Autor Original: assasin1827

ID: 2214909

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Ha pasado casi una semana desde que Tsuna recibió un teléfono blackberry de su abuelo después de los exitosos eventos de la ceremonia de herencia. Dino, siendo la siempre tan hiperactiva figura del hermano mayor, escribió su número inmediatamente antes de irse. Sus guardianes, especialmente Gokudera y Yamamoto, también escribieron sus números. Los dos no habían estado haciendo nada más que llamarlo todas las noches, lo que una vez le valió una patada de Reborn acusándolo de descuidar sus deberes de estudio.

La mañana siguiente fue bastante normal hasta que recibió dos mensajes de texto de dos desconocidos.

Buenos días, Tsunayoshi.

Ambos mensajes eran iguales. Frunció el ceño y les respondió de inmediato, pensando que debía ser alguien a quien conocía.

La respuesta que recibió le hizo casi dejar caer su nuevo teléfono.

¿Eres un teclado? Porque eres mi tipo… Kufufu…

¡QUÉ NARICES! ¿Mukuro?

Mukuro no respondió más pero recibió otro mensaje de texto, este provenía del otro número.

Tsunayoshi, ¿sabías que si sostienes once rosas frente al espejo, verás doce de las cosas más hermosas del mundo?

¡Q-Qué! Tsuna terminó sonrojándose ante el último mensaje de texto, preguntándose quién lo envió. Recibió otro mensaje del mismo número.

Tsunayoshi, si llegas tarde, te morderé hasta la muerte…

"¡Hiiii! ¡Hibari-san!" miró su reloj de pulsera, un regalo que recibió de Dino y procedió a correr lo más rápido que pudo. Solo le quedaban dos minutos antes de llegar tarde. Se encontró con Gokudera y Yamamoto en su camino y los arrastró con él.

"Jajajaja… ¿Por qué tanta prisa, Tsuna?" risa de Yamamoto.

"¡Llegamos tarde! ¡Llegamos tarde! ¡Hibari-san nos morderá hasta la muerte!" respondió Tsuna en pánico.

"Lo siento, Décimo; debería haberte ido a buscar antes. Como tu mano derecha, siempre debería pensar en ti antes que en mí, yo-"

"Gokudera-kun, para, ya casi llegamos… Realmente no me importa nada de eso…"

"¡Ajajaja! Tsuna, eres como el conejo de Alicia en el país de las maravillas, ¡Jajaja!"

"¡Yamamoto!" exclamó Tsuna con la cara sonrojada.

"Friki del béisbol… ¡Te mataré!"

No hace falta decir que lo mismo le ha estado sucediendo estas últimas semanas. La gente ha estado diciéndole cosas y haciendo comentarios cerca de él y no puede evitar sentirse incómodo. Incluso recordó la última vez que Gokudera le dijo que se parecía a una animadora de Namimori. Lo recordaba llorándole a su amigo por el repentino arrebato. Incluso Kyoko-chan se rio y le sonrió, comentando que debería unirse al equipo de animadoras. Gritó que él es un chico.

"Dame-Tsuna…"

Miró hacia arriba para ver a uno de los compañeros de clase masculinos que de repente le hizo tornarse cauteloso. Era la hora del descanso. Yamamoto se fue por una emergencia repentina en el equipo de béisbol. Gokudera fue arrastrado por Bianchi, diciéndole que necesitaba a su hermano como compañía, lo que básicamente lo dejó solo.

¿Está aquí para acosarme?

"Alguien te está buscando" dijo, redirigiendo su mirada hacia la puerta. Vio a un sempai al azar que a menudo lo saludaba en el pasillo.

Poniéndose de pie, se dirigió hacia el estudiante mayor que lo condujo a una de las salidas de incendios de la escuela. Miró al chico mayor y comenzó a evaluar sus rasgos. Es alto, quizás tan alto como Mukuro con el mismo físico. De ojos azules que se parecen a los de Dino y está un poco bronceado. No hace falta decir que es guapo.

Voy a morir. Para empezar, ¿por qué lo seguí…? Suspiró.

"Uh… Sempai… ¿Hay algo que pueda hacer por ti?" siendo el típico idiota que es, Tsuna no era consciente de que prácticamente parecía un animalito asustado que suplicaba que lo dejaran fuera de la línea de visión del hombre mayor.

"Bueno, estaba pensando que tal vez podríamos salir" dijo con calma.

"¿Q-Qué?"

"Uh… bueno… Estaba pensando que eres bonito, lindo y adorable…" se calló y sonrió mostrando sus impresionantes dientes blancos. Tsuna se encogió, pensando que estaba recibiendo su primera confesión. Y viene de un chico guapo, no de la bonita Kyoko-chan con la que siempre soñó. No es como si Kyoko-chan se le fuese a confesar, pero no es bueno perder la esperanza, ¿verdad? La gente es libre de soñar.

"N-No sé qué decir sempai…" dijo, sonando nervioso.

"No tienes que responder todavía, pero verás, muchos chicos de nuestra clase te han echado el ojo para que fueras su novio, pensé que debería decirte antes-"

Se quedó boquiabierto y su boca colgó ante lo que estaba diciendo el mayor. ¡Q-Qué! ¿Cuándo sucedieron esas cosas?

"¿Estás bien?" preguntó preocupado.

Tsuna respondió bruscamente a sus pensamientos, sacudió la cabeza y sonrió "S-Sí… Solo estaba sorprendido"

"¿Qué está pasando aquí, herbívoro?" ambos escucharon la voz fría y volvieron la cabeza para ver al Prefecto, caminando hacia ellos.

"¡Hi-Hibari-san!" exclamó, luciendo más nervioso.

Hibari entrecerró los ojos y miró al guapo chico que acababa de comenzar a confesarse con el Jefe Vongola.

"Así que este herbívoro llamó tu atención" sonrió y sacó sus tonfas, pidiendo a unos chicos al azar que se llevaran a Tsuna… "Te haré saber algo, estúpido herbívoro. Estás mirando algo que ya pertenece a alguien" dijo y se inclinó hacia adelante, el asustado sempai corrió por su vida. Tsuna se quedó parado en su lugar mientras veía al prefecto perseguir al pobre chico. Antes de perderse completamente de la vista, Hibari se volvió hacia él.

"Por cierto, Tsunayoshi, ¿sabías que eres un buen ladrón? Acabas de robar mi corazón" dijo de repente, corriendo detrás del pobre sempai.

Tsuna estaba boquiabierto en el sitio. ¡Algo debía estar mal con él! ¿Dónde aprendió esas frases cursis para ligar?

Parece que decirle frases para ligar es el nuevo pasatiempo de su guardián de la niebla y la nube. Caminando solo a casa, se encontró con Mukuro.

"¡Ah, Vongola! Debes ser una escoba… Porque acabas de ponerme a tus pies…" dijo soñadoramente.

"Ajajaja…" Tsuna se rio nerviosamente y pasó junto a él como si no escuchara nada.

"¿Qué? ¿No es buena?" Mmm…" dijo Mukuro siguiéndolo mientras caminaba.

"¿Eres pariente del sol, Tsunayoshi-kun? Porque eres la cosa más caliente cerca de mí"

Tsuna se detuvo y enfrentó a su guardián de la niebla luciendo preocupado "Mukuro, ¿estás bien?"

"No" dijo rotundamente, fingiendo tristeza "Porque me estás volviendo loco… Kufufu…"

¡Otra frase de ligue! Gritó internamente y se palmeó la cara.

Corrió lo más rápido que pudo y terminó tropezando con su guardián de la nube, quien lo miró con recelo y luego sonrió. Su primer pensamiento fue que era espeluznante.

"¿No estás cansado, Tsunayoshi? Porque sigues corriendo en mi mente…" Tsuna sudó.

"¿De verdad, Hibari-san? ¿Incluso tú? Tú y Mukuro me habéis estado diciendo frases para ligar" se quejó, eso se ganó el ceño fruncido de su guardián de la nube.

"Ese bastardo piña debe de estar pensando que puede conquistarte dedicándote algunas frases cursis" dijo con una cara seria y un aura irritada.

¡Pero Hibari-san, tú estás haciendo lo mismo!

"Vaya, vaya… si es la alondra. Crees que tus frases pueden ayudarte a ganar a Tsunayoshi-kun, ¿eh? Solo para hacértelo saber, se está derritiendo con las mías"

¡No, no lo estoy, Mukuro! Vosotros dos me estás diciendo esas frases que son incluso más espeluznantes que sus personalidades.

"Entonces, ¿hacemos una prueba?" ofreció Mukuro.

"El ganador tendrá la primera noche de Tsunayoshi"

"Yo seré el juez" los tres se dieron la vuelta para ver a Reborn vestido con un disfraz de cupido.

¡Están decidiendo sin mí! Gritó Tsuna mentalmente.

"¿Tu nombre es verano? Porque eres tan ardienteeee…" arrulló Hibari haciéndolo caminar hacia atrás.

"¡No! Soy Sawada Tsunayoshi…"

"Kufufu…que penoso…" dijo Mukuro "Oye, Tsunayoshi-kun, ¿te tiraste un pedo? Porque simplemente me dejaste impresionado…" se rio, sintiéndose orgulloso de lo que dijo mientras Chrome palmeaba el rostro dentro de su mundo. Mukuro-sama eres un idiota…

Un nervio se contrajo en su frente. ¡Ese bastardo de Mukuro!

"Tsunayoshi, te daré una beca exclusiva" intervino Hibari "Solo para aprender a amarme"

"Qué frase tan desesperada" Mukuro miró a Tsuna soñadoramente "Eres como mi oxígeno, no puedo respirar sin ti"

"Si soy una abeja, ¿puedes ser mi miel?" Esa es de Hibari-san.

"Prueba esto… En el alfabeto siempre quiero ser T, porque siempre está a tu lado"

Hibari gruñó y atrajo a Tsuna hacia él "Acabo de olvidar tu nombre, ¿puedo llamarte mío?"

Tsuna solo sudaba… "Ehhhh…"

"No es justo, pajarito, lo estás asustando… Hey, Tsunayoshi…" dijo Mukuro tirando de uno de los brazos de Tsuna para que lo mirara "Olvidé mi número de teléfono, ¿puedo tener el tuyo?" dijo suavemente.

"Herbívoro, mírame" dijo Hibari "Quizás eres un ángel, porque siento que acabas de caer del cielo…"

Los guardianes ya comenzaron a intercambiase miradas mortales. Reborn observó toda la escena con fascinación. Dondequiera que hayan sacado esas frases, no lo sabía, pero ciertamente se está divirtiendo al ver a su alumno desconcertado al ver a dos de sus guardianes más aterradores, lo único que hacen es soltarle frases cursis.

"Hibari-san… Mukuro… parad… por favor…" rogó silenciosamente.

"NO…" dijeron ambos a la par, mirándolo severa e intensamente.

"Herbívoro, puede que no sea Fred Flintstone, pero te aseguro que pueda hacer que tu cama toque rock"

¡QUE COJONES!

"Estoy buscando esposa, ¿te casarías conmigo? Kufufu…"

"Soy como Winnie de Pooh, quiere tener en mis manos tu cuenco de miel…"

"Kufufu… Esto es divertido… Verás, siempre he soñado con ser astronauta para entrar en tu agujero negro…"

El flequillo de Tsuna comenzó a cubrir su rostro. Un nervio silenciosamente palpitó en su frente.

"Vongola, ese atuendo es muy apropiado para ti. ¡Si estuviera contigo, también lo sería!"

"¿Vives en una granja de pollos? Porque con seguridad sabes cómo criarlos…"

Los ojos de Reborn brillaron con picardía ante la frase de Hibari. ¿Quién hubiera pensado que el temible prefecto tenía la misma tendencia pervertida que el guardián de la niebla? Entonces, su alumno realmente atrae a personas problemáticas, ¿eh? Quería reírse de la escena.

"Oya, Vongola, tengo un problema. Todavía soy virgen, ¿quieres ser la solución?"

"Herbívoro, intentemos un beso australiano, es como un beso francés pero abajo en lo hondo"

"Kufufu… te haré temblar… cuando entregue… Mi Vongola…" ronroneó Mukuro.

La llama de la última voluntad comenzó a encenderse en la frente del chico cuando los guantes cambiaron de fase, haciendo que ambos guardianes se detuvieran ante cualquier palabra sucia que planeaban pronunciar.

"Malditos pervertidos… y os llamáis a vosotros mismos mis guardianes…" dijo Tsuna con frialdad, ya en modo Última Voluntad.

"X-Burner…" ambos guardianes comienzan a correr por sus vidas…