Encubiertos

David Rossi sabía perfectamente que tenía que mantener sus planes separados del trabajo, que tenía que ser muy cuidadoso para no echar a perder todo, pero la situación estaba ahí y no podía desaprovecharla, con un asentimiento, aun con la mirada preocupada, JJ parecía estar de acuerdo con él. Y la fortuna les sonreía, porque la siguiente noche estaba planeada una velada en casa de un acaudalado empresario.

García había indagado las personas que casi seguramente asistirían, no más de cuarenta, y ninguna sería un problema, nadie que pudiera reconocerlos de otro sitio, menos aún a Emily. Bien podían jugar la carta del encubrimiento. Rossi estaba a cargo.

-Aún creo que tú deberías hacer esto, Dave- declaró Hotch repasando toda la mentira que debía saber para esa noche

-Yo soy conocido, si alguien me reconoce de alguno de mis libros o firmas o conferencias, estaremos perdidos- repitió Rossi paciente, pues sabía que en el fondo él estaba algo nervioso- pero a ti no te conocerán, y tienes buen porte, eres refinado y podrás reaccionar ante cualquier situación. Morgan hubiera sido muy llamativo y Reid no tendría el comportamiento, eres ideal. Además Emily y tú podrán complementarse perfectamente-

-Dave…- advirtió Hotch

-En el trabajo, Aaron, trabajan excelentemente juntos, ¿qué pensabas?- dijo David Rossi con fingida inocencia- ahora, te conseguí un buen traje y tenemos una casa con la que fingir, pongámonos a ello ya-

Emily y Hotch se quedaron en una mansión para la tarde, lo único que tenían que hacer era salir de ahí, tomando el auto de lujo que prestaba el dueño de la casa (algún conocido que Rossi no quiso delatar), y presentarse en la fiesta. Nombres falsos, ropa de lujo, un botón que activar en caso de emergencia disimulado en un adorno del vestido de ella, y Emily lista para actuar, no necesitaban más.

El problema era que el vestido de Emily la hacía ver impresionante, ese vestido de verano de seda color naranja oscuro la hacía lucir deslumbrante y a Hotch le costaba no mirarla como hipnotizado. En ese momento agradeció infinitamente que no tuvieran que interpretar a un matrimonio de años, por como la miraba hubiera sido difícil de creer, pero segundo matrimonio recién casados, eso funcionaría. Rossi sabía lo que hacía.

-¿Listo?- preguntó Emily poniéndose un par de aretes brillantes

-Eso creo-

-Me siento como en el peor papel de mi vida, no encajo con esto- se quejó ella

-Pero te ves increíble-

-Gracias- dijo ella apartando la mirada- será una pena que no pueda quedarme el vestido-

-Una verdadera lástima- complementó él- ¿vamos?

-Vamos-

Llegaron elegantemente tarde a la reunión, fueron bien recibidos más por el auto en el que llegaron que por la recomendación que llevaban de otros vecinos, aunque el collar de diamantes de Emily seguro también ayudó. Tomaron una copa de champan y avanzaron tomados del brazo entre los asistentes, aceptando cumplidos por el auto, respondiendo preguntas sobre de dónde venían y viendo todas las fotos de increíbles propiedades que les iban presumiendo en sus increíbles teléfonos. Una media hora más tarde el lugar estaba lleno, era hora de investigar.

-Voy a mirar el empedrado de la piscina, cariño- dijo Emily

-Mientras te buscaré otro trago- respondió un servicial Hotch

Así se separaron, observando todo a su alrededor. Emily hizo algún comentario sobre ese empedrado para su villa en la Riviera, con lo que consiguió conversación del dueño de la casa y otros dos interesados. Mientras Hotch pidió un vino increíblemente exclusivo para tener otra conversación en el bar. Después de unos veinte minutos volvieron a buscarse.

-¿Algo?- preguntó Hotch hablándole al oído, como si la sedujera

-Casi estoy segura de que hay tres pedófilos, una cleptómana, por lo menos tres parejas intercambiadas y como una tercera parte de los presentes deben pensar que te conocí siendo una escort, lo que no sé cómo me hace sentir-

-De este lado hay tres empresarios corruptos, dos mujeres que si son escorts, bastantes narcisistas y de primera vista dudo que haya algo que preocuparse entre los meseros- explicó él tendiéndole una copa- y puede simplemente que les causes mucha envidia porque eres la más hermosa de la noche-

Emily se sonrojó y desvió su mirada bebiendo de su copa. Durante unos minutos sólo miraron alrededor

-Tal vez haya que cambiar de enfoque- declaró Hotch- no buscar verlo, sino que nos vea-

-¿A qué te refieres?-

Pero en lugar de responder Hotch dejó su copa, le quitó la de ella y la condujo a la pista de baile, donde apenas habían visto parejas. Como técnica para observar y ser observados les parecía buena, sólo otras dos parejas bailaban, era gran campo de visión. Sin dudarlo Hotch tomó a Emily de la mano y de la cintura y la acercó a él. Le había parecido buena idea, pero estar tan cerca de Emily era distractor, porque ella tan cerca era embriagante.

-Ahora nos miran- dijo ella- pero creo que es normal, es un tiempo que les damos para evaluarnos y calcular si les interesamos-

-¿Cómo crees que vamos?- preguntó él

-Bastante normal. Aún deben pensar que era una escort- explicó Emily- en unos quince segundos la mayoría no nos pondrán atención, aunque…- Emily discretamente miró alrededor, evaluó- a nuestro ignoto le gusta dejar ciegos hombres, probablemente para privarlos de disfrutar ver lo que tienen, pero también podría ser un castigo por exhibicionismo, por qué los vio demasiado… Y creo que es hora de que nosotros nos dejemos ver realmente-

-¿A qué te refieres?- preguntó él

-Confía en mí- Emily se separó de él velozmente, fue hasta el encargado de la música y lo hizo cambiar la música, algo que definitivamente sonaba diferente, seductor, y luego regresó con Hotch- esto se pondrá atrevido, cariño-

El ritmo de baile cambió, Emily llevó una mano a la nuca de Hotch y la otra la bajo por su pecho, mientras lo miraba con una seducción increíble. Hotch primero la tomó por la cintura, se separaron un momento, Hotch la hizo girar, Emily rio fuertemente, luego Hotch la volvió a tomar en brazos, apretándola por la cintura baja.

-Ahora sí que nos están viendo- dijo ella

-El problema es que ahora yo no puedo dejar de verte- dijo él nuevamente como hipnotizado

Emily no pudo contestar. Se sentía fuera de control…. Si el ignoto estaba ahí seguramente ya estaban en su mira, pero ella no se sentía capaz de concentrarse. Para evitar seguir mirando a Hotch enterró su rostro junto al cuello de Hotch, a lo mejor podían perder la fachada, pero no sabía que más hacer.

-Alguien nos mira más de la cuenta-dijo él- hombre caucásico, unos cuarenta y tantos, cabello rubio, pintado recientemente, por cómo le queda el traje sospecho que no es suyo, el reloj le incomoda, lo robó. Pide refuerzos-

-¿No podemos ir por él nosotros?- preguntó ella, pero dudaba poder separarse de Hotch

-No sé si me atreva a soltarte- contestó él

Emily necesito de toda su fuerza de voluntad para mover su mano y buscar el botón de emergencia disfrazado. Con un ligerísimo asentimiento de cabeza ambos estuvieron de acuerdo. Emily presionó, en un minuto estarían sobre él.

-Mejor así- dijo ella, volviendo a mirar a Hotch- porque quiero besarte y no creo poder evitarlo mucho más-

Por la entrada llegó Rossi. Se escucharon sirenas. Hotch y Emily se separaron finalmente, más por el impulso de la adrenalina que por elección. Él señaló al fondo, el hombre corrió, pero por detrás ya lo detenía Morgan.

David Rossi sonrió cuando vio a Hotch y Emily, lo suficientemente juntos y también separados. Una pena que hubiera terminado esa misión.