfocarse en ese pensamiento, solo siguió disfrutando de aquella piel, de esos jadeos suaves y de la primera vez que escucho al rubio gemir su nombre casi gritando cuando llego al orgasmo, un orgasmo producido por la maestría de su lengua, le giro para ponerlo boca abajo y seguir deleitándose en su húmeda entrada usando sus dedos y su lengua hasta que Draco suplico que lo tomara.
Estaba perdido y lo sabía, lo sabía y no le importaba justo ahora podía sentir cada fibra de su ser vibrando de placer y su calor suplicando por sentir a su amor imposible dentro de él, grito y curvo la espalda cuando la primera estoada llego sin avisar, Harry no había entrado por completo pero era mucho más grande de lo que pensaba.
A pesar de la evidente pasión y salvajismo, del poder de los instintos en ese momento ambos podían sentir el amor y cariño por el otro, escuchar el llamado a pertenecerse de todas las formas posibles.
Harry seguía estocada tras estocado subiendo el ritmo y la profundidad hasta perder la conciencia en ese calor abrazador y húmedo que era Draco.
Su entrada se contraía sin poder evitarlo gimiendo una y otra vez suplicando ahora por ser llenado. Ambos explotaron en un éxtasis tan poderoso que los cristales temblaron por su magia…
Después del primer encuentro hubo un segundo y un tercero a lo largo de la noche, el ultimo más lento, pausado como descubriéndose por primera vez, haciendo el amor con su alma gemela.
La luz de la mañana entro por la ventana haciéndole fruncir el ceño, sentía un dolor de cabeza enorme…. Lo último que recordaba era que había estado en una misión muy seria, habían encontrado a los traficantes que secuestraban a las criaturas y semi criaturas, al parecer lo hacían con el fin de poder explotarlos y usar la materia prima que generaban.
Harry había llevado el peso de toda la investigación casi en solitario, no quería que nadie se enterara pues presentía que había un infiltrado y el no pondría en riesgo a la persona que más le importaba, Shacklebolt le facilito el expediente de Malfoy con solo pedirlo y ahí descubrió que Draco era un semi veela y eso lo ponía en riesgo así que tan pronto se enteró de esos crímenes decidió tomarlo como algo personal.
Hacía tiempo a fuerza de convivencia entre departamentos que se había enamorado del rubio, al principio cuando le ayudo a no pisar Azkaban y recibió un suave gracias pensó que su sonrojo era porque no estaba acostumbrado a escuchar algo así de los labios del rubio, pero luego se encontró a si mismo vigilándolo sabía que tomaba café solo en la mañana y que su te necesitaba tener leche y azúcar, que se mordía el labio cuando se concentraba leyendo y que apretaba el puño discretamente cuando se contenía de soltar algún insulto, se dio cuenta también de que era alguien apasionado por las pociones digno sucesor de Snape, era inteligente y constantemente le enseñaba nuevos hechizos aunque después los acompañaba de comentarios sarcásticos, además siempre parecía dispuesto a ayudarle por más molesto que fingirá estar o lo muy ocupado que siempre estaba…suspiro abriendo los ojos por eso también había ocultado su condición a todo el mundo, había caído en la torpeza de un auror novato y un hombre lobo le había mordido, sabía que el rubio les temía y no quería alejarlo antes si quiera de poder acercarse.
Incluso se había inscrito en una investigación personal del rubio bajo un nombre falso, Malfoy había estado desarrollando una nueva poción matalobos esta inhibía la perdida completa de conciencia y hacia una transformación más ligera, es decir, no se transformaban en bestias por completo.
Fue por ello que pudo llevar a cabo esa misión, confiando en las habilidades de SU Draco pero los delincuentes soltaron a las criaturas formando un caos, solo eran 3 aurores y además de los criminales había bestias peligrosas por todas partes, aun así lograron apresarlos a todos y aunque estaba muy herido se sentía satisfecho, antes de volver al ministerio libero de los escombros a una chica que le resultaba familiar, era rubia así que bien podía ser una de las personas con las que había salido, su lobo interno clamaba por Draco en cada luna llena y solo había podido ofrecerle sustitutos, sustitutos que a veces se convertían en conocidos o relaciones casuales para mermar la soledad y necesidad que sentía, pero luego llegaba la culpa, el vació y los encuentros terminaban, todas sus parejas parecieron tomarlo bien, pero una de las chicas se había obsesionado demasiado.
-¿Marla?- le pregunto mirando a la chica, la había recomendado para un puesto de secretaria en la recepción, ahora pudo atar cabos y parece que la mujer pudo notarlo porque de inmediato clavo en su piel una aguja que contenía un líquido rojo oscuro, le lanzo un petrificus y la esposo junto a los otros y reporto directamente al ministro quien era la infiltrada, se quedó en el lugar reuniendo más evidencia, había una especie de laboratorio improvisado necesitaba saber que le había inyectado, encontró algunas notas pero no las entendía del todo seguramente Draco lo sabría, comenzó a sentirse mareado, muy acalorado, lo que sea que le hubiera puesto Marla necesitaba ayuda ya, se apareció con dificultad en las cercanías del único lugar donde podía recibir ayuda.
Cuando su cabeza dejo de dar vueltas abrió los ojos, lo primero que vio fue una espalda pálida y cremosa con algunos lunares grises, tenía marcas de mordidas…de sus mordidas…
Se incorporó de inmediato, levanto la sábana, estaba desnudo y no era el único, se llevó las manos a la cabeza desordenando mucho más su cabello forzando sus recuerdos…no había sido una alucinación ni una fantasía.
-Debería dejar de usar esa poción para soñarte…cada vez pareces más real- escucho a su lado en una voz adormilada, Malfoy tenía los ojos aun semicerrados y lucia muy feliz.
-¿Estas bien?-
-¿Po..Potter?...¡Santa mierda! – Draco se incorporó de inmediato tapándose con la sábana.
En ese momento la puerta se abrió de golpe mostrando a una atractiva mujer castaña apuntándoles con la varita.
-¿A esto llamas una emergencia?! La próxima vez que quieras follar con Harry no necesitas avisarme-
-¡No Granger espera!- dijo el rubio con desesperación
-Herms hay una explicación…creo- murmuro Potter sintiéndose un poco culpable.
-¡Ni se les ocurra levantarse!, les daré 5 minutos para que se arreglen- dijo la chica bajando las escaleras para esperar en la sala.
Se cambiaron en silencio y bajaron sin mirarse, Harry jugaba con su varita en el interior de bolsillo nervioso y las manos del rubio temblaban.
Una vez reunidos y luego de que Taby llevara el té Harry comenzó a relatar los hechos, al menos hasta la llegada de el a casa de Malfoy.
Hermione no se sorprendido estaba al tanto de la misión y lo obstinado de su amigo pero Draco estaba completamente anonadado.
-Supongo que ya sabes que fui mordido…pero gracias a tu poción he podido manejarlo fácilmente, sin embargo esa…cosa en jeringa- confesó el moreno avergonzado.
-¿Tú, tu eres James Sevan?- era el único de sus voluntarios que no conocía siempre tenía alguna razón y simplemente asumió que debía estar tan avergonzado de su condición que no deseaba salir y podía comprenderlo así habían sido sus primeros meses luego de la guerra.
-Pensé que era lo mejor, ya que, bueno sé que les temes-
-No, es decir, les temía pero ahora entiendo mejor su condición- se estaba sonrojando y no quería.
-¿Entonces decidiste venir aquí en lugar de mi casa o San Mugo por?- interrumpió la castaña.
-Realmente para mí fue muy lógico si me habían envenenado tarde o temprano tendría que ver a Draco ¿Por qué no ir con el directamente?- la chica asintió dándole la razón.
-Cuando llegó aquí perdió el conocimiento y estaba herido así que hice o que pude y todo parecía en orden, envié a Taby por ti pero luego…- se quedó callado no podía decirle a Granger que ambos habían entrado en celo así tan abiertamente.
-Pero Harry entro en luna llena y tu respondiste a ello- explicó la chica haciendo que ambos le miraran.
-Si te detuvieras un segundo a leer la información que te mando Harry Potter sabrías que logre reunir algunos datos sobre los planes de esos infelices, usaban esa poción para inducir el celo en las criaturas mágicas y semi criaturas, muchas características o elementos solo aparecen durante ese periodo o la gestación así que básicamente los forzaban a…- bebió su te dejando la palabra apareamiento en el aire.
-Quizás si no fuera tan larga… ¡eran 15 pergaminos Hermione!- murmuro en una especie de queja infantil el auror ganándose una mirada gélida de su amiga
¡Así que eso había sido, precisamente por ello había tantos ingredientes peligrosos en la base de una poción de amor! Se sentía un poco idiota por no haber podido descubrirlo pero en su defensa las feromonas del moreno ni siquiera le habían dejado pensar con claridad.
-Bueno…supongo que puedo elaborar un antídoto en poco tiempo, no debería ser un problema ahora que ya sabemos…lo que hace.
-Eso sería útil en parte, veras Malfoy los efectos solo duran hasta que…ocurre la primer…erm… ¿inseminación?- la chica se sonrojo bebiendo de su taza de nuevo antes de seguir –supongo que no iban a invertir demasiado en algo más duradero si podían volverles a dar una dosis tan pronto pasara la primera-
Harry y Draco se miraron al mismo tiempo y luego se voltearon a otra parte, ¿eso quería decir que?...
Hermione intuyo lo que había pasado entre ese par debido al prolongado silencio y al sonrojo que ambos pugnaban por disimular.
-Bueno ya que estas consciente y vivo, me retiro, ambos me deben algo muy grande para que pueda superar la forma en que los he hallado- les miro amenazante antes de salir.
-Bueno…creo que…lo correcto sería ¿invitarte a cenar?- dijo seriamente el moreno ahora que tenía la posibilidad no la iba a dejar ir.
Draco se levantó se su asiento y camino hacia el sofá donde estaba Potter.
-Podemos saltarnos la cena…y pasar al postre- le susurro coqueto al oído sentándose a horcajadas sobre SU lobo.
