Ghosting

De los 3 años que habían vivido juntos nunca pensó en irse, pero hoy fue uno de esos donde se dijo a sí mismo. — Ya no más. — Estaba cansado de tener que preguntarse todos los días sobre que había hecho mal. En realidad, por más que le daba vueltas no podía encontrar esa respuesta, porque a final de cuentas a su esposo le dio igual su matrimonio y sobre todo el amor.

Así que aún dolido del alma tomó su maleta después de acomodar perfectamente todo, incluso esos anillos de compromiso y de boda tomó sus llaves y salió de aquella casa lujosa que compartía con de los lideres de la mafia: Keisuke Baji. En verdad estaba asfixiado de fingir que no pasaba nada, en cada infidelidad, en cada camisa manchada de labial o con aroma a otro omega y en cada promesa de "te juro que voy a cambiar" se fueron las ganas de seguir luchando por su amor. Chifuyu Matsuno, ese omega que prometió fidelidad eterna a su alfa se marchaba para siempre de su vida. — Señor, ¿a dónde va con esa maleta? — le cuestiono uno de los guardias que custodiaban su antigua casa.

—Me largo de aquí, así que no me sigas. — El guardia intentó detenerlo interponiéndose en su camino, pero el chico de cabello rubio y ojos azul celeste sacó un arma de fuego para encañonar al sujeto. — Si no quieres morir quítate de mi camino.

—Señor, usted no puede irse.

—Claro que puedo, si es necesario matarte así lo haré. Nunca me he manchado las manos asesinando a alguien, pero no dudaré en tirar del gatillo si no te quitas de mi camino. — Se acercó al guardia y colocó la pistola en su frente. — Ahora quítate y cuando veas a tu jefe dile que se puede ir al infierno.

—El señor estará molesto.

—Ese no es mi maldito problema, estoy cansado. — Comenzó a caminar sin dejar de apuntarle al sujeto, caminando hacia atrás, volteando de vez en cuando para ver si no se topaba con alguien. Así camino hasta que después de tomar una gran distancia soltó un disparo en la pierna del alfa para evitar que lo siguiera y así poder correr, sabía que estaba más que muerto por aquello que hizo, pero a estas alturas ya no le importaba nada. Si lo mataban posiblemente le hacían un favor, sus esperanzas y sueños habían desaparecido el día que encontró a su esposo en su cama con una chica beta.

—Señor no corra. — Los guardias de la mansión salieron para perseguir al omega y auxiliar a su compañero. — Será mejor que se detenga de otro modo tendremos que disparar.

—Pueden irse al infierno junto con su jefe. — Siguió corriendo con su maleta en mano aventando el arma de fuego, su plan estaba fríamente calculado y para ello necesitaba parecer una víctima. —Auxilio, me quieren violar. — Grito al salir de la zona residencial mientras era perseguido por los guaruras de su esposo, cuando corría por la avenida principal un chico en motocicleta se percató de cómo era perseguido por un grupo de hombres.

—Oye Rubio, sube. — Ese chico de cabello negro auxilio al omega quien no dudo en correr hacia él para montarse en la motocicleta. No lo conocía, pero en ese momento no le quedaba de otra, así que cuando se subió junto con su maleta aceleró dejando atrás a los sujetos quienes apuntaron en dirección a las llantas de la moto, pero al escuchar las sirenas de las patrullas decidieron guardar sus armas. No les convenía armar un escándalo en el que involucraran a su jefe.

Así fue como Chifuyu terminó logrando su objetivo, ese chico de ojos azules y cabello alborotado le había salvado no sólo la vida sino también le regaló su libertad. — ¡Gracias por ayudarme!, puedes dejarme donde gustes. A partir de aquí haré todo por mi cuenta.

—Tranquilo, además no me sentiría a gusto mientras no estés a salvo. ¿A dónde quieres que te lleve? — preguntó mientras seguía conduciendo, aquella cuestión hizo pensar al rubio quien ni siquiera tenía idea a donde ir. No tenía familia, sus amigos eran comunes con su esposo por lo que no tenía la seguridad de sentirse tranquilo.

—Para ser honesto no tengo idea a donde ir, sólo quería escapar de esos matones.

—Entiendo, entonces supongo que eres un alma sin rumbo como yo. — El cabello oscuro del chico se alborota con el viento, no utilizaba casco y aunque eso era algo peligroso a él le causaba cierta adrenalina. — ¿Te molestaría acompañarme?, sé que no me conoces, pero no soy un asesino psicópata o eso creo. — Chifuyu sonrió, era curioso que él estaba casado con un sujeto que no se tentaba el corazón en asesinar personas y sin embargo, lo amo aun con todos sus pecados.

—Supongo que no pierdo nada, si intentas algo te sacaré las tripas sin contemplación.

— Por cierto, mi nombre es Takemichi Hanagaki. — El rubio sonrió mientras el castaño seguía conduciendo.

—Mi nombre es Chifuyu Matsuno. — Dio su nombre de soltero. — Tengo una duda existencial, ¿eres omega?. — El rubio pudo percibir ese aroma a fresas que el chico de cabello oscuro desprendía, era una de las razones por las que sintió confianza.

—Sí, bueno en eso somos iguales. Tu aroma a Vainilla es muy curioso. — Chifuyu suspiró, estaba más tranquilo al confirmar que su nuevo amigo tenía algo en común con él. — Para ser honesto vengo huyendo de una relación extraña, pero te contaré en cuanto lleguemos a mi casa, estamos a unas cuantas calles.

Ambos omegas quedaron en silencio posteriormente de ello. Después de unos cuantos semáforos y unas cuantas calles, Hanagaki estaciono su moto en un pequeño garaje, la unidad habitacional era muy linda llena de jardines y aun cuando no era de lujo hizo sentir cómodo al rubio. — Es un lindo lugar, ¿estás seguro de que puedo quedarme?

—Sí, ¿por qué no? — saco sus llaves para abrir la puerta de esa casa. — Ven, te mostraré tu hogar hasta que decidas qué harás. De mi parte permaneceré aquí hasta que esos hombres estúpidos no aparezcan. — Extendió su mano para invitar a pasar a su nuevo amigo quien entró notando que, aunque era pequeña era linda y con todo lo necesario.

— Takemichi… ¿cierto? — El castaño asintió. — ¿A qué te refieres con hombres estúpidos?

—Me refiero a los empleados de mi ex esposo, bueno sigo casado con él pero salí huyendo. Sé que sonara tonto, pero ya no quiero vivir con alguien que sólo me ve como su mascota o su adorno, me he cansado de sus infidelidades, de sus promesas de cambio y de sentirme vacío entre enormes lujos. Yo realmente sólo deseaba una vida feliz con mi alfa y una familia pero creo que esos sueños se perdieron cuando los excesos y los lujos se apoderaron de él. — Takemichi bajo la mirada mientras Chifuyu se sentía tan identificado, extrañamente ese omega desconocido que apenas descubrió tenía tantas similitudes con él. Después recordó algo, el apellido de ese sujeto le era tan familiar.

—Dijiste que te llamas Takemichi Hanagaki.

—Sí. — Chifuyu se quedó en shock, recordó haber visto en una fiesta de los socios de su esposo a un sujeto rubio muy parecido a ese chico y que entre las pláticas salió a tema su nombre. Aunque en ese momento el apellido era diferente ya que utilizaba el del líder de la famosa familia Toman.

—Eres Takemichi Sano. — Los ojos del castaño se abrieron con asombro.

—¿Qué?, claro que no.

—Si, aunque tu cabello era rubio y no castaño recuerdo bien tu rostro ahora que lo analizó a detalle. Eres el esposo del famoso Manjiro Sano, jefe de la familia de Toman en Tokyo.

—¿Cómo es que tú?

—Mi nombre de casado es Chifuyu Baji, pero he salido huyendo como tú de mi vida de mierda. Parece que tenemos cosas en común, el destino es muy grande como para de forma indirecta unir nuestros caminos. Aunque no nos conocíamos parece que nuestros esposos comparten más que negocios, los Sano y los Baji han sido familias unidas dentro del círculo de la mafia.

—Oh cielos, no pensé encontrarme con alguien de la vida de la que vengo huyendo.

— Tranquilo, estamos en las mismas circunstancias. De hecho, cuando te escuché hablar me sentí tan identificado. Mi esposo es tan similar al tuyo, se le olvido las promesas que nos hicimos, lo que más me dolió es encontrarlo con una beta en la cama que compartimos como matrimonio.

—Vaya, pensé que era el único que tenía un esposo idiota. — suspiró. — Bien prepararé una taza de café mientras me pláticas sobre de ti, supongo que quitando lo del esposo mafioso hay más que saber sobre tu vida.

—Supongo que sí, aunque tengo una duda. ¿Tu cuerpo es así?

—¿Así cómo?

—Eres delgado pero tu vientre está abultado. Tú estás…

—Sí, tengo dos meses de gestación. — tocó su vientre, al inicio Chifuyu no lo había notado del todo por su ropa holgada pero cuando lo tomó de la cintura al salir huyendo se dio cuenta que su abdomen estaba ligeramente pronunciado. — Sé que muchos omegas me dirían que regrese con mi alfa para criar a mi bebé, pero tú me debes entender perfectamente, no podría vivir esa vida deprimente, si mi esposo me era infiel estando sin vientre abultado…bueno ya sabes, con un cuerpo nada atractivo sería el pretexto perfecto para ponerme los cuernos. Realmente quiero mejorar mi vida, no quiero volver a llorar en el baño mientras Manjiro habla por teléfono con una de sus amantes. — Takemichi apretó sus labios al recordar cómo su esposo ya ni siquiera tenía la delicadeza de respetarlo como su esposo.

—Vaya, creo que tenemos tanto en común. No sé si sea una regla universal de alfas mafiosos, pero parece que los dos nos enamoramos de un par de imbéciles que no saben apreciar el amor. — Tomó la mano del castaño y lo miró haciendo que Takemichi cruzara su mirada con la de él. — Sabes, después de ver esa beta en nuestra cama lo único que me dijo fue "Soy alfa y tengo necesidades, te amo, pero las mujeres siguen siendo mi debilidad. Aunque ten por seguro que al único omega que amo es a ti". Vaya idiota, no es si soy el único omega, lo que realmente quería ser el único en su vida, realmente me dolió y al igual que tú todos los días lloraba, en algún punto sentí que enloquecería.

—Oye deberíamos huir, ahora que conozco a alguien con los mismos problemas y necesidades que yo no suena tan descabellada la idea de irme. Me tuve que teñir el cabello para que no me reconocieran tan fácil, pero tengo miedo que en algún momento me encuentre Mikey y me asesine, aunque sería el mejor de los escenarios. —Takemichi bajo la cabeza sin poder mirar a los ojos a Chifuyu. — Estoy cansado de que me castigue de forma cruel, cuando se molestaba con sus amantes me obligaba a tener sexo, era tan doloroso… él abusaba de mí aun cuando suplicaba que no quería más. — Inevitablemente empezó a llorar y Chifuyu apretó sus puños ¿Cómo es que los alfas son así de bastardos? pensó y abrazó a su ahora amigo.

—Tengo algunas joyas que me traje, podríamos venderlas e irnos a otro país, cambiar de identidad y criar a tu hijo juntos. Te diría que en el futuro podríamos encontrar una pareja que nos valore y nos haga felices, pero la realidad es que la mayoría de los alfas son unos bastardos, además no sé si tú tienes marca de lazo, pero yo si. — Chifuyu bajo el cuello de su abrigo. — A menos que me someta a una cirugía no podría deshacerme de ella.

—Yo también tengo una marca. — Se limpió sus lágrimas y le mostró su cuello. — Pensé en tatuarme, de ese modo podría cubrirla.

—No había pensado en esa posibilidad, pero acepto. — Sonrió. — Usemos el mismo diseño, yo también me teñiré el cabello oscuro para pasar desapercibido, vivamos en Estambul, no sé se me viene a la cabeza que en un país como ese no sospecharía nadie.

—Acepto, también venderé las joyas que me traje cuando me escapé. Comienzo a tener valor para abandonar esta vida de miseria, mi hijo no tiene la culpa así que sin más aceptó irme contigo.

—Trato hecho.

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—¿Cómo es que se fue? — El sujeto de cabello oscuro y ojos ámbar y cabello oscuro miró a sus empleados. — Debieron disparar, detenerlo, yo qué sé.

—Intentamos, pero un chico en moto le ayudó, no sabemos si se conocían desde antes.

—Mataré a ese bastardo, nadie toca lo que es mío. — Aventó el vaso de vidrio hacia la pared, no había terminado con su Whisky. — Ese imbécil, le daré una lección. Soy su alfa y me debe fidelidad y obediencia.

—Señor— interrumpió la mucama— El señor se llevó sus joyas, no hay ninguna en el alhajero ni en la caja fuerte.

—Maldita sea. — Se sintió frustrado al escuchar a su empleada. — Bien averiguan en dónde empeñó las joyas, estoy seguro que buscará dinero para huir, pero no lo dejaré, no me puede hacer esto.

—Podrías dejarlo marcharse, después de todo hace mucho que no te interesa. — Kazutora interrumpió. — Lo has engañado con muchas mujeres y hombres, siendo honesto él era sólo tu boleto para aparentar un matrimonio estable, pero en el interior de tu casa ya no era lo mismo.

—Lo amo, no seas idiota. Que tenga aventuras ocasionales no quiere decir que no sintiera amor y atracción por mi omega, por algo me casé con él.

— Mikey y tú tienen un concepto raro del amor, en verdad sólo fingen que los aman, pero no es así. La fidelidad es la base de un matrimonio al igual que la honestidad y ambos no poseen nada de eso, era normal que sus esposos los terminaran abandonando. Se tardaron mucho, si fuese omega habría hecho lo mismo desde hace mucho. — Kazutora era un alfa al igual que Manjiro y Keisuke, amigo de ellos desde la infancia.

— Eres un idiota, ¿de lado de quien estas?

—De la razón, deja que ese omega sea libre y busque su felicidad en otro lado. Cariño, realmente es egoísta pensar que por amor las personas deben aguantar humillaciones. Mikey no ha encontrado a su esposo desde hace un mes y dudo mucho que tenga más suerte que él, si no fuese porque nunca se conocieron pensaría que es mucha casualidad que ambos pensarán en hacer lo mismo.

—Chifuyu no puede dejarme y menos por otro alfa, juro que lo encontraré y lo haré pagar. — Sus ojos estaban llenos de ira, comenzó a entender que necesitaba de su omega más de lo que pensó y ni siquiera imaginó que él podría llegar a eso.

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—Bien tenemos todo, hemos vendido todas las joyas y conseguido identidades falsas. Así que no será problema llegar a Alemania y viajar por tierra hasta llegar a Estambul, así no será tan sencillo rastrearnos.

—Te ves tan diferente con cabello oscuro. — Takemichi tomó su mano, tenían dos semanas de vivir juntos y estaban determinados a huir juntos. — Promete que compraremos una linda casa.

—Por supuesto, tendrá un lindo jardín en el que podrá jugar tu bebé. —Apretó su mano y ambos abordaron el avión, tenían un largo viaje, pero valdría la pena por un poco de paz y libertad, en ese momento Takemichi ni siquiera sentía culpa, se sentía tan realizado de alejarse de ese Alfa que siempre amó pero que lo rompió en miles de pedazos una y otra vez, no odiaba a su hijo porque aún pese a ser violado varias veces por su esposo, no dejaba de ser producto del amor que alguna vez le tuvo a su alfa.

—Cuando lleguemos a Estambul vayamos a tatuarnos, no quiero tener esa marca que me une a mi ex esposo.

—Promesa, nos olvidaremos de esta vida llena de dolor y miseria.

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—¿Y bien? — Manjiro Sano se encontraba en una junta con sus socios de la mafia, siendo el líder de la familia Toman había logrado estabilidad en su negocio y en el lavado de dinero. — ¿Qué noticias me tienen de mi esposo?

—Ninguna, lo último que supimos por su doctor como ya sabe es que está esperando un hijo.

—Quiero que lo encuentren, así tengan que buscarlo hasta debajo de las piedras, lo quiero vivo y a mi hijo sano y salvo. Después de que dé a luz lo haré pagar por su osadía. Ese idiota, nunca entendió que lo tenía todo a mi lado, no le faltaban lujos ni comodidades, aunque sus padres no saben nada de él, es una pena por qué ni siquiera su familia le importó.

—Baji está en la misma situación, no aparece su omega. Se lo ha tragado la tierra, no aparece ningún omega con sus características. — Comentó Kazutora con tranquilidad. — No sé por qué, pero algo me dice que ambos están juntos. ¿Si Keisuke y tú se unieran para buscar a sus esposos?

—Ellos ni siquiera se conocen.

—Tal vez eso pensamos, pero si analizamos ninguno de los dos ha mantenido contacto con su familia. Además, los empleados de Keisuke dijeron que su omega salió huyendo con un sujeto de cabello oscuro y ojos azules.

—Takemichi tiene el cabello rubio.

—Tal vez pensó en teñirlo, después de todo estás buscando un omega rubio de ojos azules. Sería más fácil escabullirse teniendo el cabello diferente a como suele tenerlo. No tengo pruebas pero ese patrón de que esos omegas huyeron es tan parecido, incluso tengo la teoría que pudieron irse juntos a otro país. Keisuke averiguar que Chifuyo empeñó las joyas en varias casas de empeño, aunque no todas eran regalos de él. — Sacó un sobre y se lo entregó a Manjiro. —¿Reconoces esas joyas?

—Esto es imposible. — Abrió los ojos al notar las fotos de la joyería empeñada por el omega de su amigo y socio. — Son joyas que le regalé a Takemichi, esas gargantillas con diamantes, esos anillos, incluso está la argolla de matrimonio.

—Entonces tenemos la respuesta, ambos omegas han escapado juntos. Ahora debemos saber a dónde viajaron y traerlos de vuelta. Los ayudaré si a cambio me dejas a tu amante como compensación.

—¿Te refieres a Senju?, pero ella es alfa.

— Sólo la quiero para divertirme, no planeo casarme con ella y menos tener hijos. El legado de los Hanemiya debe quedar entre alfas, es más probable tener un alfa engendrado por un omega que por una beta. Esa fue la razón por la que Baji y tú se casaron con omegas, esa mentira de que los aman es una pantalla.

—Yo si amo a Takemichi.

—Si claro, lo mismo dijo Baji de su esposo y no es así. Tienen amantes, les son infieles frecuentemente sin contar las humillaciones. ¿Crees que el amor puede hacer que soporten todo eso?, incluso los omegas tienen sentimientos y dignidad, es tonto pensar que el amor debe aguantar bejaciones y sacrificios.

—Siempre has sido un maldito poeta ridículo. — Tomó un sorbo de su sake. — Ken chin y tú tienen una idea cursi sobre las relaciones entre un omega y un alfa, aunque en el caso de él es mejor que seas así o yo mismo le partiría el orto si le llega hacer algo a mi hermana.

—Shinichiro pensaba similar a nosotros. —Mike dejó de tomar su copa, el sólo escuchar el nombre de su hermano mayor lo hacía sentirse frustrado. — Él adoraba a Takemichi, lo sabes bien.

— Él le tenía cariño porque eran iguales, aunque mi hermano era un Alfa siempre fue considerado con las personas en especial con ese omega que conoció en el parque. Siempre dijo que él era la pareja ideal para mi, es puro, feliz, cariñoso, apasionado y nunca se rendía. Es por eso que debo encontrarlo, tiene a mi hijo en su vientre, un Sano y el futuro dirigente de mi familia, sé que Shinichiro no me perdonaría abandonar a mi hijo y menos a su omega favorito.

—Deberías cambiar con él, al inicio tu matrimonio era digno de admirar. Tenías un omega envidiado por muchos con características poco comunes, siempre sonreía hasta que comenzaste hacerle su vida miserable. Es normal que saliera huyendo, lo mismo que Chifuyu, la gente puede amar sin medida pero incluso todo se acaba si la desilusión es más grande que las promesas.

—Buscalo, no le pediré perdón pero trataré de cambiar.

—¿Me darás a Senju a cambio?

—Te puedes quedar con ella y con todas las zorras que meto en mi cama, sólo quiero de regreso a mi esposo.

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Habían pasado 10 meses desde que salieron huyendo de tokyo para vivir en Estambul, ambos eran un par de omegas criando a sus respectivos hijos. Chifuyu descubrió en Turquía que estaba esperando un hijo, al inicio no sintió que fuera la mejor noticia pues su situación no mejoraría la de Takemichi pero con un poco de esfuerzo ambos salieron adelante gracias a su tienda de mascotas. Los dos podían atender su negocio y poder cuidar a sus pequeños quienes se llevaban una diferencia de un mes.

—No sabes la emoción que siento al saber que nuestros hijos crecerán juntos como hermanos, aunque no sé si sea correcto lo que hacemos. — miró a Chifuyu quien colocaba a su bebé en la cuna junto al de Takemichi.

—Somos homosexuales, dilo. No tiene nada de malo ser una pareja con preferencias diferentes al estándar. — Tapó con una cobija a los bebés quienes durarán un largo rato dormidos.

—No está bien visto que dos omegas estén juntos ya sabes… — se sonrojo recordando que aun estando embarazados habían mantenido relaciones sexuales. Aunque en ese momento Chifuyu desconocía que estaba esperando un bebé y Takemichi tenía casi 3 meses.

—Al diablo eso, realmente no me importa. Ambos sabemos que hace mucho nadie nos amaba de esa forma. Takemichi, no tiene nada de malo porque el amor es amor, no importa si somos omegas. — Tomó su mano, se encontraban en la habitación que era su oficina privada, sus dos empleados atendían el negocio mientras ellos conversaban.

—Posiblemente tenemos que escondernos no sólo de nuestros esposos, también de la gente que piensa que somos hermanos. Pero en la intimidad podemos demostrarnos nuestro amor, ya no necesitamos de un alfa si podemos tenernos el uno al otro. No hay nada de sucio hacer el amor si ambos nos queremos. — Se acercó a Takemichi y lo rodeó por la cintura. — Qué más da si lo hacemos debajo del mantel. No pensé decirlo pero me alegro que Baji me diera esa vida de mierda, gracias a eso tú y yo somos pareja. — Beso los labios de su amante haciendo que Hanagaki rodeara su cuello con sus brazos, ambos compartían su saliva mientras sus hijos dormían. Era cierto que no estaba bien visto que entre omegas existiera una relación, pero a ellos nada de eso les importaba si eran felices, tenían un negocio exitoso, dos hijos y una linda casa. Habían desaparecido sin dejar rastro, realmente todo era perfecto.

—Te amo Chifuyu, no me importa haber vivido ese infierno si puedo estar contigo. — Sus manos tomaron las mejillas de su omega para besar nuevamente sus labios en un beso profundo. Para el resto eran hermanos, pero en la intimidad eran una pareja que se había descubierto y que comenzaba a sentir lo que era realmente el placer, los orgasmos y el hacer el amor. — Vayamos a trabajar o los empleados podrían darse cuenta.

—En la casa hagamos el amor, te aseguro que esos juguetes que compramos nos harán sentir en las nubes.

—Chifuyu no lo digas delante de los niños. — Se sonrojo haciendo que Matsuno sonriera.

—Eso no dices cuando gimes. — Le robo un beso. — Ahora a trabajar.

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—Maldita sea, ya casi es un año, un maldito año sin saber dónde está mi esposo. — Keisuke estaba molesto al no tener noticias sobre su Chifuyu.

—Mi esposo desaparecio dos meses antes que el tuyo, no te quejes idiota. Yo me siento frustrado porque no sé si decidio quedarse con mi hijo o aborto. — Apretó su puño. — Ni siquiera sé si mi hijo está en una casa hogar o en el bote de la basura.

—Ninguna de las dos cosas. — Interrumpio Kazutora el líder de la familia Hanemiya. — Los he encontrado. — Avento en la mesa unas fotos mostrando a Chifuyu y a Takemichi con un dos niños en brazos y sus cabellos teniños de color negro.

—Si decidió tenerlo. — Manjiro tomo la foto entre sus manos, apreto sus labios al ver a ese bebé que era sujetado por su esposo quien ahora usaba el cabello negro.

—Así es, tuvo a tu hijo y ahora lo cría junto con Chifuyu.

—¿Y ese niño que sostiene Chifuyu? — Miró a su esposo quien al igual que Takemichi tenía el cabello oscuro.

—Tú hijo.— Kazutora tomó asiento notando la expresión de sorpresa en el rostro de Baji. — Cuando huyo de tu casa ya tenía un mes de embarazo. El hijo de Manjiro y el tuyo se llevan por un mes, ambos omegas viven como hermanos. Tienen una tienda de mascotas y cuidan a sus hijos, los vecinos dicen que son gente amable, respetuosa y que es una lastima que siendo tan nobles dos alfas se burlaran de ellos. Aparentemente se cambiaron de nombre y apellido, haciéndose pasar por hermanos gemelos de esos de los que no son tan gemelos.

—¿En dónde están? — Mikey preguntó impaciente.

—Turquía en Estambul.

—Entonces es hora de viajar, así que preparen sus cosas porque esta noche viajaremos a Turquía. Recuperaré a mi omega y mi hijo, haré que Takemichi me pida perdón de rodillas por dejarme estos meses. — Kazutora rodo los ojos, al parecer las promesas de Mikey de cambiar se fueron al demonio, mientras Baji seguía impresionado de saber que tenía un hijo.