Capítulo 12 Oportunidades por carta

"La magia de conectar y la suerte de coincidir"

En una mansión a millones de kilómetros de Gravity Falls

Preston y Priscila Northwest se encontraban en una de las mayores crisis que habían vivido hasta ahora (sin contar lo de Gravity Falls). Priscila, quien se encontraba encerrada en el estudio de su marido, irradiaba una ira salvaje en todo ser mientras lanzaba de forma intencional los objetos de su esposo al suelo. ¿La razón? Adulterio con el servicio. La ausencia de Preston no había hecho sospechar a Priscila al principio, pues esta estaba bastante ocupada dirigiendo actos de "caridad" y haciendo fiestas de blanco para notar la presencia de su marido.

No fue después de la fiesta de aniversario que empezó a prestar mas atención a su matrimonio, dejando en ultimo plano el paradero de Pacifica, pues pensó que se había encerrado otra vez en su habitación como lo había hecho anteriormente.

Empezó a mantener la mirada sobre su marido, en observar algún comportamiento extraño que indicará algo,, pero no parecía ocultar nada. Al no lograr sacarle nada, decidió registrar sus pertenencias por ella misma, pues desconfiaba que el servicio ocultará tal secreto. Desde correos hasta zapatos, registro de arriba abajo el armario de su marido y luego paso por su oficina. Allí si logro encontrar con algo, facturas de joyerías sobre encargos que ella aún no había recibido con fechas anteriores a la fiesta. Con la prueba que necesitaba, contrató a un detective privado y tan solo necesito 2 semanas para recopilar las evidencias.

Cuando Preston volvió esa mañana de su viaje de trabajo, no esperaba encontrarse con su mujer esperándolo sola en la entrada con una copa de vino en una mano y la botella en la otra. Esto último no era nuevo,, pero tampoco era bueno, significaba que había echado el servicio y nadie la sujetaba por ella. Eso exclusivamente pasaba cuando estaba muy cabreada con él y temió por sus trajes. Y que acertado estaba.

Volviendo a la actualidad, Priscila se encontraba descolgando un trofeo de caza de la pared y lo tiro en dirección a su marido.

- ¡Cobarde! Debería haberte dejado cuando pude, tenía que haberme marchado en el momento que nos mudamos a esta mansión de segundo grado. Mi madre tenía razón, no eres más que un egocéntrico con necesidades afectivas que necesitas la atención y el poder del mundo para sentirte valorado solamente porque tu padre no te valoró- dice mientras recogía un libro de la estantería y lo destrozaba hoja por hoja.

-¿Pero qué me hizo tu madre a mí?- responde Preston desesperado, intentando proteger lo que le quedaba de valor mientras se protegía de los objetos.

- Era psicóloga, sabía leer a la gente, publico varios artículos en revistas científicas. Lo sabrías si te importará algo, pero no. Nuestro matrimonio es una falsa y todo es culpa tuya- exclama Priscila soltando la cubierta y sentándose frustrada en uno de los sillones.

- ¿Culpa mía? Este matrimonio ya se iba a la ruina antes de la infidelidad, no es exclusivamente culpa mía. Es culpa tuya también, tú y tus putas fiestas. ¿Tú sabes lo difícil que fue para la empresa trasladarse a Miami? ¿Lo costoso? Porque no creas que todo lo que llevas y posees ha salido de la nada. Ha salido de mi esfuerzo por levantar esta familia después de que tú ya sabes que y lo único que haces es gastártelo todo en fiestas de temáticas ridículas. Por casi quedamos pobres la primera semana que vinimos aquí- dice o mejor dicho grita Preston, acercándose a donde está su mujer y alzándose sobre ella con una ridícula dignidad.- ¿Podía haberlo hecho mejor? Si, pero no lo hice. Así que deja de comportarte como una loca, Pacifica esta en su habitación. De seguro que te ha escuchado.

- O dios... Pacifica. ¿Cómo se lo diremos?- dijo Priscila al darse cuenta de este punto.

-¿Decirle que? No hay que decirle nada, esto se quedará entre nosotros y lo solucionaremos- dice Preston sentándose en un sillón gemelo al que está sentada Priscila.

- Es muy fácil para ti decirlo, no eres al que le pusieron los cuernos con el servicio. ¿Es que ahora te avergüenzas de los que has hecho? ¿Qué eres? ¿Un perro al que le han pillado haciendo algo que no debías?- dijo Priscila con malicia.- Se lo diremos, pero no ahora, ahora debemos mantenernos fuerte y unidos para lo que está por venir.

- ¿Qué planea esa cabeza de plástico tuya?-

- Ya lo verás, querido... Ahora, ¿dónde está Pacífica?

En Gravity Falls

El infierno se puede manifestar de muchas maneras y lugares, en el caso de Pacífica fue soportar la dura ley del hielo que había aplicado Dipper Pines. No era fácil, pues parecía que el universo quería que ambos se reconciliaran más de lo que ella misma quería, así encontrándose de forma casual en casi todas partes: en supermercados, en tiendas de ropa, bibliotecas, … Y, sin embargo, Dipper lograba esquivarla con éxito. Esto frustró a varios, no solamente a Pacífica.

Richard, quien se había quedado toda la semana en el apartamento Pines, estaba desesperado al ver como su amiga había caído tan bajo en lo que no consideraría un intento de arreglar las cosas y Mabel, quien lo ha acompañado en esta observación, estaba a punto de marcarse un segundo encuentro en el hoyo sin fondo. Menos mal que Candy la persuadió de no repetirlo. Ahora, a final de semana, Pacifica despide a su amigo Richard.

- No puedo creer que te vayas, creo que me acostumbre a verte con la mascarilla de pepino en la cara todas las noches- dijo Pacifica agarrando de las manos a Richard con una mirada cariñosa.

- Te podía decir lo mismo, chica- responde Richard sonriente.- Si quieres me quedo una semana más, si le digo a mi padre que estoy contigo, es posible que me deje en paz con que vuelva.-

- Me encantaría, entonces la vida sería casi perfecta, pero la vida nunca es perfecta y mis padres no pueden enterarse de que volví aquí- dice Pacifica apenada.

- Por eso no te preocupes, ya verás que todo se soluciona y lo de tus padres, dudo que lo sepan si hasta ahora no te han buscado. Les van diciendo a la gente que te encuentras en un retiro de meditación o algo por el estilo- digo Richard, despreocupado.

- Es la misma excusa que dicen cuando me encierro me cuarto por una semana, pero ¿casi un mes? Es un récord, en verdad. Ojalá Dipper, no se pase un mes sin hablarme o me volveré loca- dije Pacifica sarcástica.

- ¿Y como le hablas? Digo, ¿cómo lo intentas?- pregunta Richard curioso, soltando las manos de Pacífica y cruzándose de brazos.

- No sé, le hablo. Le persigo e intento que me escuche o le escribo, pero creo que me tiene bloqueada y mandarle mensajes con el teléfono de Mabel (idea de ella) ya no funcionan- dice nerviosa jugando con el pelo.- Creo que estoy loca, creo que él piensa que estoy loca. Es horrible.

- No es horrible, bueno un poco si, pero tiene solución. Escribe le- responde Richard tranquilamente.

- Considero que ya te he dicho que lo hice, supongo que mencioné que me puse loca y le escribí- responde Pacifica extrañada.

-No cariño, lo que tú has hecho no es escribirle. Bueno, si, pero no. Si quieres escribirle, hazlo por una carta y no te excuses. El chico lleva 5 años sin verte y teniendo en cuenta como lo dejaste sin una nota de despedida, al menos explícate con una – dice Richard acercándose a la limusina.

- ¿Un clásico?-

-Un clásico, no lo desperdicies. Es mi último consejo para ti, mi niña- dice Richard entrando en el vehículo.

Después de eso, el vehículo arrancó y desapareció de la vista de Pacifica. Minutos después, le llega un mensaje al móvil y lo lee. Era Richard.

Richard: En serio

Se puede decir que en verdad se lo tomo en serio lo de escribir la carta, Pacifica pasó toda la tarde trabajando y pensando en que escribirle. ¿Qué le puede decir aun cabezota como Dipper? Nunca había hecho esto, hasta ahora. Cuando llego a casa, siguió reflexionándolo hasta que llego a caer en la cuenta de algo. La verdad, le tenía que escribir la verdad y solamente la verdad. Durante las horas siguientes, no despego la vista del papel. Pues una carta escrita con la verdad debía ser escrita a papel y llegada las 3 de las mañanas, Pacifica se dirigió hacia el Misterio Shack para dejar la carta.

Esperaba que esto funcionará, sería una lástima que su primer verano desde que regreso se la pasará sin su compañía. Ahora le tocaba a Dipper decidirlo.

(Narra Dipper)

Esta semana he estado bastante ocupado, como si no fuera suficiente con evitar la presencia de x persona, mi tío Ford me había encargado buscar unos cristales cambia formas. Dichos cristales, podían cambiarte de altura únicamente o cambiársela a las cosas. En lo que estuve buscándolos, tuve que visitar varias veces el pueblo para recoger materiales para la exploración, en la búsqueda me tope varias veces con Pacifica. Quien caminaba junto con un chico que no recuerdo haber visto por el pueblo, ¿quién era ese tío? ¿Un turista? ¿En verdad es tan gracioso? Yo también puedo ser gracioso. Espera un momento, ¿qué me importa a mí? Estoy enfadado con ella, sigue siendo la misma chica que la primera vez que la vi.

Al final del día, regrese al Misterio Shack, era por la noche y las luces estaban apagadas. Que suerte la mía. Cuando llegue a la puerta principal, estaba a oscuras y no lograba encontrar la cerradura de la puerta. Con dificultad, saque mi teléfono móvil hacia la puerta y en el suelo, me percato de un sobre blanco debajo de mi zapato. Por desgracia, había estado caminando sobre barro y el nombre del remitente era imposible de leer.

La recogí del suelo y me metí dentro, dejes las botas y la mochila a un lado de la entrada y me recosté en el sillón de la sala con la carta aun en mano. La observé con curiosidad, las únicas cartas que llegaban al Misterio Shack eran facturas o demandas de fraude, que obviamente ni Soos ni mi tío prestaban atención. Finalmente, abrí la carta. No era el tipo de persona que registraba el correo de otros, pero algo en mi interior me decía que debía hacerlo. Dentro había una carta escrita a mano, por un momento pensé que era alguna carta para mis tíos, tal vez de Stan y de alguna antigua amiga suya. Estaba a punto de meter la hoja dentro del sobre, pero algo llamo mi atención. Estaba dirigido

para mí y comencé a leerla:

Para Dipper Pines, el señor de las nieves:

Te escribo esta carta a mano porque no consigo llegar hasta ti, pero hace poco un buen amigo me dijo que así tendría tu atención. Lamento mucho que tengas una expectativa tan mala de mí, yo también me hubiera disgustado mucho si alguien que conocía se hubiera marchado sin explicación y luego volviera como si nada a mi vida. No puedo convencerte de que todo lo que he hecho hasta ahora este bien, pero tenía un plan.

Durante casi 6 años, estuve encerrada en lo que sería la mansión 2.0 Northwest y la mitad de esos años en un internado.

Cuando acabe preparatoria, mis padres me permitieron tomarme un año sabático si dejaba de hablar de Gravity Falls. ¿Sabes como celebraba mis cumples? Encerrada en mi habitación, porque cada año pedía regresar y siempre era la misma respuesta de siempre.

No.

Eso no fue suficiente para que mis esperanzas en volver desaparecieran, en volver a empezar desde cero y ser una nueva Northwest. Cuando estuve encerrada, convencí a mis padres de hacer actos benéficos con la excusa de mejorar nuestras apariencias. Nuevos ricos, ¿y buenos?

Seguro que piensas que es una broma, pero es cierto.

Aunque eso no basta si no arreglo lo que hice aquí y por eso volví. Para arreglar las cosas, a pesar de que ambos estemos en malos términos, Mabel me ha perdonado. Y Candy. La próxima semana, cuando vuelva Grenda de Austria, lo arreglaré con ella. Lo estoy haciendo paso a paso, espero conseguirlo.

Espero conseguir tu perdón también. Si al final decides darme una oportunidad, te esperaré.

De: Pacifica Elisabeth (Elise) Northwest

PD: Perdón por los mensajes, es mi primera pelea con amigos.

Deposite la carta sobre la mesilla-dinosaurio y bufe frustrado. Pacifica Northwest es hasta ahora la persona más persistente que había conocido, sin duda se nota la influencia de Mabel en ella, pero aun así no podía confiar en ella. Si lo que decía en la carta era verdad, tendría que haber algo en Internet.

Me levanté del sillón y recogí mi portátil de la mochila, y empece a investigar un poco. Retrocedí en las noticias relacionadas con Miami de los últimos 6 años, encontrándome con artículos de revistas de famosos que hablaban de los Northwest:

"LOS NORTHWEST LLEGAN A LA CIUDAD: ¡Fiesta de bienvenida!"

"LA CARIDAD DE LOS NORTHWEST: Los Northwest salvan las ballenas"

"ACADEMIA SAN ANDREW: La lista de alumnos que entrarán este año"

Siempre alardeo sobre mis dotes de observación, pero la verdad es que todo este tiempo en el que Pacifica ha estado de vuelta en nuestras vidas no me había percatado de su tapadera, no ha sido desagradable ni Mabel parece molesta con su presencia. Aunque es verdad que ella estaba al tanto de todo, pero si no hubiera cambiado tal vez no le hubiera guardado el secreto. Debía arreglarlo o quedaré como un necio. Corrí hacia el coche y conduje hasta llegar al apartamento. Una vez enfrente del edificio de pisos pensé en como llamar su atención, era de noche aun. Lo más seguro es que estuviera durmiendo en el sofá, la puerta del balcón no estaba tan alto como parecía y podía llamar su atención con los peniques que tenía en el bolsillo.

Los primeros intentos fueron fallidos, pero a la décima vez, una silueta se asoma por el balcón, es Mabel.

- Dipper ¿eres tú? ¿Qué haces tirando peniques a nuestro balcón?- pregunta somnolienta Mabel. Ups, persona equivocada.

- Perdón, intentaba llamar la atención de Pacifica. ¿Podrías llamar la?- digo gritando-susurrando. Mabel despierta enseguida y desaparece emocionada, minutos después sale Pacifica.

- ¿Dipper? Mabel me había dicho que mi Rom… olvídalo. ¿Qué haces aquí?- pregunta confundida.

- Quería hablar contigo, he leído tu carta-

- Oh eso, no hace falta que lo menciones. No ha sido nada, en serio- declara Pacifica mientras jugaba con un mecho de su pelo. Eso significaba algo, pero no era tiempo para distraerse.

- No, digo sí. Debemos hablar ahora mismo, si tienes tiempo-

- Eh… claro. Tengo tiempo antes de ir al trabajo, exactamente 4 horas. ¿Pero qué importa?- dice Pacifica.

- Vale, lo que quería decirte es que...- iba a empezar mi discurso emotivo, pero soy interrumpido por Pacifica.

- Un momento, ¿por qué no bajo y seguimos esta conversación? No creo que los vecinos quieran escuchar sobre los que hablemos- declara Pacifica.

- No es verdad- se escucha decir al fondo, Mabel…

- Tienes razón, te espero aquí-

Me apoyo en una pared del portal a esperarla, al rato baja con una sudadera mía, un pantalón pijama y unas pantuflas.

-¿Esa es mi sudadera?-pregunto confundido, no es que me molestara, pero ¿por qué la llevaba puesta? ¿Y es posible que le quedara mejor que a mí?

- ¡¿Qué?! ¿Es tuya? Pensé que era de Mabel, me había dicho que me la pusiera. No te preocupes, ahora te la devuelvo- dice nerviosa a punto de quitarse la sudadera, pero la agarro de la muñeca.

- No te preocupes, te queda mejor a ti que a mí-

No sabía cuanto tiempo había estado sujetando su muñeca, pero cuando me di cuenta, no puede evitar quitar la mano y rascarme la mano nerviosa Espero que Pacifica no se hubiera dado cuenta.

- ¿Y de qué querías hablarme? Si es por lo de la tapadera, en serio haré lo que sea. Tú solo dilo y yo lo hago, lo que sea para que me perdones- dice nerviosa Pacifica.

- No hace falta que hagas nada-

- Oh... ¿Es irremediable?- pregunta Pacifica.

- No… No, no me refería a eso. Lo que quería decir es que no hace falta que hagas nada porque ya te he perdonado-

- ¿En serio? ¿Qué te ha hecho cambiar de opinión?- responde mientras se apoyaba en el espacio junto a mí, podía sentir como nuestros hombros se tocaba. Dipper concéntrate.

- Tu carta, la que me escribiste. Al principio no iba a leerla, pero por alguna razón del destino – no pude leer el remitente- empece a leerla. Cuando la termine pensé que me mentías, lo sé. Muy necio de mí y por eso empece a investigarte un poco sobre lo que habías dicho. Y entonces supe que decías la verdad y después de reflexionar conmigo mismo, supe que tenía que venir a arreglarlo contigo- digo sinceramente.

- Me alegro mucho que estemos bien, la verdad no iba tan en serio con lo que sea. Contigo, lo que sea puede ser una aventura peligrosa buscando un ser de mil caras- dice Pacifica parándose enfrente mía.

- Tal vez si o tal vez no, aún puedes averiguarlo- digo parando, casi acortando el espacio que había entre nosotros.

- ¿Qué tienes pensado?- pregunta Pacifica mirando me a los ojos, no me había dado cuenta de lo cerca que estábamos hasta que note como nuestros pies casi se rozan.

- Que te parece si pasado mañana te recojo y te enseño-

- ¿Es un misterio?- pregunta Pacifica, yo me limito a encogerme de hombros.- De acuerdo, pero como me falles, seré yo la que me enfade esta vez- dice golpeándome en el hombro divertido.

- Lo prometo- digo enseñándole mi dedo meñique a modo de promesa, ella me imita y se aleja.

- Tengo que volver o tu hermana no se despegará del telefonillo nunca- responde Pacifica calmadamente, en eso que se escucha como alguien cuelga y deja acceso a Pacifica para pasar- Buenas noches, Dipper Pines.-

- Buenas noches, Pacifica Northwest- me despido con la mano, no es hasta que cierra la puerta que comienzo mi camino de vuelta al Misterio Shack. Cuando llego a la cabaña, estoy muy cansado como para llegar a la cama y termino durmiendo en el sillón de Stan.

Me alegraba tener de vuelta a Pacifica en Gravity Falls.


Bueno, chicos. Aquí el capítulo doce, espero que os guste y que este responda las dudas o los espacios en blanco de la trama y que la estadía de Richard, aunque fugaz, sea inolvidable (se espera).

Si tenéis alguna sugerencia de misterio que Dipper pueda proporcionar a Pacifica en su próxima quedada, estoy abierta a sugerencias.

PD: Aparte de escribir fanfics de Dipcifica también hago dibujos de este ship en mis cuentas de dibujo. Si os interesa, os dejo mis user de tumblr ( peach025) y deviantart (peach0025).

PD2: Esto es un regalo mio para ustedes por mi cumpleaños. Que es hoy, día 12 de abril.