Fic
Historias de Albert y Candy
Historias de Albert y Candy
La Condesa de Fraser
por Mayra Exitosa
Prólogo
Siempre se ha dicho que del odio al amor hay un paso, más está historia trae más odio del posible, habiendo visto la desolación que era ahora Escocia, sintiendo que los ingleses los veían como una lacra, considerados bastardos al ser supuestamente hijos de degenerados y bandidos que no podían poseer la tierra, algunos buscaron huir a otras tierras para salvarse, muchos otros buscaron soluciones poco prácticas, mientras que él hizo un plan todavía más laborioso, desde que supo que la hija de Fraser estaba siendo preparada para ser desposada con un Duque inglés, unir así sus legados y des hacerse de los Highland que quedaban, considerados por el Conde de Fraser como personas violentas sin valores ni privilegios, así uno de esos hombres elaboró un plan, todo para que su hija engendrará escoceses de quienes odiaban y al hacerlo no tuviera más remedio que quedarse, mejorar la estirpe de los olvidados y mugrientos hombres que no tenían nada que dar al mundo, según los prodigios ingleses de pura sangre de nacimiento, eran mejores que los hombres que eran descendientes de antiguos clanes, los cuales habían sido deshechos en las guerras y exterminados por solo ser parte de una estirpe poco favorecida.
La idea que le pasó por el pensamiento era poseerla, enamorarla para engendrar un hijo, haciéndose pasar por un inglés, así no tuviera más remedio que salvar a todos los que creía inferiores ese maldito Conde de Fraser que odiaba a todos los originales herederos de la tierra, al ignorar que su propia esposa la madre de su legítima inglesa de sangre azul, era una escocesa de nacimiento y había sido llevada a Inglaterra para educarla como inglesa.
Más todo eso se fue por la borda, cuando las cosas cambiaron su plan y la Condesa obtenía el título antes de desposar con el tal anhelado Duque inglés, así el plan seguía adaptándose a los cambios, solo que ahora las leyes cubrían los legados de las mujeres y estaba en sus manos casándose o no, por lo que atrapar a la hija sería un golpe muy fuerte donde no podía rechazarlo...
Capítulo I
La Carta
Toda su vida educada de una forma apropiada con decoro, lujos de dama y posesiones como herencia muy a pesar de su anciano padre, el Conde de Fraser quien ahora deliraba en su lecho y le rogaba que se casara con él Duque de Grandchester, ya que él no había hecho los arreglos pertinentes para hacer el convenio y entregar su legado, al creer que todavía le quedaban muchos años por delante, ahora fingiendo amor a su hija, le imploraba que dejará todo en las manos del Duque de Grandchester, ya que la mujer no tenía la fuerza, el valor y las decisiones que el Duque tenía para ella.
Viviría una vida en paz dándole hijos varones, una vida mejor, viajaría a Inglaterra y lo seguro era que saliera de esas tierras desoladas y olvidadas por una mejor vida con un hombre de verdad.
- Por nada dejes que estos depravados se queden con mis tierras, el Duque sabe mi odio por estos mal paridos y no dejaré nada para ellos. ¡nada! - ¡Papá! - Tu estúpida madre tuvo que darme una mujer cómo hija, si tan solo hubiera engendrado un varón otra cosa sería mi vida, estoy muriendo por lo único que me dejó, una hija que no puede hacer nada por estas tierras, fueron de mis antepasados y solo un Fraser puede ser dueño de ellas, ahora que la reina autorizo que la mujer pueda heredar, quiero que tus hijos lleven nuestro nombre, más no podrás por ser mujer, y no un descendiente orgulloso que pudiera seguir mi legado, incremente mis posesiones para que al final de mis días ni siquiera pueda llevar mi nombre.
Candy lloraba por la decepción que era lo único que le había dado a su padre desde que había nacido, pero era lo único que tenía, ahora tener que esperar al Duque y casarse para dejarlo todo en sus manos, porque ella no era nadie para poder cuidar lo que su padre le dejaba a ella por sangre.
Su entierro era vigilado a la distancia por sus vecinos, los trabajadores y las mujeres que laboraban en su castillo, más ni una sola lágrima brotó de un rostro, había sido despiadado y hasta con su hija, en sus últimas palabras en se lecho, le gritó que era lo peor que había tenido, que no lo echara a perder. Un suspiro fue lo único que se escuchó de ella, que en sus vestimentas obscuras se retiraba ofreciendo a los pocos asistentes atenciones, cuando era ella la que se merecía más que eso luego de haber soportado todos esos años su desprecio, su odio por los que habían habitado las laderas y tierras aledañas a sus tierras.
Luego de días de lluvia, por fin un descanso donde el sol surgía y ella continuaba sin decidirse en enviar la carta de su padre al Duque de Grandchester, solo la miraba con cierta distancia, hasta que se decidió abrirla, para saber que esperar de la familia de su futuro esposo.
" ... Apreciado amigo, lo que ambos planeamos sobre mi hija con tu hijo debe llevarse a cabo lo antes posible, ya no estaré para cuidarla y ocultarle el mundo exterior, le he pedido que mande está carta en cuanto haya partido al otro mundo.
Todas mis tierras y mi legado serán de nuestros nietos, no dejes que los parias mal paridos se acerquen a lo que es mío, si tardas temo que mi hija rechace a tu hijo, ahora es el mejor momento para que no se entere que su madre es la heredera original de todo este lugar, incluso del ducado.
Sabes bien que las tierras deberán pertenecer a los ingleses y lo serán por siempre. En el acuerdo dijimos que el hijo mayor que dé mi hija lleve mi nombre Eanraig Conde de Fraser, ya luego pones el que quieras a todos los demás, mi hija te dará todos los nietos que desees, la eduque para obedecer e ignora las reglas de etiqueta de las damas inglesas para que tú hijo no la lleve hasta tener al menos seis nietos. Desde el otro mundo, te esperaré para gozar de los buenos momentos juntos...
Eanraig Conde de Fraser "
Candy abría los ojos, sin pensar bastante enfurecida aventaba la carta que caía entre los leños al estar frente a la chimenea, miraba como la hoja era consumida por el fuego y su ira brotaba en la mirada, luego gritaba molesta por lo que su padre decía en esa carta tan ofensiva a su amigo de siempre el Duque de Grandchester, padre de su futuro esposo.
Ella no se casaría con hombres tal viles que la estaban utilizando y sin decir más lanzaba la otra parte de la carta donde venía a donde debía mandarla. Enfadada salía pidiendo un caballo para salir a montar, los terrenos estaban húmedos y no se debía salir así con el corcel, pero luego de oírla gritar, nadie le decía nada.
A lo lejos un par de ojos color cielo dejaba los leños que estaba trozando con el hacha y veía hacia donde se dirigía a toda velocidad, notando que las patas del caballo aventaban el lodo por el camino. Inmediato tomaba su caballo sin silla subiéndose al lomo para detenerla, debía estar muy ofuscada por la pérdida de su maldito padre, por lo que si seguía con esa velocidad se mataría.
Continuará...
Muchas gracias por comentar, esperando les guste esta pequeña historia a Reto de un titulo asignado, una imagen de Loren Mont
Agradeciendo por el respeto que leemos y no tomamos ni adaptamos historias de nadie, favor de no adaptar mis escritos parcial o completamente
Un abrazo a la distancia
Mayra Exitosa
