Capítulo 1

Diferencias Familiares

La mañana siguiente llegó. Temari no tenía deseos de levantarse, pero sabía que, si se quedaba en la cama, su padre la golpearía de nuevo, y lo último que necesitaba era que la lastimaran más.

Una pequeña mano la sacudió con ternura, pero a la rubia no le importó y siguió haciéndose la dormida.

-¿Temari?-Aquella voz le quitó las ganas de seguir acostada. Levemente se volteó y miró a su hermano menor.

-Buenos días Gaara, ¿cómo amaneciste?-El pequeño le sonrió con cariño.

-Bien, ¿y tú?

-Bien. ¿Tienes hambre?-Gaara asintió con la cabeza.-Bueno, vamos a prepararte un delicioso desayuno como sólo tu hermana sabe hacer.

-¡Hai!-Tomó de la mano a su hermano y bajaron las gigantescas escaleras hasta la cocina. Rasa se encontraba sentado en el comedor leyendo el periódico.

-Debiste despertar dos minutos antes para prepararme el desayuno Temari. ¿Qué son estas horas de aparecer?-Preguntó el hombre con la voz llena de ira y frialdad.

-Me quedé dormida más de la cuenta padre. Lo siento.-Temari contuvo las lágrimas y continuó con su labor.

-En vez de poner excusas, sigue con lo que tienes que hacer. No tengo tiempo para escuchar tus absurdas quejas.-Gaara miró a su hermana con preocupación.

-¿Estás bien Temari?

-Mejor alista los platos para servir en la mesa hermanito.-Gaara no entendió muy bien por qué Temari evadió su pregunta, pero se resignó a hacerle caso. A pesar de ser el más joven, sabía a la perfección lo que se vivía a diario en esa casa.

-Está bien, lo haré.-Ubicó de forma ordenada y precisa los vasos, platos y cubiertos. Una vez Temari terminó de cocinar, sirvió los huevos con sashimi y café en la mesa, aunque a su padre le trajo una botella de champagne de la licorera.

-¿Dónde está Kankuro?

-Creo que no se ha despertado todavía.

-Ve y llámalo. Como hermano mayor debería ser el primero en estar listo. ¿Qué pensará de la vida ese idiota?

-Sí señor, lo traeré de inmediato.-Temari salió corriendo escaleras arriba y se dirigió al cuarto de Kankuro. Llamó a la puerta muchísimas veces, pero nadie respondió.

Apretó los puños y golpeó con más fuerza hasta que la puerta se abrió.

-¿Se puede saber qué quieres Temari? Estaba durmiendo tan plácidamente.

-Papá está esperando por ti para desayunar. Se le ve tan enojado que creo que te golpeará cuando te vea.-Kankuro rechistó.

-Muchas veces olvido que tenemos un padre así. En fin, me vestiré y arreglaré. Dile que ya bajo.

-Sabes que se molestará si no bajo contigo, ¿verdad?

-Si le dices que ya bajo no creo que se moleste.

-Muy bien.-Temari volvió a bajar las escaleras cegada por el pánico. ¿Ahora qué respuesta le iba a dar a su padre?

Una vez estuvo abajo de nuevo, su padre la miró enarcando una ceja.

-¿Y Kankuro? ¿No se supone que vendría contigo?-Temari tragó saliva antes de contestar.

-Fui a buscarlo y me dijo que ya bajaba. Consideró que lo mejor era sólo avisarte.-La furia en la mirada de Rasa no se hizo esperar. Arrojó el periódico sobre la mesa y a paso lento se acercó a su hija.

Gaara, en un intento por proteger a su hermana, se metió en medio del camino.

-¿Qué crees que haces insolente?

-No hay razón para que golpees a Temari. Ella no ha hecho nada malo.

-Si no te quitas de ahí, yo mismo lo haré.-Gaara frunció el ceño tratando de hacerle ver a su padre que no tenía miedo.

-Entonces inténtalo.-La ira de Rasa explotó y le dio un puño a su hijo de siete años en la cara, haciendo que le sangrara la nariz. Un poco más de fuerza y se la hubiera partido.

Temari se paralizó del miedo. Su padre se aproximó a ella dispuesto a mandar su siguiente ataque, sin embargo, la voz de Kankuro lo detuvo.

-¡Ya llegué! ¡Aquí estoy!-Rasa detuvo sus pasos en seco y observó a su hijo de reojo.

-Hay que desayunar antes de que se enfríe.-Volvió a tomar asiento en la mesa.

Kankuro volteó a ver a Gaara y sus ojos se abrieron de par en par. Apretó los puños. Odiaba tener que saber que su hermano más joven también tenía que sufrir los abusos de su padre.

Fingió desinterés y le pasó al pelirrojo una servilleta para que se limpiara la sangre que no paraba de salir de su nariz.

Los tres niños se acomodaron en el comedor. Cuando todos terminaron de comer, Temari recogió los platos y los llevó a la cocina para lavarlos.

Sus hermanos la siguieron con tal de echarle una mano.

-¿Quieres que lave los platos por ti?

-No hace falta Kankuro. Prefiero que te ocupes de la herida de Gaara mientras, ¿sí?

-De acuerdo.-Kankuro alzó a su hermanito y lo acomodó en una pequeña mesa al lado del lavaplatos.

-Me duele mucho mi nariz.-Exclamó Gaara llorando. Kankuro le acarició la cabeza y así lo calmó.

-Tranquilo Gaara. Vamos a buscar algo con lo que te puedas sentir mejor. Temari, ¿por aquí no hay un botiquín de primeros auxilios?

-Está en el estante de arriba de la esquina.-Kankuro abrió el cajón y sacó la pequeña caja. En ella encontró alcohol, unas cuantas curitas y vendajes.

Con cuidado le aplicó a Gaara el desinfectante en la nariz, lo que por poco y le saca un grito ahogado de dolor.

-No grites por favor. Yo sé que duele, pero tienes que ser fuerte, ¿de acuerdo?-El pequeño asintió con la cabeza. Kankuro prosiguió con su labor poniéndole una cura en la nariz y le secó con una toalla la sangre que volvía a salirle de sus fosas nasales.

-Papá no debería hacernos esto. Somos sus hijos.

-Pero de momento es mejor dejar las cosas así. No somos tan adultos como para vivir solos, y hay que hacer un proceso muy largo para que nuestro tío consiga la custodia de los tres.-Gaara volvió a llorar.

-Estuvo a punto de golpear a Temari y yo… yo… no quería que la lastimara.-Al entender la situación, Kankuro le sonrió a su hermano con cariño.

-Fuiste muy valiente, pero por eso casi te perjudicas el tabique. De milagro papá no supo calcular el golpe.

-Bueno, hay que irnos.-Salieron de la cocina, tomaron sus cosas y se despidieron de su padre.

-No lleguen tarde. Ya saben cómo les va si no me hacen caso.-Dijo este tomando el periódico y seguir leyendo.

-Sí señor.-Los tres niños hicieron una reverencia y se fueron caminando a la escuela.

Shikamaru se desperezó como cualquier otro día. Fue hasta el baño para darse una ducha, se vistió y fue al comedor a desayunar.

-Buenos días, hijo.-Dijo Yoshino desde la cocina terminando de hacer el desayuno.

-Buenos días mamá.-Sirvió un pequeño sándwich con un huevo.

-Perdona que no pueda servirte otra cosa, pero esto es todo lo que hay.-Shikamaru le sonrió a su madre con ternura.

-No importa mamá, en serio. Yo soy feliz con que al menos haya qué comer. Sea lo que sea, tengo que ser agradecido con lo que me da la vida.-A Yoshino se le aguaron los ojos y abrazó a su pequeño.

-Eres un hijo tan considerado. Con ese pensamiento sé que llegarás muy lejos en lo que sea que te propongas.

-Te prometo que nos sacaré de esta pobreza, así tenga que trabajar también y dar sustento. Buscaré la forma de que logremos salir adelante.-La castaña se secó las lágrimas.

-Tienes que ir a la escuela o se te hará tarde.-Shikamaru tomó su mochila y salió de su casa.

Llegó a la escuela y entró a su salón. Se acomodó en su asiento junto a su mejor amigo, Akimichi Chouji, quien estaba comiendo, como todos los días, un paquete de frituras.

-Hola Shikamaru, ¿cómo estás?

-Hola Chouji.-Su amiga más cercana, Yamanaka Ino, asustó a los dos niños por la espalda.

-¡Hola!-Ambos se sobresaltaron del susto que les provocó aquella voz femenina.

-Ino, ¿cuántas veces hay que decirte que no hagas eso?

-Vamos Shikamaru, no exageres. Sólo fue un pequeño sustito.-El Nara enarcó una ceja.

-¿Sustito? Casi me matas de un infarto.

-Sí que eres exagerado y un gallina.-Le sacó la lengua.

Al poco rato, Temari entró. Shikamaru al verla frunció el ceño. Cruzaron miradas por un momento, trasmitiendo así el odio mutuo que se tenían.

-¿Qué hace aquí ese estorbo?-Ino le dio un puño en la cabeza.

-Primero, Temari no es ningún estorbo, y segundo, estudia aquí. Así que te guste o no tienes que verla.

-Debería hacernos un favor y marcharse.

-No entiendo por qué la odias tanto. Que yo sepa no te ha hecho nada malo.

-Su familia es una mierda de seres humanos que no piensan en los demás, sino en cómo arruinarles la vida.-Ino suspiró.

-Shikamaru, que Temari sea la hija del hombre que dejó a tu padre sin empleo, no quiere decir que ella actúe como él.

-Yo siempre la veo muy sola. Nunca habla con nadie, pero todos sabemos que existe por sus calificaciones perfectas y su promedio insuperable.

-Me da algo de pena. Muchas veces he intentado entablar una conversación con ella, pero sale huyendo. ¿Será que sus papás no la dejan tener amigos?

-No seas ridícula Ino. Esa tonta se cree muy genial y considera que hablar con gente como nosotros la va a manchar de pobreza.

-Dudo que sea así. Su mirada siempre está triste y acongojada. Debe sufrir mucho y no sabe a quién contarle acerca de sus problemas.

-Como sea, hablar acerca de esa escoria me provoca ganas de vomitar. Mejor cambiemos de tema.-El profesor llegó y la clase dio inicio. Luego de dos horas, todos los estudiantes fueron a comer.

Temari tomó asiento en un banco solitario donde nadie pudiera decirle nada, sin embargo, su paz no duró mucho.

-La escoria debería desaparecer, ¿no te parece Sabaku No?-Dijo Shikamaru frunciendo el ceño. Temari lo miró de reojo y enarcó una ceja.

-¿Y tú por qué no lo has hecho? El mundo sería más bonito si no existieras.

-El mundo es una mierda porque tú estás en él.-Temari se levantó y le hizo frente a su enemigo.

-Tu cerebro es tan pequeño como el de una nuez Nara. Mi presencia hace de todo algo mejor, en cambio la tuya marchita y destruye.-Shikamaru se rio con ganas.

-No te creas la gran cosa por ser una chica rica Sabaku No. Sabes que no te queda.

-Vaya, ahora resulta que lees la mente. Qué interesante.-El sarcasmo no pasó desapercibido ante el vago.

-No soy tan inútil como tú.

-¿Se lo dices a la chica de promedio perfecto? No me hagas reír imbécil. Jamás podrás superar mi capacidad mental.

-¿Capacidad mental? Es obvio que tu papi le paga al colegio para que te permitan ser la mejor. Acéptalo Sabaku No, eres una estúpida que no sabe ni entiende nada.-Temari apretó los puños.

-Aunque mi padre sea rico es un total tacaño. No sabes lo que es vivir con alguien como él.

-No, no lo sé, porque mi vida no está llena de lujos. Todo lo que he conseguido ha sido con mi esfuerzo y el de mi familia. En cambio tú con chasquear los dedos ya tienes lo que quieres.-La Sabaku No estaba que explotaba de ira, pero no se iba a rebajar al nivel de un tonto como Nara Shikamaru.

-No hables de lo que no sabes Nara. Sé que no aguantarías un solo día en mi casa.

-Quien no aguantaría en la mía eres tú, maldita inútil.-Temari explotó y agarró al Nara de la camisa.

-Será mejor que cierres ese hocico de imbécil antes de que te parta la cara.-Shikamaru se limitó a reírse.

-Te crees muy ruda, pero es obvio que no tienes lo que se necesita para hacerme daño.-Le agarró una de las coletas con mucha fuerza.

-¡Suéltame desgraciado!-Kankuro, al ver cómo a su hermana la estaban molestando, corrió para ayudarla.

-¡Suéltala imbécil!-Los separó de un tirón y encaró a Shikamaru.

-Mendokusai…

-¿¡Cuál es tu bronca con mi hermana!? ¡Siempre la andas fastidiando! ¡Déjala en paz!-Aunque Kankuro era más grande tanto en altura como edad, el Nara se arriesgó a enfrentarlo.

-¡Tú no metas la nariz donde no te llaman! ¡Esto es un problema entre esa maldita y yo!

-¡Quien se mete con mi hermana se mete conmigo! ¡No permitiré que la sigas lastimando!

-¡Todos los Sabaku No merecen morir! ¡No son más que una partida de desgraciados que no les importa lo que le pase a los demás mientras se mantengan en la cima!

-¡¿Y tú que carajos sabes Nara?!

-¡Aunque no lo viva lo veo! ¡Su maldito padre despidió al mío de esa gran empresa que tiene! ¡Por eso apenas y hemos tenido con qué sobrevivir!

-¡¿Y por eso te desquitas con mi hermana?! ¿¡Por qué no puedes hacerle frente a nuestro padre!? ¡Ni ella ni yo tenemos que ver en las decisiones que él toma!

-¡Me da igual! ¡Todos ustedes son un asco de personas!-De repente, Gaara apareció para proteger a sus hermanos.

-¡No les hables así a mis hermanos idiota!-Al ver al pequeño, el Nara sonrió con ironía.

-No sabía que el imbécil de Sabaku No Rasa tenía tres hijos. Ese hombre no perdió el tiempo, y por lo que parece tuvo una aventura con tres mujeres diferentes, porque ninguno se parece en apariencia.

-No tenemos que andar dándote explicaciones de nada Nara. Lo que pase en nuestra vida no te incumbe.-Intervino Temari con un semblante más calmado y serio.

-Tampoco es como si me fuese de vital urgencia saberlo estúpida.-Gaara le dio una patada en la zona baja a Shikamaru, quien se retorció de dolor y cayó al suelo.

-¡Eso te pasa por idiota!

-Maldito… niño…

-Sólo soy un año menor que tu baka. No soy tan niño.-Gaara le sacó la lengua y salió corriendo.-¡Atrápame si puedes imbécil!-Salió corriendo y el Nara trató de pararse e ir a perseguirlo.

-Estúpido mocoso… ven aquí.-Logró reponerse de ese golpe y fue en su búsqueda. Temari apenas y podía contener la risa.

-No pensé que Gaara haría algo como eso.

-Igual ese idiota se lo merecía.-Ino y Chouji se les acercaron a los hermanos.

-Disculpen la actitud de nuestro amigo. No crean que en serio es una mala persona.

-Sí, sólo es un poco inmaduro.-Kankuro suspiró.

-Se nota que nos odia con todas sus fuerzas por una situación que no nos incumbe.

-Así es Shikamaru. Por cierto, me llamo Yamanaka Ino y él es mi amigo Akimichi Chouji.

-Es un gusto conocerlos. Soy Sabaku No Kankuro y como parece ya conocen a mi hermanita Temari.-La pequeña se escondió detrás de su hermano.

-No tienes por qué sentir miedo Temari. Queremos ser tus amigos, nada más.-Temari miró a Kankuro y este le sonrió con cariño acariciándole la cabeza.

-Tranquila, no le diré a papá nada de esto. No es bueno que te cohíbas de la oportunidad de hacer amigos.

-¿Y si papá se entera?

-No dejaré que eso pase. Confía en mí.-Se acercó lentamente a Ino y Chouji.

-¿Tú papá no te deja tener amigos?-Temari negó con la cabeza.

-Qué feo.

-Bueno, yo… no soy muy buena en esto de tener amigos.

-¿Nunca los has tenido?-La Sabaku No agachó la cabeza avergonzada.

-No te preocupes por eso. Hacer amigos es fácil, sólo tienes que ser tú misma. Además, ya nos tienes a nosotros. Puedes contarnos lo que sea y te apoyaremos.

-Pero, si andan conmigo también, ¿no perderán la amistad con Nara?-Chouji e Ino se miraron y echaron a reír.

-Claro que no. Que Shikamaru no te soporte no quiere decir que nosotros tengamos que hacer lo mismo. Además, creo que eres una buena persona.-Temari sonrió con alegría como nunca antes lo había hecho.

Shikamaru seguía en busca de ese niño que le había dado un golpe donde más podía dolerle a alguien del sexo masculino. Gaara apareció por su espalda y le sacó la lengua.

El vago se volteó y rechistó.

-¡Ven aquí! ¡No te dejaré escapar!-Continuó con su travesía por atrapar al Sabaku No, per sus intentos fueron inútiles, ya que este era bueno escabulléndose.

-¡Nunca me atraparás idiota! ¡Eso te pasa por meterte con mi familia!-Se subió hasta lo más alto de un árbol y el Nara se le fue detrás.

-¡Tus hermanos no son más que tontos al igual que tú! ¡Acéptalo!

-¡No entiendes nada de nosotros! ¡Mejor cállate!-Le arrojó una de las frutas que crecía en el árbol y se la tiró en la cabeza, dejándole un gran chichón que lo hizo desmayar. Por suerte no había llegado tan arriba como Gaara, así que el impacto con el suelo no fue grave.

Gaara hizo como si nada hubiera pasado y se bajó del árbol. Fue de vuelta a donde estaban sus hermanos.

-Hola hermanito, ¿qué tal tu travesía arruinando la vida de Nara?-El pelirrojo sonrió de oreja a oreja.

-¡Genial! ¡Es más, no despertará en un largo rato!

-¿¡Qué?! ¿¡Qué quieres decir?!-Ino sin quererlo se alteró.

-Sólo que está debajo de un árbol dormido.

-¿Exactamente qué hiciste Gaara?-El pequeño jugó con sus dedos y contó lo sucedido.

Chouji, sin pensarlo, fue a buscarlo y luego de diez minutos, regresó con Shikamaru sobre su espalda. Ino al ver el chichón que tenía en la frente se le acercó.

-Tranquila Ino, está bien. El golpe lo dejó inconsciente, eso es todo. Lo llevaré a la enfermería para que le ayuden a desinflamar el bulto que le produjo la fruta.-Siguió su camino e Ino lo acompañó.

Una vez ambos estuvieron lejos, Temari y Kankuro soltaron una carcajada.

-Nada mal hermano. La verdad es que ese tonto se merecía que lo golpearan, y lo más divertido es que lo hiciste con una fruta.-Kankuro le revolvió los cabellos.

-A mí no se me hubiera ocurrido nunca usar ese truco.

-Lo que todavía necesito entender es por qué ese tipo nos trata tan mal. ¿Le hicimos algo malo?-Preguntó Gaara ladeando la cabeza.

-No, sólo es un niño que tiene rencor hacia nuestro padre por lo que le hizo al suyo.

-Y como no puede liberar lo que siente con él, se desquita con nosotros.-El pelirrojo enarcó una ceja.

-¿Acaso cree que nosotros influimos en alguna decisión que toma papá con respecto a la empresa? Si ni siquiera podemos hacer lo que nos gusta porque nos pega.

-Exacto. No tiene sentido, pero da igual. Por el momento tenemos que convivir con ambos infiernos; casa y colegio.

-¿Algún día lograremos ser felices?-Temari acarició la cara de su hermanito con dulzura.

-No lo dudes ni por un segundo. Además, siempre nos tendremos el uno al otro, y eso es más que suficiente para que seamos felices.

-Tu hermana tiene razón Gaara. Si estamos juntos, nunca estaremos tristes. Nuestra vida es dura en cuanto a lo que tenemos que sobrellevar con nuestro padre, pero por lo menos debemos ser agradecidos en que no nos falta comida y hay salud.

-Así es, aunque no puedo negar que mamá hace falta. Ella no dudaría en protegernos.

-No podemos traerla de vuelta y lo sabes hermano.-La campana para la siguiente clase sonó y los hermanos se separaron.

Shikamaru se despertó y miró hacia todos lados confundido.

-¿Qué hago aquí?

-Recuperándote del golpe que recibiste.-Shikamaru enarcó una ceja y se reincorporó para quedar sentado.

-¿Cuál golpe? ¿De qué hablas Chouji?-Hizo un esfuerzo por recordar lo que había pasado, y su semblante cambió a mostrar ira.-Ese maldito niño. Me las va a pagar.

-Luego te desquitas. Ahora debes descansar.

-¿Cómo que descansar? No puedo perder el tiempo aquí. Tengo que volver al salón para no perderme nada de la clase.

-La enfermera dijo que debías quedarte y esperar a que el chichón se te desinflame por completo.

-¿Y qué hay de la clase? Lo más seguro es que estén explicando un nuevo tema.

-No te preocupes por eso Shikamaru. Nosotros te pasaremos los apuntes.-El Nara suspiró y se recostó.

-Está bien, pero más les vale que estén bien hechos.

-Tranquilo, no te vamos a fallar.-Ino y Chouji salieron de la enfermería y volvieron al salón de clases, donde su profesor no pasó desapercibida su llegada.

-¿Ustedes dos por qué llegan a esta hora?

-Es que Nara Shikamaru tuvo un accidente durante el descanso, así que lo llevamos a la enfermería y nos pidieron que nos quedáramos hasta que despertara.

-¿Y Nara dónde está?

-La enfermera insistió en que debía descansar.-El sensei se los quedó mirando por un largo rato con el ceño fruncido.

-Está bien, pero procuren pasarle los apuntes a Nara para que se adelante.

-Hai.-Exclamaron los dos niños al tiempo y se sentaron en sus puestos.

Las clases finalmente concluyeron y cada estudiante tomó camino de vuelta a su casa.

Temari y sus hermanos se reencontraron en la entrada.

-Bien, es hora de irnos o a papá le dará un ataque de histeria.

-Es cierto. Vámonos.

-¡Justo aquí te quería encontrar maldito mocoso!-Los Sabaku No voltearon a ver al dueño de aquella voz y fruncieron el ceño.

-Ya me viste imbécil. Así que, si nos disculpas, tenemos que irnos.-Shikamaru agarró a Gaara de la camisa.

-¡Nadie irá a ningún lado hasta que saldemos deudas!

-No tengo deudas contigo Nara.

-¡Ya suéltalo!-Temari se metió en medio de la disputa y decidida a proteger a su hermano le profanó un buen puñetazo a Shikamaru en la cara.

La sangre no tardó mucho en aparecer.

-¡Maldita!-Shikamaru le devolvió el golpe, pero en el estómago. Kankuro se unió a la pelea. No iba a permitir que le hicieran daño a la única familia que tenía. Entre tantos puños y patadas, ya no se sabía hacia dónde se dirigía cada uno.

Uno de los profesores los encontró y tuvo que intervenir.

-¡Basta! ¡Esto es un colegio, no un callejón para que se peleen así! ¡Todos vayan a la oficina de la directora inmediatamente!-Los cuatro niños agacharon la cabeza y fueron al despacho.

Estando frente a la directora ninguno sabía qué decir.

-Por quinta vez se los preguntaré, ¿qué pasó para que llegaran a tales extremos?-Los cuatro seguían sin articular palabra.

-Si me disculpa Tsunade-sama, me retiraré.-El hombre hizo una leve reverencia.

-¿Llamaste a sus padres Baki?

-Sí señora.

-Muy bien, puedes irte.

-Con permiso.-El hombre salió de la oficina. La mujer tomó aire y preguntó una vez más.

-¿Cómo llegaron a este punto de casi matarse en medio de la entrada?

-Nara empezó todo.-Exclamó Temari.-Por poco y lastima a Gaara.

-Recuerda que fue tu hermano el que me dejó inconsciente arrojándome una fruta en la cabeza.-Tsunade abrió sus ojos como platos.

-¿Cómo que hiciste eso Gaara?-El pelirrojo asintió con la cabeza.

-Pero fue culpa de él por insultar a mis hermanos.

-Entiendo que quisieras defenderlos, pero las cosas no se solucionan con violencia.-Sutilmente, Gaara apretó la mandíbula.

-Dígale eso a nuestro padre.-Pensó para sí.

Al rato, Yoshino llegó a la oficina en busca de una explicación.

-¿Por qué nos llamaron? ¿Hubo algún conflicto con mi hijo?

-Básicamente Yoshino-san, su hijo y los hermanos Sabaku No tuvieron una pelea en plena entrada de la institución. Por suerte el conflicto no pasó a mayores.

-¿Sabaku No? ¿Ustedes son los hijos de Rasa-sama?-Los tres asintieron con la cabeza. La puerta volvió a abrirse y un hombre con mirada inexpresiva entró.

-Me informaron que hubo un problema con mis hijos. Espero que las cosas no se hayan salido de control.

-Para nada Rasa-sama, no se preocupe. Solamente fue un asunto entre sus hijos y el pequeño al lado de ellos.-Al ver al niño se sorprendió y desvió la vista hacia la mujer a su derecha.

-¿Yoshino-san? Qué gusto verla de nuevo.-La castaña hizo una reverencia.

-El placer es mío Rasa-sama.-Shikamaru se cruzó de brazos y rechistó.

-Me dolió mucho tener que despedir a Shikaku, pero déjeme decirle que fue un gran empleado.

-Eso lo sé Rasa-sama.

-¿Cómo ha estado él?

-Bien, un poco atareado, pero llevando con calma las cosas.

-Entiendo.-Tsunade carraspeó, interrumpiendo aquel reencuentro.

-Bueno, lo único que les pido como ustedes de testigos, es que esta situación no se repita. Por suerte nadie salió herido de gravedad.

Rasa enfocó la mirada en Tsunade.

-Bien, si este era todo el conflicto Tsunade-san, tengo que retirarme. En la casa hablaré con estos tres muchachitos.

-Sí señor, que tenga una feliz tarde.

-Yo también me retiro Tsunade-san, con permiso.

-Hasta luego Yoshino-san.-Todos volvieron a sus casas y en el camino no hubo ni un solo cruce de palabras.

En el hogar de los Nara, Shikaku ya se encontraba sentado en el sofá con pocos ánimos. Yoshino entró con Shikamaru y cerró la puerta detrás de sí.

Los ojos de esposo y esposa se encontraron.

-¿Sigues sin empleo?-Shikaku, triste, asintió con la cabeza.

-No importa el esfuerzo que haga, siempre me dicen que no estoy apto para trabajar por mi edad. Como si eso definiera algo.-Yoshino se sentó a su lado y Shikamaru la siguió.

-No te preocupes amor. Algún día tendrás otra oportunidad de trabajar, y con lo poco que gano vendiendo mis tejidos, tenemos con qué comer. Es mejor que nada, ¿no crees?

-Sí, pero yo también quisiera aportar algo, así sea mínimo.

-Yo puedo trabajar si así lo deseas papá.-Shikaku le sonrió a su pequeño y le revolvió los cabellos.

-Todavía eres un niño Shikamaru, no tienes edad para trabajar.

-¿No habías dicho que la edad no significaba nada para eso?-Shikaku suspiró.

-Mira, no quiero que cargues con esas preocupaciones por ahora. Debes vivir y disfrutar como un niño, no como un adulto.

-Sé que sólo tengo ocho años, pero buscaré la forma de obtener dinero y ayudar, obviamente de una forma legal. Me siento inútil al no poder hacer nada.

-Con tal de que te esfuerces en el colegio es más que suficiente para tu madre y para mí.-De repente, Yoshino frunció el ceño.

-Hablando del colegio, tu hijo hoy estuvo en medio de una pelea me llamaron para informarme al respecto.

-¿Cómo que estuviste involucrado en una pelea Shikamaru?-El niño tragó saliva.

-Bueno… yo…

-¿Eso te parece digno de un caballero? No te hemos educado para que andes agarrándote a puños con otros estudiantes.

-Pero eran los hijos del hombre que hizo de nuestra vida un infierno. Tenía que hacer algo.

-Hijo, Rasa-sama toma solo sus decisiones. Ninguno de sus hijos tiene que ver en eso.-Shikamaru apretó los puños y se levantó del sofá de golpe.

-¡¿Por qué tienes que tratarlos con tanto respeto?! ¡Esos tres no son más que réplicas del desgraciado de Sabaku No Rasa! ¡Deberían morir al igual que él!

-No hables así de ellos Shikamaru. No los conoces como para decir una cosa así. Que Rasa-sama me hubiera despedido, no implica que sus hijos vayan a actuar de la misma forma en el futuro. Además, Rasa-sama tomó la decisión que consideró mejor para el bien de su empresa.

-¡Es un maldito egoísta! ¡¿Por qué no lo quieres ver papá?!-Las lágrimas brotaron de aquellos ojos marrones. Shikaku lo abrazó con tal de calmarlo.

-Entiendo que estés dolido, pero desquitarte con sus hijos no está bien. Ellos no tienen la culpa de lo que nos está pasando.-Shikamaru se dejó acariciar la cabeza y recobró la compostura.

-De todas formas, los odio con todas mis fuerzas, en especial a la tal Sabaku No Temari.

-¿Por qué? ¿Te ha hecho algo?

-No, pero me parece injusto que la hagan ver como la mejor estudiante sin esforzarse. Yo lo hago y mis notas no alcanzan la perfección.

-Lo que importa es que tengas un corazón libre de rencores hijo. No sabes si realmente Rasa-sama les paga a los profesores para que le pongan buenas notas. Tal vez ella también se esfuerza por conseguirlas.

-No me interesa.-Shikaku se separó de su hijo.

-Por cierto, acabo de recordar que llegó un sobre del colegio en el que querías entrar.-Fue hacia la mesa y tomó el paquete.-Si quieres, puedes abrirlo. Te juro que no he visto qué tiene dentro.-Shikamaru emocionado recibió el empaque y lo abrió a toda velocidad. Su contenido constaba de una carta.

-No puede ser…

-¿Qué pasó?

-¡Pasé! ¡Y me dieron una beca del 100%!-Sus padres se alegraron y abrazaron fuertemente a su hijo.

-Sabía que lo harías mi pequeño.

-Ese es mi hijo.

En la residencia Sabaku No, Rasa cerró la puerta con tanta fuerza, que un escalofrío recorrió la espalda de los hermanos. Lentamente fijaron los ojos en su padre.

-¿¡Son conscientes de lo que hicieron!? ¡Me dejaron en ridículo! ¡Somos una familia de prestigio no unos callejeros!

-Lo sentimos.

-¡Con un "lo siento" esto no se va a arreglar Temari! ¡Es increíble cómo la vida me maldice con unos hijos como ustedes! ¡Siempre buscando hacerme quedar mal! ¡Soy el empresario más reconocido del país y no permitiré que eso cambie, incluso si tengo que tomar medidas drásticas!-Rasa se acercó a su hija preparando su puño, sin embargo, Kankuro le sujetó la muñeca y le hizo frente.

-Esta vez no lo harás.-Frunció el ceño mostrando su determinación por cuidar de sus hermanos.

-¡Quítate de mi camino o te irá peor Kankuro! ¡No me desafíes!-La ira de Rasa se desató a más no poder.

-Puedes golpearme todo lo que quieras, pero no toques a mis hermanos.-Ambos se trataban de fulminar con la mirada. Era la primera vez que Kankuro le hacía frente a su padre. Ya no soportaba el vivir torturado por ese hombre y mucho menos que Gaara y Temari tuvieran que correr con la misma suerte.

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Hasta aquí este capítulo. Espero que les haya gustado. Admito que no es fácil transmitir en un fanfic un tema tan delicado como el abuso intrafamiliar, pero trato de imaginar cómo es vivir una situación así.

-Kanku: Sabía que esta historia iba a ser fuerte, pero no creí que tanto. Hiciste que un hombre casi le rompiera la nariz a un niño de siete años.

-Yo: Se han visto casos peores y lo sabes Kankuro.

-Ambos: Gracias y nos vemos en el próximo capítulo.