Love Live! No me pertenece, es de sus respectivos autores.
Muchas veces han sido las que la jovencita de rebelde cabellera rojiza ha negado la verdad acerca de los murmullos del hospital. En aquel infierno de blancas paredes era donde ni el mismo diablo podía inmiscuirse.
El personal de limpieza eran duendes que en todas partes se encontraban, míticos seres que según cuenta la leyenda, han visto más desgracias y chismes que el mismo personal médico; hablando del meollo del asunto, tratamos residentes e internos de medicina, aquellos plebeyo con delirio de dioses que buscan entrar en la cadena alimenticia hospitalaria a base de labia experimentada y refresco al gobernante en turno, el personal de enfermería; trabajando en la sombras para servir a la luz, ninjas que con suerte tenías la osadía de ver sin que te descuartizaran por tocar su carrito de gasas o agarrar por "error" su tabla donde podía escribir con toda comodidad. Entre otros miembros destacados de la cadena alimenticia hospitalaria, encontramos a los nutriólogos (no, no crían nutrias), inofensivas criaturas hechas a partir de botellas de agua degradables o rellenables y túper, que fungen un papel importante para el mundo, solo que este no está listo para ellos; pero nada comparado con el personal administrativo, ellos tienen el poder de hacer tu estadía un cautiverio terrible o un paraíso de rosas según como les agrades.
En los hospitales hay un sinfín de animales coexistiendo, desde el mencionado personal de limpieza o los internos e incluso estudiantes de todas las carreras, todos con el fin, con un solo y puro propósito: la salud del paciente.
Pero, aun incluso en un autoproclamado "cielo en tierra" o "sanatorio de cuerpo y alma", es indiferente a los chismorreos e incluso tratos pésimos que hasta el diablo tiene que tomar nota de lo bueno que son.
Y justo en aquel lugar de inmaculadas y blancas paredes, que pese a lo pesado que podría ser el "Hospital Universitario Jikei", podría ser que aquí se desarrollen historias de lo más interesantes.
- ¡Maki-chan! Te traje tu almuerzo, ¿comemos juntas? -una voz con ciertos tonos infantiles resonó por los pasillos del pabellón de cirugía.
La receptora de aquellos mensajes soltó un pesado suspiro sabiendo que era lo que iba a suceder y principalmente, quien era la dueña de esa voz.
Cuando se dio la vuelta para visualizar bien a su futura acompañante, negó levemente con la cabeza a tales infracciones del código del hospital que sus ojos veían. Una joven de no más de 26 años corría a paso suave por el pasillo, su cabello morado se encontraba sujeto con una trenza, el uniforme quirúrgico azul marino que usaba era un poco suelto para el gusto de la chica de cabello rojo, la joven de cabellos morados tenía un buen cuerpo y no lucia nada bien con ese uniforme, eso pensaba ella cada vez que la veía con eso puesto; la jovencita era dueña de unos hermosos ojos verdes que podían cautivar a cualquiera con solo una mirada misteriosa que les proporcionara.
Para la protagonista de esta historia, no había persona más encantadora que la chica que vislumbraban sus ojos. siempre tenía una linda sonrisa cuando la veía caminar por los pasillos del hospital, no, ella sonreía casi todos los días. Se mostraba amable y carismática en los momentos oportunos. Siendo también una portadora de una mística aura que, en veces, cuando se ponía seria, daba la impresión de que leía incluso hasta tus más profundos secretos.
Se sentía en una paz incalculable cuando la veía. Agradecía que no había sentido las miradas de sus compañeros sobre ella para así, poder esbozar una diminuta sonrisa. Era una dicha verla, peor a su vez, sabía que nada bueno pasaba cuando ella se cruzaba en su camino.
Eran diferentes, totalmente, desde la punta de sus pies hasta la cabeza, en ideales algunas veces e incluso en especialidades. Siendo nuestra pelirroja de tsundere actitud una neurocirujana y la pelimorada que se fue por el camino de gineco-obstetricia.
Ambas excelentes carreras, eso sin decir que las dos sabían desempeñarlas muy bien, pero polos opuestos de la misma moneda llamada "Salud". Nishikino Maki tenía que ser fría y calculadora, no permitía ni que un mosquito entrara a sus cirugías si este siquiera fuera invitado, así que ya se imaginaran como le iba a los internos que tenía bajo su dominio; y Toujo Nozomi que podía permitirse ser un poco relajada pues sus pacientes en su mayoría morían de los nervios no solo por ellas mismas, si no por la criatura que en sus vientres, aun así eso no le quitaba lo profesional y ética que se mostraba en sus cirugías, permitiendo a sus internos aprender solo si estos tenían el interés suficiente para estar a la altura del desafío.
Se conocieron en sus primeros años en la universidad, al principio, reacia como un buey, la Nishikino no tenía pensado acercarse a alguien o entablar una relación amistosa, por no decir que nunca pensó en enamorarse, esto debido más que nada a su poca empatía por quien la rodeaba y a su falta de comunicación; por su lado, Toujo, aun con su aura misteriosa, siempre sonreía y era amigable con las personas a su alrededor, y no le era indiferente la atractiva pelirroja, ni los rumores que de ella circulaban por la facultad. Carente de sentimientos, pero con una belleza que encandilaba hasta el más duro de los hombres y la más heterosexual de las mujeres.
Para Nozomi, acercarse a Maki al principio era un juego divertido pues quería probarse así misma que podía se amiga de alguien tan dura personalidad; pero el desafío fue demás de difícil, poniéndola en jaque en más de una ocasión, emocionándola al punto de sonreír tontamente cuando Maki rechazaba sus acercamientos. Poco a poco, sin darse cuenta, se sintió atraída por ella, cambiando esa adicción a la curiosidad de la que se proclamaba autora a un sentimental y sensible latir de corazón al mirarla.
De un paso, un empujón, ellas se hicieron cercanas. Siendo Maki la primera en permitir el acercamiento y Nozomi culminándolo con risitas traviesas del resultado de ver a la pelirroja sonrojada como tomate.
Se acostumbraron a la compañía de la otra, tanto que aquellas llamadas nocturnas eran vitales antes de empezar a estudiar para un examen o simplemente entregarse a los brazos de Morfeo. Los desayunos de los domingos con pequeñas tostadas francesas y café amargo en el departamento de la pelimorada era el amuleto de la suerte para el inicio de la semana que amenazaba con volverse más pesada que un elefante. Tal era la costumbre de estar juntas, que inconscientemente comenzaron a vivir juntar a mediados de la carrera y el decir "¿Qué somos?" se volvió solo una mera formalidad, pues ellas sabían que eran algo más que un par de amigas que al principio no se llevaban del todo bien.
Su relación pecaba de no ser del todo común, pues quien las viera pensaba más en ellas como buenas amigas o incluso en una relación de "madre e hija".
Y aquello, esas simples palabras "madre e hija" era lo que molestaba a la pelirroja, pues desde que habían comenzado a trabajar en el mismo hospital, los rumores de su relación no dejaban de circular y eso en parte no le fastidiaba, si no el hecho de que no las vieran como lo que son, una pareja.
-Parece que ya vinieron por ti "Maki-chan" –hablo con burla la jefa de cirugía general.
Dicha persona, sonreía y reía con cierto descaro. La joven de rubios cabellos y ojos azulados era nada más y nada menos que Ayase Eli. Una prometedora doctora de ascendencia rusa, también conocida por los pasillos del hospital como "la belleza extranjera". Dicen los rumores que el solo sonar de sus zapatos pone activos a aquellos que gozan de su belleza para así verse interesantes ante ella, pero la rubia, aunque podía llegar a ser empática, solía mostrar una seria aura que incluso superaba a la Nishikino. Esa aura maldita, encantadora y cortante, no hacia menos que hacerla ver aún más apetecible al ojo humano: un fruto prohibido para aquellos observadores.
Tu ni hables, Ayase –gruño la pelirroja en contestación a su rival.
Si, leyeron bien, otro de los rumores que, a decir verdad, este si era realista, es que la jefa de cirugía general tenía un interés romántico con la cirujana de ginecología. Esa sonrisa encantadora solo salía a relucir cuando sus ojos vislumbraban a la pelimorada. Sabía que le gustaba y no temía a admitirlo a diferencia de su rival de cabellos de tomate. Era una mujer madura, si quería algo y se podía permitir tenerlo, entonces lo tendría; por eso mismo, no desaprovechaba las oportunidades para quedar bien con la jovencita ojiverde y de enseñarle a Maki que si se descuida, no dudara en ocupar su lugar.
¿Esta celosa? –hablo siseando, divertida con las acciones que generaban un poco de sus palabras.
Maki-chan no se pone celosa, bueno, tal vez un poquito –la risita bien conocida de la joven pelimorada hizo que las dos doctoras se giraran a verla.
Maki al mirarla, inconscientemente esbozo una pequeña sonrisa que por su fortuna no fue detectada por el mejor sistema de chismorreo del hospital, alias las enfermeras que en ese momento se encontraban escribiendo sus pendientes en los expedientes; pero, a diferencia de ella que era algo pasiva con sus movimientos, la rubia no dudo en dar un paso hacia adelante y sonreírle de forma sincera a la pelimorada.
¿Verdad que sí, Nozomi? –sonriendo se colocó al lado de ella y se cruzó de brazos- pero debo admitir, tiene su encanto que se ponga celosita la chiquita.
¿Chiquita? –menciono la pelirroja aquella blasfema palabra.
No creo que le debas de decir así -por más seria que quisiera parecer la pelimorada, estaba casi muriéndose de la risa porque le encantaba ver la cantidad de emociones que podía desplegar su novia cuando le decían así.
¿Cómo no decirlo? Si es un poco más chiquita que yo -añadió la rubia un poco burlona pues disfrutaba también esas reacciones de la pelirroja.
Vamos, se amable -Nozomi en "defensa" de su pareja le dio un breve golpe en el hombro de manera juguetona.
Para Nozomi aquella acción era más que todo un simbolismo del compañerismo que sentía por la rusa pues la consideraba una amiga muy cercana y tener ese tipo de "comentarios" más que nada era divertido, e incluso para la rubia, que estaba perdidamente enamorada de ella, sabía que Nozomi no la tomaría enserio mientras estuviera con la Nishikino y de que sus palabras eran solo un juego para ella; pero así lo aceptaba y con eso era feliz si así la veía sonreír con sus tonterías.
Por el lado Maki, bueno, ella es otra historia. No se tomaba tan bien que su novia estuviera jugueteando a "las manitas sudadas" con otra persona que no fuera ella.
¿Cómo te fue en cirugía hoy, Nozomi? –Pregunto amable la rubia doctora. Amabilidad que solo la pelimorada sabia sacar de ella.
Bien, sin ningún contratiempo. Mamá y bebé vivitos y coleando –afirmo la aludida con una sonrisa orgullosa- ¿Cómo te fue a ti, Elicchi?
Uh, ese apodo provocaba dos reacciones completamente distintas a las enamoradas de la ginecóloga. Por su parte, Eli se encontraba encantada con el apodo, le había gustado desde que se lo había puesto, le parecía un poco cómico e infantil pero para ella tenía cierto significado pues la autora de ese apodo no solía darle sobrenombres a las personas por que sí, tenían que tener una relación profunda para eso y aquello le hinchaba el pecho de orgullo; pero para la Nishikino era otro problema más a resolver, ¿a qué persona en su sano juicio la gusta que su novia le ponga apodos a una tanga fácil como lo era para ella la rubia? A Maki solo le decía "Maki-chan", como si no fueran más que amigas, es simplemente injusto que no tenga el mismo derecho de esa rubia oxigenada en ostentar un apodo preparado solo para ella.
Nada fuera de lo normal, una cole (1) y después unas cuantas bandas gástricas (2) –se encogió de los hombros como si aquello no significara mucho para ella- ha sido un día flojo la verdad y es aún más aburrido si no me toca operar contigo, Nozomi –con una sonrisa adorno sus palabras y golpeo suavemente con su hombro el de la pelimorada.
Puedo entender eso –la joven aludida soltó una risita y miro a la rubia- nuestras cirugías siempre son así de animadas ¿recuerdas la vez que tuvimos que arreglar los errores de los internos del Dr. Takeda? –poco a poco, su risa se fue haciendo evidentemente grande.
¿La del bebé al que le cortaron parte de su brazo con el bisturí y de la mamá que por poco le quitan las trompas? –soltó aquella pregunta con una risa burlona- ay Dios, nunca vi tan enojada a Honoka-san por tener que arreglar el brazo del bebé.
Lo bueno es que ese día tuve guardia y me llamaron, porque si no –rodo los ojos y se encogió de los brazos- quien sabe que hubiera pasado.
¿Aludiendo a tu vanidad? –Eli golpeo suavemente el hombro de la joven ojiverde entre risas- ¿Qué ya no me cuentas en la ecuación?
Tu estas implicada, Elicchi~ -le guiño el ojo entretenido con sus reacciones- de no ser por ti, no hubiera podido terminar con los internos de turno y el Dr. Takeda enojado por todo.
Entonces te perdono –resignada, puso su mano sobre su pecho y para terminar aquel espectáculo dio una pequeña reverencia- siempre es un placer operar contigo y arreglar lo que arruinan los demás.
Ambas doctoras se quedaron viendo un rato y soltaron tremenda carcajada que afortunadamente no fue escuchada por su jefe o por la mera jefa de enfermeras porque de una patada las sacan a las dos del pabellón de cirugías por chistositas.
Es ruin reírse así de algo grave, pero –soltó una risa pesada- es imposible no hacerlo cuando ya paso bastante tiempo de eso.
Eres perversa, Nozomi –hablo entre risas la rubia.
Mira quien viene a hablar –le contesto la pelimorada con cierta complicidad- también te estas riendo.
Entre sus felices sonrisas, Eli iba a contestar con algo inteligente y encantador hasta que el carraspeo de la tercera persona que habían estado ignorado las hizo terminar de reír y mirarla.
¿Qué tienes, Nishikino? –Eli fue la primera en hablar- ¿estas enojada porque no has tenido que operar estos días?
Sus palabras tenían algo de verdad, ciertamente no había tenido mucha actividad en el quirófano y sus días en el hospital se habían reducido a visitas de control solamente; pero aquello, como imaginaran, no era lo que la molestaba más ¡si no el hecho de que aquella mujer estaba coqueteando tan libremente con su novia! ¡es más! A la que se supone que es su novia, ni siquiera le importaba que estuviera allí, se la había pasado ignorándola por mucho tiempo, era casi eterno.
Maki negaba con la cabeza una y otra vez cuando las escuchaba hablar, para ella, aquella anécdota era más que un aprendizaje, no era gracioso a su parecer, pero para Nozomi que tenía una personalidad traviesa y Eli que compartía la mayoría de las veces eso, se reían como si fueran graciosadas. Cuando la pelimorada le contaba esa historia, Maki no hacía más que regañarla de que eso no era divertido y de no actuar rápido, tanto mamá como bebé hubieran tenido aún más complicaciones; pero Nozomi siempre le acariciaba la cabeza como si fuera un perrito y le decía que les viera el lado divertido a las cosas.
¿Y luego porque dicen que los médicos son sádicos seres del infierno?
Nozomi, creo que es mejor que lleves a Nishikino a comer, parece que se me va a lanzar en cualquier momento –en fingido miedo, se colocó atrás de la aludida y esta le respondió dándole un leve empujón con el hombro.
Miedosa –soltó entre risas la ginecóloga- pero en algo tienes razón, ya debo llevarla a comer porque en –reviso su reloj para analizar la hora- en una hora tiene que pasar visita y tiene pacientes que ver en consulta después.
Que suerte tienes Nishikino, tu propia y hermosa secretaria –la rubia soltó un suspiro de ensueños, anhelado que aquella fuera su realidad- Nozomi ¿Puedes acaso tu estar en el menú? No me molestaría acompañarlas o estar solas en todo caso– pregunto a la rubia con una sonrisa encantadora.
Lo siento Elicchi, soy platillo de primera clase – con una risita traviesas pico la nariz de la Ayase- y no estoy a tu disposición.
Con su travesura realizada, tomo la mano de su celosa novia y se fue caminando con la mayor alegría del mundo.
En la mente peculiar de Nozomi, aquello era una pequeña muestra del cariño que sentía por su celosa novia. Y sabía que no le disgustaba del todo aquel contacto pues la Nishikino no había quitado su mano. Era simple pero sencillo, si a Maki no le agradaba, ella reusara el más mínimo contacto físico sea intencional o inocente, y que su pelirroja novia pareciera un poco feliz por tomarla de la mano, la hacía sonreír tontamente.
-Quince minutos después-
A ver Maki-chan, di "ah~" –Nozomi con ternura paseo la cuchara llena de pure de papas enfrente de la aludida en un intento de que ella consumiera de ahí mismo.
La pelirroja, en vez de acatar aquella indicación soltó un suspiro y con sus mejillas sonrosadas negó con la cabeza pues aquel acto le resultaba infantil y le daba algo de pena.
-Oh ¿Qué tiene mi linda Maki-chan? –pregunto con un todo un tanto meloso y carismático.
Para fortuna de la doctora Nishikino, se encontraban en la azotea del hospital y no había nadie más que las pudiera ver y que presenciara aquel acto tan vergonzoso.
¿En qué mundo alguien podía pensar que aquellos gestos eran divertidos y geniales? ¡Puf! Para una doctora tan seria y profesional como Nishikino Maki, aquellas muestras de cariño no eran más que cosas para niños y no eran necesarias.
¡Oh, vamos! Bien que te gusta que te comidita cuando estamos en la casa~
¡Blasfemias! Eso no era posible, Maki no sería capaz de…
E incluso a veces jugamos a que te doy comidita de otra manera –alego con fingida inocencia la ojiverde- ¿Qué no te acuerdas cuando puse sushi en…? –sus palabras fueron cortadas por unas manos que apreso su boca.
¡Bien! Había ciertas ocasiones en las que pues… bueno, tenían ese tipo de encuentros ¡pero eran encuentros únicamente para adultos y muy personales! ¡no es para que lo esté diciendo con tanto descaro!
En su acto de acabar con las palabras de la pelimorada, esta ladeo la cabeza y en su mente se le ocurrió el mejor plan para hacer que la soltaran, pues conocía bien a la pelirroja y si era capaz de dejarla así por un buen rato e incluso, si lo tenía a la mano, podía suturarle la boca para que no comentara esas divertidas y excitantes aventuras que se le ocurrían dentro y fuera de la cama.
¡Hey, que asco! –grito la pelirroja y quito su mano de inmediato pues esta se encontraba babeada a mas no poder- ¡Nozomi, no era necesario poner tus babas en mi mano!
En teoría si –se encogió de los hombros y con una servilleta limpio sus labios- y ni te quejes, que no te quejabas de mis "babas", ayer en la habitación.
Un sonrojo explosivo fue la respuesta que obtuvo la pelimorada con aquellas palabras consideradas impuras.
N-Nozomi…
Yo~ –respondió sonriente y burlona.
Así era casi siempre sus días, sus particulares días. Aunque fuera la primera de su clase e incluso, aludiendo a su vanidad, una persona con múltiples talentos pues no solo era una excelente doctora, si no que tenía una facilidad en la música extremadamente alta y como si fuera relacionado a aquello, su habilidad matemática solo era comparable a la agilidad con la que aprendía procedimientos; para ella, estar con Nozomi era vivir día a día sin saber que iba a pasar, era una aventura diaria a la que la sometía la joven pelimorada.
Aun incluso, en su etapa de amigas, hubo una vez en la que Nozomi fue por ella a la una de la mañana para llevarla a escalar un monte y adormilada no supo decirle que no y la siguió como si no tuviera nada mejor que hacer, como si los brazos de Morfeo le resultaran agobiantes. Y aquello era lo más relajado que la había hecho hacer, pues entre sus vacancias, también la incito a subirse a una montaña rusa alta que encontró después de tomarse unas malteadas de pepinillos solo porque quería sentirse como cuando tenía 5 años.
¿Por qué la había seguido? Es mas ¿Por qué la sigue ciegamente a donde sea que le diga? A veces esa pregunta se escapaba de su mente y la respuesta siempre era la misma "porque la quiero", aquello la hacía feliz y siendo francos, Nozomi nunca la había obligado a hacer algo que de verdad atentara contra su vida o cosas que de verdad no quisiera hacer. Seguirla la hacía salir de su zona de confort y de alguna manera, después de esas aventuras, verla sonreír satisfecha la hacía feliz.
Si en algún momento, se llegó a preguntar por qué la quería tanto, es porque simplemente es Nozomi. No había mucha explicación que darle a los demás, para ella, la palabra "es ella" le daba para discutir las razones para quererla. Su sonrisa, su mirada, sus ojos, su cabello, todo lo que tuviera que ver con ella, era más que suficiente para terminar la discusión de cualquiera que quisiera discutir sobre sus sentimientos.
¡Mira, es Elicchi! –aquel gritillo agudo, proveniente de la pelimorada la hizo salir de sus cavilaciones- ¿con quién esta?
No tenía la intención de mirar, a decir verdad, no tenía mucho interés en Ayase Eli; pero su lado femenino, ese lado chismoso y malvado la incito a mirar en la dirección que señalaba la ojiverde y lo que vio la hizo alzar la ceja de lo raro que era: la joven de rubia cabellera, aun en la lejanía se veía apenada y un poco cohibida con su acompañante que no era nada más y nada menos que la encargada de enseñanza, Minami Kotori.
La señorita Minami seria definida como la persona más linda y amable del mundo según las personas que la conocían e incluso la misma Maki había tenido también esa impresión cuando la conoció. Parecía un ángel que vino a dar redención a los viles humanos que ya se están yendo por el camino del mal. La joven presumía de una cabellera larga y grisácea casi castaña, sus ojos ambarinos irradiaban una enorme paciencia que te hacia querer confiar en ella; cabe recalcar que es una chica atractiva, no es tan atractiva como Nozomi según Maki, pero se pueden dar una buena pelea de quien gana entre la más guapa del hospital.
Lo curioso era ver a la sangrona y presumida Ayase Eli comportándose como un borreguito enfrente de la Minami que reía y sonreía como era de costumbre.
¿No se supone que a Eli le gustaba Nozomi? O ¿es que habría espacio en su corazón para alguien más? Lo que también puede hacer esta trama tenebrosa es que, a rumor del hospital, la educadora tenía una pareja de la cual solo se había visto dos que tres veces en el hospital pues se la mantenía escribiendo unos cuantos libros de los cuales Maki había leído más de una ocasión.
Para Maki era algo gracioso que aquello pasara pues le daba la oportunidad de pensar que, en algún momento, la rubia oxigenada desistiera de sus coqueteos con su novia; pero también podría ser conflictivo pues si esa babosa se metía con Minami y se enteraba su pareja (de ser cierta) entraría en una crisis de escritor y no terminaría la saga de libros que con tanto empeño ha estado escribiendo por más de cuatro años.
Eso suena como un horror para alguien con un amor secreto por las novelas románticas.
Esta Elicchi –como de costumbre, la vocecilla de Nozomi la hizo salir de sus cavilaciones y la hizo mirarla.
Por un segundo, por una milésima de segundo, pensó escuchar un poco de dolor en su voz y siendo Nozomi de quien venia esa voz, sabía que tenía que mirarla rápidamente para poder capturar en su mensa la mirada característica de ese sufrimiento. Y cuando lo hizo, no fue lo que esperaba.
Nozomi estaba… ¿Sonriendo? Era leve, pero sí que lo hacía. Realizaba aquella acción con ¿orgullo seria? Todo eso paso tan rápido que Maki no tuvo tiempo de asimilarlo del todo pero de lo que le quedo claro es que Nozomi no estaba sufriendo porque esa rubia oxigenada se encontraba siendo tan cercana a otra mujer que no fuera ella.
Eso de verdad coloco una sonrisa satisfactoria en su rostro, al menos había diseminado las dudas de que su querida novia pudiera tener algún sentimiento romántico por la rusa.
¿Elicchi con Kotori-chan? –la pelimorada saboreo aquellas palabras y esa pequeña sonrisa se hizo un poco más grande. Casi parecía que estaba planeando una travesura- esto se pondrá interesante.
¿Saben lo que es, ira de memoria? Es un tipo de sentimiento que surge cuando recuerdas algo que no te agrada y entre esas cosas, y tienes el deseo primitivo de desquitar tu ira con lo primero que veas y si es posible, la causa de tu enojo sin cuartel.
¿Por qué a mí no me pones ningún apodo? –pregunto la pelirroja sin cohibirse ni un poco.
Ante aquella inesperada pregunta que estaba fuera de lugar, la pelimorada dejo de ver a la prometedora pareja y al ver a su pareja le esbozo una media sonrisa.
¿Te enoja eso? –lanzo su pregunta con la ceja alzada y Nishikino asintió con la cabeza- ¿a qué viene eso de pronto? Pensé que no te gustaban los apodos.
Nozomi…
¿Quieres que te de uno? ¿Qué tal pastelito? –puso su mano en la barbilla y rio levemente- aunque te queda, pero no puedo decirte tomate, no se escucha nada lindo.
Nozomi… No me estas poniendo atención.
¿Qué te parece…? ¿Bombacito de chocolate? –ante el apodo, su pareja negó con la cabeza- entonces… ¿pichoncita?
Te estas yendo por la tangente –comento la joven de ojos amatistas que sabía bien que, si no le ponía un alto a su novia, esta podía seguir diciendo tonterías todo el día.
Hubo un momento en el que ninguna hablo, Maki no quería estar jugando y Nozomi sabia eso, lo percibía en aquella mirada afilada. Así que, como último acto de no desplomarse, tomo aire y se dispuso a contestar la pregunta de su pareja.
Bueno, bueno –sacudió sus manos de un lado a otro y se dispuso a decir la verdad- es que…-soltó una risita nerviosa antes de continuar- me gusta tu nombre y no se me ocurre algo más bonito que eso.
Oh … -Maki guardo silencio un rato, no logro evitar como sus mejillas se pusieron coloradas con aquella explicación y el leve sonar de su corazón la acompaño en ese pequeño y especial momento- ¿Solo por eso? –se atrevió a preguntar pues, quería sentirse especial escuchando esas palabras de Nozomi.
¿Tengo que tener una razón más? –la pelimorada alzo la cabeza y rasco su mejilla con su dedo índice con cierto nerviosismo- Eres mi pareja… Es normal que encuentre lindo tu nombre.
Supongo que no…
Aunque fuera por poco ambas se miraron, pero no como hace unos minutos, si no con una tenue sonrisa en sus labios. En muchas cosas no coincidían, pero en esas pocas, era su manea de compartir cariño. De manera callada y entre sonrisas se transmitían sus sentimientos pues ambas no se veían capaces de decirlos en voz alta, aunque siempre presumían que sí.
Se tomaron de las manos, las frías manos de Maki contrastaban con el calor que expedían las manos de Nozomi. Era una sensación agradable, de comprensión y uno en el cual, se podían permitir tener esos silencios que decían más que mil palabras.
Lo que significa –la pelirroja fue la primera en hablar con una voz pausada- que no te gusta el nombre de Ayase y por eso tiene un apodo ¿verdad?
¿Eh? –la ojiverde dijo en duda- Yo no dije…
Callate y no me quites la ilusión- interrumpió de forma abrupta con una mirada estoica.
Nozomi parpadeo un par de veces con aquella situación- Maki-chan… -entre risas pronuncio su nombre y le dio una enorme sonrisa- ¿Cómo es que puedes ser tan linda cuando haces esa cara?
Eh yo….
¡Te pusiste roja como tomate! –soltó en un fuerte y divertido grito.
¡No soy un tomate! –respondió la pelirroja que solo lograba ponerse más roja.
¡Lo eres! –agito sus manos que aún se encontraban enlazadas con las de la pelirroja- ¡Un lindo tomatito que quiero comer!
¡Oh! Eso sí que dolió, una cosa es decirle que se la quiere comer. Nishikino Maki, una doctora orgullosa y considerada por muchos con un temple de acero, no iba a permitir que la nekearan como dice la chaviza.
¿Maki-chan? –Nozomi hablo con una voz dudosa, no sabiendo si su acompañante se encontraba bien o no.
La pelirroja suspiro pesadamente, ya sabía que iba a hacer, solo estaba buscando el momento oportuno.
¿Por qué no me respondes? ¿Tienes cólicos? –la pelimorada se acercó un poco más a la joven doctora, se estaba preocupando- ¿te traigo una pastilla?
Aquel era el momento.
No –contesto con una leve voz- solo recordé que debo enseñarte un par de cosas.
¿Cosas? ¿eh? –sin previo aviso, Nozomi se vio aprisionada en la barda de la terraza del hospital- ¿M-Maki-chan?
Solo… -su voz sonaba un tanto sínica, si, ella estaba disfrutando ese momento de tenerla a su merced- solo te voy a enseñar algo de respeto.
Ay Dios… -sabia las intenciones de la chica con solo ver sus ojos, esos feroces ojos amatistas declaraban guerra- t-tienes consulta ¿Qué no vas a ir? –no hubo respuesta a su pregunta, únicamente vio como su "agresora" cerraba su distancia al acercarse a su oreja- B-bueno, solo se amable, ¿sí? –cerro los ojos sonrojada, esperando lo que ella denominaba "el Makigedon".
No te prometo nada porque te hare pagar todas esas risas burlonas –susurro amenazante contra el oído de su víctima.
Q-que alguien me ayude.
La vida es rara, las cosas no siempre salen como quieres y principalmente, no siempre te enamoras de quien piensas. A veces, los caminos de la vida son tan intrincados, tan confusos y raros que estas con la persona que menos imaginas. Alguien a su manera, diferente a ti; pero, aun así, sabes en el fondo que es tu alma gemela. Sabes que cada discusión las hará más fuertes, los abrazos serán especiales e incluso las risas sutiles serán de complicidad.
Parte de la aventura es el viaje y la experiencia del camino.
1: Colecistectomía o colonialmente dicho como "cole" es la extirpación quirúrgica de la vesícula biliar. El procedimiento se puede hacer con laparoscopia o con técnica abierta.
2: Banda gástrica consiste en la colocación de una banda de silicona ajustable que va alrededor de la porción superior del estómago. Tiene el fin de limitar la cantidad de alimentos que pasan por ahí. Es una cirugía bariátrica de tipo restrictivo.
¡Lo termine! No se imaginan la odisea que fue terminarlo con mi laptop que tuve que formatear porque el disco duro valió queso, bueno, medio queso. ¡En fin! Espero que les guste uwu. ¿Saben? No recuerdo quien lo pidió, pero si estás leyendo esto, espero que lo disfrutes uwu.
Me parece que no he contestado reviews de la historia pasada así que intentare responder esta semana y ponerme al corriente con los fanfic que no he leído uwu.
Lo que haya dicho acerca del personal del hospital… Tómenselo con humor, solo generalizo, no digo que todos sean así. Bueno, algunos si son, ¡no porque yo sea enfermera significa que deteste que toquen mi carrito! Solo no me gusta que toquen mi pluma de cuatro colores -n-
¡Muchas gracias porque llegaste hasta aquí! ¡Te han dicho que eres súper especial! ! ¡Pues lo eres!
¿Qué tal si demuestras lo especial que eres dejando un review y compartiendo tus historias favoritas con tus seres queridos?
¡De nuevo, muchas gracias, por ti es por la que seguimos escribiendo! gracias!
