Regresa a mí.
Descargo de responsabilidad: MDZS en ninguna de sus variantes (donghua, manhua, novela o live action) me pertenece sino a la escritora MO XIANG TONG XIU, pero esta historia a continuación, sí.
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Lan Zhan escuchó abrirse la puerta de la entrada y los tan conocidos pasos atravesar el umbral. Lo había estado esperando durante al menos un par de horas, y ahora que ya había llegado, podía tranquilizar su alma. No es que no confiara en que regresaría, sino simplemente, era querer estar a su lado.
Lo había conocido el primer día que llegó a la escuela. El director, quien a su vez era también su tío, lo presentó ante todos los maestros y para él fue amor a primera vista. Lo atrajo su personalidad alegre y bromista, siempre estaba sonriendo. Por lo tanto, la popularidad entre el sexo opuesto era muy alta. Todo lo contrario a él. Él era respetado por compañeros y alumnos, pero nunca podría decir que fuera querido. Al contrario, era, mejor dicho, temido. Era un maestro muy duro, pero justo. Pero, aun así, nunca podría compararse a él.
Nunca creyó que Wei Ying pudiera enamorarse de alguien como él, una persona a quien se calificaba de fría y sin sentimientos. Pero él supo ver más allá de su rostro estoico e inexpresivo.
—Lan Zhan, ya llegué.
—Mn —sonrió mientras respondía. Desde que estaban juntos, todo el mundo se sorprendía, le decían que no era que sonriera más, sino que de hecho sonreía, algo que nadie, ni su hermano lo había visto hacer nunca.
—Lo siento no pude avisarte que llegaría más tarde—señaló—. ¿Qué haces? —preguntó al verlo sentado ante la mesa con varios montones de papeles sobre ella.
—Califico —contestó alzando la cara hacia Wei Ying. Este se sentó a su lado y tomó una de las hojas de la parte superior de uno de los varios montones que había.
—¿Quieres que te ayude? —sonrió mientras leía las respuestas a las preguntas escritas.
—Mn.
—¿Por qué traes tanto trabajo a casa?
—Quiero mantener la mente ocupada, y de todas formas lo tengo que terminar, ¿por qué no hacerlo mientras te espero? —Su respuesta le borró a Wei Ying la sonrisa del rostro.
—Lan Zhan, ¿por qué quieres tener la mente ocupada? —preguntó. Lan Zhan volteó su rostro lejos de Wei Ying, nunca había mentido y prefería no contestar antes que mentir. Pero Wei Ying no era una persona que se quedara tranquilo al no obtener una respuesta y mucho menos de él, así que con una mano le volteó el rostro hacia el suyo—. ¿Qué es lo que en verdad te preocupa, Wangji? —Lan Zhan no podía sostenerle la mirada así que bajó la suya—. ¡Respóndeme, Lan Zhan! ¿Es que acaso no confías en mí? —La tristeza que se escuchaba en la voz hizo que Lan Zhan volteara a verlo preocupado.
—Fuiste a ver a tu prometida —suspiró mientras contestaba resignado.
—Ex-prometida —puntualizó—, y no es que yo la hubiera escogido, ya sabes que todo era un asunto de mi familia. Lan Zhan, ¿acaso estás celoso? —Wei Ying sabía que Lan Zhan era una persona bastante reservada y no mostraba sus emociones con facilidad, pero había aprendido a observar hasta los más mínimos detalles en sus expresiones. También había aprendido que, aunque no lo dijera o le reprochara, Wangji era muy celoso. Tanto o más que él mismo. Ambos eran posesivos hasta cierto punto y eso le encantaba.
—No es eso.
—¿Entonces? Si no son celos, ¿qué te sucede?
—…
—Wangji, nunca hemos tenido secretos entre nosotros. Dime por favor. ¿Qué te sucede? Empiezas a preocuparme.
—Tu familia siempre ha querido que te cases, incluso te concertaron un matrimonio con la hija de un amigo de la familia. Un buen casamiento. Es una buena mujer. Sé que ustedes se llevan bien. He escuchado los rumores.
—Eso es cierto, pero yo nunca acepté ese matrimonio. Incluso antes de saber que me había enamorado de ti. Nunca lo quise. Ella para mí nunca ha significado nada más que una buena amiga y lo saben todos, incluida ella. Principalmente ella.
—Eso no importa si son los deseos de tu familia, ¿puedes ir en contra de ellos? ¿Saben ellos de mi existencia?
—Sí, ya lo hice y ya lo saben. Por eso fui hoy. A decirles toda la verdad. También a disculparme con la familia de Wen Qing. Les hablé con toda la verdad. Les dije que yo no podría casarme con ella porque no la amo y ella merece un buen matrimonio con un hombre que la ame, la cuide y la respete. Yo podría hacer las últimas dos cosas, pero nunca la amaría porque yo ya estoy enamorado, y profundamente, de alguien más. Y sería una falta de respeto, para ella como para ti, el seguir con una farsa. Además, al conocerte supe de inmediato por qué nunca me sentí atraído hacia ella.
—¿De inmediato?
—Cuando te conocí me atrajo tu forma fría de ser. Quería bromearte, sacarte de tus casillas. Quería ver más tonalidades de tus emociones que solo la frialdad con la que se te caracterizaba. Al final resultó que no eras para nada frío, solo tímido y malentendido.
—Si mal no recuerdo lograste varias veces hacerme enojar. Incluso el dibujo que me hiciste me halagó, pero tuviste que arruinarlo al "terminarlo" poniéndome una flor en la cabeza. Y aún sigo preguntándome, ¿qué demonios te llevó a hacer algo tan ridículo como cambiar mi libro de texto por uno pornográfico? ¿Qué hubiera pasado si uno de mis estudiantes lo hubiera visto?
—Ya te dije, quería molestarte. Me encantaba ver tu cara enojada. Si hubieras podido ver tu rostro en un espejo en ese momento. Lan Zhan, no podía parar de reír y aún lo hago al recordar ese evento.
—¿Por qué?
—La verdad no lo sabía en ese momento. Ni siquiera tenía claro porqué era tan importante para mí hacerte enojar hasta que fue la misma Wen Qing quien me lo explicó.
—¿Qué te dijo?
—Ella fue quien me dijo que yo quería que me notaras, serte inolvidable porque yo me había enamorado de ti. Quería que supieras que yo existía. También me hizo ver que, todas las veces, en nuestras pláticas sacaba a colación tu nombre, siempre estaba hablando de ti y sonreía mucho más cuando lo hacía.
—Yo te amé desde la primera vez que te vi. No pude borrar tu sonrisa de mi memoria.
—Me alegra escucharlo.
—Wei Ying, ¿qué… qué dijeron?
—Al principio se sorprendieron, tal vez hasta se decepcionaron un poco porque ya daban por sentado que habría una unión entre las dos familias, ya sabes, aún siendo adoptado tío Jiang quería que el nombre de mi familia se perpetuara a través de mis hijos, pero al final tuvieron que aceptarlo. —Si no fuera porque la situación era un tema demasiado serio, la cara de Lan Wangji sería para enmarcarla.
—¿Se enojaron contigo?
—No. En verdad debo decir que fue Wen Qing quien abogó por nosotros. Ella les dijo que ya lo había sospechado desde mucho antes y que se había sorprendido cuando no se enojó ni se sentía dolida. Fue entonces cuando supo que sus sentimientos hacia mí tampoco eran del tipo romántico y que prefería tenerme como un amigo de primera que como un marido de quinta. Fue allí donde todos entendieron que ninguno de los dos quería ese matrimonio. Aunque si mis sospechas resultan ser ciertas, la tan esperada unión entre las familias podría terminar por darse.
—¿Eh?
—No te preocupes, es solo una corazonada.
—Entonces… ¿lo aceptaron?
—Mn.
—¿Les dijiste quién soy?
—Sí. Y sí se alegraron mucho. La familia Lan es una de las más respetadas y queridas en la ciudad. Así que saber que su hijo va a ser jalado de las orejas por el mismísimo Gran Señor Lan en persona los dejó más tranquilos. Quieren conocerte.
—¿A mí?
—No, por supuesto que a ti no, al gato del vecino. ¡Qué pregunta tan tonta! Es obvio que a ti. ¿A quién si no? ¿Cómo podrás volverte mi esposo si no se conocen las familias?
—¿Tu esposo? —Si no hubiera estado ya sentado habría llegado al suelo en cuestión de segundos porque sus piernas se sentían tan fuertes como las de un bebé recién nacido.
—Mn.
—¿A… acaso? ¿Acaso me estás pidiendo…? —Un leve tono rojizo empezó a colorear los lóbulos de sus orejas. Wei Ying amaba verlo sonrojado y quería más.
—Matrimonio. —Así tan sencillo fue para él decirlo… No quería reírse, pero la cara de Lan Zhan cada vez estaba más de antología—. Lan Zhan, eres una de las personas más inteligentes que he conocido en mi vida y sin embargo en los últimos cinco minutos has hecho las preguntas más tontas de la historia. Y te me quedas viendo con la boca abierta como si yo tuviera dos cabezas.
—…
—¿Y?
—…
—Por favor, Lan Zhan, ¿cuál es tu respuesta? —Por toda réplica Lan Zhan atrajo el rostro de Wei Ying hacia él y lo besó. Este no tardó nada en responder a sus besos y caricias. Está demás decir que el trabajo quedó olvidado por completo.
A las cinco de la mañana, siguiendo la rutina diaria del clan, Lan Zhan se despertó aún sintiendo las manos y los labios de Wei Ying por todo su cuerpo. Seguía sin abrir los ojos, y a tientas lo buscó en la cama solo para encontrar un lugar vacío y frío, estaba completamente solo, recordando que él nunca había estado ahí. Y jamás lo estaría. Su cuerpo lo recordaba cada amanecer, cada una de sus caricias y besos como una llamarada en su piel. Se limpió las lágrimas del rostro. Wei Ying estaba muerto.
Había estado teniendo ese mismo sueño todas las noches durante los últimos tres años. Despertándose cada vez en la misma situación. Solo y necesitándolo. Sabiendo que le había fallado. Que no pudo salvarlo.
No entendía qué era lo que pasaba. ¿Por qué siempre tenía el mismo sueño? ¿Por qué un sueño donde Wei Ying no lo odiaba e incluso lo había llegado a amar? ¿Qué tipo de sueño era ese? ¿Acaso era una especie de visión de un universo alterno donde ellos terminaban juntos? ¿Por el tipo de ropas tan extrañas podría tratarse de un augurio o presagio de un futuro lejano en el que puedan volver a encontrarse y ser felices? Si no en esta vida en alguna otra, tal vez la próxima…
¿Qué mal había hecho en su vida presente o pasada, que se le castigaba soñando siempre con un mundo extraño en que los dos estuvieran juntos, algo que nunca podría tener? Su tortura era despertar todos los días extrañándolo, sintiendo su cuerpo arder de necesidad, sabiendo que jamás volvería a oír su voz. Lo que daría porque él estuviera ahí haciéndolo enojar como cuando eran adolescentes.
Ese año se cumplirían trece desde que había muerto en los Túmulos Funerarios. Aún seguía viéndolo caer por el acantilado. Creyendo que no sería lo suficientemente rápido para atraparlo antes de que se matara. ¿Por qué no tuvo más fuerzas para llevarlo a otro lugar a donde hubiera podido esconderlo mejor, donde tal vez nunca hubieran podido encontrarlo? ¿Por qué no se le ocurrió otro lugar que los Túmulos Funerarios? Tal vez así él no hubiera muerto.
Eran ya trece años deseando haber podido hacerle saber que nunca estuvo en su contra. Se tocó la cicatriz de su pecho, eso era lo único que lo conectaba a quien fue su primer y único amor. Eso y a-Yuan. Criándolo sin poderle revelar la verdad de su pasado para evitar su sufrimiento. Wei Ying jamás había podido verlo crecer. Estaría tan orgulloso de él, de saber en lo buen alumno que era, serio, responsable y muy maduro para su edad. La ironía andando, todo lo contrario a él. Pero lo que sí estaba seguro es que lo amaría tanto como lo hacía él mismo.
Unos golpes en la puerta y una voz conocida lo volvieron a la realidad nuevamente. Una triste realidad.
—¡Hanguang Jun!
—Ahora salgo. —Se levantó y realizó su rutina matutina. Abrió la puerta cuando estuvo completamente vestido y seguro de que las reminiscencias de su sueño ya se habían borrado de su rostro—. ¿Qué sucede, Shizui?
—Nos han enviado una solicitud de ayuda. Quería solicitar tu permiso para que los demás discípulos y yo vayamos.
—Mn.
—Gracias, Hanguang Jun.
—Shizui.
—¿Sí?
—Ten cuidado.
—¡Claro!
Cuando Shizui se fue, Lan Zhan volteó a ver la luna. Esta brillaba fuerte en el firmamento. Apenas eran pasadas las cinco de la mañana. La oscuridad todavía gobernaba tanto en el mundo real como en su corazón. Sabiéndose solo, murmuró la misma frase que venía diciendo desde el día que supo que él había muerto.
—Wei Ying, si me escuchas, dondequiera que estés, regresa a mí. Por favor, vuelve a mí.
Lan Zhan espera a que Wei Ying regrese. Siempre espera…
Ojalá y los dioses también lo escucharan.
