Fiction

Historias de Albert y Candy

Highlander Obscuro

Por Mayra Exitosa


El Duque de Saint Andrew se enteraba de la lamentable partida de su nuera, por lo que con gran tristeza reconocía que ya no había mujeres en la familia, meditando que su nieto no se levantaría con ánimo al haber perdido a un ser tan importante como lo era su madre, sentía en su corazón la tristeza de todo lo que estaba sucediendo incluso que su nieto era el único que le quedaba con su apellido y renombre, pues sus hijas pertenecían a sus esposos, no habría más descendientes de él, así pensaba en el trato que deseaba llevar a cabo por la hija del Duque de Fife, por lo que tendría que esperar para guardar el luto que se estimaba para esas ocasiones. Mientras tanto buscaría ver la forma de sacar a su nieto de su tristeza, continuando con las actividades para ver la posibilidad de mandar a la hija del Duque a hacerle compañía a su nieto con la firma de matrimonio, sin embargo descubría que la joven se había ido por una temporada a su finca para tomarse unos días de descanso, para el viejo Duque de Saint Andrew lo veía perfectamente como una oportunidad de presionar a que avanzaran con las negociaciones aunque estuviera lejos de su nieto y la hija del Duque de Fife. Por lo que se le ocurrían algunas ideas para agilizar los trámites de sucesión de su título a su único nieto descendiente de su hijo William Frederick, a quien nunca tuvo la oportunidad de darle el titulo que se merecía, y esto no le daba buena espina al ser ahora alejado de nuevo por el fallecimiento de su madre, quedándose completamente solo, siendo él quien debía velar por sus intereses y el futuro de su sangre.

- Que preparen mi carruaje, Thomas. Quiero entrevistarme con algunos amigos.

Así con el tiempo a su favor, el que la pareja de contrayentes, no estuvieran para tomar las decisiones le favorecía en mucho, y tenía que armar un plan para que no hubiera un rechazo o la posibilidad de que se le negara a su nieto tener a esa hermosa dama, joven y lista para darle hijos.

Planeando la reunión el Duque de Saint Andrew se acompañó de viejos amigos y conocidos, traía un plan en mente y aprovecharía que se hallaba entre caballeros, los cuales serían sus testigos y sin darse cuenta aliados en su un plan, entre ellos había hombres de muy estricto y antiguo nivel, conocedores de alto rango, así la conversación iniciaba entre los Duques de Fife y Saint Andrew.

- Me temo que no puedo darle largas a esta relación, mi prioridad es darle mis títulos a mi nieto en vida, así que es mi deseo que llevemos acabo las firmas del convenio lo antes posible y hagamos este matrimonio para así darle a mi nieto lo que le corresponde, ¿no le parece mi apreciado Duque de Fife? - Esperaba que mi hija aceptará el cortejo de su...

Con cara de asombro el Duque de Saint Andrew manifestaba las acciones que habían sucedido en el baile que se habían conocido y tratado los jóvenes, la joven había sido asediada por muchos hombres importantes, más ella con sus acciones se comprometió completamente con su nieto ya que le cedió todas las piezas de baile en exclusividad ignorando su lista con los demás que se habían apuntado, dando a entender que ya había elegido, además de su salida a solas con su nieto al exterior, misma que vieron todos que ella salió tomada de su brazo y tardaron en regresar, agreguemos la satisfacción que mostró al hablar del futuro de ellos y de sus hijos.

Esto era escuchado por los hombres presentes notando la imprudencia cometida de parte de la dama al darle esas posibilidades a un barón quedándose a solas en los jardines sin dama de compañía ni familiares que le dieran vigilancia de respeto. Inmediato los hombres hacían comentarios entre ellos sobre la forma tan presurosa de un hombre ante la mujer que le da pie.

Por lo que el padre de Candy no tuvo más remedio que firmar de inmediato para evitar murmuraciones o que se manchara la reputación de su nombre, sin esperar a una respuesta aceptable de parte de su hija,

- Una sincera disculpa, mi hija deseaba tratar a su nieto con el cortejo debido, para conocer su verdadero interés, más si usted está seguro de ello, y él ya ha aceptado, no soy quién para rechazarlo, me considero muy afortunado por su aceptación y amable propuesta.

Al firmar los testigos daban un escrito a favor de cada uno de los contrayentes, así mismo enviaban el documento oficial firmado para el nieto del Duque de Saint Andrew asegurando que se realizarían los trámites para que se le cediera de títulos de su abuelo de forma inmediata, incluso al llegar a morir el padre de la joven recibirían el del Duque de Fife siempre y cuando hubiera nacido descendientes del matrimonio firmado.

Para Candy estar en la finca, le daba una posibilidad de buscar a la que fue su madre de sangre, era algo que ya había planeado desde antes de asistir a un baile para adquirir un buen partido como compromiso, sus padres estaban muy emocionados por las atenciones del futuro Duque de Saint Andrew, como un partido muy provechoso, más ella deseaba saber sobre sus verdaderos orígenes, no es que no sintiera afecto por los que creía que eran sus padres, sino por saber el sentir de la mujer que le dio la vida, por lo que cuando Megan supo que había llegado la hija del Duque de Fife, se preparó para verla, pues sentía que había pasado algo y por esa razón se había refugiado en la finca, habiendo una casa de descanso más elegante donde solían pasear la familia, y ya tenían más de diez años que no veía a la niña.

En su habitación ella pedía que la dejaran a solas y que le pidieron un té con la encargada de la finca, Megan inmediato subió el té, presentándose a verla, al encontrarse de frente con ella casi se le cae la taza, y Candy supo entonces que le recordó a alguien. Las lágrimas no pudieron esconderse y pidió que las dejaran a solas.

- ¿Es usted Megan? - Si, mi lady. - Usted es la amante de mi padre. La reacción la sacaba de sus lamentos por haberla dejado, fue entonces que Megan pensó que su hija vendría a reclamarle. - ¿Alguien le dijo eso, mi Lady? - No me tache de ingenua, sé que usted es mi madre de sangre, la que me dio la vida y ...

La reacción de Megan fue de cautela inmediato abrió la puerta y vio que nadie estuviera escuchando, cerró bien y hablo demasiado bajo, para responder. - Nadie debe saber eso, usted será una duquesa, si se hace ese rumor su prestigio y dinastía ante los ingleses se verá mermado.

- ¿Ante los ingleses? - No le dijeron nada de mí. Candy notó un acento distinto al suyo, entonces recordó ese acento que le llamó la atención en la noche del baile, que le hizo sentir calidez, era... una mujer de los bandidos de las Highlands. - ¿Es usted de las tierras altas?, donde abundan los ladrones y bandidos. ¡Por Dios! tengo sangre de malvados. - No diga eso mi Lady, lo que dicen aquí no es verdad, somos gente más sencilla, más no robamos ni hacemos todo lo que les hacen creer para que odien a los escoceses, mi Lady. - Pero si son asesinos y malvados, la reina terminará con esa gente. - No, muchos aprecian a nuestra majestad, no nos tome a la ligera, es solo lo que piensan de nuestra gente, pero es muy diferente la realidad.

Candy se quedó meditando, el joven que hablaba con ese acento era un Duque, hijo de un inglés, lo seguro es que tuviera una madre con ese acento. Lo mejor en sus circunstancias sería no juzgar, para que nadie se enterará de donde era su sangre, más lo que dijo después la dejaba en un terror mayor.

- Saliste hermosa y con la mirada de la familia de tu padre. - ¿De mi padre? Megan se dio cuenta que había dicho algo que no debía y se cubrió la boca para no decir nada, más Candy no la dejó escapar y le pregunto con tal detalle, - ¿Quién es mi padre?

Megan no dijo nada, solo lloró inconsolable y guardo silencio. Antes muerta que hablar.

Continuara...


Muchas gracias por sus amables comentarios y por continuar leyendo esta historia, esperando les guste la trama.

Por el respeto que leemos y no tomamos ni adaptamos historias de nadie, gracias.

Un abrazo a la distancia

Mayra Exitosa