Los diálogos externos están entre comillas, y los diálogos internos o pensamientos están entre comillas y cursiva.

Los recuerdos del pasado estarán todo en cursiva

La historia se desarrolla después de que la perla intenta cumplir el deseo de Naraku que en este caso fue la destrucción del mundo.

CAPITULO 3

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Capítulo 3. Amor de madre

Era tarde, el sol se estaría escondiendo pronto y su cuerpo se sintió en paz mientras extendía sus brazos cansados en las aguas tibias "Kagome… ¿puedes…? Yo, quiero decir… uhm…" el pequeño kitsune pelirrojo comenzó a masajear su cabello mientras esparcía el shamppo que olía a lirios y que ella dulcemente aplico minutos antes. "¿Quieres decirme algo Shippo?" el niño se sonrojo y oculto medio rostro en el agua cristalina mientras negaba rápidamente. Ella se rio suavemente y se deslizo hasta el centro en donde el parecía reacio a moverse "Dime" insistió haciéndole cosquillas hasta que empezó a reírse a carcajadas mientras se lanzaba a sus brazos. Puso su pequeño rostro encima de su pecho y la miro con sus ojos verde agua. "Kagome, ahora que tu… que tú te quedaras con nosotros…" ella acaricio su cabeza aun con restos de burbujas de shampoo y le sonrió animándole a continuar "¿Serás mi mamá?" se contrajo en vergüenza y hundió su rostro aún más en su pecho desnudo. Las lágrimas empezaron a caer suavemente totalmente conmovida por su pregunta, abrazo al pequeño con fuerza "por supuesto que seré tu mamá" el pequeño grito de shippo y su abrazo repentino la sobresalto, pero recibió sus pequeños brazos alrededor de su cuello.

"Kagom… ¿¡Shippo maldito que estás haciendo!?" Inuyasha salto de un árbol y cayo justo a la orilla del pequeño estanque de aguas termales "¡Inuyasha por kami!" Abrazo a shippo aún más sobre su pecho para cubrirse a sí misma "Pero Kagome, no es nada que no haya visto…" instantes después el rostro de Inuyasha cayo con fuerza en el agua, la risa de shippo hizo burbujear su pecho de alegría y comenzó a reírse también. De pronto el suelo comenzó a temblar, el agua se agito con fuerza y Shippo comenzó a gritar asustado. "Naraku" susurro Inuyasha sintiendo el aroma en el aire "¡Vístanse rápido!" ordeno saliendo del agua en guardia.

El toque del agua salpicando contra el suelo la quito de su pequeño y feliz recuerdo, miro hacia la niña tímida que puso frente a ella la pequeña bandeja de agua. "Le traje agua" su pequeña sonrisa le dio algo de alivio.

Desde que había curado al niño Aki la matriarca de la aldea había pedido que la escoltaran, no habían utilizado la fuerza, ni la habían obligado; sin embargo, sintió la tensión en sus miradas. Caminaron hacia una de las cabañas cerca del centro de la aldea y le abrieron la esterilla, cuando ingreso simplemente hicieron guardia afuera. Se refugio en una de las esquinas y simplemente dormito, su cuerpo estaba algo cansado por la concentración que debió tener para usar el reiki tan delicada y minuciosamente. Casi siempre cuando la oscuridad más mínima cubría sus ojos las imágenes en movimiento de su antigua vida la visitaban sin permiso, desde hermosos recuerdos hasta los más espeluznantes.

"¿No va a beberlo?" la niña insistió mirando desde el cuenco a su rostro, mejillas sonrojadas por la timidez y ojos azules llenos de anticipación. Tomo el cuenco de agua, toco el borde suavemente e intento no respirar el mal olor, pensó por un segundo purificar el agua, pero no quería que la niña que se había presentado como Daisu le temiera. Acerco el agua a sus labios y bebió todo de golpe, después de unos largos segundos en los que contuvo la respiración, dejo fluir el aire a sus pulmones e instantáneamente se hizo a un lado y vomito.

"¡Kami!" la niña salto y tomo su cabello mientras daba pequeños golpecitos en su espalda. "Aoi sama perdóneme, no pensé que se lo bebería… digo yo… creí que lo purificaría" la niña se veía terriblemente avergonzada mientras se alejaba de ella después de que se recompuso.

"Daisu, ¿tú sabias que puedo purificar el agua?" la niña asintió bajando los ojos al cuenco ahora roto "¿Y no crees que es raro o malo?" la niña negó fervientemente "¡Es una bendición!" los ojos azules refulgieron de emoción mientras comentaba lo grandiosa que era ella ante sus ojos.

"¿Como lo supiste?" la niña detuvo su diatriba y sonrió tenuemente "Yahiko sama lo dijo, está hablando con la matriarca y los otros jefes de la aldea, creo Aoi sama que Yahiko san está enamorado de usted, porque no para de elogiarla, el cree que la aldea evolucionara con su ayuda, y Tara sama parece estar de acuerdo con él, incluso piensa que sería bueno que usted se quede a vivir aquí y se case…" la bilis golpeo nuevamente su garganta y comenzó a vomitar, la pequeña volvió a acercarse a ella y sobo suavemente su espalda. "Creo que Aoi sama está enferma, necesita dormir"

Seco sus labios con la manga de su kimono y miro a la niña, parecía genuinamente preocupada. "¿Daysu, hay más aldeas como esta?" la niña asintió rápidamente "¿sabes dónde están?" pareció pensarlo por un segundo y luego negó "Es confidencial, solo pueden saberlos aquellos que son parte de la mesa de jefes de la aldea... pero si se casa con Yahiko san que es el líder de los monjes seguro que le dirán ese tipo de información" debió verse muy pálida porque Daysu se empezó a preocupar "¿Es urgente que sepa esa información Aoi sama?" asintió suavemente y la niña pareció pensativa "Esto es algo que escuche de mi padre mientras cenábamos, existen tres clanes aparte del nuestro, no se mucho de la mayoría, pero escuche algo sobre el clan Abe, parece que es el más grande de todos y en él hay muchos, muchos niños, dicen que sus aguas son transparentes y saben a gloria y que pronto todos nos reencontraríamos" Daysu sonrió ante lo que eran obviamente sus sueños.

"¿Daysu puedes ayudarme?" la niña asintió tiernamente "Cualquier cosa que me pida yo la ayudare Aoi sama" la niña tomo su mano y la apretó, un sentimiento en su corazón la hizo sentirse apenada mientras veía en los ojos azules de la pequeña a aquel kitsune quien había cuidado y prometido tantas cosas "Mi hijo" pensó tristemente. "¿Puedes hacer que los hombres que están afuera se vayan?" la niña dejo su mano de lado, sus ojos se abrieron una fracción de segundo, por un momento pensó que no aceptaría, porque vio el entendimiento en sus ojos, la niña era dulce y parecía ingenua, pero podía ver la inteligencia en sus animados ojos.

"Yo… lo hare Aoi sama, porque usted salvo a Aki" le sonrió gentilmente, se lanzó hacia ella rápidamente y la envolvió en un pequeño abrazo para después soltarla y salir de la cabaña. Escucho suavemente como la niña mentía acerca de algo y como después de un cuestionamiento breve los pasos se alejaron de allí.

Se levanto sintiéndose mal del estómago y miro furtivamente por la esquina de la esterilla para encontrarse con nada, suspiro aliviada y salió de allí rápidamente.

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Corrió lejos de las cabañas, el sol estaba alto, pero no duraría mucho, era realmente un mal momento para decidir irse. Su sentido de la orientación la llevo hacia el Este, el Este tenía territorios que había recorrido, tenía viejos escondites a los que prometió no volver, pero contando con la situación actual no hallaba ninguna otra solución. Había sido mala idea intentar buscar más seres vivos, ahora lo sabía, ella ya no era normal, dudaba incluso de ser un ser humano, ningún humano viviría tantos años, las miradas que le dieron la asustaron, como si ella fuera un monstruo, una cosa rara, algo peligroso, "algo invaluable..." pensó sintiendo una carga emocional sobre sus hombros, un peso extra que no se sentía cómoda de tener.

En su nueva convicción ahora se hallaba el encontrar algún viejo escondite y terminar el resto de sus días ahí. Un reflejo rojo atravesó el perfil de su vista, justo entre los enormes árboles que ahora estaban en la penumbra, detuvo sus pasos y miro hacia el Oeste "Kagome" la voz llena de resentimiento de Inuyasha la llamo desde la oscuridad. "No ahora por favor… Inuyasha por favor" sus piernas temblando, muy quietas en su sitio mirando a los ojos ámbar "Ven Kagome, acompáñame" levanto su mano en su dirección. Ella se rio amargamente ante la impotencia, la cobardía inundando todo su ser, retrocedió un par de pasos y regreso sobre su camino mientras escuchaba el eco de su nombre, allí en la profundidad del bosque que ahora la mantenía prisionera con sus propios fantasmas siendo sus carceleros.

Se detuvo aun con los ojos perdidos en el suelo y vio pies ajenos, subió la mirada y vio los ojos azules serios de Tara "¿Iba a algún lado Aoi sama?"

Ella se rio irónicamente "No me llamo así"

"¿Y cómo se llama si puedo preguntar?"

"Llámeme como quiera" contesto ignorándola mientras rodeaba su presencia y caminaba sin rumbo fijo hacia la aldea "Entonces la llamare Kagome" detuvo sus pasos y miro de soslayo a la mujer mayor, la perspicacia inundaba sus ojos. "Como usted quiera" dicho eso siguió su camino.

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Observo el lugar curiosamente, era una cabaña grande, el aroma de las hierbas parecía haberse impregnado en la madera de las paredes, había tres calderos hirviendo en el centro y el aroma que salía de ellos no era algo muy agradable de oler, y fue justamente de uno de estos calderos que Tara tomo una buena porción de contenido y lo sirvió en un cuenco del tamaño de la palma de su mano "Sopa de koke" le indico pasándole el cuenco. Miro seriamente la sopa verdosa y negruzca y asintió atontada "gracias" menciono antes de darle un primer sorbo e intentar poner su mejor cara frente a la mujer que la veía minuciosamente. "¿Está feo?" pregunto con el ceño fruncido, rápidamente negó y le dio un sorbo mas grande a la sopa, era casi imposible tragarlo así que lo mantuvo en su boca un largo rato, sus mejillas debieron verse muy graciosas porque la mujer comenzó a reír.

"Que graciosa es Kagome sama" menciono sirviéndose ella misma un cuenco y bebiéndolo como si fuera algo natural, su rostro neutral no mostraba ni placer ni desagrado.

Terminó apresuradamente su cuenco de sopa porque era mejor una muerte rápida que una lenta. Tara recibió el plato con una sonrisa "¿Quiere más?" pregunto, probablemente su rostro mostro una expresión muy graciosa porque la mujer volvió a reír.

"Está jugando conmigo" se quejo viendo que la mujer asentía riendo, pero luego su postura regresaba a su seriedad habitual.

"¿Puedo preguntarle algo Kagome sama?" su cuerpo se irguió ante el nuevo ambiente tenso, asintió suavemente esperando alguna pregunta íntima y descarada.

"¿De cuánto es su capacidad de purificación?" pregunto con interés.

Sus hombros se relajaron ante una pregunta menos intrusiva de la que había esperado. "Depende de mi estado de ánimo supongo, tengo un poder muy bipolar, a veces me bloqueo y me cuesta usar mis poderes y otras veces sale en grandes cantidades, normalmente tengo una reserva decente, supongo que podría purificar una pequeña laguna, o un gran arroyo, pero definitivamente no instantáneamente" recalco lo último con mucho énfasis, aun cuando era una mentira a medias.

Un recuerdo de la primera vez que había logrado purificar el agua cruzo por su mente, era solo unos días después de que despertó, en esa época el clima era bastante lluvioso y horrible, la primera vez que la lluvia cayo sobre su piel la hizo revolcarse, su piel era nueva, como la de un bebé recién nacido, aún no había cabello sobre su cabeza y cuando las gotas la tocaron le quemaron la piel, era una lluvia que no se podía beber, quemo las hojas de los pocos árboles que habían sobrevivido al miasma, los dejo secos y con aspectos terroríficos, ella misma había buscado protección dentro del hueco de un árbol, estaba desnuda y acurrucada en un ovillo escuchando la lluvia acida caer afuera y los chillidos de algún animal que al igual que ella probablemente había sobrevivido y ahora era victima de la lluvia. Su pequeño hueco en el árbol era su único refugio, pero era estrecho y solo podía entrar si sus piernas se encogían completamente hacia su pecho, aun así, la lluvia salpicaba gotitas sobre sus piernas que le quemaban como pequeños fósforos encendidos. Cuando la larga lluvia termino ella salió del tronco muy adolorida por pasar muchas horas en una posición incómoda, gateó sobre sus manos y se sorprendió de ver su reflejo en un pequeño charco que había quedado de la tormenta, estaba embarrada de lodo, las cicatrices como puntos que le había provocado las gotas aún estaban frescas en su rostro y sus ojos azules desconocidos se veían atormentados, lloró profundamente mientras se miraba a si misma y sus lagrimas cayeron sobre el agua acida hasta que esta se purifico, obtuvo un brillo ligeramente plateado, cuando lo noto hundió su rostro en el charco y bebió con desesperación, sin importarle que probablemente pareciera un animal. No pudo purificar agua después de eso en mucho tiempo.

"¿Kagome sama?" sus ojos se fijaron rápidamente en la mujer, se asusto al sentirse sorprendida en un nuevo lapsus.

"¿Ocurre eso a menudo cierto?" pregunto viéndola con mucha curiosidad.

Ella se sintió a la defensiva ante su curiosidad, pero asintió suavemente. "Tengo mucho en la cabeza" comento.

Tara asintió comprensiva "¿Qué hay de los árboles? ¿Puedes purificar un árbol?" pregunto regresando a su interrogatorio inicial.

No estaba nada contenta con tener que verse en la situación de responder; sin embargo, era mejor que responder preguntas sobre su pasado, y mientras tuviera que quedarse en la aldea era mejor ser colaborativa, y cuando el fantasma de Inuyasha dentro de su cabeza se tomara un descanso y dejara de martirizarla se iría de ahí. "Los árboles son… mejor dicho, de poder se puede, sin embargo, creo que demanda demasiada energía, es como un ningen enfermo, cuando se enferma necesita cuidado pero aparte de eso necesita otras cosas más externas, buena alimentación, buen ambiente, seguro y constante, con un árbol es parecido, podría purificarlo tocándolo, advierto que tampoco es instantáneamente, pero después de que quite mi mano de él solo se mantendrá purificado y vivo un tiempo, talvez unas horas si hay suerte, pero el ambiente que nos rodea lo volverá a marchitar, además que necesitara alimento, en el caso de un árbol o planta me refiero al agua, y no cualquier agua, agua pura, y es por eso que es una pérdida de tiempo y esfuerzo, la mejor opción para tratar un árbol no es esa, esa es la ruta difícil y trabajosa además de que drena mucho reiki. La mejor opción es simplemente el agua, ahí está la solución para todo, si riegas un árbol constantemente con agua pura no solo se purificara el árbol, si no la tierra, y el aire alrededor del árbol, y si lo haces constantemente por mucho, mucho, mucho tiempo se puede transformar en un árbol sagrado y generara su propia energía sagrada que purificara automáticamente el aire de los alrededores e ira incrementando mientras más sagrado sea" la mujer tenia la boca ligeramente abierta y sus manos temblaban suavemente de emoción.

"¿Es eso posible? ¿De verdad?" preguntó. Asintió ante la mirada emocionada intentando destensar sus hombros ante la inmensidad de sentimientos que estaba emanando de la mujer, se sintió ligeramente preocupada, preguntándose si había sido demasiada información compartida de un solo golpe, y a la vez aliviada de no haber mencionado que en un shock de adrenalina podía purificar un lago de una sola vez e instantáneamente, ese era un asunto que no debía mencionar, y mas cuando esas situaciones eran muy raras y muy peligrosas, hacer eso aquella vez casi la había hecho morir a manos de unos youakis.

"¿Podrías enseñarnos a purificar el agua?" preguntó sacándola nuevamente de sus pensamientos.

Frunció el ceño nuevamente "No lo sé" dudo ante su petición, no porque no quisiera, sino porque purificar el agua no era sencillo, se necesitaba una gran concentración de reiki para lograrlo, eso significaba que debías ser lo suficientemente poderosa o poderoso para ello, sino no serviría. "Supongo que podría ver el nivel de potencial de las mikos y monjes, según eso puedo decirte si puedo o no puedo enseñarles"

La mujer lo pensó por un momento, pero luego sonrió satisfecha "¿Quisieras ser sensei de los que creas que tienen potencial?"

Lo pensó por un segundo, un viejo recuerdo de su yo del futuro apareciendo en su mente "¿Había pensado alguna vez que profesión quería estudiar antes de su viaje a través del pozo?" probablemente habría sido doctora, o abogada e incluso… maestra.

"¿Kagome sama?"

Miro a los ojos azules de la mujer y asintió "Eso me gustaría" la mujer sonrió y de una extraña forma sus ansias por escapar de ese lugar empezaron a menguar, tal vez, solo tal vez no tendría que huir de ahí y morir sola en algún lugar desolado.

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Aparte de sus muchos y evidentes problemas mentales ahora parecía que tenia que añadir la fobia social a su lista, casi se rio de ella misma mientras intentaba no temblar y entrar en un ataque de pánico mientras estaba rodeada de gran parte de la aldea. El miedo atroz a que una de sus alucinaciones apareciera de pronto y la hiciera ver como una demente empezó a estresarla, comenzó a sudar y respiro hondo varias veces. Vio una colita pelirroja correr entre las piernas de las personas, su risa juguetona hizo eco entre los murmullos de la gente, su pequeño cuerpo se detuvo detrás de una mujer y asomó su cabeza con una enorme sonrisa, sus ojos verde agua achicándose ante el gesto gracioso "Es shippo" susurro aliviada, el era el más tranquilo de todas sus alucinaciones, nunca hablaba, simplemente disfrutaba jugar y revolotear de aquí para allá.

"¿Kagome sama? ¿Ya vamos a empezar?" miro hacia abajo y vio a Daisu intentando llamar su atención mientras jalaba suavemente el cinto de su kimono, a su lado Maki la hija de Tara sonreía tímidamente.

"… Si, ya vamos a empezar, así que regresen" les pidió a las niñas que rápidamente corrieron junto a la multitud. Todos estaban en el centro de la aldea, ella estaba encima de la tarima y la rodeaba una gran cantidad de gente, ella apostaría que era el 90% de la población, sin contar a los mojes y las sacerdotisas que estaban de guardia en ese momento y a quienes tenia que hacer la prueba mas tarde si era posible o en todo caso al día siguiente. "Por favor formen una fila" pidió lo más fuerte que su voz podía salir. Las personas rápidamente obedecieron, formaron una fila mirando en dirección al blanco de tiro que estaba colocado a lo lejos. "¿Todos pueden infundir su reiki en un arco? ¿O tienen algún arma de su elección con la que trabajen mejor?" preguntó mirando a cada uno; al ver que había algunos que no usaban arco, incluyendo los pocos niños que también habían querido participar asintió y reconsidero "Entonces, aquellos que no sepan usar un arco y prefieran usar otra arma divídanse en una segunda fila" todos asintieron y rápidamente se dividieron.

"¿Y los que no sabemos usar armas aun Kagome sama?" pregunto Daisu inocentemente. Se sintió un poco desorientada por la pregunta, esta era una prueba de poder para lograr enseñar a sagrados a purificar el agua, no contaba con que tendría que probar las capacidades de niños pequeños que apenas y sabían expulsar reiki involuntariamente. Suspiró insegura y más aun al ver a la niña con un brillo en los ojos "Esta bien, aquellos que no saben usar armas hagan una tercera fila" todos los niños sonrieron aliviados y se alinearon, encabezando la fila estaba Daisu, seguida por Mei, Maki, y otras tres niñas y un niño que recién había visto por primera vez.

"Los de la primera fila, cada uno de un paso al frente, concentre todo su reiki en la flecha y dispare a la diana" así fue como pasaron uno a uno, habían pasado alrededor de tres horas y la primera fila que era la más larga había acabado, de entre toda la gente solo cinco personas fueron seleccionadas.

"La segunda fila, tomen las armas que suelen usar y uno a uno den un paso al frente" esta fila era las más variada, había cerca de 15 personas que usaban katanas, ellos fueron los primeros en avanzar, su trabajo fue impregnar su katana con la mayor cantidad de reiki e intentar cortar algún objeto inanimado, como ser un tronco, solo con la maniobra y el impacto ella podía ver la fuerza del reiki, de ellos solo uno tenia potencial. Cinco de la misma fila usaban otro tipo de armas blancas, lastimosamente ni uno de ellos tenía el suficiente potencial.

"Bien, solo queda la última fila" miro a los niños emocionados y suspiro internamente. "Aquí tienen" les paso ramitas que eran más delgadas que sus propios dedos, los niños se vieron desconcertados y la miraron sin saber que hacer "Quiero que se concentren en las ramitas en sus manos, seguramente cuando están enojados o asustados han sentido calor en su cuerpo o en sus manos, quiero que busquen ese calor y lo pasen a las ramas que les di" los niños rápidamente asintieron y comenzaron a concentrarse, ninguno lo logro instantáneamente, sin embargo Maki y Daisu lo consiguieron después de varios minutos, no era una purificación como tal, el reiki que habían infundido sobre la ramita era superficial y se iría ni bien lo soltaran. "Todos tienen potencial" comento, intentando no hacer sentir mal a los niños que no lo habían logrado "Sin embargo tienen que seguir practicando, no se desanimen, practiquen con todas sus fuerzas y puede que la siguiente vez les enseñe a purificar el agua". Los niños asintieron, Maki y Daisu se veían algo desanimadas, pero luego sonrieron entre ellas al saber que ellas eran las únicas que realmente lo lograron.

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Regreso a su cabaña, automáticamente fue en dirección de su futón y se recostó sobre él, había sido un día agotador, y el día siguiente probablemente seria igual o peor, porque ahora tenia que entrenar a sus seis estudiantes.

"Aoi sa… perdón, Kagome sama" la esterilla se movió y con un paso animado ingreso Yahiko, tenia una sonrisa en su rostro y en sus manos traía un plato de la verdosa sopa de Tara "¿Debería llamarla Kagome sensei desde ahora?" pregunto sonriente. Se sentó intentando no parecer tensa ante la interrupción de su descanso y a su nombre real deslizándose de los labios de Yahiko.

"Kagome está bien" menciono recibiendo el cuenco de sopa preguntándose en que momento Yahiko le preguntaría porque había mentido acerca de su nombre, pero incluso si pasaron los minutos el no pregunto, de hecho, nadie en la aldea lo había hecho, ni siquiera los niños, eso solo significaba que Tara o les había dicho, o simplemente había pedido discreción.

Miró al hombre alto que al darse cuenta de que se había quedado muy quieto viéndola por varios e incomodos minutos se sonrojo tenuemente. "Perdóneme, yo solo quería preguntarle algo" ella dejo el cuenco a medio terminar y asintió para mostrarle que estaba de acuerdo y que continuara, el se rasco la cabeza incómodamente y suspiro nervioso "¿Kagome sama estuvo casada?" su sonrojo después de eso fue extremo.

Ella frunció el ceño "¿Porque me pregunta eso?" Yahiko abrió los ojos al parecer sorprendido con su propia impertinencia "Discúlpeme, yo no sé en qué estaba pensando para preguntarle algo tan privado, es, es solo, es solo que usted mira a los niños pequeños como, como si… bueno, es una mirada que solo tiene una madre" su rostro cayo de vergüenza y sus manos nerviosas comenzaron a despeinar su cabello.

Ella lo miro molesta pero después de pensarlo unos segundos abrió la boca "Si estuve casada y tuve un hijo" menciono rápidamente, podía ver las mil preguntas mas que tenia en la boca el joven hombre "Si lo que me quiere preguntar es donde están, solo puedo decir que ambos murieron" ahora solo había un rostro apenado mirándola, ella no mintió del todo, nunca se caso con Inuyasha pero probablemente lo hubiera hecho si las cosas hubieran terminado bien, no dio a luz a ningún hijo, sin embargo Shippo era su hijo en su corazón.

"Le ruego me perdone" dijo inclinándose respetuosamente, sus ojos abatidos, arrepentidos realmente.

"Fue hace mucho tiempo, así que esta bien" menciono tomando de nuevo el cuenco y vaciándolo de un solo trago amargo.

Yahiko tomo de vuelta la vasija y aun consternado por la respuesta dio una nueva reverencia y salió de ahí con una actitud depresiva, ella se recostó nuevamente en el futón y miro por largos segundos el techo, una sola lagrima escurriendo por su rostro que fue limpiada rápidamente.

Cerro los ojos

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Ese día estaba de buen humor, eran pocos los días soportables, el clima no era frio, la temporada de lluvias parecía ir menguando conforme pasaba el tiempo, sus manos tocaron como rutina el cabello detrás de su cabeza, esta vez lo había cortado muy corto y le picaba en la parte trasera del cuello. "chick chick chick" el sonido gracioso la hizo mirar hacia abajo mientras caminaba por el sendero, unos ojitos verde agua le sonrieron mientras hacia sonidos con cada pasito que daba "chick chick chick" volvió a hacerlo saltando de un pie a otro con una sonrisa juguetona. "¿shippo porque estás aquí?" le preguntó, el zorrito tal y como siempre no respondió, solo sonrió mostrando sus colmillitos, salió corriendo y saltando, adelantándose en el sendero. Sonrió al verlo revolotear infantilmente, él era la única alucinación que ella podía recibir bien; Inuyasha casi siempre venia a atormentarla; Sango solo había aparecido una vez y siempre lloraba terriblemente; Miroku al igual que Sango también había aparecido una sola vez y siempre estaba sufriendo, gritaba de dolor; Naraku… ni siquiera quería pensar en él. Tenia demasiadas alucinaciones la mayoría de ellas la atormentaban horriblemente, excepto su pequeño, él solo le traía paz, y mucha pena. La primera vez que lo vio pensó que era real, de hecho, lo estuvo cuidando y protegiendo por mucho tiempo, probablemente meses hasta que se dio cuenta que no existía.

Su cuerpo se tenso cuando se dio cuenta que ya no podía ver a Shippo, él la había estado acompañando desde hace unos días y siempre que desaparecía se despedía antes. Corrió con todas sus fuerzas por el sendero y se detuvo abruptamente al mirar el lago frente a ella, estaba contaminado y olía bastante mal; sin embargo, era la primera fuente de agua natural que veía desde que despertó, estaba claramente sorprendida. Shippo estaba en la orilla y la estaba mirando con una enorme sonrisa mientras la saludaba con la mano, sonrió y le devolvió el saludo, su cuerpo se helo cuándo una sombra salió de algún lado y empujo al pequeño al lago, abrió los ojos sorprendida al ver los ojos rojos maliciosos "Naraku" susurro, el hombre sonrió horriblemente y empezó a correr hacia ella, ella grito cuando con su velocidad estuvo frente a ella instantáneamente, cerro los ojos cuando sintió que estaba apunto de arremeter sobre ella, y abrió los ojos cuando no sintió nada, su respiración estaba agitada y miro a los lados buscándolo sin encontrarlo.

El chapoteo dentro del lago la hizo reaccionar y corrió hacia él, miro dentro pero no había nada, su cuerpo tembló terriblemente mientras buscaba al pequeño zorro, se olvidó por completo que no era Shippo realmente, hubo una ondulación al centro y ella salto ignorando el dolor que le producía el agua, era toxica y la quemaba como agua hervida "¡SHIPPO! ¡SHIPPO!" Grito rompiendo en llanto cuando no pudo hallarlo, se sumergió dentro del agua y salió a respirar después de que no soporto el dolor, grito agónicamente cuando el agua quemo sus ojos "¡SHIPPO!" grito nuevamente con todas sus fuerzas, fue en ese momento que un profundo calor broto dentro de ella y salió expulsado como una ola que agito el agua como una tormenta, se arrastro a la orilla llorando con todas sus fuerzas y se quedo recostada boca abajo con medio cuerpo aun en el agua llorando en silencio por mucho tiempo, sus ojos se abrieron suavemente después de que las lagrimas hubieran menguado y se dio cuenta que ya no sentía dolor, solo frio. Se sentó en la orilla y miro el agua cristalina, brillaba como un espejo reluciente y vibraba de energía, el musgo en sus orillas era verde, un hermoso verde. Lloro nuevamente al ver un color de nuevo en un mundo lleno de gris.

Se despertó agitada, el débil sol le daba justo en la cara y su cara estaba empapada en sudor y lágrimas.

"¿Kagome sama, quien es Shippo?" pregunto la pequeña Daisu que estaba sentada a su lado tomando su mano con cariño.

Sonrió tristemente viendo a la pequeña niña. "Él era mi hijo"

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CONTINUARA… Hola de nuevo, les vine a alegrar… ¿o entristecer?... hmmm bueno, les traigo un nuevo capítulo, de la triste vida de Kag. Seguramente tienen muchas preguntas y curiosidad por ciertas cosas, y supongo que la mayor pregunta es que onda con Sessh, donde esta, cuando aparece, etc. Les voy adelantando que aún faltan algunos caps para eso, este fic es de cocción lenta, y probablemente sea mas largo que La Miko, pero seguro que vale la pena y mucho, al menos para mí quien se esta destrozando el cerebro para hilar las cosas perfectamente, no quiero dejar huecos y vacíos como en mi anterior historia.

Creo que eso es todo, espero estén bien de salud, cuídense mucho y protéjanse por favor.

Y si les ha gustado el cap, se agradecería un comentario, me encanta leer lo que opinan o lo que sea, simplemente se agradece, me hace sentir menos sola.

(Por cierto, para los que están leyendo la segunda temporada de USL, lamento decirles que tendrán que esperar un poco, me voy a concentrar por unos cuantos capítulos más en esta historia, y después me paso a USL con un pack de capítulos oki)