Sin embargo

Los casos de emergencia eran los que menos gustaban en la UAC, la llamada casi de madrugada que los había hecho volver al trabajo era todo menos bien recibida, la noticia de que debían volar a Wichita, Kansas, de emergencia por un secuestro de niños les dejaba mal sabor de boca. Y, sin embargo, en medio de los archivos y el desencanto, flotaba algo más, algo que David Rossi percibió justo antes de salir de la UAC. Estaba vez el vaso de café de Emily había quedado vacío pronto, más aún, el vaso de Hotch, de la misma cafetería, también se había acabado pronto. En cuanto estuvieran más calmados con el caso tendría que indagar.

El vuelo no les dio más que para revisar archivos, la llegada fue apresurada y tuvieron que entrar en acción velozmente, sabían que tenían el tiempo contado. Y, sin embargo, con toda la tensión que se podía cortar en el aire, cuando tomó su pausa para comer algo, Jennifer Jeareau se dio cuenta que algo sucedía, algo nuevo, después de que la noche anterior Hotch y Emily ni siquiera se habían mirado, de pronto cruzaban las miradas más a menudo, incluso sonrisas, había algo en como apartaba la mirada su amiga, en el cambio en el pestañeo, como si se estuvieran comunicando algo. Ya tendría tiempo de indagar en cuanto el caso estuviera resuelto.

Gracias al perfil geográfico que realizó Reid tuvieron sus primeros resultados, gracias a la entrevista a los padres de uno de los niños desaparecidos pudieron atar la mayoría de los cabos, pero ya llevaban 24 horas de desaparecidos, y eso no era alentador. Se sentían al borde de la crisis, del fracaso. Que el secuestrador no hubiera hecho nada por comunicarse ayudaba a creer que no se auguraba un final exitoso, todos estaban preocupados. Y, sin embargo, Derek Morgan fue capaz de percibir, mientras salían apresuradamente al lugar donde podía estar el ignoto, que había un cambio mínimo en el comportamiento, en cómo Hotch abría la puerta para Emily, de la estación o de la camioneta, y en como el lenguaje corporal de ella respondía. Si terminaban con eso, tendría que preguntar.

Haber perdido un niño les dejo lo moral algo baja, pero recuperar a los otros tres fue un logro, además habían detenido al culpable y no había modo de que no fuera sentenciado. Los primeros rayos del sol se anunciaban en el horizonte cuando regresaron a comisaría para cerrar el caso, no habían dormido nada y tenían el ánimo contrariado. Tal vez lo más sano hubiera sido no volar en esas condiciones, pero todos querían ir a casa. Cada uno encontró su lugar en el jet, silenciosos, incluso la llamada de Penélope para desear buen vuelo fue más bien apagada… Muy pronto fueron cayendo rendidos. Y, sin embargo, eso no impidió a Spencer Reid notar que cuando Emily caía dormida lo hacía sobre el hombro de Hotch y él alcanzaba a sonreír. Y no hacía falta que él fuera un genio para que entendiera que ahí estaba pasando algo.

Como si fuera consciente de la situación y leyera el pensamiento de Reid, el joven agente recibió un mensaje de García pidiendo algo increíblemente simple: "No dejes que nadie los presione". De cierto modo para Reid fue muy claro entonces que todo lo que estaba pasando, o lo que había sucedido para llegar a ese punto, era del total conocimiento de Penélope García, quien parecía ir delante de todos en ese trabajo de celestinas. Sonrió. Y se propuso hacer exactamente eso, no dejar que nadie se metiera en ese punto.

Aterrizaje. Llegada a la UAC, montones de bostezos. El afortunado aviso de que no trabajarían ya ese día. Reid más que despierto cuidando quien se acercaba a quien, cuidando lo que pudiera pasar. Tal vez por eso fue el único testigo real de como la mano de Hotch se deslizaba por la de Emily antes de subir a su oficina, o como ella le dedicaba una significativa mirada con sonrisa.

García se había ido antes de que ellos aterrizaran, así que ya no podía preguntarle a ella que había pasado después del caso anterior… Miró a Emily hasta que ella lo miró de vuelta.

-¿Pasa algo, Spencer?- preguntó ella

-No… ¿todo bien, Emily?-

-Seguro-

-Entonces…- Reid no sabía cómo preguntar

-Spencer…-

-Es que…- Reid suspiró y miró hacia la oficina de Hotch, Emily le siguió la mirada y luego se miraron de nuevo- no pregunto ¿verdad?-

-No- contestó ella- por favor no, no quiero arruinarlo todo contestando preguntas e indagaciones, es… muy pronto para saber-

-De acuerdo, no haré preguntas, cuando me quieras contar aquí estaré- contestó él y le sonrió- disfrútalo-

Emily Prentiss sonrió, no sabía que estaba pasando, no aún, no tenía más que una invitación a cenar que no había podido concretarse cortesía de ese caso, un café pensado sólo para ella y un beso en la mejilla. Y, sin embargo, llevaba todo el día cruzando miradas con Hotch que parecían estar cargadas de algo significativo. Y todos esos gestos que llevaba meses ignorando y queriendo no interpretar, estaban ahí, incluso aumentados, más directos. No sabía si era el vestido de la otra noche, la conversación con García, la extraña intervención del equipo en las últimas semanas, o alguna otra suerte de casualidades, pero sentía que Hotch y ella finalmente se miraban, se veían de verdad. Y le gustaba eso.

Por intervención de Reid, nadie se acercó a ella esa mañana, estaba exhausta y quería ir a casa a dormir, pero antes subió a la oficina de Hotch dónde él guardaba archivos entre bostezo y bostezo.

-Al menos no tenemos que trabajar ya- dijo Emily al entrar

-Es lo único bueno- contestó él

-Me debes una cena- se arriesgó ella

-Podemos moverla a esta noche- dijo él contento de que ella siguiera interesada- o puede ser un desayuno si quieres ir ahora-

-Suena bien… pero ahora tengo demasiado sueño como para apreciar cómo se debe un desayuno en tu compañía- dijo ella y sonrió con cierta coquetería

-Entonces te ofrezco ambas cosas- ofreció él- y hay tiempo de dormir en el intermedio-

Emily sonrió y asintió. Se quedaron en silencio, Hotch miró por su ventana, Emily le siguió la mirada, se habían marchado todos y aún era temprano para que llegaran otras personas. Que extraño era ese momento como limbo en la UAC… Volvieron a mirarse. Y Hotch se acercó a ella, finalmente, ella le sonrió… y él la besó.

Como en cámara lenta sintieron uno los labios del otro, miraron ese último instante en que los ojos del otro se cerraron, casi contando las pestañas en sus ojos. Se besaron, con suavidad, con sorpresa, y se sintieron afortunados por ello. Separaron sus labios, se miraron, sonrieron. Emily tomó la mano de Hotch.

-Ofrezco todo el día- dijo Emily

-¿Desayuno, comida y cena?- preguntó él

-Y tiempo de dormir…-

-Eres atrevida- aseguró él, sonriendo aún muy cerca de sus labios

-¿Es un sí?-

-Es un sí- contestó él y volvió a besarla

Salieron de la UAC sonriendo. No sabían si había sido la reunión en casa de Rossi, el vestido de la otra noche, la intervención de todo el equipo o alguna otra serie de casualidades, tal vez Penélope García, pero lo que hubiera sido los tenía ahí, mirándose, entendiéndose, dejando de negar… y les gustaba, definitivamente les gustaba eso.

FIN

Y tan, tan... Fin de la historia. Espero que les haya gustado. Como siempre comentarios serán bien recibidos. Abrazos a todos.