Hola, mis queridos lectores. He venido con un capítulo nuevo de esta hermosa historia. Espero que puedan ayudarme dándole like a mi página de Facebook EAUchiha-Fanfiction y a mi Facebook personal Annie Rodríguez (en mi perfil está el enlace directo a ambos perfiles) desde allí estaré pendiente de ustedes y publicaré sobre mis próximas actualizaciones.

Agradecimientos especiales a mi Beta: Hikari Takaishi Y

Espero que la lectura sea de su total agrado.

Se prohíbe resubir en otras plataformas o adaptar este escrito. NO AL PLAGIO.

Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto, solo los utilizo sin ningún fin lucrativo.


Capítulo 3.

Salió de casa a conocer los alrededores de su vecindario, no había ido a su nueva casa familiar por culpa de sus estudios. Hace unos meses, su casa anterior se incendió por una fuga de gas, y ya que sus recuerdos en esa ciudad no eran especialmente buenos, sus padres decidieron irse a otro lugar para darle un nuevo comienzo a su unigénita.

Se compró un chocolate caliente para regular su temperatura corporal por el frio, y luego caminó por todos lados, memorizando los buenos lugares que podría visitar después. En eso, vio a una señora que se tambaleaba y no dudó en acercarse a ella.

—¿Se siente usted bien?— la sostuvo y la ayudó a caminar hasta un banca cercana para que se pudiera sentar.

—Sentí que iba a desmayarme de pronto— respondió sofocada la mujer.

—¿Está sola?— siguió interrogando —¿Sufre de alguna patología? ¿Toma medicamentos?

—A veces se me baja la presión— contestó la mujer.

—Esperaré unos pocos minutos para poder tomarle la presión— es una suerte que siempre tenga consigo un esfigmomanómetro de pulsera que usa para sus prácticas en el hospital.

—¿Eres doctora o enfermera?— interrogó.

—Soy estudiante de medicina, estoy por terminar mi cuarto año— contestó amablemente.

A pesar de su naturaleza tímida, no puede darle la espalda a alguien que lo necesita. Le colocó el manómetro, cuando ya hubo pasado el tiempo, y lo encendió. Efectivamente, la señora tenía la presión baja. Se acercó a una máquina expendedora y compró un jugo para ayudarla a subir su presión.

—Le doy las gracias por ayudarme— expresó agradecida —. Ya estoy mejor, debo regresar a casa.

—¿Está segura?— cuestionó preocupada —Puedo acompañarla si quiere, así conozco un poco más.

—Oh, ¿acaso es nueva en la zona?

—Mis padres llegaron a este lugar hace un mes, yo no había venido por mis clases— explicó con una ligera sonrisa.

—Entonces será un placer enseñarle un poco más y como agradecimiento por su ayuda, la invito a almorzar en mi hogar— invitó emocionada.

—No quisiera incomodar— declinó amablemente.

—Por favor, acepte— insistió.

—Gracias— hizo una inclinación y tomó todas las bolsas para llevarlas ella.

Le pareció que el exterior de la casa de la señora era muy bonito, se notaba que era una persona bien acomodada, económicamente hablando. En el camino, la mujer indagó un poco más sobre ella. Llegó a la conclusión de que la muchacha es tan bella por dentro, como lo es por fuera, aunque no fue difícil darse cuenta que ella no es capaz de explotar su verdadero potencial por culpa de su poca autoestima, aquello le pareció una verdadera lástima.

—No sea tímida, es bienvenida a entrar en esta casa— indicó al notar que ella parecía renuente a quitarse los zapatos —. Estoy en casa— anunció. Suspiró aliviada para sus adentros al visualizar el entorno, es una suerte que ya hubieran levantado el desorden que había en el recibidor.

La pelirrosa siguió a la señora en silencio, ella la llevó hasta su cocina. Puso las bolsas donde la mujer le indicó y comenzó a ayudarla a guardarlas cosas.

Una tercera persona irrumpió en la cocina, un hombre joven como de su edad, el cuál estaba semidesnudo. Lo único que cubría sus vergüenzas, era la toalla que tenía enrollada en la cadera. Su impresión no vino solamente porque él estaba en paños menores, sino porque lo conocía...

¡U... Uchiha-san!— balbuceó avergonzada, cubriendo su sonrojado rostro con ambas manos.

—¡Haruno-san!— exclamó casi tan avergonzado como ella, tratando de cubrirse con la puerta del refrigerador que había abierto anteriormente —¿Qué hace aquí?

—Esta señorita me ofreció su ayuda desinteresada, luego de que casi me desmayo en la calle porque se me bajó la presión— habló Mikoto confundida, su hijo nunca había tratado con tanta formalidad a una persona, ¡Jamás! —. ¿Ustedes de dónde se conocen?

—Ambos estamos en el edificio de ciencias en la universidad— él se aclaró la garganta, incómodo.

—U-Uchiha-san me ayudó cuando una chica de mi clase me rompió la nariz— relató ella con timidez, sin descubrirse el rostro.

—Ya veo— Mikoto los observó con sospecha a ambos, ¿desde cuándo Sasuke es considerado con otro ser humano que no sea ella misma? ¿Será que ambos...? —. De todas formas, ve a vestirte, incomodas a mi invitada. Haruno-san almorzará con nosotros.

—S-sí, madre— titubeó.

Con una mano agarró una botella de agua y con la otra se aferró a su toalla, sería humillante que se quedara completamente desnudo delante de ambas mujeres.

—¿Qué te pasa?— le preguntó Itachi al verlo salir de la cocina con los ojos muy abiertos y sus mejillas sonrojadas.

La chica— respondió en voz baja.

—¿La chica? ¿Cuál chica?— se mostró extrañado. Sasuke le hizo una señal para que bajara la voz.

—La mujer de la que te hablé anoche— dijo —. Está allí, mamá la invitó a almorzar.

—¿La primera o la segunda?

—La primera, la otra no sale de día— jaló a Itachi del cuello de su camiseta para que no se asomara a la cocina.

—¿Y cómo llegó ella aquí?

—No tengo idea, ni siquiera sabía que vivía en esta ciudad. Mamá dijo que ella la ayudó porque casi se desmayó— se sacudió el cabello con frustración.

—Iré a saludar a nuestra invitada… digo, a preguntarle a mamá si está bien y así aprovecho para comprobar si realmente es bonita— sonrió.

—Ni se te ocurra decir nada raro— amenazó.

—Ya ve a vestirte, aún es muy pronto para que ella te vea desnudo, hermanito— su sonrisa se ensanchó al ver la cara de indignación de Sasuke.

—Maldito hijo de perra— insultó enojado, luego de que Itachi lo dejara solo.

La hora del almuerzo fue más incómoda de lo que llegó a considerar, pero no era culpa de Sakura, por supuesto que no. Su adorable madre fue la que se encargó de molestarlos. No paró de escudriñar cada uno de sus movimientos y de hacer preguntas que lograron incomodarlos a los dos.

—Gracias por la comida, estuvo deliciosa— la suave voz de Sakura rompió el silencio que reinaba en el comedor cuando las preguntas finalmente acabaron —. Será mejor que me vaya a casa, fue un placer acompañarlos a todos— se puso de pie e hizo una reverencia.

—El placer fue nuestro— la mujer le devolvió el gesto —. Sasuke, acompáñala a su casa— ordenó.

—Todavía es de día, no lo creo necesario que él tenga que molestarse por mí...

—De ninguna manera, para él no será ninguna molestia...— inevitablemente, Sasuke arqueó una ceja. Mikoto con sus ojos le dijo que bajo ninguna circunstancia, tenía derecho a negarse.

—Iré con usted, Haruno-san— cedió.

—P-pero...— replicó con nerviosismo.

—Vamos, es posible que comience a nevar muy pronto— interrumpió.

Sakura sintió que comenzaría a echar humo por las orejas en cualquier segundo, ella y Sasuke, a solas... ¡No puede ser! Es difícil decir si es algo bueno o algo malo. Es la primera vez que estarán a solas, omitiendo aquel día en la biblioteca, es decir, aquella vez ambos estaban ocupados con trabajos que debían entregar y prácticamente no le prestaron atención a su acompañante; pero ahora, no había nada que los distraiga del otro. ¡Tendrán que hablar! Ya habían pasado un momento incómodo en el almuerzo, una falta de conversación en el camino solo empeorará las cosas. Sakura desea conocerlo mejor y saber si algún día podrá ser capaz de meterse en su corazón. Pero también teme decir alguna bobería por culpa de sus nervios y que después él piense que es una tonta, cabeza hueca a la que no vale la pena prestarle atención.

«Lo más seguro es que termine odiándome como todo el mundo» pensaba con pesimismo, mientras sus hombros se encogían y su flequillo cubría la tristeza que hay reflejada en sus ojos. A quién trata de engañar, ella es fea, patética a morir. Es claro que él debe sentirse atraído por una mujer más bonita e interesante. Realmente no debió fijarse en él y esperar ser correspondida algún día, ese anhelo solo hace más grande su sufrimiento...

Sasuke por su parte, creyó que no estaría mal hacerle caso a su madre. Necesita saber si ella le puede agradar como mujer o no, eso implica tener que pasar tiempo juntos y hablar. Aunque se le hace difícil, usualmente la otra Sakura es la que inicia la conversación y llena los espacios en blanco, en cambio esta Sakura, es tan callada como él. Pero sabe que tiene que ceder si quiere intentarlo, por lo que abrió la boca para hablar, pero como siempre, Sakura se le adelantó. Parece que a pesar de lo distintas que ambas puedan ser, Sakura es Sakura.

—Lamento que lo obligaran a venir conmigo— se disculpó.

—Soy yo el que debería disculparme por lo que hizo mi madre— la miró de reojo. Notó como ella se sonrojó al instante —. Además, de haber querido, me habría negado.

—¿Y por qué no lo hizo?— interrogó.

—¿Acaso le molesta que aceptara venir?

—Para nada— se apresuró a agregar —, es solo que yo no creo ser una buena compañía para Uchiha-san... para nadie en realidad— finalizó en un susurro.

—Pues yo soy aburrido y antipático, me lo dicen muy seguido— no pudo evitar soltar un bufido.

—Esa persona es muy grosera, no tiene qué decirle eso— Sasuke quería reír, si Sakura supiera que la persona que lo dice es ella misma, no estaría resoplando de indignación ahora mismo.

—Más que grosera, es una persona que no teme decir lo que piensa— ella inclinó más la cabeza e hizo un puchero.

—Aunque tenga envidia de esa persona, no estoy de acuerdo con lo que le ha dicho— detuvo sus pasos, él hizo lo mismo —. Desde aquí puedo seguir sola, gracias por acompañarme.

—¿Falta mucho? No tengo problemas con dejarla frente a su casa— quería saber dónde vive, pero no se atreve a decirle.

—De hecho, mi casa es aquella— señaló la estaba en la siguiente esquina —. Pero c onsiderando lo mal que lo pasó a causa de su madre...

—Pasamos— corrigió —. Usted también lo pasó bastante mal.

—Si mi madre lo ve, insistirá hasta hacerlo pasar. Debo decir que ella es mil veces peor, no quisiera que pase por esas incómodas situaciones más de una vez en el día.

—Entonces aquí nos separamos...— nuevamente el ambiente se puso tenso entre ambos.

—Sí— Sakura estaba luchando consigo misma para poder levantar sus ojos y ser capaz de mirarlo apropiadamente —. Fue un placer compartir un rato con usted, Uchiha-san— hizo una inclinación.

—Lo mismo digo— le dedicó un leve asentimiento.

—Bueno... adiós— trató de alejarse, pero Sasuke la sostuvo por la muñeca para detenerla.

—Présteme su teléfono— le mostró su mano extendida.

La pelirrosa observó la mano del Uchiha por casi un minuto, al ver que él seguía esperando por ella, sacó el celular de su mochila y se lo entregó desbloqueado. Él marcó un número e hizo una llamada, con la otra mano sacó de su bolsillo el celular que comenzó a sonar y se lo mostró.

—Nos vemos— le entregó su celular y se dio la vuelta.

Sakura tardó en asimilar todo lo que acabada de pasar. Él la sujetó para que no se fuera, le dio su número y prácticamente le dijo que se verían de nuevo. Los colores se le subieron al rostro con violencia, aspiró profundamente cuando se dio cuenta que estuvo conteniendo el aliento desde que él le impidió avanzar. Miró la pantalla de su teléfono con duda, seguramente la hipoxia por la falta de respiración hizo que su cerebro formara alucinaciones; pero antes que nada, se pellizcó una mejilla para ver si no se había quedado soñando despierta, el dolor le confirmó que aún estaba despierta y bastante cuerda.

—Uchiha Sasuke— leyó el nombre que él adjuntó en el contacto. Dio un pequeño grito de alegría y terminó de llegar a su casa.

•••

La familia se instaló alrededor en un kotatsu para mantenerse calientes, idea de la única mujer de la familia. Sasuke luchaba para no dormirse, pues la noche anterior estuvo hasta quién sabe que hora en la calle y no durmió mucho, después tuvo que escuchar a su padre por casi una hora, se dio un baño, Sakura apareció en su casa por casualidad... en pocas palabras, no había dormido casi nada. Aún así, quería mantenerse despierto por si ella decide llamarlo. Espabiló y se sentó cuando su celular sonó, se sintió decepcionado de que no fuera ella, pero contestó de todos modos.

¡¿Qué demonios estás tramando?!— la voz enojada de Sakura lo hizo fruncir el ceño.

—Puedes dejar de ser una molestia y explicarte con claridad— dijo con fastidio. Sus padres y su hermano prestaron atención a su conversación.

No hagas cosas que podrían ilusionarla— puntualizó.

—No lo hago— se puso de pie y salió de la estancia para hablar en paz —, solamente le quité su número de teléfono.

No te acerques a ella si no vas a valorarla— le advirtió.

—¿Cómo voy a valorarla si no me dejas conocerla?

No quiero saber nada de tus juegos astutos, si la haces llorar, tus pelotas lo lamentarán.

—¿Tú me ves cara de ser alguien que lo haría por juego?— cuestionó con frialdad.

Te lo advierto, Sasuke— respondió furiosa —. Si me das aunque sea un miserable motivo, haré lo que sea para alejarla de ti.

—¿Estás segura de poder alejarte de mí también?— inquirió divertido.

¿Sabes qué? Tú y yo nos reuniremos mañana a discutir los términos que tengo para aceptar tu cercanía con las dos— puso los ojos en blanco —. Duerme tranquilo, Sasuke. No olvides cuidar tus pelotas de mí...

—No pretendo quedarme estéril— expresó con arrogancia antes de colgar.

—Hablabas con una mujer— adivinó su hermano cuando regresó.

—Hmp— se acomodó en su sitio de nuevo.

—¿La primera o la segunda?— inquirió.

—La segunda— lo fulminó con la mirada por andar haciendo preguntas en el momento equivocado.

—¿Estás saliendo con dos mujeres al mismo tiempo?— su madre se mostró enojada —¿Desde cuando mi hijo es un mujeriego? Sabes que esas conductas inmorales no son bien recibidas en esta casa...

Sasuke puso los ojos en blanco y decidió ignorarla, ella no lo entendería y tampoco se lo iba a explicar. Él no tiene derecho de ir por la vida contándole a todo el mundo la condición de Sakura.

•••

Acostada boca abajo y con el rostro apoyado en sus brazos flexionados, Sakura miraba su celular con indecisión. Habían pasado más de veinticuatro horas desde que Sasuke le dio su número de teléfono. Quería enviarle aunque sea un miserable mensaje de texto, pues llamarlo no sería bueno para ella, ¿qué le diría? Hay muchas cosas de las que quisiera hablar con él, pero lo más seguro es que se quede paralizada, con las palabras atoradas en la garganta, luciendo como la perdedora que es. Aunque un mensaje sea lo más apropiado para alguien sin confianza como ella, tal vez él lo encuentre muy atrevido de su parte y se haga una impresión equivocada de ella.

—Un "hola, ¿cómo estás?" No estará mal, ¿verdad?— su corazón estaba lleno de temores y dudas —Lo más seguro es que yo no le agrade y ni siquiera me responda— enterró su cabeza en el colchón y comenzó a golpearse la frente con la superficie mullida, pensando que se trataba de una pared —, ¿por qué tengo que ser tan patética? Si fuera alguien como Ino, coquetear con chicos no sería un problema para mí...

Sus divagaciones se fueron apagando a medida que se iba quedando dormida, odiaba siempre perder la batalla con el sueño. Sin importar dónde o lo que esté haciendo, siempre terminará dormida a las diez en punto de la noche. Muchas veces ha luchado contra eso, pero nunca ha logrado ganar ni una sola vez. Luchó por mantener sus ojos abiertos, hasta que finalmente perdió contra la pesadez de sus párpados y su conciencia se apagó para caer en un profundo sueño...

Aquellos ojos verdes se abrieron de nuevo, más grandes, menos vivaces, tan fríos y llenos de arrogancia como la otra personalidad que habita en ese cuerpo.

—Lamento hacerte esto cada noche— suspiró con pesadez antes de levantarse.

Se dirigió al armario para cambiarse la pijama que Sakura tenía puesta. Después fue al espejo a arreglar su peinado, ella odiaba como su otro yo ocultaba su frente. Al salir de la habitación, se encontró a sus padres viendo televisión en la sala.

—Oh, no te habíamos visto desde que Sakura llegó, ¿a dónde vas?— Mebuki le sonrió con amabilidad.

—Tengo que salir— no iba a decir nada más allá de eso y sus padres lo entendieron —. Hay algo que quiero decirles— les silenció el televisor y se sentó frente a ellos.

—¿Es muy serio?— cuestionó Kizashi preocupado.

—Mañana Sakura tendrá una cita— comenzó —, el chico con el que saldrá sabe de ambas y yo también quiero pasar tiempo con él. Por lo tanto, regresaremos algo tarde. Si ella les pregunta, él la trajo cargada porque se quedó dormida durante su cita, trataré de hacer que él le cuente la misma historia.

—¿Es un buen hombre?— Mebuki no se veía muy convencida al respecto.

—Ningún hombre es bueno o perfecto— dijo —, pero él le gusta de verdad y yo lo he estado evaluando para saber si logrará o no, dañarla. A mí me agrada, sin embargo, sabré si es adecuado en la cita de mañana.

—No hagas locuras, es lo único que te pedimos.

—Solo existo para protegerla, jamás haré algo que la pueda perjudicar— aseguró con una sonrisa torcida —. Bueno, eso es todo. No me esperen despiertos.

En el frente de la casa, había un auto estacionado. La noche anterior habló con Sasuke por mensaje de texto y acordaron que él pasara por ella después de las diez.

—No sabía que tenías un auto— habló al entrar al vehículo.

—Aquí tengo uno, allá no— contestó.

—Así de irresponsable serás que tus padres no te dejan llevarte el auto para allá— empezó a reírse.

—No es por irresponsabilidad de mi parte, es que mi mamá tiene miedo que me pase algo. Cuando comencé la universidad, tenía uno. Pero en un viaje a casa en vacaciones, tuve un accidente, no fue nada grave, pero desde entonces mi madre prefiere que viaje en tren a casa y yo lo acepté.

—¿A dónde me llevarás?— preguntó coqueta.

—Fue tu idea, tú dirás.

—Yo no conozco la ciudad, pendejo, es obvio que tú debes escoger el lugar— se cruzó de brazos con un puchero marcado —, ¿eso mismo harás en la cita de mañana? Si es así, ni te molestes en llamarla.

—¿De quién fue la idea de estar aquí hoy?

—Mía— lo miró tratando de comprender a dónde quería llegar.

—¿Y quién tuvo la idea de la cita?

—Tú— abrió los ojos desmesuradamente al comprenderlo —... ¿me estás diciendo que yo te obligué a estar aquí esta noche? Eres un...

—Digo que si yo pensé invitarla a salir, tengo que tener algo planeado para ella. En cambio esta noche, se supone que solo hablaríamos para que establezcas tus condiciones, no creí necesario buscar un lugar específico— interrumpió antes de que soltara una sarta de insultos en su contra.

—Quisiera que fuéramos a un bar, pero no bebo porque después nadie podría explicarle la resaca— suspiró derrotada.

—Te reprimes mucho por ella...

—Este cuerpo no me pertenece, tengo que ignorar mis deseos para no robar sus propios anhelos...

—¿Y que deseo estás reprimiendo para no afectarla?— paró el vehículo y se volteó para mirarla.

Sakura levantó su mano, la posó en la mejilla del Uchiha y la acarició con ternura. Su rostro mostraba aflicción y anhelo.

—No tiene importancia lo que yo quiera ahora, ni en el futuro— lo besó en la mejilla —. Lo importante ahora es la conservación de tus pelotas— esbozó su típica sonrisa cínica —. Depende de ti si quieres cuidarlas o no, aún no las he visto, así que no sé si vale la pena preservarlas. Por cierto, todavía no hablamos sobre tu increíble atractivo sexual en toalla. Es una suerte para ti que yo no hubiera estado allí...

—Mi desnudez no es el tema a tratar— desvió la mirada con nerviosismo.

—No seas tan puritano, es claro que estás más bueno que el pan, que no te dé pena.

—No hagas ese tipo de comentarios a un hombre, él podría tomarlo como una invitación a asaltarte— inclinó su rostro hacia ella, rozando sus narices levemente.

—Ahora mismo solo quiero besarte— declaró en un susurro —... puede que seas aburrido y antipático, pero disfruto estar contigo, aunque sea solo para mirar tu cara de indignación.

—Pero...— ella le cubrió la boca y lo empujó levemente.

—No puedo hacerle eso, no tengo derecho a tener experiencias que ella no ha vivido antes.

—Entonces, ¿por qué hablas de esa forma? Tus actos podrían provocar que esas cosas sucedan.

—No voy a negar que me gustas y logré entender porqué le gustaste a ella, pero tú no estás obligado a sentir lo mismo que nosotras. Haz lo que tú quieras hacer— le palmeó el hombro y se acomodó con la vista puesta en la ventana —. Si lo deseas, puedes llevarme a casa y olvidarte de la cita de mañana, igualmente aún no la has invitado.

—Creí que te gustaría ir a comer ramen, mi mejor amigo y yo vamos a un puesto de ramen muy bueno— dijo como quien no quiere la cosa —. Da la casualidad que abren hasta el tarde.

—¡¿En serio?!— preguntó ilusionada. Él asintió con una sonrisa torcida —¡Kyaaa, a veces tienes lindos momentos de simpatía!

—Ah, por cierto— él recordó algo importante —. Por tu culpa, mi madre cree que soy un mujeriego.

—Imposible que alguien sea capaz de creer eso de ti, eres un hombre huraño que repele el contacto de otro ser humano— se burló.

—Eres una molestia— bufó.

"Eres una molestia"— repitió imitando su tono de voz —. Debes ser más creativo para insultar a otras personas, por suerte, yo estoy aquí para guiarte por el camino correcto— se señaló a sí misma con una sonrisa arrogante.


Hasta aquí el capítulo de hoy.

Lamento mucho la tardanza, debo decir que el fic está un 90% completado, pero con el trabajo y las prácticas profesionales no me da tiempo para mi misma espero que me tengan un poco de paciencia, pero prometo que llegaré a terminarla.

Espero que se tomen la molestia de dejarme su opinión por medio de un review.

Nos leemos en el siguiente capítulo, hasta la próxima.

EAUchiha.