Capítulo 3
Nueva Escuela
La ira de Rasa iba aumentando a cada segundo que pasaba. Una de las cosas que más odiaba con todo su ser era que alguien que consideraba inferior a él se le encarara.
Temari estaba temblando de miedo, sin embargo, todavía mantenía la sartén frente a ella como mecanismo de defensa. Si de algo estaba segura era de que tenía que protegerse y a su hermano también.
-¡Ni se te ocurra acercarte o te volveré a golpear!-Gritó Temari intentando mostrarse muy ruda, pero a Rasa le dio igual.
Tomó la sartén y se la quitó de las manos a su hija arrojándola hacia una de las paredes de la cocina.
La niña se quedó inmóvil. Ya no había forma de que pudiese salvarse.
-¡Ahora sí conocerás el potencial de mi ira y mi poder sobre ti!-Alegó el hombre listo para atacar, hasta que el timbre sonó.
Rasa apretó su puño y se contuvo las ganas de destrozarle la cara a Temari con unos buenos golpes.
-Esto no se quedará así.-Afirmó Rasa y se dirigió hasta la entrada principal para ver de quién se trataba.
Observó por el ojo de la puerta y vio que era su cuñado.
Abrió con pocas ganas y miró al sujeto de pies a cabeza.
-Vaya, qué milagro tenerte por aquí Yashamaru.
-También es un gusto verte Rasa.-Exclamó Yashamura con una sonrisa fingida.
La verdad es que Rasa detestaba las visitas de su cuñado, ya que este le recordaba a su difunta esposa, y odiaba pensar en ella.
-Bueno, ¿puedo saber a qué has venido?-Preguntó el Sabaku No cruzándose de brazos y frunciendo el ceño.
Yashamaru fingió no sentirse molesto por la posición que había tomado Rasa.
-Tus hijos me llamaron anoche preguntándome si podía acompañarlos para hacer un registro en una nueva escuela.
Rasa permaneció en silencio por un par de segundos y finalmente suspiró.
-Se me había olvidado por completo ese recado para los mocosos.-Exclamó Rasa con indiferencia.-Bien, entonces llévalos y tráelos nuevamente a casa sanos y salvos.
Yashamaru sabía que esa última frase no la había dicho Rasa porque se preocupara por el bienestar de sus hijos, sino para evitar cualquier entrevista con la prensa para hablar acerca de tres pequeños inocentes que siempre vio como un estorbo.
Hoy no estaba de humor para discutir, por lo que prefirió no formar ningún problema y cumplir con lo que le habían pedido.
-De acuerdo.-Exclamó Yashamaru.
Entró en la casa y se sentó en una de las sillas del comedor, esperando la llegada de sus sobrinos.
Temari y Kankuro salieron de la cocina aterrados, pero a la vez felices de poder ver a su tío.
-¡Tío Yashamaru!-Gritó Temari y corrió hacia él para abrazarlo.
Yashamaru le correspondió de inmediato y la estrechó con fuerza.
-¿Cómo está la princesa más hermosa de este mundo?-Preguntó Yashamaru animado.
La niña le sonrió y continuó abrazándolo.
Kankuro se aproximó despacio hasta donde estaba su tío y le puso una mano en el brazo.
Yashamaru quedó estupefacto al ver a su sobrino con un brazo enyesado.
-¿Qué te pasó Kankuro? ¿Estás bien?-Preguntó el hombre muy preocupado.
-Sólo fue un ligero accidente.-Contestó Kankuro restándole importancia a su estado.
Rasa sólo se quedó mirándolos y suspiró.
-Llamaré a la cocinera para que venga de inmediato a prepararnos el desayuno.-Dijo el patriarca mientras se dirigía hacia la sala para tomar el teléfono.
Tenía que hacerle notar a su cuñado que las cosas iban mejorando en casa para que él nunca volviera a intentar quedarse con sus hijos como lo había hecho hace poco más de dos años.
-Muy bien.-Contestó Yashamaru.
Él sabía desde hace mucho lo que Rasa hacía con sus hijos y la pésima vida que llevaban a pesar de ser una de las familias más ricas en toda la ciudad y el país.
Estaba seguro de que Rasa no había cambiado esta actitud y que nunca lo haría. Sus tres retoños no eran nada más que un dolor de cabeza para el Sabaku No.
Yashamaru decidió hacer caso omiso de esos feos pensamientos y miró a sus sobrinos con cariño, hasta que se dio cuenta de que faltaba uno.
-Esperen, ¿dónde está Gaara?
-No creo que demore en bajar. Si quieres voy a buscarlo.-Exclamó Temari con suficiencia.
La pequeña subió las enormes escaleras hasta dar con la habitación de su hermano, a quien encontró acabando de salir del baño con la toalla sobre sus hombros y los calzoncillos puestos.
Al ver a su hermana se asustó y casi cae sobre sus talones.
-¿Temari? ¿Qué estás haciendo aquí?-Preguntó el pelirrojo confundido.
-El tío Yashamaru acaba de llegar y quiere saludarte.-Respondió Temari con una gran sonrisa.
-Esas sí son buenas noticias.-Agregó el pequeño mientras se vestía poniéndose una camiseta blanca y pantalones cortos.
Una vez estuvo listo, salió con su hermana directo al comedor principal donde todavía estaban Yashamaru, su padre y Kankuro conversando plácidamente, o por lo menos eso era lo que apreciaban sus ojos.
-¡Hola tío Yashamaru!-Gritó Gaara en un intento por llamar la atención del hombre y darle un fuerte abrazo.
El aludido se paró rápidamente de la silla y se arrodilló frente a las escaleras abriendo los brazos.
-Hasta que por fin te veo pequeño.
El niño estaba tan feliz que corrió por los escalones restantes y de un salto quedó entre los brazos de su tío.
-Te extrañé mucho.-Dijo Gaara con lágrimas en los ojos.
-También yo mi querido sobrino.
Permanecieron así durante bastante tiempo, hasta que la voz de Rasa los interrumpió.
-Bien, ya que todos están reunidos y la cocinera está cumpliendo con su labor, me iré.
-¿No piensas desayunar Rasa?-Preguntó su cuñado expectante.
-Conseguiré algo en el camino.-Exclamó el Sabaku No.-Volveré hasta la noche, así que espero mi cena servida sobre la mesa cuando llegue Temari.
-Sí señor.-Afirmó la niña haciendo una leve referencia.
El hombre abrió la puerta y la cerró detrás de sí.
Rápidamente la cocinera llegó con cinco platos de desayuno y los puso sobre la mesa.
Se le veía ansiosa y asustada.
-¿Dónde está Rasa-sama?-Preguntó la mujer de piel morena.
-Ya se fue para su reunión importante en la empresa.-Contestó Kankuro sin emoción.
-Si quieres te puedes comer el desayuno restante Karui.-Exclamó Gaara.
Tanto él como sus hermanos sabían la difícil situación económica que enfrentaba Karui. A pesar de trabajar con un hombre tan rico, el sueldo que recibía equivalía perfectamente a una miseria para todo lo que tenía que hacer en la casa.
-No hace falta Gaara-sama, prefiero llevárselo a Omoi.-Dijo Karui con una sonrisa dulce.
-Está bien.
-No, no me parece que hagas eso Karui.-Interrumpió Temari.-Yo misma te prepararé otro desayuno para que tanto tu hijo como tú puedan comer.
La niña se bajó de su silla y corrió hacia la cocina para hacer un plato más de aquellos exquisitos huevos revueltos con tocino y sashimi.
Una vez listo, lo sirvió en un plato y lo cubrió con papel aluminio para que se mantuviera comestible en el camino.
Salió de la cocina y le entregó el plato a Karui.
-Aquí tienes y no me vengas a decir que no lo aceptarás como la vez pasada.-Exclamó Temari frunciendo el ceño.
-Pero Rasa-sama se podría dar cuenta de esto Temari-sama.-Afirmó Karui apenada.-No me puedo dar el lujo de perder mi trabajo.
-Y tampoco te puedes dar el lujo de no comer bien y hacer tantas cosas que agotan tu cuerpo.
La rubia le extendió las manos a Karui y le puso el plato encima de ellas.
-Puede que mi padre no te trate como te lo mereces y te pague un salario muy bajo, pero déjate ayudar Karui. Nosotros tres te queremos como una más de nuestra familia y no queremos que estés mal en ningún sentido.
A la morena se le aguaron los ojos de felicidad.
-En serio se lo agradezco mucho Temari-sama. Le prometo que haré lo posible por compensárselo tanto a usted como a sus hermanos.
Temari le sonrió y acarició su brazo suavemente.
-No tienes que compensarnos nada Karui. Esto no lo hacemos con la intención de que nos devuelvas el favor, con un gracias es suficiente.
Karui asintió con la cabeza todavía muy feliz.
Yashamaru observó a su sobrina y sonrió.
-No cabe dudas de que la empresa Sabaku No quedará en muy buenas manos en el futuro.
Temari volteó a ver a su tío y lo abrazó.
-Al carajo con esa empresa, nosotros sólo queremos ser libres de tanta tortura.
Yashamaru miró a la pequeña con tristeza al igual que a sus otros dos sobrinos.
-Ustedes saben que he hecho todo a mi alcance para poder ser su tutor legal, pero ha resultado más complicado de lo que pensé.
Los tres se compadecieron de su tío.
-No te preocupes tío Yashamaru. No es necesario que te esfuerces tanto por nosotros.-Aseguró Temari.
-No queremos que vuelvan a amenazarte con una pistola en la cabeza.-Agregó Kankuro.
Los cuatro se estrecharon en un fuerte abrazo.
-Bueno, tenemos que ir a matricularnos en la nueva escuela. Me iré a cambiar.-Exclamó el castaño mientras se dirigía a las escaleras.
-Te acompaño hermano.-Dijo Temari siguiendo a Kankuro.
Cada uno se adentró en su habitación para arreglarse y salir.
Temari llegó nuevamente a la planta baja, aunque le sorprendió no ver a Kankuro todavía allí.
-¿Y Kankuro? Creí que bajaría contigo.-Exclamó Gaara confundido.
-Qué extraño.
-¡¿Alguien podría ayudarme?!-Gritó Kankuro desde su habitación.
Los dos niños y Yashamaru subieron corriendo hasta allí y lo que vieron realmente no les sorprendió.
Kankuro estaba atorado en su camiseta debido al mismo yeso.
-Kankuro, pudiste haberme dicho que te ayudara a vestir.-Exclamó su tío Yashamaru con enfado.
-Ya soy un hombre. Sería vergonzoso que alguien de mi familia me viera en paños menores, pero cuando quise ponerme la camiseta, el yeso no quiso ayudar.
-Era obvio que esto te iba a pasar si lo hacías solo.-Dijo Temari suspirando y se aproximó a ayudar a su hermano.
Con cuidado logró que el yeso pasara por medio de la manga.
-Gracias Temari. Te debo una.
-Me debes muchas, hermano, pero bueno, por ahora no te las cobraré.-Dijo la Sabaku No guiñándole un ojo.
-Bien, ya que todos estamos listos podemos ir nuevamente hacia la escuela y realizar los trámites necesarios.-Exclamó Yashamaru alegremente.
Los tres niños asintieron con la cabeza y todos salieron de la mansión para dirigirse a la nueva escuela.
Después de casi media hora caminando, llegaron al prestigioso lugar.
Resultó ser más grande de lo que los tres hermanos habrían imaginado. El pasaje hasta la puerta principal estaba cubierto por varios tipos de plantas que eran adornados por frutos y flores, tanto reales como artificiales.
Anduvieron por aquel curioso camino hasta llegar a la puerta.
Yashamaru tocó el picaporte tres veces y esperó a que alguien les abriera.
Una mujer de más o menos unos 90 años asomó su cara por el rabillo de la puerta y la abrió, sonriéndole cordialmente a los visitantes que tenía al frente.
-Muy buenos días. ¿En qué les puedo colaborar?-Preguntó la mujer con amabilidad.
-Mire, vengo a inscribir a estos tres pequeños en su escuela para que empiecen su jordana a partir del lunes. ¿Sería tan gentil de indicarnos por dónde queda el despacho de la directora?
La señora se fijó en los tres niños y sonrió dulcemente.
-Oh, los hijos de Rasa-sama.
Los hermanos Sabaku No se miraron sin una pizca de emoción. Parecía que aquí también los conocían por ser hijos del gran empresario Sabaku No Rasa, que, aunque mostraba una cara amistosa y carismática frente a todos los habitantes de la ciudad, en realidad era un monstruo.
-Muy bien. Síganme por aquí.
La mujer los llevó por un enorme pasillo que estaba iluminado con luces colgantes enormes y muy sofisticadas. El diseño de las paredes era de lo más discreto y agradable a la vista, combinando tonos grises con rojo muy oscuro perfectamente pintado por todo el espacio de esta y concluyendo con sillones ubicados en puntos demasiado precisos para no estorbar el paso, los cuales también resultaban ser de los más cómodos.
Ninguno de los niños se le veía entusiasmado por aquel lugar. Sabían que lo que menos importaba para estos sitios era la apariencia. Lo vital se enfocaba en los vínculos que pudieran establecer con sus compañeros de clase y profesores, y esta vez sólo esperaban ser tratados como iguales.
Luego de avanzar por ese largo corredor, finalmente dieron con su objetivo.
-Bien, la directora está adentro. Mi nombre es Chiyo, así que cualquier cosa que necesiten aparte solo búsquenme y vendré enseguida, ¿de acuerdo?-Dijo la mujer con una sonrisa de por medio.
-Muchas gracias.-Le contestó Yashamaru devolviéndole la sonrisa.
Chiyo se retiró a continuar con sus labores.
Yashamaru tocó la puerta.
-Adelante.-Dijo una voz femenina desde el otro lado de la puerta.
Yashamaru abrió y sus tres sobrinos se acomodaron detrás de él.
La mujer se levantó de su silla y con un paso elegante se acercó a sus visitantes.
Al fijar su vista en los niños, su semblante cambió a uno muy alegre.
-Qué agradable tener entre nuestras instalaciones a los hijos de Rasa-sama.-Exclamó la mujer con una mirada radiante.
Levantó la vista hacia el hombre que los acompañaba y su ceño se arrugó levemente.
-¿Y usted es…?-Preguntó expectante.
-Yo soy Yashamaru, el tío de estos tres niños. Rasa no pudo acompañarlos hoy debido a que tenía una reunión muy importante en su empresa, así que me pidió el favor de que los acompañara ya que ustedes como institución educativa solicitan la presencia de un adulto para los trámites de matrícula y demás.
La mujer permaneció pensativa durante cierto tiempo, tratando de descifrar si lo que había dicho aquel hombre era verdad. Esperaba delatarlo de alguna forma, pero la mirada de Yashamaru era tan firme que al final se rindió.
-Bien, de ser así el caso tomen asiento.-Dijo la mujer señalando las sillas frente a su escritorio.
Kankuro y Yashamaru se sentaron en las dos sillas y cada uno puso a uno de los dos niños sore su regazo, estando Temari en las piernas de su tío y Gaara en las de su hermano.
-Bueno, primero me he de presentar cordialmente. Soy Terumi Mei, directora de esta prodigiosa escuela que recibe personas importantes de altos recursos y niños con capacidades mentales lo suficientemente sorprendentes para recibir una beca, que puede ir desde el 30% hasta el 100% dependiendo de su inteligencia.
Mei sacó tres documentos de uno de los cajones de su escritorio y se los entregó a Yashamaru junto con un esfero para rellenar la información.
-Aquí puede anotar el nombre completo de cada niño, edad, sexo y curso al que va a ser ingresado. Por mí no hay ningún problema en que utilicen mi despacho para eso. Los hijos de Rasa-sama merecen lo mejor.
-Aquí vamos de nuevo.-Pensó Temari para sí.
-Sin embargo,-Continuó hablando la Terumi.-si aquí no se sienten cómodos pueden dirigirse al comedor a llenar los papeles. Puedo llamar a Chiyo para que los guíe.
-No, muchas gracias, señorita. Aquí está bien.-Aseguró Gaara con un semblante tan serio que pareció tener un toque de elegancia a pesar de apenas ser un niño.
-Vaya, pero qué chico tan educado.-Exclamó Mei como si la hubiesen halagado.
Yashamaru fue anotando lo que solicitaba el papel. Lo único que tuvo que preguntarles a los hermanos fue a cuál curso iban a estar.
Una vez terminado el proceso, le entregó los papeles a la directora y puso una gran cantidad de billetes sobre su escritorio.
-Espero que con esto sea suficiente para pagar la matrícula de los chicos.-Exclamó Yashamaru con una sonrisa sutil.
La Terumi se emocionó y tomó los billetes para organizarlos en otro cajón.
-Ay, la familia Sabaku No nunca nos decepciona.-Respondió Mei muy entusiasmada.-Oficialmente son bienvenidos a nuestra hermosa y maravillosa escuela.
El hombre y los niños hicieron una leve reverencia de agradecimiento a Mei y salieron de la oficina, esperando ubicar la salida.
En el camino nuevamente por ese gran pasillo se encontraron a Chiyo lavando las paredes.
-Oh, veo que por fin han vuelto. ¿Van a quedarse más tiempo o ya se retiran?
-Ya nos vamos a ir Chiyo-san, sin embargo, he de aprovechar para darle las gracias por la ayuda que nos ofreció el día de hoy.-Dijo Yashamaru sonriéndole a la humilde mujer.-Espero poder contar con ustedes para cuidar a mis queridos sobrinos mientras estén aquí.
-Por supuesto, no se preocupe.-Contestó Chiyo devolviéndole la sonrisa y los llevó directo a la salida, abriéndoles la puerta para que pudieran irse.
Ya estando fuera, los tres hermanos sintieron que finalmente podían respirar. Aquella escuela no parecía ser una prisión, pero el que los volvieran a tratar como reyes era algo que de verdad les fastidiaba.
-A este paso siento que nos terminarán limpiando la comida de la boca, e incluso pondrán un tapete en el suelo.-Exclamó Kankuro con hastío.
-Ni que lo digas. A veces quisiera poder ser hijo de una persona mucho más humilde, así como Chiyo-san.-Agregó Temari con un largo y sonoro suspiro.
-Yo estaría feliz viviendo con alguien que no nos maltratara por cualquier cosa que hagamos.
Yashamaru se arrodilló frente a sus sobrinos.
-Escuchen, sé que hacer este tipo de cosas es algo muy irritante para ustedes, porque no importa a dónde vayan, siempre los verán como seres superiores.
-Es que todavía no me explico cómo un empresario puede ser considerado una especie de Dios que todo lo puede. Simplemente es un humano más al que tal vez le ha ido mejor económicamente a lo largo de su vida, pero no concede milagros ni nada parecido.-Reclamó la rubia.
-Además, el ser hijos de una de las personas más importantes que hay sobre la faz de la tierra no nos convierte en superdotados ni nada de eso.-Concretó Gaara cruzándose de brazos.
Yashamaru suspiró y abrazó a los niños.
-Bueno, lo que importa es que sean ustedes mismos con los demás y no finjan cierto actuar para ser tomados en cuenta o que otros los aprecien. Créanme que, si hacen eso, las personas no se fijarán en que son hijos de un empresario rico, sino en sus corazones. Eso es lo que los hace especiales.
Los hermanos Sabaku No se sintieron tranquilos ante esas palabras.
Yashamaru se separó de ellos y se levantó.
-Ya que estamos afuera, ¿no les gustaría ir por un helado?-Preguntó el hombre sonriendo ampliamente.
Entre hermanos se miraron.
-Papá no nos deja consumir dulce. Cree que nos mata las neuronas y nos convierte en tontos.-Dijo Temari con tristeza.
-Eso sólo pasa si se consume en exceso, y ese síntoma ni siquiera es tan literal.-Afirmó Yashamaru rodando los ojos.
-¿No es tan literal? ¿Entonces qué es lo que sucede exactamente?-Preguntó Gaara con curiosidad.
-El consumir azúcar en exceso hace que tu cerebro tenga problemas para aprender cosas nuevas y recordar algunas que ya te han enseñado.-Explicó Yashamaru.
Gaara quedó sorprendido ante lo que acababa de escuchar, pero le llamó la atención saber algo nuevo.
-Tío Yashamaru, ¿dónde aprendiste eso?-Preguntó el pelirrojo impresionado.
-Estudié nutrición en la universidad.
Temari y Kankuro se veían igual de sorprendidos que su hermano pequeño.
-Cuando crezca más quiero estudiar lo mismo que tú.-Dijo Gaara mientras los ojos le brillaban de emoción.
Yashamaru soltó una risita y miró fijamente a los ojos azul celeste de su sobrino.
-Con el tiempo sabrás si eso es lo que de verdad te gusta Gaara, pero si estudias una carrera como esa, no creas que el camino será tan fácil. Hay mucho por aprender y cada día tendrás que hacerte a la idea de saber más allá de los conocimientos que otros te ofrezcan.
-Me gustan los retos.-Exclamó Gaara con una sonrisa orgullosa.
Yashamaru sonrió y le revolvió los cabellos.
-Ese es mi sobrino.
Entre los cuatro tuvieron un abrazo grupal y luego se dirigieron a la heladería más cercana para disfrutar de un poco de dulce.
Gaara pidió uno de vainilla, Kankuro de chocolate y Temari uno de chicle.
Los tres niños no podían sentirse más felices en ese momento. Probar helado era realmente una experiencia nueva para ellos. Jamás creyeron que existiera tanto deleite en algo tan sencillo.
-Se ve que los disfrutan mis pequeños.-Exclamó Yashamaru alegre.
-Muchas gracias, tío Yashamaru.-Dijeron los tres hermanos al tiempo.
Shikamaru iba con Shikaku directo a la escuela donde el pequeño iba a iniciar sus nuevos estudios. Finalmente había cumplido una de sus metas para a futuro convertirse en el gran ingeniero que soñaba ser.
-Hijo, ¿no te apetece un helado antes de nuestra cita?
Shikamaru sintió una gran emoción.
-¡Sí!
Padre e hijo avanzaron a la primera heladería que vieron, sin saber que esa era la misma donde los Sabaku No se encontraban.
Justo cuando llegaron a la caja para pedir su orden, Shikamaru no pudo evitar fijarse en que Temari yacía sentada en una de las sillas del establecimiento disfrutando del helado.
Shikaku sin saber qué era lo que miraba su hijo, decidió enfocar la vista hacia el mismo punto, dándose cuenta de que los Sabaku No estaban allí. Alegremente, le jaló el brazo a Shikamaru para que se acercaran a saludar.
-Los hijos de Rasa-sama. Qué honor tenerlos frente a mí.
Temari al observar al hombre se le heló la sangre. Era idéntico a su mayor enemigo, o, mejor dicho, su enemigo era idéntico a ese hombre.
Sus hermanos reaccionaron de una forma común al saludar amablemente a Shikaku, ya que no era la primera vez, y sin dudas la última en la que alguien se les acercara para saludar. Siempre destacaban a todo lugar al que iban por más que no quisieran.
Shikaku enfocó su vista en Yashamaru.
-Y supongo que usted debe ser el tío de estos pequeños.
Yashamaru se levantó de su asiento y le estrechó la mano a Shikaku.
-Sí señor. Me llamo Yashamaru, un placer conocerlo.
-Papá, de verdad que no vale la pena saludar a esta gente. Igual y nos menosprecian por ser pobres. ¿No es así Sabaku No?
Temari miró a Shikamaru frunciendo el ceño. ¿Por qué de todas las personas con las que se podía cruzar en la calle tenía que aparecer él?
-No seas grosero Shikamaru. Respeta a los hijos de Rasa-sama.-Dijo Shikaku con autoridad.
-De verdad que no entiendo por qué los tratas tan bien si su estúpido padre te quitó una gran oportunidad trabajando en su asquerosa empresa.
Kankuro se quedó pensativo por un momento ante la frase del Nara.
-¿Usted de casualidad no es Nara Shikaku-san?-Preguntó el castaño.
Shikaku sonrió lleno de felicidad.
-Sí, ese soy yo. Es agradable saber que Kankuro-san está enterado de quiénes somos o éramos los empleados de la empresa de su padre.
-¿Cómo no lo voy a saber? Usted ha sido uno de los mejores trabajadores de la empresa. Es una lástima y una pena que nuestro padre haya sido tan tonto como para despedirlo.
-No trates de ser agradable con mi padre porque no te queda imbécil.
Kankuro suspiró profundamente para no mandarle un puño al pequeño Nara o decirle algo muy grosero. Prefería evitarse problemas con Shikaku.
-Estoy hablando con tu padre, no contigo. Así que, por favor, no te metas en las conversaciones ajenas.
Shikamaru rechistó.
-Amaba mi trabajo.-Continuó Shikaku.-Pero muchas veces la vida cierra puertas para abrir unas mucho más grandes.
Kankuro se paró de la silla y le sonrió con sinceridad a Shikaku.
-Quisiera poder devolverle su trabajo Shikaku-san, en serio, pero no puedo controlar las decisiones de mi padre. Al fin y al cabo, la empresa es de él, no de nosotros.
-Lo entiendo perfectamente Kankuro-san. No hace falta que te disculpes.
-¡Ya no lo soporto más!-Gritó Shikamaru ofuscado.-¡Es increíble cómo le lames la suela de los zapatos a estas personas! ¡No merecen nada tuyo y aun así los veneras como si fuesen dioses! ¡Por culpa de ellos perdiste tu empleo!
-Shikamaru, por favor no digas tonterías. Tres niños no pueden influir en las decisiones de una gran empresa, y menos la de Rasa-sama.
-¡Me importa un bledo! ¡Es obvio que ellos tres son igual de crueles y despiadados que el imbécil de su padre! ¡No les importa nadie más aparte de ellos mismos!
Temari se irritó y encaró al Nara.
-Escucha idiota, no nos conoces y mucho menos lo que pasa en nuestra familia. No me importa lo que pienses, pero si vas a hablar, por lo menos ten algo de conocimiento en la cabeza antes de decir cualquier estupidez.
Gaara y Kankuro se miraron sorprendidos y a la vez asustados. Si alguien no detenía la riña de estos dos, las cosas se iban a poner mucho más peligrosas, y tal vez acabarían golpeándose, causando así más revuelo del que había.
Yashamaru permaneció quieto al no saber qué hacer para detener un conflicto entre dos niños que, aunque parecían ser muy inocentes, sin duda entendían muchas cosas de lo que pasaba a su alrededor.
Shikaku no estaba menos impactado que el rubio, sin embargo, optó por no meterse en la situación y ver de qué forma su hijo la enfrentaba.
-¿Acabas de llamarme tonto?
-Tengo muchos insultos peores para ti por si no te habías dado cuenta Nara.
-No me retes Sabaku No, o te puede salir el tiro por la culata.
-Vaya, mira cómo tiemblo del susto.
Kankuro prefirió intervenir en el conflicto. Era consciente de que, si esta situación llegaba a oídos de su padre, el maltrato físico sería inminente una vez volvieran a su casa. Rasa no iba a soportar una "nueva humillación", y mucho menos una en un sector público.
-Temari, por favor. No vale la pena rebajarse al nivel de este pelmazo. Mejor vámonos de aquí antes de que papá enloquezca al saber que nos estamos demorando más de la cuenta.
-No me voy a ir a ninguna parte. Este idiota no puede ganar la contienda. Además, estoy cansada de que se siga metiendo en mi vida como si tuviera el derecho de hacerlo.
Shikamaru sonrió satisfecho al saber que había sacado a la luz la furia de la Sabaku No en su máximo esplendor.
-Hasta que por fin sacas tus garras frente a todo el mundo. Te estabas tardando imbécil.
-Basta Shikamaru, te estás pasando.-Dijo Shikaku interviniendo en el conflicto.
-No papá, no me estoy pasando en nada. Esta familia merece sufrir el mal que le hicieron a la nuestra, y no descansaré hasta que eso suceda.
-Ni mis hermanos ni yo tenemos algo que ver con lo que nuestro padre le hizo a tu familia. ¡Entiéndelo ya!
La ira de Shikamaru se desbordó en demasía, a tal punto que le dio un puñetazo a Temari en la cara, logrando hacer que su nariz comenzara a sangrar.
Todos en el lugar quedaron estupefactos ante la escena.
Kankuro reaccionó y se abalanzó sobre Shikamaru mostrando su furia.
-¡Nadie toca a mi hermana imbécil!
Kankuro comenzó a golpear al Nara sin piedad. Tanto Shikaku como Yashamaru intentaron separarlos, pero fue inútil. Kankuro iba a asesinar a Shikamaru si nadie hacía algo.
oooooOOOOOOOOooooooo
Hasta aquí el capítulo de hoy. Espero que les haya gustado. Reconozco completamente lo perdida que he estado en este tiempo, pero los estudios apenas me dan espacio para otras actividades.
Díganme en los comentarios cómo creen que acabará este conflicto.
-Gaara: ¿En serio vas a hacer que esos dos se maten? Es obvio que Kankuro le ganará.
-Yo: Eso todavía no lo puedes confirmar. Además, necesitaba dejar el capítulo en tensión.
-Gaara: Sí que disfrutas dejando expectantes a los lectores.
-Ambos: Gracias por leer y nos vemos en el próximo capítulo.
