Hola, mis queridos lectores. He venido con un capítulo nuevo de esta hermosa historia. Espero que puedan ayudarme dándole like a mi página de Facebook EAUchiha-Fanfiction y a mi Facebook personal Annie Rodríguez (en mi perfil está el enlace directo a ambos perfiles) desde allí estaré pendiente de ustedes y publicaré sobre mis próximas actualizaciones.

Agradecimientos especiales a mi Beta:Hikari Takaishi Y

Espero que la lectura sea de su total agrado.

Se prohíbe resubir en otras plataformas o adaptar este escrito. NO AL PLAGIO.

Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto, solo los utilizo sin ningún fin lucrativo.


Capítulo 1.

—Oh, eres tú otra vez— la pelirrosa se instaló en su mesa con toda la confianza del mundo.

Había pasado más de un mes desde que se encontró con ella por primera vez, desde entonces no había regresado por culpa de su época de exámenes.

—De nuevo sin decirme nada, de verdad eres aburrido— dejó descansar su rostro sobre su mano, mirándolo con aburrimiento.

Para su mala suerte, en esta ocasión el café está abarrotado de gente y no tiene la opción de cambiarse de lugar. Tampoco había alcanzado a consumir ni la mitad de su café para poder buscar la excusa de que tenía que irse.

—Te gusta joderme la existencia, ¿verdad?— atacó con enojo.

—Me complace molestar a personas como tú— aunque le enfureciera esa odiosa sonrisa, no podía negar que ella era bonita —, ¿cómo haces para tener amigos con esa actitud de mierda? ¿Si acaso los tendrás?

—¿Y tú cómo puedes coexistir contigo misma siendo tan molesta?— si ella cree tener la lengua filosa, descubrirá que dos pueden jugar ese juego.

—Yo puedo vivir en paz conmigo misma, se le llama tener buena autoestima por si no lo sabías. Pero veo que tú si tienes un problema para socializar con otros— le dio una mordida a su pedazo de pastel de fresas —, aunque es seguro que las mujeres no te faltarán. Desprendes mucho atractivo sexual.

—¿Estás insinuando que deseas experimentarlo de primera mano?— arqueó una ceja.

—Por Dios, ¡No!— su rostro se contrajo con desagrado —No estoy interesada en tratar de convencerte para que me dejes pasar la noche en tu cama. Solo me molesto en aclarar que, a pesar de ser un hombre tan frío y odioso, eres endemoniadamente sexy.

—Y tú eres una molestia— sentenció.

—¿Sabes?— ella centró su atención en su postre, él lo hizo en su café —Deberíamos reunirnos más seguido— dijo después de un rato.

—No me interesa verte tan seguido— se molestó en señalar.

—Oh, vamos. Ambos sabemos que estás mintiendo, disfrutas la compañía de una mujer que no teme echarte en cara tus defectos, en lugar de estar con una idiota que solo buscará parecer linda para que calmes la calentura de sus pantaletas— se metió la fresa llena de merengue en la boca.

—La única mujer capaz de decirme mis verdades, es mi madre— aceptó.

—¿Ves? Tú disfrutas de mi honestidad...

—Querrás decir tu excesiva imprudencia— corrigió.

—... y yo disfruto visualmente tu cara de fastidio e indignación cuando hablo hasta por los codos— finalizó su monólogo, ignorando el comentario sarcástico de su acompañante —. Aunque si mi actitud te confunde y crees que estoy coqueteando...

—Vaya forma de coquetear, no has parado de ofenderme desde que nos conocimos— puso los ojos en blanco.

—Como dije, soy honesta solamente— se limpió el merengue que tenía en la comisura de los labios con la lengua y después sonrió —. De querer coquetear contigo, ya hubiera conseguido que me llevaras al callejón de atrás para besuquearnos.

—Como si eso fuera a pasar— se cruzó de brazos.

—¡Exacto!— su sonrisa se ensanchó —Por eso mismo deberíamos vernos otra vez, tú finges no soportarme y yo encuentro a alguien capaz de competir con mi inteligencia y que no me haga exasperar con sus babosadas.

Aunque odiara admitirlo, tal vez accedería a verla más seguido. También pensaba preguntarle si era ella la que vio en la universidad en la mañana.

—Me iré— le notificó al terminar su postre —, en estos tiempos no es seguro para una mujer estar sola en la calle hasta muy tarde y no te pediré que me escoltes hasta mi residencia. Te veo después.

—Nunca acepté— debatió.

—Sé que vendrás— afirmó con seguridad —. Por cierto, soy Sakura.

—Sasuke— respondió.

—Hasta luego, Sasuke— le guiñó un ojo y se encaminó hacia la salida.

Antes de que pudiera salir del establecimiento, un tipo la tomó del brazo para retenerla. Estuvo a punto de levantarse para defenderla, pero ella misma se liberó y lo miró desafiante mientras él le hablaba. Aparentemente el tipo solo quería entregarle un papel, probablemente con su número telefónico. Sakura miró el papel que él le puso en sus manos con desagrado y lo botó como si nada. Con su actitud de diva, se deshizo del hombre y salió como lo tenía planeado desde el principio.

Entendió que la afabilidad no es una característica de esa mujer, es posible que con él pueda desenvolverse con tranquilidad porque no resulta un tormento para ella, aunque Sakura si resulta ser un tormento para él.

•••

En ese instante quería pararse frente a una pared y golpearse la frente hasta perder el conocimiento, pero está en la universidad y no pretender hacer el ridículo solamente porque no puede dejar de pensar cuándo volverá a ver a esa molestia otra vez.

Trató de concentrarse en la hoja en blanco que está frente a él, tiene que entregar un informe para su clase nocturna, el cual tuvo que dejar para última hora por falta de tiempo y ahora que lo tenía, no podía concentrarse.

No voy a aplazar esta materia por una insufrible mujer— se recriminó a sí mismo antes de tomar el lapicero y comenzar a redactar.

—Disculpe— una voz suave un poco familiar, llamó su atención. Era la chica que confundió con Sakura aquella vez —, ¿puedo sentarme aquí? Los demás lugares están llenos— al mirar a su alrededor, se dio cuenta que era cierto —. Si le molesta, está bien, me iré a otra parte.

—Ocupa un espacio— contestó —, de todas formas, la mesa no es mía como para adueñarme de ella.

—Muchas gracias— hizo una inclinación y se sentó en el lugar disponible.

Ambos se concentraron en sus respectivos estudios, sin molestar al otro. En un momento dado, Sasuke levantó la mirada hacia ella. Esta chica y Sakura tienen muchas similitudes, su cabello y sus ojos son iguales, comprobó que indudablemente tienen un tono de voz similar. De hecho, sería igual si esta chica hablara con la misma seguridad y prepotencia que Sakura. Tal vez debería preguntarle su nombre y si ella frecuenta ese café donde conoció a la otra molestia.

—O-oiga— la chica habló con nerviosismo —, ¿le incomoda mi presencia?

—¿Tendría por qué?— cuestionó con rudeza.

—Es que no ha dejado de mirarme como si le molestara algo— dijo asustada por su repentina agresividad.

—No eres tú— la vio suspirar aliviada —, solo que me recuerdas a una persona que es muy irritable.

—Lamento generarle esa incomodidad— se disculpó con una inclinación de cabeza.

—Soy yo el que se tiene que disculpar— le devolvió el gesto.

Ella sonrió levemente, atreviéndose a mirarlo a la cara por primera vez desde que llegó. Su sonrisa también es similar a la de ella...

¡Sasukeeeeeee!— se estremeció al escuchar ese voz chillona que lo persigue en sus pesadillas — ¡Te he extrañado tanto!— la mujer escandalosa corrió hacia su mesa, tropezando "accidentalmente" a la pelirrosa, quién se golpeó con fuerza contra la superficie de madera.

—Karin, ten cuidado con lo que provocas. Lárgate, estoy ocupado y tú gritas mucho— siseó enojado.

Él quería saber si la pelirrosa estaba bien, pero ella permaneció con el rostro pegado a la mesa. La falta de atención de Sasuke, enfureció a Karin y centró su atención en la tercera persona que había dañado intencionalmente. No soportaba la idea que el pelinegro estuviera mirando de más a esa mosca muerta. Se da aires de santurrona y allí estaba, tratando de conquistar a su hombre, con su supuesta timidez y gentileza.

—¿Qué haces compartiendo mesa con mi novio, Haruno?— interrogó con desdén.

—No sabía que era su novio, Uzumaki-san— alzó la cabeza cubriéndose la nariz para contener el sangrado —. Lamento las molestias ocasionadas, me retiro— como pudo, recogió sus cosas y salió de allí con rapidez.

Inmediatamente, él también recogió sus cosas para ir tras ella y ayudarla. Karin se interpuso en su camino y lo abrazó por el cuello al darse cuenta de sus intenciones.

—No te vayas, vine especialmente para estar contigo— acarició su pecho y batió sus pestañas con coquetería.

—Ve a joderle la vida a alguien a quien le intereses— se deshizo de ella y corrió tratando de darle alcance a la pelirrosa —. ¡Haruno-san!— logró alcanzarla antes de que se tropezara con la puerta de la enfermería —Déjeme ayudarla.

—No es correcto que deje a su novia por ir detrás de otra chica, Uchiha-san.

—¿Cómo conoce mi apellido?— cuestionó intrigado. Ellos nunca habían cruzado palabra hasta el día que él la tropezó intencionalmente, y si ella fuera Sakura, él solo le dijo su nombre.

—Uzumaki-san alardea mucho sobre usted, ambas compartimos las mismas clases— ella entró a la enfermería cuando él le abrió la puerta.

—Es una pena que tenga que soportarla— le sostuvo sus pertenencias para que pudiera sentarse en la camilla —. Por cierto, esa mujer no es nada mío. Es solo una insoportable que no me ha dejado en paz desde que me vio— tomó unas gasas de la despensa de la enfermería y se las puso en la nariz para que la sangre no siga derramándose en su ropa.

—Puede irse, Uchiha-san, sé que tiene algo que hacer. Gracias por ayudarme— expresó con timidez.

Sasuke dejó de sostener la gasa y retrocedió. Es desconcertante que ambas pelirrosas sean tan iguales y a la vez tan diferentes. ¿Serán gemelas? Es lo más seguro. La Haruno usa el flequillo recto, prácticamente cubriendo sus ojos verdes. Sakura usa su flequillo de lado. Esta no se atreve a mirarlo a la cara, Sakura no pierde de vista el movimiento de sus pupilas. Esta chica camina encorvada, con la cabeza gacha y su voz sale como un suave murmullo a causa de su timidez. Sakura camina erguida, orgullosa, con la cabeza en alto y su voz es tan firme como su carácter. Esta pelirrosa es amable y educada al dirigirse a las personas. Sakura es prepotente, imprudente y maleducada, una diva ante los ojos de Sasuke.

—¡Sakura!— una rubia agitada irrumpió en la enfermería.

«¿Sakura?» pensó aturdido. Si esa pelirrosa también se llama Sakura, entonces eso quiere decir qué... ¡Son la misma persona! Es imposible, una persona no puede tener más de una personalidad. Sobre todo porque ambas tienen temperamentos tan opuestos. Seguramente se llaman igual, esas cosas suelen suceder con los gemelos, ¿no?

—Me dijeron que te vieron salir de la biblioteca sangrando por la nariz— habló preocupada, su ceño se frunció al fijarse en la figura del Uchiha —, ¿Fuiste tú quién la dejó así? Ah, no. Olvidaba que fue la perra loca de Karin.

—Ino-chan, no hables así— la reprendió con suavidad.

El pelinegro las dejó a solas, tenía muchas dudas sin una respuesta coherente, pero como se dijo a sí mismo hace un rato: no va a aplazar esa materia por una mujer. Lo mejor que pudo hacer fue meterse al baño, encerrarse en un cubículo y terminar allí con su trabajo.

Al salir de su clase, fue por un café de nuevo. Esperaba que ella apareciera y poder comprobar cuál de sus teorías sobre ella es cierta, pero Sakura no llegó esa noche. Al final tuvo que pedir su café para llevar.

•••

Las vacaciones de invierno llegaron, él aprovechó que no tenía que ir a clases para ir a visitar a su familia. Desde que entró a su último año de escuela, no ha dejado de estar ocupado, así que difícilmente puede llamar o visitar a su familia. Su pobre madre no ha dejado de resentir su falta de comunicación.

La noche previa a su viaje, vagó por las calles sin un rumbo definido, tenía la costumbre de hacer eso cuando tenía mucho en qué pensar. A medida que se acercaba más a la graduación, se sentía más ansioso. Obviamente ya tenía trabajo asegurado, su padre se encargaría de ello. Pero, ¿y si no es capaz de llenar las expectativas? ¿Y si los decepcionaba a todos por no ser lo suficientemente bueno? Su hermano había estado a la altura desde el principio y siempre ha tenido que vivir siendo comparado con su perfecto hermano mayor. Eso no quiere decir que lo odie, para nada, su hermano es su mayor ídolo, su ejemplo a seguir desde que era pequeño. Es solo que la vida se ha encargado de mantenerlo eclipsado bajo la sombra de Itachi, esforzarse por salir a la luz por cuenta propia, nunca ha sido suficiente y cree fervientemente que podría lograrlo al terminar la carrera, pero ese pensamiento lo pone ansioso e inseguro.

Sus pies lo frenaron al pararse frente a ese café al que se había acostumbrado a frecuentar para encontrarse con ella. Aunque se mantuvo afuera, no había traído su billetera, la dejó metida en el pantalón que tenía en la mañana.

Hello, Sasuke— Sakura estaba parada a su costado, mirándolo de brazos cruzados y su típica actitud altanera —, ¿vas a quedarte mudo otra vez? Voy a tener que ir a cazar las ratas que siempre se comen tu lengua— sin embargo, él se mantuvo callado como siempre. No sabía qué decirle, tenía muchas cosas en la cabeza y no podía reordenarlas para razonar con claridad —, ¿No vas a invitarme a entrar? Hace frío y podría resfriarme, no querrás que me pase eso, ¿O sí?

—No traigo dinero— logró articular con molestia, ella ya lo estaba fastidiando de nuevo.

—¡Eeeh!— infló sus mejillas —Bueno, yo invito. Hoy en día no es obligatorio que los hombres tengan que pagarlo todo, ¿verdad?

—No es necesario, me iré a mi casa— ella lo sostuvo por la mano para impedir que se marchara.

—Vine a pasar tiempo de caridad con mi amigo antipático— Sasuke sintió un tic en el ojo causado por el sarcasmo de esa mujer —. Ambos sabemos que no te conviene resistirte porque quieres hacerme unas preguntas desde hace días— él la miró sorprendido, el tono enigmático de su voz y su repentina seriedad, le hizo comprender qué ella sabía algo que él aún no entendía —. Anda, entremos— lo tomó de la mano y entraron juntos al establecimiento.

Sakura lo llevó a la mesa más apartada de todas y después fue a ordenar algo. En todo momento, él no dejó de seguir sus movimientos, hasta que ella regresó con dos tazas de sus respectivas bebidas de siempre y un pedazo de pastel para ella.

—¿Cómo te ha ido en la semana?— preguntó mientras se quitaba la chaqueta roja que traía puesta y la dejaba sobre el respaldo de la silla

—Igual que siempre— respondió.

—¿Eso es todo lo que tienes para decirme?— chilló indignada — "Igual que siempre"— imitó su voz gruesa como pudo y su estoica expresión —, muestra un poco más de emoción ante la persona que te está hablando, joder. Estoy mostrando interés por ti, debes apreciarlo.

—Molestia— puso los ojos en blanco.

—Así es como lo resuelves todo, llamándome molestia y poniendo una mueca de fastidio.

—Dijiste que eso era lo que querías— le recordó.

—Eso dije al principio, pero soy bastante ambiciosa. Hemos avanzado gradualmente en nuestros pocos encuentros, ya es tiempo que vayamos avanzando a algo más que respuestas cortas y tus caras largas.

—Eres estresante— suspiró resignado, ella tiene un poco de razón —. He tenido mucho qué hacer porque mañana iré a casa después de un largo tiempo.

—Eso es lo que quería escuchar de ti, ¿ves que no es nada difícil hablar un poco más?— sin importar lo odiosa que ella es, sus ojos expresivos y su sonrisa burlona no dejan de ser atractivas para él —. ¡Ay, no me mires así! Me haces querer sonrojar y desear coquetear contigo— se puso la manos en las mejillas, fingiendo estar avergonzada. Sin embargo, no dejó esa maldita sonrisa en ningún momento.

—Mejor me voy, hoy estás más insoportable de lo usual— tomó su propia chaqueta del respaldo de su silla para levantarse e irse, no iba a seguir tolerando sus insolencias por más tiempo.

—No te vayas— estiró sus brazos por la mesa y detuvo su acción —, me disculparé contigo si eso evita que te vayas— había honestidad en sus ojos afligidos.

—Hmp— colocó su chaqueta donde la tenía y relajó la tensión de su cuerpo.

—Gracias— cerró los ojos y suspiró aliviada.

Liberó el agarre que tenía sobre él, escondió sus manos debajo de mesa para que él no viera como apretaba los puños para reprimir el estúpido impulso de querer darle un beso o golpearlo. No está segura de lo que es, sus pensamientos únicamente están de acuerdo en que quieren tocar su rostro de alguna forma.

—Me quedo porque he querido decirte algo desde hace un tiempo— habló Sasuke.

—¿Y qué podría ser?— fingió estar intrigada, ella ya sabía lo que él tenía qué decirle.

Había estado evitando que él se lo preguntara las veces que se habían encontrado en el último mes, ocupando casi toda la conversación como siempre. Pero la razón por la que Sasuke atrajo su atención fue por su inteligencia, es claro que no puede seguir ocultándolo por más tiempo.

—Eres rara— comentó serio.

—¿Eso te gusta de mí? Pensaba que podría causarle mariposas en el estómago a los chicos por mi belleza y no por ser extraña, supongo que el raro eres tú— le quitó el merengue a su pastel con un dedo y se lo restregó a Sasuke en su labio inferior para molestarlo. Había aprendido que él odia las cosas dulces.

—Ya no jodas, intento decirte algo importante— dijo enojado, mientras se quitaba el merengue con una servilleta.

—¡Oye, yo quería hacer eso!— exclamó berrinchuda.

Él la miró con sospecha, algo le decía ella estaba teniendo un pensamiento indecente.

—Algo extraño te rodea— continuó.

—Ya dímelo, odio que estés dando tantos rodeos cuando eres tan directo para decir las cosas— reclamó.

—Tengo dos teorías con respecto a ti— sonrió con diversión ante su notoria impaciencia —. Antes que nada, ¿qué estudias en la universidad? Hace un par de encuentros atrás, dijiste que ibas a la escuela.

—Estudio medicina en la misma universidad que tú— se adelantó a su siguiente pregunta y comenzó a golpear la mesa con sus dedos en señal de intranquilidad.

—Ya veo— divagó.

¡Ya dilo!— gritó desesperada, llamando la atención de las demás personas en el lugar —Ustedes sigan en lo suyo, no sean entrometidos— se dio la vuelta para poner en su lugar a los curiosos. Todo el mundo regresó a su sitio pensando que ella era una maleducada.

—Hace un par de meses conocí a una chica en la universidad que es muy similar a ti— el semblante de Sakura se endureció —... decir que es similar se queda muy corto, son idénticas en muchos sentidos. Su cabello, sus ojos, su nombre, hasta su carrera...

—Tú continua— ordenó con frialdad.

—Tienes una gemela— sentenció muy seguro.

—Te equivocas— por primera vez desde que se conocen, ella le desvió la mirada —, ¿cuál es tu otra teoría? Dijiste que tenías dos.

—Me parece algo absurdo— negó confundido —, es imposible que sea eso.

—Pero lo es, lo tú estás pensando es lo que es— decretó con firmeza —. Esa Sakura y yo, somos la misma persona.


Hasta aquí el capítulo de hoy.

A medida que todo avance, veremos que se desenvuelve el asunto entre estos 2 o los 3? Quién sabe.

Espero que se tomen la molestia de dejarme su opinión por medio de un review.

Nos leemos en el siguiente capítulo, hasta la próxima.

EAUchiha.