Fiction
Historias de Albert y Candy
Highlander Obscuro
Por Mayra Exitosa
Megan la madre biológica de la joven siendo tan sumisa se hallaba gozando de su hermosa hija, pensando que todos esos años de sacrificio había válido la pena, sobre todo al sentir qué ella mostraba sincero agradecimiento y empatía hacia sus orígenes, no la juzgaba, no la trataba como muchos ingleses lo hacían, la mayoría conservaba un odio infinito en sus tratos para quienes poseían el tono característico de no ser originarios de Reino Unido.
Candy era discreta con su madre, más su forma de llevarse y el trato al personal de servicio, siempre mostraba gentileza, por lo que para las damas que la cuidaban y ayudaban a vestir era su manera de ser normal en ella, la rubia sentía curiosidad por el idioma, también por el artículo que le daba de regalo de parte de su desconocido progenitor, las costumbres que tenían las cuales extrañaba Megan, pues incluso su manera de averiguar era tan simple que solo se justificaba con ampliar sus conocimientos mostrando una sincera empatía, aprendiendo frases en su idioma materno, así como leyendas que se mencionaban por aquellos lugares, sitios hermosos y parajes que debería conocer algún día cuando viajara.
- En ocasiones me pasa por mis pensamientos que no debería aprender nada de su padre o de mí, es usted una inglesa, nunca debió venir a buscarme. - Me han presentado con el futuro Duque de Saint Andrew, es posible que trate más con él, mis padres están muy emocionados por un matrimonio entre ambos ducados. - ¿El Duque de Saint Andrew? se contaban cosas hace muchos años, que la duquesa tenía sangre de lobo, jugaba y bailaba con esos animales. - ¿Cómo dice? - Son solo viejos rumores, todos le temían al Clan Cornwall, a tal grado que los descendientes del jefe del Clan tienen colmillos y muerden a las mujeres. - ¡Santo Dios! ¿Son caníbales? - No. ellos tienen hijos, mi Duncan era muy cariñoso y hacia cosas que no eran bien apreciadas por los ingleses y no tenía sangre de lobo como decían de ese clan, deben ser solo un mito, no se escuchaba que hubiera muertos, más creo que la hija del jefe se casó con el Duque de Saint Andrew, tuvieron un hijo, pero el niño antes de hacerse hombre volvió del bosque solo cubierto de sangre sin su padre ni su asistente de cámara. - ¡Por Dios! pobrecito pequeño debió encontrarse con una bestia en el bosque. - El rumor que se esparció fue que el niño se hizo hombre, mato al padre y al asistente al convertirse en lobo, pero no hay pruebas de eso. - Pues el hombre que vi, de lobo no tenía nada, era muy alto, rubio y de mirada azul realmente muy atractivo. - Así era mi Duncan, sus cabellos eran rizados y rebeldes, por eso tiene esos hermosos rizos, en el clan Mackenzie muchos poseen la mirada verde como la suya.
Candy le hablo en gaélico, al hacerlo Megan lloraba emocionada, agregando un canto de cuna, que le cantaba cuando era niña, antes de que las separaran.
La llegada de una invitación sorprendía a Candy, quién aseguraba no poder asistir, ya que estaba de descanso y no traía su vestuario para eventos, más eso lo escuchaba el mensajero quien esperaba la confirmación, a lo que la joven declinaba la invitación y aseguraba requerir el permiso de sus padres.
Así de manera premeditada la prima del futuro Duque de Grandchester, enviaba un atuendo de regalo, comprometiéndose a que la joven no pudiera tener motivo de negarse y lograr que asistiera al evento.
En Inglaterra el viejo Duque había solicitado la presencia de la joven lo antes posible para enviarla al castillo de Saint Andrew, por lo que los mensajeros llegaban de un lugar a otro con velocidad, recibiendo así su nieto, el futuro Duque de Saint Andrew la misiva de urgencia donde su persona ya tenía un contrato matrimonial, mismo que hacía más sencillo el cambio de su título promovido por su abuelo hacia él, lo que lo ponía más emocionado era que la dama esperaba que él la recibiera en cualquier momento.
La sorpresa al estar de luto lo dejaba gratamente feliz, la carta de su abuelo aseguraba que el Ducado de Fife sería para sus hijos, por lo que antes de morir deseaba conocer a su bisnieto. Estableciendo que su esposa estaría lo antes posible con él, por lo que lo visitaría en la próxima primavera para que al menos sus manos sintieran el vientre de su mujer con un hijo en camino.
William no la había olvidado ni una sola noche desde que la había conocido, incluso soñaba constantemente en esa tarde del baile, como un escape de su atormentado corazón, por lo que esa noticia le dio un poco de felicidad luego de tanta tristeza y una muy nostálgica soledad. De inmediato respondía que iría a buscarla en el tramo intermedio para que tuviera la seguridad que le correspondía, desde ese día el castillo comenzaba con los preparativos para su llegada, incluso una ceremonia privada para tener la bendición nupcial.
En tanto en el castillo donde se planeaba la manera de comprometer a la hija del Duque de Fife, la madre fungía como ayuda de cámara entre otras cosas, tomando el lugar de su dama de compañía por petición de la joven, eso hacía que ella se enterará de los rumores de la insistencia de que fuera a ese evento.
- No me gusta nada lo que escuché, al parecer el Conde Brown y el futuro Duque de Grandchester insistieron en hacer este evento para conocerla y comprometerla. - ¿Cómo? Candy se sentía entre la espada y la pared, no podía faltar por ser una falta de protocolo, pero no deseaba tener problemas con su padre, por lo que meditaba como proceder.
El Duque de Fife, viéndose presionado por la próxima llegada del título de su yerno, viajaba con todo el equipaje nuevo y artículos valiosos de su hija, cuando se enteraba del baile al que buscaban que asistiera, cosa que vio con mucho temor y envío un mensajero por delante para avisar que está ya se hallaba comprometida en matrimonio.
El mensajero llegó por la noche en la que la joven junto a tres damas había asistido al evento, por lo que se dirigió hasta ese lugar, ya que debía entregar en propia mano.
El Conde Brown vigilando la entrada, de pronto se ponía muy emocionado le informaba al Duque de Grandchester desde la distancia para que la prima de este interviniera y los presentará a ambos.
Candy se distraía por un detalle que instintivamente le llamo la atención, dentro del salón en un rincón yacía un cachorro que estaba en una esquina totalmente asustado, por lo que pidiendo ayuda a Megan para que la cubriera se iba hasta donde se hallaba el peludo animalito, lo tomaba escondiendo entre sus faldas, al darse cuenta Megan de que se trataba se reía por el atrevimiento que tenía su hija, al querer salvar al pequeño. Ambas desaparecían de la mirada del Duque, del Conde y de la prima quien ya se había puesto de acuerdo con Grandchester de hacer cambios y comprometer al Conde con una amiga de está, para quedarse él con la futura Duquesa de Fife, por lo que buscaban por todos lados a la joven.
Una de sus damas de compañía le avisaba que la buscaban, Candy soltaba al cachorrito en los jardines, para regresar y ser presentada con los anfitriones.
- Un placer conocerla al fin Señorita Candice. La mirada azul del Conde le hacía recordar al Duque de Saint Andrew, sin embargo, en un abuso de tocar la mano desnuda de la joven, el Duque de Grandchester daba un beso directamente en la piel de la doncella frente al Conde, admitiendo así la señal para su prima.
Candy sacudía su mano ruborizada por el atrevimiento del futuro Duque de Grandchester quien la había sorprendido con sincero desagrado por la manera tan malintencionada que lo había hecho. Antes de que se hiciera un escándalo, Megan que fungía como dama se atravesaba para excusar a la dama, en esos mismos instantes llegaba el mensajero de su padre en su búsqueda lo cual hacía justificar su retirada a una habitación separada junto a sus tres damas, mientras leía la nota de este, quién le aseguraba que iba en camino por ella.
- ¡Oh por Dios! tenemos que regresar a casa de inmediato. Candy muy alterada temblaba de sus manos y su labio inferior por igual, como queriendo llorar por la situación en la que sin aviso a su padre se había comprometido. Megan comentaba que los caballeros discutían fuera del salón por lo que había realizado el Duque de Grandchester, lo mejor era salir sin llamar la atención, las dos damas jóvenes recibían indicaciones para salir por el frente, hacer como si ella estuviera en los privados donde las damas realizaban sus aseos, mientras Megan junto a Candy salían por el costado de los jardines, de pronto sin esperar el cachorrito asustado se le atravesaba de nuevo a Candy, está para no complicarse lo tomaba en brazos y corrían por las escalinatas junto con Megan se iban hasta el carruaje, dejando la orden de que sus damas fueran recogidas en cuanto las dejará en la finca el chófer, como lo habían planeado.
Continuara...
Gracias por sus comentarios, por continuar leyendo esta historia, esperando siga siendo de su agrado
Por el respeto que al leer no tomen ni adapten historias de nadie, gracias.
Un abrazo a la distancia
Mayra Exitosa
