Long-Fic

Prueba de amistad

—Agasha & Oc/Ambrosine —

Ella es mi amiga más querida y la más cruel de mis rivales, mi confidente y el que me traiciona, el que me apoya y el que de mí depende; y lo más espantoso de todo: es mi igual.

Gregg Levoy (1953-?) Escritor estadounidense.

Disclaimers:

Saint Seiya: ©Masami Kurumada

The Lost Canvas: ©Shiori Teshigori

Prueba de amistad: ©LadySirin

Precaución: Presencia de Oc, irrespeto por el trama real, no yaoi, no plagio, autorizado por Adilay Vaniteux (Fue hace uno o dos años, si mas me acuerdo, pero no lo hice por motivos de depresión), posible yuri ship.

Aclaración: Ésta historia no tiene fines de lucro, ni es plagiado de otro fic, yo hace años pedí la autorización de la autora que he dado mención. Dados a muchos motivos personales, que nombré uno de ellos, me disculparán si piensan que es plagiado, porque eso es un crimen robar el trabajo de otro.

Si no les gusta mi Oc, pasen de largo y no den comentarios destructivos, ni denigrantes.

Notas:

Bienvenidos a mi siguiente fanfic, espero que podamos llevarnos bien, el motivo de mi regreso a ésta página es que en un video sobre los Oc y como los haters los pisotean, fue causa de mi incentivo a volver a escribir fics.

Como dije, me disculpo si mi Oc causa alguna incomodidad sobre su personalidad destructiva, no espero que me comenten, solo háganlo por cuenta propia si desean hacerlo, no por obligación.

Cero plagio, traducciones, ni descargas, sin antes consultarlo.

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~oOo~

Prólogo

El surgimiento del ejército de Sỹdixxs

La paz volvió a Rodorio, los aldeanos respirando jubilosos, los niños correteando por los caminos y unos caballeros reconstruyendo la casa que Eros, y Albafica en un enfrentamiento, lo redujeron a escombros. Con las frentes empapadas de sudor, las manos callosas con levantar cada piedra que fue derrumbada.

El humor de la dueña de casa, continuaba negro. El lugar donde nació, siendo construida por las manos de su padre, y que la vengan a destrozarla es imperdonable.

—¡Mi casa! ¡Mi querida casa! —convocando su poder Sỹdixx, estremeciendo la tierra, con los puños y dientes crispando —¡Cómo pudieron hacer algo tan grave!.

Les dijeron que dicho poder, solo puede emplearse en la noche, pero quizá, Nix hizo una restricción en ella, como recompensa al obedecer sus mandatos al pie de la letra y jurarle una eterna lealtad.

Manigoldo y Kardia no frenaban sus lenguas con lanzar quejidos e insultos, viéndose envueltos en tal inconveniente y por portarse como unos niñatos inmaduros e idiotas. Martillo, clavos u otros materiales, yacen en sus manos, en lugar de perder el tiempo en jocosidades, sus rostros humillados dicen lo mucho que están inconformes de ser "constructores", mas no los presumidos con aires de grandeza.

—¡Gracias capitán bocón! —Manigoldo picaba el pecho de Kardia con uno de sus dedos, retrocediendo al otro que lo miraba de mala gana —Por tu culpa me vi obligado a arreglar la casa de una loca Sỹdixx.

Un gruñido fue la respuesta del hombre de la uña roja y larga, por encararle en verse envueltos en asuntos que no son suyos —No me tires toda la culpa a mi —las palmas de sus manos, ejercieron suficiente fuerza para golpear su pecho —Fue Albafica el culpable, es quien debe repararlo todo solo.

El italiano rodó los ojos, bufando y hastiado de mover una roca mas —¡Nos incluyó en sus contratiempos! Y ahora...¡Míranos! ¡Somos esclavos de la señorita Sỹdixx!.

El brillo de la hoja de la alabarda siendo arrojada a una pila de rocas, quedando clavada en el centro, los hizo callar en instantes. Absortos, con las justificaciones bloqueadas, giraron sus cabezas, lentamente, vislumbrando la mirada oscura y airada de Agasha, manifestando los ojos de la Sỹdixx, del color del abismo, que el dueto pusieron sus ojos en blanco.

—¡A callar! ¡No fallo dos veces! —tragando hondo, asintieron cómicamente, dejando que ella se fuera un poco calmada de que su casa ya esta casi terminada —Y no soy una loca, ¿verdad Manigoldo?, cuidadito con lo que dices, tengo oídos en la espalda.

¡Tontos! No debieron intensificar su furia. Estaba un poco ya calmada de que asistieron a la hora asignada en compensación, a que Albafica por defenderse de la flecha negra de Eros, halla tumbado la casa de Agasha.

Al fin y al cabo, una Sỹdixx furiosa es muy complicado apaciguar el enojo.

—¡A trabajar! —a pesar que el poder que Nix le ha otorgado, no se puede manifestar en un tenue cuerpo humano, ni mucho menos dominarlo a su gusto. Las consecuencias eran una dolorosa agonía, con el cuerpo envejecido y los huesos aplastados. La diosa de la noche tan generosa; cuando le conviene serlo, bendijo a Agasha con la resistencia física.

Al girarse sobre los talones, un leve susurro, pudo escucharlo «Señorita Agasha...¡señorita Agasha!...la todopoderosa Nix solicita su presencia».

¿Esa voz? ¿Habrá sido una Sỹdixx o una Brỹdixx?.

Corriendo muy lejos de su residencia, en un lugar muy solitario, invoca su poder Sỹdixx, con su armadura. Apareció una capa blanca y su casco adornado de un granate en la frente, dicho símbolo la hace una Sỹdixx de alto rango.

Arrodillándose sobre una pierna, bajando un poco la mirada —¡Yo Agasha, me presento ante la grandiosa Nix, tal como lo ha pedido! —un portal se abre, indicando que debe entrar. Obediente se endereza y accede sin protestar, llegando al templo de la noche, cuya estructura es inmensa, con un par de tronos donde Érebo y Nix gobiernan.

—Bienvenida querida Sỹdixx —vestía elegante, con los largos cabellos rizados, mecidos por el suave viento del templo, con un recibimiento casi maternal —Te estaba esperando.

Agasha se limitó a inclinarse ante su señora —Me honra estar en su sagrado templo, mi señora Nix —anteriormente le costaba trabajo caminar con los tacones de 12 centímetros, sus tobillos iban a quebrarse, sus talones con ampollas, recuerdos que nunca se los imagino, logrando adaptarse a su nueva vida como Sỹdixx.

—¿Cómo sigue el caballero de Atenea? —la muchacha hizo una pequeña mueca de desagrado, no por la pregunta de la entidad, fue porque usó sus poderes y castigó a los que derribaron su casa. Pudo haber gritado mas alto, para que Eros la oyese cuán embravecida esta —¿Usaste tu cosmos para castigar a alguien?.

Su silencio lo dice todo, Nix por su parte no le molestaba, de que la naturaleza de la Sỹdixx sea casi como la de ella. Conteniéndose una buena carcajada, sintiendo a Érebo pellizcarse la sien y bufar.

—No exageres —caminando con gestos elegantes, alrededor de él —Me he enterado que Eros luchó contra el humano y que hicieron añicos su casa —sus finos dedos, con las uñas pintadas, toma un cáliz, vertiendo vino en el —Mi pobre niña, ha pasado muchas cosas malas, lo mínimo que no debieron destruir, sucedió.

Agasha aún afligida por el lugar que sus padres han levantado con cada gota de sudor, sus dedos llenos de callos, los días que pasaron altas y bajas. Todo acabado en una explosión —Se parece a ti, cuando castigas al osado.

Sonriendo perspicaz —¡Así soy yo y lo sabes!.

Antes que sus labios protestaran —¿Hay algo que quiera decirme? —¿Tanto tiempo han hablado que se olvidaron de Agasha?, Nix contenta de haber sostenido una charla con su esposo, al menos que no discutieran, ni enfadase a la diosa.

—Si me disculpas, voy a tomar un baño —Érebo, salió sin antes dejar el cáliz que Nix le brindó un trago de vino.

La diosa la lleva a una sala donde ella ya no es la única Sỹdixx. Un pequeño grupo se seis estaban esperando a su señora que hiciera el anuncio. Agasha se adelanta primero a mirar de reojo a las nuevas compañeras, con sus armaduras no mejoradas. Subirán de nivel si logran sobrevivir a las duras pruebas impuestas por la diosa.

Las Brỹdixx vestían a la gran señora, peinando su largo cabello, perfumando su cuerpo con deliciosas esencias. El número de Brỹdixx también era bajo, un gran progreso para el nuevo ejército de Nix.

La sombra de la diosa impone respeto, todas las Sỹdixx y Brỹdixx, se inclinaban ante ella.

—¡Levántense hijas mías! —extendiendo sus manos a ambos lados, ordenando que se pongan de pie —Hoy es un momento histórico —levitando con su cosmos, hasta descender con sus leales guerreras —Fueron siglos que las tuve a mi lado y hoy van a resurgir, callando a los que intenten sabotearme...si alguien les pregunta a quien les debe lealtad, ustedes responderán que me pertenecen.

—¡Salve la grandiosa Nix, nuestra diosa! —todas aclamaron en unísono, hasta Agasha renunció su devoción por Atenea, disponiéndose a obedecer a su nueva patrona como una Sỹdixx renacida.

—No comentan la estupidez de Psique, ni hagan bromas sin sentido —enfadándose de esa vez que la esposa de Eros le hizo una mala jugada y que se ganó el desprecio de la diosa, mas una bofetada por infantil y despistada, bajándola de esa nube que la hace tarada —Tampoco permitan que Zeus las cortejen, en el caso que llegue a suceder, sabe que somos su peor pesadilla, así como lo soy con mis ingratos hijos que le juraron lealtad a Hades.

Nunca perdonará que Hypnos y Tanathos le dieran la espalda, largándose con quien no deben ir, pisoteando la autoridad de toda madre, por el privilegio de ser los consejeros del señor del inframundo.

Sus labios se crisparon y su furia tranquilizado, no iba a destruir su templo por la ira causada por quienes la han provocado.

Su atención esta centrada en el nuevo ejército resurgido. Nunca mas estará sola.

—Por cierto Agasha —sujetando su mentón con el dorso de la mano, posada en los lados de la silla, con el cuerpo levemente inclinado —Gracias por no entregarle las aguas sagradas del río Zoi a Persefone...pobre tonta, creyó que puede profanar mis territorios —ladeando la cabeza, tozuda y desinteresada por la vida de la esposa de Hades —Tanta es su desesperación por largarse del inframundo que la llevo a intentar usarte.

¡Ah! Esos recuerdos, tan frescos, como el momento que Agasha amenaza a Persefone con la alabarda en su cuello «Por eso me desagrada las idiotas arrogantes como tú...El día que mueras, te estaré esperando con la misma alabarda que me amenazaste, con la determinación de que si puedes morir dos veces».

No era una cretina para caer tan bajo y ser desleal a su señora. ¡No! Ni en sus mas mundanos sueños, se atreviera a serse acreedora de un castigo severo, por alta traición.

«La veré en el infierno»la cara de la diosa estaba mas roja que sus labios pintados, con verla mover su alabarda en su dirección, es lo que Persefone interpretó tras ese movimiento arrogante por parte de la Sỹdixx.

—Solo cumplo con mi deber, mi señora Nix.

—Perfecto...¿Por qué no les das cierta orientación a mis nuevas niñas? —la aludida voltea su cabeza, con algunas que se preguntan para que están ahí y porque fueron escogidas —Van a necesitar adiestramiento y digamos que no estoy de buenas para dicha tarea, ¿Puedes hacerlo?.

—Será todo un honor.

~oOo~

Continuará

Ojalá este fic sea de su agrado, como ven solo el prologo es corto, casi un one shot.

Del fic de la autora que pedí su permiso, no mas use la referencia donde Agasha como Sỹdixx se niega a darle las aguas del río Zoi, y que ahora Nix construye su nuevo ejercito para futuros planes.

Lamento que mi Oc no valla a gustarles, pero pronto la verán.

Gracias por leer y nos vemos, casi lo olvido, estoy haciendo un fanart de ambas, espero que les agrade.