Fiction
Historias de Albert y Candy
Highlander Obscuro
Por Mayra Exitosa
En el Clan Gordon se sabía que Megan hija del jefe del Clan, había escapado con el hijo mayor de los Mackenzie, desde entonces las peleas entre ambos clanes fueron constantes, el jefe del clan extrañaba a su hija, ese dolor aunado a su palabra con el clan Mc Coy a quien debía haberse desposado nunca fue superado, ahora entregaba a una hija no de su sangre pero si de su clan, para los Mc Coy no era precisamente el enlace que deseaban más la joven no era mala inversión y estaría enlazando a su hijo Evan con los poderosos Gordon, ya que los Mc Coy temían a los hombres de Saint Andrew al ser posiblemente ellos los que delataran su más preciado secreto.
El heredero de los Mc Coy se había enamorado de muy joven de una mujer hermosa de los Cornwall, dicho enamoramiento tiempo después resulto ser cierta dando margen a una coincidencia, la joven en el bosque que alimentaba a ciertas bestias para que sirvieran en la cacería y no atentaran contra los cazadores, poseía sangre de lobo. Por lo que Banner Mc Coy evitaba que le ganaran a la mujer que le gustaba, cual fue su sorpresa que lo que él había inventado como un rumor falso cuando la joven era una niña, resultaba ser verdad, pues Margaret Cornwall si tenía sangre de lobo y todos los de su clan tenían genes de esa estirpe, más eso no le quitaba belleza a la joven y ahora era mucho más hermosa, por lo que cuando el hijo del Duque de Saint Andrew la conoció, inmediato se prendó de ella, haciendo que Banner lo odiara a muerte, con el paso del tiempo Banner tuvo miedo y se enlazo a los del Clan Gordon con quien tuvo un hijo y deseaba que su estirpe fuera poderosa como lo era la de los Cornwall, pero su mujer no poseía sangre de lobo y eso hacía débil a su hijo mayor Evan quien fue casado con la hija del herrero, Lorna no tenía tampoco la descendencia de sangre principal, por lo que al ser Margaret Cornwall la mujer que Banner Mc Coy había deseado resultaba ser la única que había podido darle de esa sangre especial, pero el temor a tener una bestia entre su estirpe, hizo que jamás se enlazaran con ellos.
Los Cornwall cuando se enteraron que a la más hermosa mujer de la familia le habían inventado un rumor, astutamente lo aprovecharon y sostuvieron ese rumor, pues así nadie les quitaría a la única mujer de la familia, Margaret, a quien deseaban enlazar con el más poderoso de los clanes, los Mackenzie, pero eso no salió como lo deseaban y el hijo del Duque de Saint Andrew sería quien aprovechándose de ella en la soledad, la había poseído, para cuando eso pasaba el rumor ya era muy grande y nadie quería a Margaret, ella misma se sentía despreciada, por lo que William Frederick se había enamorado de ella irremediablemente y para evitar confrontaciones con los Cornwall, la habían casado con él de manera obligada y discreta. Todo mal puede cobrarse si lo usas a tu favor, dijo el abuelo de los Cornwall y su ambición por casar a Margaret con los Mackenzie jamás se pudo concretar, pero el poder que el Clan Cornwall poseía con ese rumor que luego se sostuvo como una leyenda, los hizo igual de poderosos o más que los Mackenzie, haciendo de su clan uno con mayor prestigio y poderío.
Los Mc Coy no tuvieron la suerte de enlazarse con los Cornwall, más temían todo el tiempo a estos, sobre todo si se enteraban que Banner sabía su secreto, al haber inventado el rumor a Margaret que resultara ser cierto con el pasar de los años, así que cuando se enteró de que William Frederick el hijo del Duque Andreas de Saint Andrew había sido atacado por una bestia, supo entonces que no era tan bueno tener un hijo de Margaret, pues el niño había matado al padre para ser el jefe principal y eso Banner se lo imaginaba, si Evan su hijo fuera de Margaret por marcar el territorio de la bestia en su sangre, él hubiera muerto por las garras ocultas de su propio hijo al representar una amenaza para su desarrollo como bestia líder de los lobos.
En Inglaterra Candice futura duquesa de Fife, escuchaba una conversación entre sus padres, donde estos discutían acaloradamente por una mujer llamada Megan. - Ella es la única que me deja poseerla, eres frígida y todo el tiempo te quejas. - Es una moza, no es una dama. - Al menos ella me dio una hija, mientras tu solo me has traído vergüenza, si Candice se entera que no eres su madre, te mato. - Siempre la he tratado como mi hija. - ¡Mientes! Candice nunca ha recibido tus atenciones como madre, si fuera cierto, ella estuviera con el roce de todas las damas de la sociedad y no ese maldito rumor de que mi hija es una bastarda, cuando quedamos en que la haríamos pasar por nuestra. - Fueron los sirvientes, te juro que jamás he dicho eso a nadie, sabes que eso me perjudica a mi también. - Quiero que le des las joyas de la familia, nada de hacerla sentir menos, quiero que mi hija sea la más atractiva para todos los Duques de la región y que así pueda darme un nieto varón. Si me entero de que ese rumor lo alimentaste, me las pagaras. - sabes que desde que se fue Megan no dejas de venir a mis habitaciones, no te he rechazado. - Pues si Megan no se hubiera ido por tus celos, no me viera en la necesidad de venir a desfogarme contigo. - hay mozas en toda la casa. - Y que se enteren que nunca has querido que te posea, para que alimenten la idea de que Candy es hija de Megan y no tuya. No querida, ahora te aguantas y levanta el trasero que ya por fin se hizo de noche y no voy a hacerlo con nadie más, solo contigo porque si traigo a Megan sé que la trataras mal, así que tendrás que atenderme y aprender de todo lo que tu marido necesita para estar saludable, sobre todo esto. El ruido de sus padres la sacó asustada de las habitaciones a las que ella había ingresado pensando que su papá no se hallaba en la mansión.
Candy se fue a su habitación en silencio, el dosel de la cama de sus padres se hallaba cerrado para sostener relaciones maritales, darse cuenta de que su estricta madre no era tal le dio un dolor inesperado, pues resultaba que su verdadera madre estaba con vida y se llamaba Megan. Lo seguro era que estaba en la finca de sus padres y recordaba haber estado allá en el verano, por lo que la próxima vez investigaría sobre ella en secreto, sobre todo porque su padre la amaba.
Por la mañana la duquesa estaba indispuesta, más caminaba perfectamente y Candy la revisaba de que lo que hubiera hecho su padre no le dejaba ninguna marca, sino todo lo contrario, su madre se veía lozana y hasta poseía rubor en sus mejillas. - Madre, ¿te encuentras bien? - Perfectamente hija. - ¿Amas a mi padre? - Por supuesto, es un gran hombre, quiere lo mejor para ti, desea que te cases con un Duque y saldremos a todos los bailes de la temporada. - Ya me han hecho los vestidos. - Y te traeré unos mejores, quiero que de todas las damas seas la más atractiva, no me falles Candice, un Duque, nada menos. - Si madre. Candy la abrazo efusivamente, la Duquesa le había amado desde que Megan se había ido, nunca se hubiera ganado a su hija con ella cerca, además antes no quería sostener relaciones con su marido, más ahora la frecuencia se había incrementado y ya no tenia dolores, sino ciertas satisfacciones, pero si se lo decía a su esposo, temía que ya no lo hiciera, y mientras pensara que con eso la castigaba, prefería tenerlo así a que se fuera a buscar a la finca a la moza esa. Desde hacia años que había dormido sin ropa alguna para que su esposo no se fuera, lo provocaba todo el tiempo dejando de usar prendas bajo sus vestidos mientras estaba en casa, con la excusa de que él los había roto en sus desfogues, la realidad, deseaba darle un hijo, pero eso no había sido posible, por más que lo intentaba ni Megan ni ella habían dado un heredero al Duque de Fife, por lo que Candice se llevaría ese título cuando se casara.
Continuara...
Esperando les guste esta historia, continuaremos actualizando en lo posible, muchas gracias por sus comentarios.
Por el respeto que leemos y no tomamos ni adaptamos historias de nadie, gracias.
Un abrazo a la distancia
Mayra Exitosa
