Hola, mis queridos lectores. He venido con un capítulo nuevo de esta hermosa historia. Espero que puedan ayudarme dándole like a mi página de Facebook EAUchiha-Fanfiction y a mi Facebook personal Annie Rodríguez (en mi perfil está el enlace directo a ambos perfiles) desde allí estaré pendiente de ustedes y publicaré sobre mis próximas actualizaciones.
Agradecimientos especiales a mi Beta: Hikari Takaishi Y
Espero que la lectura sea de su total agrado.
Se prohíbe resubir en otras plataformas o adaptar este escrito. NO AL PLAGIO.
Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto, solo los utilizo sin ningún fin lucrativo.
Capítulo 4
Se sentía extraña, se levantó porque su cuerpo ya está acostumbrado a despertarse a esa hora, pero se sentía demasiado cansada, como si se hubiera dormido muy tarde.
—Buenos días, cariño— saludó su madre al verla sentarse en la mesa.
—Buenos días, mamá, papá— respondió en medio de un bostezo.
—No te ves muy bien, ¿no quieres ir a descansar un poco más?
—No lo entiendo, ayer me dormí a la misma hora de siempre.
—Seguramente te está afectando el cansancio de la escuela— dijo con nerviosismo, pues la noche anterior, la otra Sakura llegó bastante tarde y ellos no van a decirle el verdadero motivo de su cansancio anormal.
—Eso debe ser— dio las gracias por la comida y comenzó a degustarla, haría caso a su madre y se iría a descansar un rato más.
Entró a su habitación restregándose los ojos, dispuesta a echarse a dormir todo el día, pero el sonido de su celular interrumpió sus planes.
—¡No puede ser!— chilló al ver el nombre del Uchiha en la pantalla —¿Se habrá equivocado de número? Sí, eso debe ser. Esperaré a ver si vuelve a llamar... ¡No, Sakura, no puedes hacerle eso! Está bien que no le demuestres que estás emocionada por su llamada, pero tampoco debes ser una odiosa que se da del rogar— con las manos temblorosas, respondió la llamada antes de que lo mandaran al buzón de voz —. ¿Sí, diga?
—Haruno-san— sintió su corazón acelerarse al escucharlo decir su nombre, ¡él si la había llamado a ella, no fue una equivocación! —, espero no haberla despertado.
—Para nada, Uchiha-san, me levanté hace rato— trató de controlar su voz.
—Me preguntaba si le gustaría tener una cita conmigo esta tarde.
—¿Huh? ¿C-cómo dice?— preguntó sin dar crédito a sus oídos.
—Una cita— repitió.
—¿Conmigo? ¿Está seguro?— pronunció con incredulidad.
—La recogeré en su casa a las siete— decretó.
—E-estaré lista a tiempo— titubeó con nerviosismo —, p-pero le advierto que tengo que estar en mi casa a las diez. Tengo un problema, siempre me quedo dormida a esa hora, sin importar lo que esté haciendo.
—Estaremos en su casa a esa hora— aseguró.
—Muchas gracias por entender, lo veré más tarde— sonrió.
—Nos vemos.
Al terminar la llamada, se mordió el labio inferior y se dejó caer en la cama con su celular puesto en el pecho. No podía esperar para que sean las siete para poder verlo...
—¡Mamá, necesito tu ayuda!
Salió de su habitación buscando apoyo para no arruinar su cita con él. Era la primera vez en su vida que tenía un crush con alguien y lo mejor, es que él también parecía interesado en ella.
•••
Sonrió levemente al finalizar la llamada, estaba ansioso por pasar tiempo con esa Sakura. Ella es tan linda, desborda sencillez y amabilidad. La caminata junto a ella le enseñó que su presencia es relajante, y espera poder pasar un buen rato con esa chica, tener la oportunidad de conocerla mejor.
El resto del día estuvo en su habitación, aprovechando el clima para dormir un poco más, si tenía intenciones de sobrepasar la hora para cumplir el capricho impuesto por la otra molestia, tiene que dormir.
Trago grueso antes de bajarse del vehículo, es la primera vez que tiene una cita con una chica. Nunca se había sentido interesado en invitar a alguna otra porque todas le resultaban fastidiosas. Respecto a sus encuentros con la otra Sakura, él no los considera citas como tal.
Se enderezó cuando ella venía caminando hacia él, con sus ojos tercamente dirigidos al suelo y una sonrisa tímida escondida detrás de su bufanda. Aunque se vea bien, no puede negar que el mal clima evita que se vea mejor.
—Uchiha-san— hizo una reverencia.
—Haruno-san— le devolvió el gesto.
—Es un gusto verlo— jugueteó con sus dedos cubiertos por unos guantes de lana.
—Suba— le abrió la puerta del copiloto.
Sus mejillas se calentaron por el trato de caballerosidad que estaba recibiendo de él.
—Gracias— abordó el vehículo y se colocó el cinturón mientras Sasuke se acomodaba en su sitio y arrancaba al destino que él tenía planeado para su cita —, ¿a dónde iremos?
—Tendrá que esperar que lleguemos hasta allá porque es una sorpresa.
—Oh, entonces no soy quién para arruinar lo que usted tiene planeado para nosotros— le sonrió.
—Antes de llegar a nuestro destino, iremos a unos cuantos lugares primero— notificó al parar el vehículo en su destino previo.
—Bueno...— pronunció débilmente.
Caminaban juntos en dirección a su destino, separados por una distancia prudencial. Sasuke tenía sus manos metidas en los bolsillos de su pantalón y ella las tenía enlazadas en su espalda. Él la miró de reojo, disfrutaba el hecho de poder estar en silencio y no sentirse incómodo por eso. Le gustaba ese aspecto de ella.
—Uchiha-san— se atrevió a dirigirle sus ojos hacia él —, ¿podríamos hacer algo antes de llegar a nuestro destino?
—Sí— aceptó.
—Quiero aprovechar que estamos aquí para comprar algunos regalos para navidad, espero que no le moleste— bajó la cabeza, la mirada intensa del Uchiha fue demasiado para ella.
Compró un collar de perlas para su mamá y un perfume para Ino, que le entregaría en enero cuando regrese a la escuela. Pero todavía le faltaba algo para su padre y tal vez, compraría un detalle para él...
—Busquemos una tienda donde vendan corbatas, ¿conoce una?— dudó.
—Venga conmigo— la tomó por la muñeca y la llevó al lugar donde conseguiría lo que buscaba —. ¿Qué es lo que busca exactamente?— cuestionó al ver que ella miraba las vitrinas con indecisión.
—Busco la corbata más fea y ridícula de todas— dijo riendo —, mi padre las colecciona y siempre espera que le dé una.
—Como esa— señaló una con feos diseños abstractos y colores fluorescentes que dejan encandilado al que la miré por más de un segundo.
—Es la más horrible de todas, es perfecta. Muchas gracias— sonrió levemente antes de ir en busca del vendedor, para decirle que ya había escogido algo.
—Su novio tiene gustos extraños— comentó el joven, aprovechando que Sasuke estaba distraído, viendo chaquetas.
—¡S-e equivoca!— balbuceó avergonzada —Él no es mi novio— aclaró en susurro —, solo tenemos una cita de amigos— «Aunque no estoy segura de agradarle lo suficiente» pensó amargamente —. Él siempre se viste bien, jamás usaría una cosa tan fea. Mi padre por otro lado...— hizo una mueca de desagrado.
—Entiendo— divagó el joven —. Tengo algo que seguramente le gustará— le guiñó el ojo —. Es una promoción navideña para parejas, son relojes iguales— le sacó un exhibidor de relojes.
—No creo que sea apropiado hacerlo— suspiró con tristeza —. Sin embargo— un reloj azul atrajo su atención —, este es muy bonito, ¿cree que pueda vendérmelo sin el otro reloj?
—No lo sé...— dijo inseguro.
—¿Ya terminó?— Sasuke llegó hasta ella.
—¿P-puedo ponerle esto?— tomó el reloj que le gustó, del exhibidor y se lo mostró.
—No hay problema— levantó su brazo izquierdo, dándole su aprobación para ponérselo.
—¿Qué le parece?— preguntó nerviosa, luego de terminar de abrocharlo.
—¿Es para mí?— ella asintió con un rubor en sus mejillas.
—Viene en promoción con este otro— intervino el vendedor, mostrándole uno parecido al que ella le había colocado, pero de color rojo —. Pero la señorita no quiere comprarlos juntos porque no lo cree apropiado.
—Tch— le colocó el aparato alrededor de la muñeca —. No es inapropiado, Haruno-san. Es un regalo.
—Es mi regalo de navidad para usted— expresó tímidamente.
—Gracias— él le dedicó una cálida sonrisa.
—¿Cuánto le debo?— pronunció ella a duras penas, pues ese lindo gesto en su rostro, desestabilizó todos sus pensamientos.
—Debemos darnos prisa, comenzará la película sin nosotros.
—¿Huh? ¿Película?— todas las alarmas de su cerebro se encendieron. Sasuke, ella, cine, película, oscuridad. Su cabeza va a explotar de tanto calor que siente en la cara.
Es una suerte que durante todo el rato no hubiera comenzado a balbucear incoherencias por culpa de sus nervios. Ella estaba muy emocionada por ver esa película desde que Ino le mostró el tráiler, y que Sasuke se hubiera tomado la molestia de comprar boletos para esa película específicamente, es todavía mejor. Sin embargo, la proyección no era tan buena como en los avances, sus párpados comenzaron a cerrarse involuntariamente, hasta que terminó por quedarse dormida.
Sasuke miraba esa película sin mostrar el desagrado que sentía, no quería incomodarla con su mal humor. La otra personalidad de ella, le había dicho que Sakura moría por ver esa película desde que su amiga le mostró el argumento y los protagonistas. Por lo que tenía que aguantar esa cosa tan mala, solo por ella. Volteó a verla, quizás consiga deleite en su precioso rostro. Se encontró con que ella se había dormido en una posición bastante incómoda, seguramente despertará con dolor en el cuello, entonces estiró su brazo, la acomodó para que recostara la cabeza en su hombro y así estuviera más cómoda. Al ver sus brazos rozarse en el reposabrazos, sintió la estúpida necesidad de entrelazar sus manos. «No hagas nada a apresurado, ni nada que la haga sentir incómoda» recordó la advertencia de la otra Sakura.
No pudo evitar negar divertido al detallar su muñeca, no tienen nada serio todavía y ya tienen relojes iguales. Pasó sus dedos con cuidado por la piel alrededor de aquella pulsera y tuvo que contener el aliento, sintió que la patada en las pelotas que le ofreció su otro yo, no lo dejarían tan consternado como eso. Ella tenía ese tipo de cicatrices. Eran cortas y delgadas, pero podía sentirlas igualmente. Tragó grueso, ¿qué tanto debió haber sufrido para llegar a esos extremos? Su mente la proyectaba llorando tanto que no podía respirar, llena de desesperación y culpa, castigándose a sí misma por venir al mundo para ser odiada por los demás, ¿por qué la otra Sakura no se lo impidió? Se supone que existía para protegerla y aún así, no había podido cuidarla del todo...
Al carajo con todo y las amenazas de aquella molestia, él enlazó sus dedos y decidió prestarle atención a esa odiosa película para contársela luego, después de todo, era su culpa que ella se sintiera con mucho sueño.
Antes de que la última escena diera comienzo a los créditos finales, Sasuke se encontró a sí mismo en una disyuntiva, quitar su mano antes de que ella despierte o dejarlas juntas para que Sakura entienda que le agrada más de lo que cree. Finalmente dejó libre su mano, aún es muy pronto para que ella... no, es muy pronto para él. No está seguro de lo qué siente por esa mujer, solamente sabe que le agrada estar en su compañía. No le tomó mucho tiempo sentirse atraído por la calidez de la auténtica Haruno.
—Haruno-san— la sacudió levemente por el hombro—, Haruno-san, es hora de irnos, terminó la película.
—Lo siento mucho, Uchiha-san— se disculpó en medio de un bostezo —. No solo me dormí en nuestra cita, sino que terminé apoyada en usted. Debí haberlo incomodado.
—No se preocupe, la película no ayudó mucho. Y por mi hombro no se preocupe, fui yo quien que la acomodó para que no fuera a dolerme el cuello por la mala posición— su corazón se agitó gozoso, nunca nadie se había tomado tantas molestias con ella.
—La verdad se debe a que he estado con mucho sueño todo el día, como si me hubiera dormido muy tarde, cuando lo hice a las diez como siempre— relató —. Mi madre dice que ha de ser el cansancio de mi extenuante rutina.
—Seguramente— endureció su expresión, no podía dejar que ella se diera cuenta que él conocía la razón real de su supuesto agotamiento rutinario.
—¿A dónde iremos ahora?— cuestionó emocionada.
Desde hacía rato, Sasuke comenzó a verla más relajada y no tan intimidada a la hora de dirigirse a su persona. Aunque todavía no puede sostenerle la mirada por mucho tiempo, ha tenido un gran avance en cuanto a las conversaciones.
—Iremos a una tienda de dulces muy famosa por aquí, solía ir con mi hermano a comer dangos. Creí que le gustarían los dulces.
—Adoro las cosas dulces— ya lo sabía, lamentablemente ya sabía mucho más de lo que ella imaginaba.
—Pero primero compraré algo para cenar— metió sus manos en sus bolsillos y avanzó.
La pelirrosa observó su espalda un momento, su corazón le latía con tanta fuerza que tuvo que inhalar y exhalar un par de veces porque le molestaba respirar. Cerró su mano izquierda con fuerza, clavándose sus uñas en la palma. Tiene una sensación de hormigueo entre sus dedos, como si estos tuvieran la necesidad de tocar o sujetar algo. En sus sueños, sentía una presión agradable en su mano. Pensó que era él sosteniéndola, pero al despertar se dio cuenta que solamente fueron ilusiones suyas.
Sasuke los trasladó en auto, estaban cerca de la dulcería, pero el frío se estaba haciendo más inclemente a cada instante y la nieve más densa. Logró llegar a su destino, pero no pudieron entrar porque la tormenta de nieve se los impidió.
—Que mala suerte— gruñó entre dientes.
—Al menos tenemos algo de comer— ella trató de verle el lado bueno —e igualmente tendremos mucho tiempo para hablar.
Sasuke miró la hora en su nuevo reloj, eran un cuarto para las diez, no les quedaba tiempo para nada. En quince minutos la otra Sakura aparecería y ya no podría hablar apropiadamente con esta Sakura.
—Mejor comamos— quiso que al menos pudiera recordar que cenó algo antes de dormirse —, ya casi son las diez...
—Es cierto...— masculló con tristeza.
Sus ojos se llenaron de lágrimas, no quería que todo acabara tan pronto. Es injusto, ¿por qué ella tenía que pasar por esa situación? Si fuera otro tipo de persona, estaría armando un berrinche en contra de sus odiosas circunstancias.
Ambos comieron en silencio, resignados a lo que pasaría en minutos.
9:59 p. m.
«Ojalá no se cambiara» pensaba él, con la mirada puesta en las manecillas del reloj.
«Por favor, aguanta. Por favor, no te quedes dormida. Por favor... por favor. Solo quiero pasar el resto de la noche con él...» ella mantenía los ojos cerrados y sus manos juntas, suplicando poder ser fuerte y aguantar.
10:00 p. m.
El pelinegro cerró los ojos, preparándose psicológicamente para tolerar los insultos y las burlas que seguramente la otra Sakura tendrá para él. Hubiera querido que la auténtica pelirrosa se quedara por más tiempo, pero es consciente que la otra también quería verlo; aunque él no deseaba estar con ella ahora mismo...
10:01 p. m.
—¿Eh?— la escuchó balbucear.
Giró su cuerpo, preparado mentalmente para la abrumadora presencia del otro yo de la pelirrosa. Más sin embargo, ella solo lo miraba sorprendida.
—¿Por qué de repente se puso a la defensiva, Uchiha-san?— cuestionó dudosa.
—No tiene importancia— relajó la tensión de su cuerpo.
—Lo logré, pude mantenerme despierta— su sonrisa radiante hizo que su corazón se agitara —. Uchiha-san, por primera vez en mi vida, pude vencer al sueño.
—¿Está segura que no se quedará dormida en cualquier momento?
—Nunca he pasado de las diez en punto, esto es un gran logro para mí. Y estoy más que segura que no me dormiré ahora.
—Eso es una buena noticia— suspiró aliviado.
—¿De qué le gustaría que habláramos? Estaremos encerrados mucho tiempo aquí, es claro que la tormenta no acabará aún— ambos agradecieron al clima, si la tormenta acababa pronto, tendrían que regresar a casa.
—Háblame de ti— sus mejillas se ruborizaron, Sasuke dejó la formalidad a un lado, eso significa que las barreras entre ellos se están derrumbando.
—Soy hija única, solamente tengo una amiga, mi sueño siempre fue convertirme en pediatra. A pesar de que soy insegura y me siento incapaz de ser alguien sobresaliente en la vida, no desistí de mi sueño— contó —. Incluso teniendo el apoyo incondicional de mis padres y mi mejor amiga, la vida no ha sido justa conmigo...
—¿La vida o las personas?— quiso saber.
—Creo que las personas, siempre me han despreciado, maltratado y subestimado— aspiró con fuerza para no dejarse llevar por sus emociones —. Me he llegado a odiar tanto...
—Me di cuenta— cerró sus dedos alrededor de su muñeca, rozando intencionalmente sus cicatrices.
—Si se siente incómodo después de saber eso, lo lamento— inclinó la cabeza.
—No soy quién para juzgarte, pero si puedo escuchar lo que tengas que decir— liberó su agarre y colocó ambas manos en el volante.
—No solo me he odiado por lo que la gente me ha dicho, sino porque mis padres sufren también por eso. Esto me lo hice por primera vez cuando tenía diecisiete, ya ni siquiera recuerdo que pasó para que tomara la decisión de dañarme a mí misma. Lo único que nunca podré olvidar fue la desesperación en el rostro de mi madre antes de desmayarme— se entretuvo con sus dedos para no sucumbir ante sus lágrimas —. Después de eso decidí que no volvería a hacer sufrir a mi mamá, aún así, una situación irregular a los veinte años, me llevó a hacerlo de nuevo.
—No vuelvas a hacerlo de nuevo, por favor— pidió. Aunque en el fondo sabía que esa petición es demasiado absurda, es como esperar que alguien que está deprimido ya no lo esté más, únicamente con decirle que ya no se sienta triste.
—No planeaba hacerlo— aseguró con una pequeña sonrisa.
—¿Por qué— dudó al continuar —... no usas el cabello así?— usó su dedo índice para acomodarle el flequillo y dejárselo como lo usaba la otra Sakura.
—Yo— acomodó su flequillo como estaba y se encogió sobre si misma —... odio mi frente.
—¿Qué tiene de malo tu frente?
—Siempre he recibido muchas burlas por mi frente— contestó —. Cuando comencé la primaria, tres chicas siempre me torturaban con palabras hirientes sobre mi frente y mi cabello. Un día en el tercer grado, no fueron palabras, sino acciones. No recuerdo mucho lo que sucedió, pero después de ese incidente, ellas me tenían mucho miedo y nunca se volvieron a meter conmigo.
—¿Nunca has tenido curiosidad de saber por qué ellas se detuvieron?
—Nadie quiso decirme y yo simplemente, dejé de preguntar. A estas alturas, ya no importa— se encogió de hombros —. Luego del incendio de mi casa anterior, mis padres lo vieron como una oportunidad para darme un nuevo comienzo en otra ciudad, con nuevas personas— le dedicó una sonrisa —. Basta de mí, es su turno. Uchiha-san debe tener muchas historias interesantes sobre sus amigos o sus romances...
—Ya te lo dije una vez, ¿no? Soy antipático y aburrido, no hay mucho que decir sobre mí. Estoy a punto de graduarme, ya conoces a mi familia. Al igual que tú, solo tengo un mejor amigo y raramente estoy dispuesto a tolerar mucha gente a mi alrededor, sobre todo a mujeres fastidiosas...
—¿Y no— comenzó tímidamente —... no le gustaría tener otra amiga?
—Ya somos amigos— decretó con una sonrisa torcida.
Pensó aclararle que cuando las personas tienen citas, lo hacen porque están interesados en tener más que una amistad, pero no quería incomodar el cálido ambiente con una conversación que no estaba listo para tener.
Las horas pasaron sin que se dieran cuenta, dejaron de evitar las conversaciones sobre la vida, sus sueños, sus gustos y temores. Ella en ningún momento mostró indicios de que de pronto saldría su otra personalidad y por fortuna, siguió así. Parece que la otra Sakura quiso dejarle la noche a su contraparte o la voluntad de esta pelirrosa fue más fuerte que la otra y por eso no pudo manifestarse como lo hubiera querido.
Cerca de las cuatro de la madrugada, la tormenta cesó. Él llamó a una grúa para que lo llevara a casa, pero primero tuvieron que llevarla a ella hasta su hogar.
—Gracias por todo, Uchiha-san— expresó agradecida —. Espero que podamos vernos otro día.
—Nos veremos— aseguró.
Sakura le dedicó una sonrisa tímida, se bajó del vehículo y entró a su casa. Pegó la espalda a la puerta, se mordió el labio inferior tratando de reprimir su grito de felicidad, fue por mucho, la mejor noche de su vida. Ambos disfrutaron su noche como dos buenos amigos, nada de roces indecorosos, conversaciones fuera de lugar y silencios incómodos. En el fondo hubiera querido algún indicio que dictara su posible futuro estatus, pero estaba conforme con su amistad. Él no pretendería tener algo más que eso con alguien como ella.
Bajando de su nube, prescindió del abrigo, la bufanda y sus zapatos. Creyó que encontraría todo oscuro y en silencio, son altas horas de la madrugada, se supone que la gente duerme a esa hora.
—Sakura, te he dicho que no regreses demasiado tarde— su madre salió a reprocharle.
—Pero yo nunca he regresado tarde, mamá— dijo confundida.
Mebuki palideció y soltó un jadeo de sorpresa. Ese tono de voz, su postura y el flequillo recto le indican que es su auténtica hija, la que está allí en ese momento.
—Es que tú no acostumbras a llegar a casa tan tarde, hija— se apresuró a agregar —. Es obvio que me molestó que lo hicieras.
—Pero lo dijiste como si fuera algo que sucediera muy seguido— debatió intuitiva.
—Me preocupé— expuso inquieta —, creí que llegarías dormida en los brazos de ese muchacho.
—No, mamá— negó usando un dedo, esbozando una sonrisa traviesa —. Logré no dormirme, ¿puedes creerlo?
—¿Cómo lo conseguiste?— balbuceó sin salir de su asombro.
—Deseé con todas mis fuerzas, mantenerme despierta para poder charlar con él y funcionó— explicó satisfecha.
—Y dime, ¿a dónde fueron? ¿Te besó? ¿Te acostaste con él? ¿Cuándo vendrá a conocernos? A duras penas pude echarle un vistazo cuando vino a buscarte, con tanto trapo encima por culpa del clima, no pude ver si es bien parecido.
—Todo tranquilo, solo fue una cita de amigos— mencionó abochornada por las ocurrencias de su madre —. No existen los roces incómodos entre amigos.
—Pero él te gusta...
—Pero yo no a él— decretó con terquedad.
—Si no le gustaras, ¿por qué crees que te invitó en primer lugar?— inquirió.
—Pues, porque— no tenía idea de cómo responder a ese cuestionamiento —... porque él dijo que solo somos amigos, los amigos pueden tener citas pues como... amigos.
—No hay peor ciego que el que no quiere ver— suspiró con resignación —. En fin, ve a cambiarte y a la cama, más tarde tienes que ayudarme con la cena para Nochebuena.
—Buenas noches, mamá— se despidió tratando de reprimir un bostezo.
—Buenas noches, cariño— observó la espalda de su hija con un desasosiego en el pecho, ¿será que Sakura estaba comenzando a tener consciencia de su otro yo y por eso trata de reprimirla o simplemente fue una casualidad del destino para que tuviera su tiempo a solas con ese muchacho?
Hasta aquí el capítulo de hoy.
Ay no sé a ustedes, pero a mi se me hizo súper lindo todooooo el capítulo. Me encantó, de pana xD ¿será que Sakurita podrá ser capaz de ser más fuerte que su otro yo?
Espero que se tomen la molestia de dejarme su opinión por medio de un review.
Nos leemos en el siguiente capítulo, hasta la próxima.
EAUchiha.
