Fiction

Historias de Albert y Candy

Highlander Obscuro

Por Mayra Exitosa


El charlatán estaba listo para pasarse unos días placenteros irrigando y poseyendo a la mujer de un tonto Duque inglés, dando instrucciones precisas a sus doncellas para que cuando él llegara todo estuviera ambientado para estar a solas el tiempo suficiente para aventarse el show que ya había estado realizando con cuanta tonta ingenua se lo creía, por lo que la dama se bañaría antes y posterior a esto, entraría el sanador, sus doncellas se quedarían en el cuarto de al lado, más no afuera para que nadie supiera que ellas no estaban junto a la Duquesa. El muy impúdico portaba bata negra, bajo este atuendo no traía nada puesto, mientras acomodaba y ataba a la mujer en la posición en la que no se asomara a verlo, sus manos hacían que la Duquesa estuviera más que jadeante, mordiendo el trapo con el que debía soportar el dolor, el cual ya estaba atado a su boca para que no se escucharan sus gemidos. El sanador verificaba que nadie pudiera verlo, por lo que revisaba bien la habitación colocando botes de infusiones de flores y hierbas, aparte de llevarlas para formar parte de su escenario de mentiras, agregaba aceites que colocaba entre las piernas, a la dama y este se adaptaba agregando que introduciría un artículo previamente cálido, cuando se trataba de su persona.

La pobre duquesa estaba siendo sometida diariamente a un abuso al verse atada como un animal al matadero, solo para que el supuesto sanador soltara sus semillas, pues era seguro para el charlatán que el Duque no era fértil, más esos hombres se negaban a aceptar que traer a un hijo era parte de dos personas, no solo la responsabilidad de una mujer tonta, por lo que bien podían ser las semillas de él quienes le suplantaran, habiendo tenido el previo periodo hacía ya más de dos semanas, el muy listo contaba como los animales poniéndose en celo y este se lucía en la faena que aplicaba a la duquesa, en el mayor de los silencios, fingiéndose sanador. – Si le duele, por favor conserve la calma, no se asuste y relájese, este tratamiento será de dos semanas para que su marido llegue y quede usted lista.

En la finca la noche era larga, la espera colmada de nerviosismo, ella no sabía si esperarlo dentro de su cama o fuera, solo se quedaba recordando las atenciones de él en el comedor al despedirse de su padre, pues ellos saldrían dos días más tarde, para que los caballos y la guardia de su esposo hubiera descansado lo suficiente para el largo viaje que emprenderían. La llegada de su esposo a la habitación le dejaba con el aliento contenido en sus pulmones, por ver que venía vestido con una bata atada y no dejaba que nadie de sus asistentes se asomara a la habitación de su mujer, notándose como la estaba procurando.

- Mi lady, espero le agrade que la visite esta noche, la he ansiado por muchos días desde que me notificaron que era usted mi esposa, si no hubiera sido por la dolorosa partida de mi madre, usted tendría un evento para festejar nuestros esponsales, más me temo que tuve que suplir estos al encontrarme en esta situación. - No se preocupe, lo más importante es que usted haya aceptado y ahora también confiado en mi para sin aclarar nada me hubiese defendido de las habladurías que estaban sobrepasándome. - Mi Lady no volverá a pasar por esas contrariedades si estoy para evitarlo, aunque me causa cierta curiosidad saber que hizo ese hombre a mi mujer para comprometerla y que el otro deseara ponerse como testigo del abuso de su amistad, ¿supo usted que eran amigos y ahora son enemigos? - No lo sabía, mi Lord. - Me temo que hicieron una escena de esas que hacen para jugar bromas en los teatros ambulantes, porque ambos estaban muy dispuestos a casarse con mi esposa, al final la más ofendida fue la baronesa. - ¡Por Dios! si ella estaba de acuerdo en eso, su actitud agresiva asegurando que tenía una amistad intensa y calurosa con el futuro Duque de Grandchester me ofendía sobremanera, ni siquiera en el baile en el que estuve con usted bailando, fui presentada con él, para mí era la primera ocasión que lo veía de cerca y… - ¿Qué le hizo, mi Lady?

El rubio estaba muy cerca y noto que la bata de su mujer estaba muy delgada sus pezones se traslucían a la luz de las velas, incluso todo su cuerpo se hallaba desnudo bajo la delgada tela, apenas y pudo hacer esa pregunta, sin verse alterado directamente en su anatomía, por lo que un jadeo se le escapó en esos instantes y ella con angustia le decía como ese hombre, le había jalado su guante para besar su mano desnuda, a lo que eso sirvió de invitación para hacerlo con toda libertad. - Quiero que lo olvide, de hoy en adelante eso nunca sucedió, mi boca quitara esos malos recuerdos y sus manos son solo para mis hijos y para mí, nadie más osara tocarlas. - ¡Oh mi Lord! temía haberle ofendido con eso… - Mientras sea su marido usted nunca me ofenderá, quiero que confíe plenamente en mí, como lo haré desde hoy en usted, porque para mí es la dama más importante después de mi madre, la única en mi vida a menos que me dé usted una hija tan bella como usted. - Le juro que no desconfiare de usted si sus palabras me lo confirman, porque desde hoy es el hombre más importante para mí.

El beso la sorprendió y los listones de la bata fueron jalados por lo que quedo plenamente desnuda frente a él, a lo que al abrirse su bata yacía igual en su traje de Adán, completamente erecto y listo ante su mujer, quien a la luz de las velas veía asombrada el cuerpo firme y musculoso de su marido, con un miembro tieso y apuntando hacia arriba, dejándola con los labios sueltos y la mirada fija en sus partes. - ¿le gusta lo que ve, mi Lady? - ¡perdón! Sus manos se taparon el rostro y él sonrió al saber que nunca había visto a un hombre desnudo, la atrajo hacia si y le quito sus manos las cuales colocó en su pecho yaciendo sentado en su cómoda y acolchonada cama.

Continuara...


Gracias por continuar leyendo y comentando esta historia,

aun me faltan por subir más retos, por lo que espero darme tiempo de actualizar las que ya están iniciadas.

Agradeciendo también el respeto que al leer no tomen ni adapten mis escritos, ni las historias que son de mi autoría.

Un abrazo a la distancia

Mayra Exitosa