Fiction
Historias de Albert y Candy
Highlander Obscuro
Por Mayra Exitosa
El evento ya era historia, la discusión del Conde Brown y el futuro Duque de Grandchester era lo que más importaba en esos momentos en los que el tema era la forma en la que el castaño había comprometido a la futura Duquesa de Fife, por lo que Candy recibía noticias de los rumores y se sentía agobiada, su padre quien había llegado por parte de madrugada, solo escuchaba molesto todo lo que se estaba debatiendo y como se habían hecho las cosas para que su hija asistiera al evento, así como el atrevimiento de algo muy indecente que no se decía por proteger a la dama y que el futuro Duque de Grandchester estaba dispuesto a reparar lo que había hecho de forma inmediata para que la joven aceptara su mano y no se manchara su nombre con el afecto que ambos se mostraron en el evento.
Candy no quería ni enfrentar a su padre enojado, solo se enteraba de que el futuro Duque a quien había visto en otro evento y posterior en el de la noche anterior hoy la quisiera comprometer como su futura esposa, para no verse en rumores vergonzosos por la forma en la que se habían saludado frente al Conde Brown y la prima del Duque la baronesa de Picadillas. El padre de la joven por fin de tanto ver que su hija no quería salir a enfrentarlo fue hasta su habitación encontrándose en el pasillo con Megan, quien trataba de que no fuera a enfadarse con su hija, este la jalaba a su habitación para que le contara los detalles, más el solo volver a ver a la joven que le provocaba una pasión desmedida, la cual hacía muchos años había dejado de ver, hoy le distraía y escuchaba que ella había cuidado de la señorita Candice, para que eso que mencionara el futuro Duque no pasara a mayores, pero el Duque de Fife estaba más embebido en la dama que en las explicaciones, por lo que no la dejaba salir de sus aposentos quedándose con ella, en una supuesta conversación, cuando este solo deseaba tener con ella una relación marital de nuevo, haciendo tiempo a que obscureciera, para poder darse el gusto de poseerla.
Las notas de la baronesa, prima del futuro Duque de Grandchester insistían en que debían hablar para evitar las murmuraciones por lo que la citaba con urgencia en el castillo. Candy por su parte solo se sentía indispuesta y no deseaba salir ni siquiera a tomar el sol. Lejos de ahí el joven marido al ver que no llegaba investigaba su estancia y pensando que alguien le hubiera contado algo negativo de su persona, se arrojaba a buscarla para saber sus sentimientos, sobre todo que ya estaba firmado el convenio y no se podía negar, más su falta al lugar donde sería entregada a él, lo mortificaba y con su sequito lanzaba el viaje a caballo con urgencia hasta la finca donde decían se encontraba la joven futura esposa.
- ¿Que han sabido de ella? - Al parecer la intentaron comprometer en una emboscada entre el hijo del Duque de Grandchester, el Conde Brown y la baronesa de picadillas. Los rumores alteraban al rubio al enterarse de que siendo ya su esposa por documento oficial, estaban comprometiéndola sin saber que ella ya estaba casada, más al igual se acababa de enterar ella y avergonzada no había salido ni a tomar el sol, escondiéndose en sus habitaciones por lo que había sucedido, una semana había pasado, cuando llegaba el rubio y se encontraba con los carruajes de la baronesa, dos hombres insistentes en ver a la joven y él que llegaba agotado directo a caballo, se bajaba agitado ante lo que veía en esos momentos.
La ofensa del Conde Brown, porque el había confiado en su amigo el futuro Duque de Grandchester, la prima alterada visiblemente por saber a quien iba a elegir la joven y el rubio futuro Duque de Saint Andrew, luego de ser presentado escuchaba sus reclamaciones y enfrentaba la situación con un simple, - Lamento que se halla visto obligados a responder, pero mi esposa no necesita de sus consideraciones, pues Lady Candy, mi Duquesa no requiere tomar ningún tipo de decisiones al tenerme a mí para atenderlas.
El rostro despavorido de la baronesa y los hombres que habían discutido por días hoy estaba pálido y desencajado al tener que retirarse por ser considerada una arpía que intentaba ensuciar el nombre de la esposa del Duque de Saint Andrew, envolviéndola en un abuso de amistad. Agregado a que los jóvenes se retiraban sin palabras al ignorar que la joven ya se hallaba en un compromiso matrimonial el cual tenía más de treinta días de haberse llevado a cabo.
Candy por su parte, había estado solicitando el apoyo de Megan constantemente para que su padre no la tomara, pues la mujer no quería estar con el Duque solo lo estaba distrayendo por los falsos malestares de su hija, y a su vez entre ambas se estaban solapando para no ser amonestadas. La llegada de William Albert las sorprendía a ambas y Megan al arrojarse al suelo para saludarlo, se daba cuenta de que era una escocesa que sabía sobre el titulo de Saint Andrew, por lo que sus temores de ser cancelado su matrimonio, subía de nuevo a sus pensamientos, temiendo que su mujer no lo aceptara o le tuviera miedo. El Duque de Fife lo saludaba con formalidad, notando que venía cansado del viaje y que se había hecho cargo directamente de los visitantes no invitados que deseaban solicitar una charla con él.
- Mi querido yerno, me he retrasado por algunos inconvenientes en llevar a mi hija para entregársela, estoy realmente apenado por los problemas que esto le ha traído, lamento mucho mi tardanza, llevo aquí mas de siete días, entre una mentira encima del buen nombre de mi hija. - Ya lo he arreglado con las personas que lo intentaba abordar, no creo que deseen volver, ahora si me permite, debo asearme para poder ver a mi esposa. - Por supuesto. El Duque de Fife soltaba el aire al pensar que iba a rechazar a su hija por lo que se decía de ella y al mencionar que ya la consideraba su esposa, mostraba alivio por dicha declaración.
Horas después, en la habitación de la joven, Megan se salía para dejar a solas a su Laird no sin antes aseguraba que los rumores que se le adjudicaban a la joven eran completamente falsos, por lo que ella podía responder por Lady Candice. El amable y solicito, solo respondía con seriedad, - No se preocupe, no creo que deseen volver a acercarse esas personas. Al levantar la vista hacia los ventanales de la habitación de su esposa, se hallaba Candy en un vestido blanco natural, tomándose de ambas manos, mostrando una mirada limpia y serena mirándolo a los ojos, de entre sus faldas la cabecita un cachorrito de lobo se asomaba, dejando al joven asombrado por lo que veía en esos instantes.
Continuara...
Gracias por la espera, por continuar leyendo esta historia y sobre todo por sus comentarios, esperando continúe siendo de su agrado
Por el respeto que al leer se agradece que no tomen ni adapten historias ni arte de ellas.
Un abrazo a la distancia
Mayra Exitosa
