Después de una pandemia (que aún anda por ahí) y varias cosas más en este mundo, vuelvo con un corto fic que es básicamente PWP.
Llevaba dos años sin atreverme a escribir nada, ¡pero se siente muy bien poder subir algo nuevo! (y creo que algún día llegaré a viejita y seguiré subiendo esporádicamente cosas, jajaja).
Naruto no me pertenece.
One-shot, Universo Alterno, Trío (MxFxM), PWP (+18 por favor). Es SasuHinaNaru, sin interacción romántica entre Naruto y Sasuke.
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Hinata realmente no había querido enamorarse, ni siquiera esa primera vez con Naruto cuando era apenas una chiquilla; tampoco cuando años después sintió lo mismo por Sasuke Uchiha, quizá por fin de forma más madura y con una mejor idea de lo que significaba la atracción sexual. Pero estaba enamorada y no lo había podido evitar, no cuando su mente había perdido la habilidad de pensar lógicamente y discernir responsabilidades, de obligarse así misma a escoger.
Sin embargo, por incontables noches habían olvidado al mundo y ambos, Naruto y Sasuke, tan estimables, tan caballerosos, tan indecentes la habían llevado a satisfacer sus más primitivas necesidades, a adorarla mientras la hacían gemir como si la salvación de ambos hombres estuviera en recorrer sus manos por su perfecta e impoluta piel. Impoluta y lasciva luego de ser manchada quizá demasiadas veces. Honesta y vulgar cuando quedaba con rojizas marcas de lo que habían hecho.
Entonces, como atrayéndola al presente, uno de ellos la besó con urgencia y esta vez fue difícil saber quién de los dos lo había hecho. Era difícil abrir los ojos cuando acaba de tener un primer orgasmo minutos antes, y cerciorarse de las cosas sólidas a su alrededor cuando al mismo tiempo sentía sumergirse bajo el peso de palabras a su oído, diciéndole lo hermosa que se veía y lo puta que sonaba.
Usualmente los besos de Naruto eran dulces y cariñosos, y siempre le hacían sentir mariposas en el estómago, revoloteando su cuerpo de felicidad. Sasuke, por otra parte, hacía que sus piernas temblaran, que su cuerpo ardiera porque la agarraba del cuello o cabello y luego la dejaba queriendo más.
Pero el beso terminó antes de que sus nublados ojos distinguieran algo y su rostro boca abajo volvió a ser empujado con cierta delicadeza contra las sábanas.
Hinata nunca había querido pensar en los pormenores, en aquellos detalles de cómo habían llegado los tres a tener una relación tan extraña. Naruto y Sasuke apenas se toleraban tiempo atrás y no podía imaginarse lo que el rubio habría sentido cuando un día había entrado a la misma habitación en que ella se encontraba, la de huéspedes en casa de Ino porque era fin de año y nadie quería estar solo y Sasuke llevaba un mes follándola —el primer hombre en hacerlo, el primero con quien dejó de ser virgen—, pero entonces Naruto la había encontrado montando al azabache como si hubiese nacido sólo para eso, para subir y bajar a horcajadas sobre el cuerpo de un orgulloso hombre.
Podría haberse convertido en un recuerdo cruel, en un escenario de casi engaño y humillación. De cómo habría perdido al hombre que amaba desde siempre por aceptar los indecorosos avances del primero que realmente le puso ese tipo de atención. Sin embargo, a pesar de la sorpresa e inicial desconcierto, en ese entonces Hinata no pudo evitar llegar al orgasmo mientras Sasuke posesivamente la sujetaba de las caderas evitando que saliera de ella, y Hinata vio todo en blanco sin poder escuchar esa voz en su cabeza que le decía que Sasuke había dejado adrede la puerta abierta. Y podría haberse puesto a llorar un segundo después, mareada aún por el alcohol y lo suficientemente desinhibida como para no abrocharse con apuro su blusa, totalmente abierta al frente mostrando sus desbordantes senos en encaje y con las manos de Sasuke sujetándola fuertemente sobre la arrugada tela de su falda, rogando por no ser considerada como una puta, exclamando porque Naruto no la viese como una mujer poco digna de más salidas a comer helado y caminar por jardines. Rogando porque Sasuke no hiciera que su corazón latiera tan fuerte y tuviese esa demandante necesidad por él cada vez que lo veía.
¿No era acaso Naruto a quien quería confesarle su amor? ¿No había estado saliendo con él a unas cuantas citas en interés netamente romántico?
Sin embargo ese día Naruto no dio la media vuelta como ella se lo merecía.
Por el contrario, quizá porque Naruto era extremadamente único, cerró suavemente la puerta y la hizo llorar de otra forma.
Y ahora, sobre la amplia cama en la que se encontraba, quien estaba prenetrándola agarró con fuerza y premura uno de sus brazos, torciéndolo con destreza tras su espalda, sujetando con la otra mano mechones de su sedoso cabellos manteniendo las estocadas que sonaban con increíble rapidez y vulgaridad y en su nublada cabeza Hinata supo por fin que quien la había besado fue Sasuke.
La imagen que él veía de ella debía ser de una mujer retorciéndose bajo su experto conocimiento, con temblores esporádicamente dominando ese curvilíneo cuerpo, jadeando continuamente y reprimiendo a veces algún grito desesperado.
Gritó sin embargo cuando Sasuke decidió cambiarla de posición y ahora estaba boca arriba, sus pies a cada lado de los hombros de él con el miembro del pelinegro aún dentro. ¿Por qué le era tan fácil reducirse a sólo eso? ¿a querer tenerlo siempre dentro de ella?
Sasuke lo sabía, mirándola fijamente mientras le ofrecía únicamente una corta sonrisa, una arrogante sonrisa de presumido que no iba a ser correspondida en el contraído rostro de placer de Hinata.
—¡S-Sasuke!
Pronto Naruto la calló suavemente, frotando su pulgar sobre los hinchados labios y colocando suavemente la cabeza de ella en su regazo. Hinata sabía que el rubio debía estar adolorido, erecto esperando por ella mientras líquido preseminal goteaba y manchaba sus bóxers.
Naruto no se habría hundido en ella tan pronto, habría usado sus dedos y boca haciendo que su cuerpo se sintiera bien, contento de ubicarse entre sus piernas mientras la estimulaba con los dedos y lengua.
Oh, recordó. Justo eso es lo que había hecho él antes de dejar que Sasuke la girara bocabajo sobre la cama y entrara con afán en ella.
Pero se equilibran bien, Sasuke era rudo donde Naruto era quizá demasiado atento, y Naruto se tomaba su tiempo con ella sin llegar al punto de la impaciencia mientras Sasuke quería dejar abolladuras en la pared.
Hinata amaba ese equilibrio.
Amaba que Sasuke apretaba los dedos en su piel y la hiciera sollozar, la hiciera cansarse con las piernas tan abiertas que nadie la imaginaría así. Desesperada con eso giró su cabeza y llevó como pudo una mano para acariciar un muslo del rubio. Por un momento inhaló su aroma antes de verse obligada a arquear la espalda como pudo, cerrando ahora sus ojos ante las perfectas estocadas que recibía en un nuevo cambio de ritmo que la llevaban cada vez más cerca a su orgasmo.
Naruto entonces aprovechó la oportunidad para deslizar una de sus manos por el pecho de ella, ahuecando suavemente uno de sus senos, agarrando lo que pudiese de generosa piel y frotando su pulgar en círculos sobre su pezón.
—Qué hermosa eres, Hina —elogió en un susurro Naruto.
Hinata gimió y Sasuke casi que gruñó, casi como un animal dándole una advertencia a otro.
Menos de un minuto después ambos se vinieron, ella primero y Sasuke luego, saliendo apresurado de ella para decorar sus impolutos senos mientras confesaba cuánto la amaba.
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—¿Puedes… sentirme adentro, Hina? — preguntó el rubio ante un particular gemido de ella.
—S-sí — respondió ella—. Me gusta.
Pudo observar cómo le sonreía él y esta vez Hinata solo tenía ojos para él.
Comenzó silenciosa, solo unos cortos jadeos de "Oh, Dios mío" acompañados del nombre de Naruto. Esta vez ella estaba encima, quizá un poco agotada para marcar el ritmo pero Naruto sentado la sostenía tan bien que cada vez que salía fuera de ella volvía dentro más fuerte. Sus jadeos por tanto se incrementaron expresando que quería ser follada más rápido.
—Lo estás haciendo demasiado bien —susurró él ahora en su cuello.
Naruto prefería elogiarla cuantas veces pudiera, diciéndole lo bien que lo estaba haciendo, lo bien que se sentía su miembro dentro de ella y lo bien que se sentía cuando hacía oral.
También lo perfecta que se veía cuando tomaba ambos miembros de ellos, susurrándole el rubio constantemente cuánto la amaba mientras Hinata se encontraba aprisionada en medio de ambos.
Sasuke también le susurraba a veces, después de morder su cuello luego de una nalgada, prefiriendo por su parte llamarla "pequeña zorra" sobre todo si era él quien la follaba. O sobre todo cuando ambos lo hacían al mismo tiempo.
Era su forma, lo habían hablado, de provocarla y enaltecer en una luz positiva algo que la hacía enrojecer y ahogarse en deseo. No existía nadie más a quien Sasuke le interesara hacer ese trato en la cama, de elogiarla también pero refiriéndose al gran tamaño de sus senos antes de chuparlos, o de hablar explícitamente de lo puta que debía ser al humedecerse sólo por unos cuantos besos.
Le gustaba, lo habían estado haciendo antes de Naruto y Hinata amaba ser la puta personal de Sasuke.
Oh, y la muy buena chica de Naruto.
De su príncipe azul Naruto.
Las manos de Hinata antes en los hombros de él, se escabulleron hasta llegar al rígido abdomen masculino y se deleitaron con esos trabajados músculos.
Si bien antes no podía creer que alguien como Sasuke no prefirió en su momento poner todo su esfuerzo y atención en una hermosísima modelo como Ino o en una avanzada y prodigiosa estudiante de Medicina como Sakura, a Hinata aún le parecía a veces irreal que un casi-dios como Naruto le susurrara que la amaba.
Semi-dios que ahora devoraba un gemido de ella con uno de esos besos que la hacían lagrimear.
De inmediato sintió cómo él empezaba a penetrarla más rápido, rompiéndo el beso, y fue justo en ese momento que Sasuke decidió volver a dejar en claro su presencia.
—Hazlo más rápido —escuchó decir entonces a Sasuke petulante desde algún punto de la habitación, refiriéndose a Naruto y obligando a Hinata revivir su sensación favorita de hormigueo, sensación que la hizo temblar hasta que tuvo que cerrar los ojos.
—Ya lo sé —aseguró Naruto rudamente.
Si cualquier otra persona decidiera entrar sería testigo de la muy palpable tensión entre ambos hombres. Eran amigos, claro estaba. Se habían salvado mutuamente la vida más de una vez y sus futuros estaban entrelazados desde antes de nacer; sin embargo ese reto en el que estaban ensimismados justo ahora era omitido por Hinata que ahora sólo soltaba ahogados y cortos gemidos de placer, todos en sincronía a las embestidas que le estaba dando Naruto.
Se volvió tan escandalosa que ambos pausaron su duelo de miradas y fijaron sus ojos en ella.
—Maldición —farfulló ella, sorprendiéndolos a ambos y echando su cabeza con fuerza hacia atrás, sus brazos completamente extendido casi como queriendo alejarse de Naruto. Estaba temblando, retorciéndose sobre los rápidos movimientos de Naruto que por supuesto no la dejaría despegarse más, cansada pero tan deseosa de llegar a su segundo orgasmo que prosiguió a mover sus caderas lo mejor posible.
Y sin poder ver más allá que el manto nublado de placer sobre sus ojos, Hinata sintió un cuerpo hacerse atrás suyo, cayendo entonces su desnuda espalda sobre un amplio torso que le ofrecía apoyo, y alcanzó a sentir unas manos que se unían a sus caderas para ayudar a que el miembro que salía y entraba de ella la hiciera llegar a su tercer clímax.
Con la nueva ayuda Hinata se dejó penetrar incesantemente, sintiendo su ser completarse como tantas veces gracias a ellos dos.
—¡Ummhh! —Hinata cerró aún más los ojos y Naruto aumentó la velocidad con que la embestía.
Se sentía cerca, solo un poco más, al temblor subiendo y carcomiendo su vientre y su cuerpo.
—¡Aahh, Naruto…! ¡Sasuke!
Mientras Sasuke mordía su hombro y Naruto la observaba con devoción, Hinata tocó el cielo.
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A pesar de lo destruida que se sentía, no le tomó casi nada de tiempo a Hinata recobrar el sentido, ahora echada sobre la cama y de nuevo comprobando lo mucho que contrastaban Naruto y Sasuke. A diferencia del azabache, Naruto se había tomado su tiempo en acabar luego de ella, llevando sus anteriores fuertes embestidas a un ritmo más lento y disfrutando de su propio orgasmo al mover sus caderas de forma lánguida y cuidadosa, acompañando sus movimientos con suaves farfullos.
Hinata amaba eso, tal contraste.
Cuando Naruto salió y pegó su cuerpo al lado derecho de ella, Sasuke ya se encontraba a su otro lado y los tres se quedaron quietos durante bastante tiempo, Hinata y Naruto especialmente tratando de recuperar el aliento al ser los últimos que estuvieron activos.
Pero se sentía demasiado bien. Se sentía como un "Felices para siempre", y solo bastaron los labios de Sasuke presionando suavemente contra su frente y la mano de Naruto sobre sus costillas para que Hinata pudiera realmente ver su futuro abrumado de felicidad.
Estaba completamente enamorada.
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Besos.
