Me tienes a mi
Scott miro con sorpresa como las venas de su mano se hincharon y colorearon de negro, un dolor constante viajo a través de ellas y desapareció más arriba en su brazo. Sintió al labrador en la mesa relajarse bajo su toque, justo como había intentado cuando lo acaricio.
—¿Yo...? —empezó a formular la pregunta, pero levanto la mirada y vio a Deaton asentir con la mirada orgullosa.
—Si, le quitaste un poco de dolor. Pensaba enseñártelo algún día, pero debo admitir que fue una agradable sorpresa verte descubrirlo por ti mismo —dijo el mayor mientras le extendía la caja de pañuelos y solo en ese momento se dio cuenta de las rebeldes lagrimas que escapaban de sus ojos.
El corazón de Scott dio un vuelco al ver la misma reacción que él tuvo tiempo atrás en Isaac, el chico se encogió sobre sí mismo, bajo su mirada y pego su mano a su boca como intentando ocultarse, pero el moreno de inmediato le hizo saber que estaba bien, ahí nadie lo juzgaría por mostrarse vulnerable. Llorar era una reacción perfectamente natural y admitió con una ligera sonrisa y sin ningún tipo de vergüenza que él también lo había hecho la primera vez.
El chico sonrió abiertamente y Scott cada vez se sentía más conectado con el rubio, como si las diferencias entre ellos ahora fueran insignificantes, en poco tiempo paso de no confiar en él, a preocuparse por su seguridad y ahora a sentirse genuinamente atraído por su sonrisa sincera.
Isaac se apartó un poco pero permaneció en la veterinaria hasta que terminaron de atender al poodle, se quedó aun después de que Deaton se fue y Scott se quedó a limpiar y guardar todo, pero cuando estaba terminando, por fin descubrió la verdadera razón por la que estaba ahí, sus compañeros de manada se irían esa noche durante el juego.
Scott no entendía porque le decía eso, no quería que el chico se fuera, pero detuvo sus movimientos al escuchar que Isaac le pedía su consejo y después no pudo sostener su intensa mirada cuando le aseguro que era porque confiaba en él, se sentía especial al saber que el rubio admiraba su forma de actuar, aunque admitió honesto que no sabía que hacer la mayor parte del tiempo, pero estaba seguro de algo; no iría a ningún lado con tantas personas que lo necesitaban y así se lo hizo saber.
—Supongo que tengo suerte, porque... yo no tengo a nadie. Así que... —dijo Isaac intentando ocultar con sarcasmo el dolor que sentía y paso al lado del moreno para salir del lugar.
—¿Entonces te iras con ellos? —pregunto Scott deseando que su tono de voz no reflejara lo desesperado que se sentía internamente por detenerlo.
—Si... si creo que si —dijo y bajo la mirada dispuesto a irse, pero antes llegara a la salida Scott volvió a hablar.
—Isaac si tienes a alguien... me tienes a mi... —aseguro Scott ya sin importarle si sonaba desesperado, el rubio se volvió y frunció ligeramente el ceño como si no fuera capaz de creer esas palabras —No puedo obligarte a quedarte, no lo intentaría solo quería que lo supieras... —empezó a explicarse, pero sin decir nada el rubio regreso sobre sus pasos para inclinarse un poco y besar sus labios.
Los dos se perdieron en la sensación, porque ese beso tenía un significado mayor, no era un simple roce de labios, era la promesa de Isaac de quedarse y la certeza de Scott que podría confiar en él.
(x) Primera vez tomando dolor
¡Hola! tenía que iniciar este mes con Scisaac, espero que les haya gustado, gracias por leer.
