Capítulo 8 "Melliza alpha en acción"

(Este capítulo estará narrado desde el punto de vista de Mabel Pines, espero que lo disfrutes y perdón por la tardanza)

Habían pasado 2 días desde que Pacifica se tomo la pócima y se peleara con Dipper por esto, los tortolitos no habían vuelto a dirigirse la palabra desde entonces lo que hacia más incomoda la convivencia en el apartamento. A pesar de haberles suplicado un millón de veces para que lo arreglaran, ambos cabezotas aseguraban que la culpa era del otro.

Pacifica se había distraído este tiempo, buscando un lugar para quedarse mientras que Dipper había salido a patrullar Gravity Falls con la excusa de verificar que no hubiera algún problema. Y ya estaba un poco cansada de toda esta situación, tenía que hacer algo y sabia a quien llamar.

Me había reunido en el Greasy´s Diner con mi hermosa novia, mientras llegaba había pedido una torre de tortitas con mucho sirope y un café con leche para ella. En el momento que apareció nuestro pedido, la vi entrar por la puerta de la cafetería-restaurante. Iba vestida con un jersey de lana azul que le había tejido por nuestro primer aniversario y unos leggins negros con deportivas blanca. Que guapa era mi novia.

- Hola, Mab- dice mientras se sentaba enfrente mía, dejando su bolso a un lado y le acerco la taza hacia ella.- Gracias.

- No hay de que- digo mientras terminaba de tragar una tortita.- Bueno, seguro que te estarás preguntando porque te he reunido aquí- digo poniéndome "seria".

- Estoy segura que para una no-cita no es, si no nos hubiéramos reunido en el centro comercial en vez de aquí- dice en broma, tomando un sorbo de café.

Desde que habíamos empezado a salir juntas, no le habíamos dicho a muchas personas sobre nuestra relación. Unicamente a Grenda y Marius, ya que no queríamos que Grenda pensara la apartáramos y a Marius porque sabíamos que en algún momento Grenda se lo comentaría. Ambos nos apoyan en nuestra decisión y nos guarda el secreto al igual que Pacifica ahora.

- No es para una no-cita, eso es para el viernes por la noche, trae palomitas ¿si?. Te he reunido aquí para que me ayudes con Dipper y Pacifica- dije susurrando este nombre ultimo, no debía correr la voz de que se encontraba aquí o su tapadera se destaparía tan rápido como Waffle se come mis deberes.

- ¿Siguen sin hablarse eso dos?-

- Si y me están poniendo de los nervios, ya llevo 3 tandas de mabel-galletas hechas desde que se pelearon y solo han pasado 2 días- digo mientras me metía un trozo de tortita.

- Oh...cariño. Lamento mucho escuchar eso, si necesitas que te ayude en algo, solo dímelo- dice mientras me agarraba de la mano y me la apretaba suavemente. Aunque era un gesto simple para mi era muy reconfortante de su parte.

- Gracias- digo mientras retiro mi mano y saco de mi mochila un plano. - Este es el plan, Pacifica y Dipper se han estado evitando desde que se pelearon, nuestro objetivo es que hablen las cosas y si se puede, que P confiese sus sentimientos e identidad a D para que pueda planear su boda dentro de 4 años.-

- Mabel, ¿cuanto tiempo te ha toma hacer este plan?- dice Candy mientras miraba con detalle mi brillante plan malvado.

-No he dormido en toda la noche, pero valdrá la pena cuando vuelvan a hablarse de nuevo- digo mientras terminaba mis tortitas.

- Esto es brillante y espeluznante a la vez, Mab- comenta observando con detalle el plano.

-Gracias- digo mientras miraba hacia mi móvil, mierda.- Lo siento mucho, cariño. Pero tengo que irme ahora, Pacifica me necesita- digo mientras dejaba el dinero de la comida sobre la mesa y le daba un abrazo.

-¿No necesitas esto?- pregunta señalando el papel que tenía en mano.

-No, ya tengo todo aquí- digo señalando mi cerebro y salia del establecimiento.

Después de conducir unos minutos con el coche hacia la dirección que me había enviado Pacifica y de repasar entera mi playlist, por fin llego a mi destino. Me encontraba en una de las nuevas urbanizaciones que se construyeron para las familias que perdieron sus casas en el casi-fin del mundo. Enfrente de mi había una casa con pinta de haber salido de una revista, desde dentro de la casa sale la rubia que estaba buscando.

- ¡Mabel! Me alegro que estés aquí, ¿no es fantástica?- me pregunta ilusionada.

-¿La casa? Si es bonita, ¿pero porque estamos aquí?- pregunto sonriendo por lo feliz que se veía mi amiga.

-Ah eso… estoy pensando en comprar la- dice Pacifica tranquilamente.

-¿Comprar la?-

- Si, me gusta mucho y ademas tiene todo lo que necesito, acompaña me y te la enseño- responde mientras me arrastra dentro.

En cuanto entramos, Pacifica empieza a hacerme una ruta por toda la casa. Esta disponía de dos pisos, en la planta de abajo esta la cocina, el comedor, un salón y un cuarto para hacer la colada. Y en la parte de arriba están los dormitorios y un cuarto de baño.

- Aquí es donde dormiría yo, la habitación principal. Pero no es aparte la mejor habitación de la casa, además tiene su propio vestidor. ¡Mira!- me enseña Pacifica mientras abre una puerta del lateral de la habitación.

-Wow- unicamente se me ocurre decir al amplio espacio para guardar la ropa.

- Lo mismo dije yo, bueno. ¿Qué piensas?- dice Pacifica sentándose en la cama, este tipo de casa se encontraba la mayoría amuebladas y en su caso, lo estaba.

-¿Sobre el vestidor?

-No, en general. Sobre la casa,¿ te gusta?-

-¡Es Genial! Me encanta todo, la habitación, la cocina, el salón,...- empiezo a decir recapacitando en lo que diría, obviamente se ve muy ilusionada por esto y no quería ser la que se la quitara. ¡Le brillan los ojitos!

-¿Pero?-

-Pero que?- pregunto confusa por su pregunta.

- Siento que hay un pero, algo que no me quieras decir. Soy mayorcita para soportarlo,así que suéltalo Pines.-

- La casa esta bien, yo te veo haciendo sesiones de pelis en el salón pero… ¿Como vas a pagar todo esto? Hace unas semanas que te escapaste de casa, no tienes trabajo que yo sepa y poco ahorrado- digo directamente, había aprendido estos años que las cosas como están se debían decir directamente.

Pasaron unos minutos de silencio, Pacifica seguía sentada en la cama tranquilamente mirando me fijamente. No tenía pinta de estar enfadada o molesta con lo que había dicho, si no pensativa como si lo estuviera analizando.

-Tienes razón- dice levantándose de la cama y acercándose hacia mí. Me estaba empezando a poner nerviosa lo tranquila que estaba, no era para nada muy de su estilo. Y entonces, me abraza como si nada y yo como licenciada en un doctorado de abrazos, se me era imposible negar lo y le correspondí.

-¿Tengo razón?- pregunto cuando nos soltamos.

-Sí. Debería haberlo pensado, pero he estado muy enfadada con ya sabes quien que solo pensaba en no verlo y en conseguir mi propio espacio- responde Pacifica.

- Claro- unicamente digo, animándola a que siguiera con su revelación.

- Debo de conseguir un trabajo primero y ver si el banco me puede dar un préstamo o si puedo pagar un alquiler-

- Claro que si, mientras tanto puedes quedarte en mi habitación para no tener que ver a Dipper- aunque eso no sera un problema cuando ponga en marcha mi plan [insertar risa malvada aquí].

- Gracias Mabel, eres una buena amiga-

- Lo se, es algo que se tiene y yo lo tengo- digo haciendo un gesto con la mano como si estuviera quitándome polvo del hombro.- Y ahora que hemos acabado aquí, ¿te apetece quedar más tarde a tomar algo?

- Claro, ¿me manda un mensaje de hora y sitio?- dice mientras salimos a fuera de la casa.

- YEP- digo mientras me despedía con la mano y me montaba en mi coche. En el camino al piso, se me ocurrió la ultima parte de mi plan magnifico y con rapidez marco a Candy con el manos libre.

- Hola cariño, ¿que pasa?-

- Ya se donde reunirlos-

- ¿Cómo?¿Hablas del plan?-

- Si, del plan. Los reuniremos en el pozo sin fondo- digo entusiasmada mientras aporreaba el volante como si fuera un tambor.

-¿El pozo sin fondo?¿El mismo en el que acabamos las dos y en la que perdí mi par de gafas favoritas?-

- Es el lugar perfecto para hablar, piénsalo: la nada, unas barritas luminosas, un poco de champan y si lo arreglan antes podríamos ...-

- No- me para enseguida, lo necesitaba. La idea de Dipcifica me entusiasma mucho, si ya le hemos puesto nombre Candy y yo.

- Vale no hace falta ahora, pero a mi no me importaría- digo mientras aparco enfrente de mi edificio.

-Estoy segura de eso, tengo que colgar. Duerme algo y luego me mandas los detalles del plan. ¡Adiós, Mab!-

- Adiós-

Tras unos minutos subiendo escalones, llego a mi dulce y cálido hogar. O eso creía cuando me encontré con el apartamento desordenado con algunas cosas de Pacifica esparcidas por el salón.

-¡OMG, LADRONES! ¡TENGO UN GANCHO EN EL BOLSO!¡Y ME ATREVO A UTILIZARLO!- exclamo mientras intentaba sacarlo de mi bolso pero escucho unos pasos acercándose por el pasillo, revelando la figura de Dipper.- ¡Dipper! Nos han robado, mira como han dejado el salón. Debemos de llamar al seguro y decirle que nos han robado al poni- digo acercando me a él.

-Mabel nunca hemos tenido un poni- dice este mirando serio.

-Lo se pero los del seguro no-

- Además, no nos han robado- comenta Dipper mientras iba hacia la cocina. Yo me giro a verlo, ¿porque estaba calmado?

- Pues que ladrones más tontos… ¡oh! ¿Y si se han robado mi receta de zumo de Mabel? Mierda, voy a revisar lo- digo dispuesta a buscar mi receta en un lugar que no mencionare porque no confió en nadie ni en los espíritus del más haya que me están escuchando.

- No han sido ladrones, he sido yo- dice Dipper volviendo al salón con un vaso de limonada.

-¡Ah…! Lo sabia, eras la única persona que esperaba que me hiciera esto. ¡A mi, tu hermana! Me lo esperaba del tío Stan pero tu, deshonra- digo dramáticamente como en las telenovelas que veía mi abuela por las tardes.

- No te he robado el zumo, solo he desordenado el salón- revela Dipper dejando el vaso sobre la mesa.

-O menos mal, no quería echarte del apartamento y hacerte dormir en el pasillo con el gato del vecino- digo quitándome la sudor de la frente.- ¿Y porque lo has desordenado? ¿ Y específicamente las cosas de Elise?- pregunto mientras recogía algunas cosas del suelo de esta ultima.

-Me ha robado el diario, no lo encuentro en ninguna parte y estoy seguro que lo robo en cuanto me fui a por donuts para desayunar- dice observando el desastre desde el sofá.

- ¿Porqué se molestaría en robarte el diario? No os habláis ni veis desde hace dos días literal-

-Por que quiere fastidiarme, yo me preocupo por ella y ella solo se comporta como una idiota- dice Dipper molesto.

- En mi opinión, ambos sois igual de parecidos por lo que también eres idiota- digo defendiendo a mi amiga.

- ¿Y porque soy idiota? Lo único que he estado haciendo en estas semanas a sido ayudarla y justo cuando me doy la vuelta un momento, esta desmayada en el suelo siendo arrastrada por mi hermana- exclama ofendido.

-Dipper, sinceramente, puedes ser el más inteligente de tu clase pero seguirás siendo un inútil para hablar con las chicas- digo poniendo las cosas de Pacifica en su lugar.

- ¿Qué tiene que ver eso con mi diario?- pregunta Dipper mirando me.

- Para empezar, ¿porque la ayudas?- pregunto cruzando mis manos y sosteniéndole la mirada.

-Por que me gusta ayudar-

-Excusa, intentalo de nuevo-

- Es verdad, no soy de los que mira hacia otro lado cuando hay problemas- seguía excusándose, ni se lo cree él.

-No, intentalo de nuevo-

-Bueno, entonces si no es lo que digo. ¿Qué es?- dice ya molesto.

"Molestar a tu hermano my passion"]

- Lo que yo creo que te pasa es que te recuerda a alguien, a quien no pudiste ayudar y por eso haces lo que haces. Para que tienes miedo a que se repita- y decir verdades como puños, también.

La habitación se quedo en silencio, Dipper había abandonado su cuerpo que se encontraba mirando la nada en la esquina del televisor.

- Me voy a dormir un rato, te dejo para que pienses en lo que te he dicho- comento dirigiendo me hacia mi cuarto.

Nada más tocar la cama, la sensación de cansancio se apodero de mi cuerpo y caí rendida en el sueño. Todo se va a solucionar, todo estará...bien.