Sentido de pertenencia

Eran alrededor de las 17:00 hrs. cuando el sheriff salió de su oficina, con ropa de civil y el olor amaderado de su colonia.

—Parrish, es todo por hoy, no necesitare nada más, así que puedes ir a casa también —dijo el mayor acercándose a su cubículo.

—Me quedaré por si surge alguna emergencia —aseguro el castaño con diligencia.

—No tienes que hacerlo, la oficial Clark cubrirá la guardia —dijo el mayor y cuando Jordan se giró a ver a la chica, le hizo una seña con la mano, como asegurándole que tenía todo bajo control.

—Vamos hijo —dijo poniéndole la mano en su hombro—. Seguro que un chico de tu edad tiene mejores planes para un viernes.

—Yo... en realidad... —empezó Jordan, pero se quedó en silencio sin saber que decir, la verdad era que, aunque habían pasado una larga temporada bastante tranquila, lo cual, si bien era un alivio, a veces le daba una sensación que en cualquier momento eso podía cambiar y no quería estar con la guardia baja. —¿Usted sí?

El sheriff hizo una ligera mueca con los labios, por el tono que uso su ayudante, lo miro por un momento como si internamente decidiera si ese comentario era algún tipo de insubordinación, pero dado que ya estaba fuera de servicio y estaba de tan buen humor lo dejo pasar por alto.

—Melissa me invito a cenar —admitió con una sonrisa y agrego —Scott está de vuelta.

Ante la mención del alfa, el joven oficial sintió surgir una emoción en su interior, algo cálido se extendió por su pecho y una brillante sonrisa adorno su rostro.

—¿Puedo ir con usted? —pidió sin poder reprimirse. El sheriff parecía un poco sorprendido, pero solo se encogió de hombros antes de asentir.


En el camino, Jordan se planteó si no estaría siendo inoportuno, irrumpiendo en una cena claramente familiar, pero cualquier duda quedo en el olvido cuando los recibieron sin ningún tipo de reparo, Scott incluso lo saludo con un reconfortante abrazo que el oficial no sabía que necesitaba.

Cenaron la deliciosa comida casera de Melissa y pasaron una agradable velada, hablando de temas superficiales y cuando terminaron los mayores anunciaron que saldrían al cine y la mujer le pidió a Scott se hiciera cargo de los trastes. Porque Scott podría ser el protector de Beacon Hills, pero en casa solo era el hijo de Melissa.

—¿Te ayudo? —pregunto Jordan acercándose al moreno, después que se fueron los padres de Scott, no estaba muy seguro si el alfa esperaba que él también se fuera, pero a falta de una orden directa, permaneció en el lugar.

—Oh, no tienes que hacerlo eres un invitado.

—Considerando que me autoinvite creo que puedo ayudar con los trastes —insistió el joven poniéndose a su lado para secar los platos que el chico había enjuagado.

—De acuerdo —acepto el chico y por un tiempo trabajaron monótonamente en silencio.

—¿No vas a preguntar qué hago aquí? —pregunto de pronto el oficial.

—¿Quieres que lo haga?

—Supongo que no, porque en realidad no tengo una respuesta —admitió Parrish mirando al chico.

—Está bien, puedes venir siempre que quieras, estaré todo este mes por el periodo vacacional o puedes visitarme en California, somos manada, estar juntos es bueno, soy tu alfa después de todo.

El corazón de Parrish dio un salto ante esas palabras, el calor que había sentido en su pecho al saber que el chico estaba en el pueblo, se extendió por todo su cuerpo, tuvo que mirarse para asegurarse que no eran fuego real, jamás lo había pensado así, sin duda había sido un aliado del moreno, pero nunca pensó que el chico lo consideraba parte de su manada, pero era verdad Scott era su alfa, el sentimiento de pertenencia lo hizo sonreír.


¡Hola! no se ustedes, pero a mí me encanto escribirlos juntos y ahora necesito más de ellos.