Era fin de semana, el día era espléndido, ideal para salir a caminar o hacer ejercicio.
Pero eso no le importada a ninguno de los dos, el rubio cerró las cortinas a petición de la pelirroja, ésta colocaba los aperitivos en la mesa y acomodaba otras cosas.
Habían pasado dos meses desde su peculiar encuentro, desde entonces Sanzu acostumbra pasar por allí a pesar del impacto que se llevaron los hombres de la casa.
Recuerda que a Hakkai se le cayó el maso de cartas que traía entre manos cuando lo vio una noche cenando con ellos, claro que Taiju lo ignoraba o simplemente se iba a su cuarto, no queriendo lidiar con la idea de tener a otra pandilla en su mismo espacio.
Por que sí, para el mayor tener a dos personas con el mismo uniforme era equivalente a tener toda la Touman en su casa.
—Ten —La joven le extendió una manta azul —,me gusta que haga frío cuando veo películas, me recuerda al cine —explicó, aunque éste no estaba interesado en una
El chico se acostó en el suelo y deslizó su mano por la madera
Hasta el suelo de esta casa es cómoda Se dijo impresionado.
Pero lo que era más acogedor era la presencia de Yuzuha, estar con ella lo hacía sentir bien y sus comentarios fuera de lugar le daba un aire cómico.
Ella le propuso la idea de pasar un sábado viendo películas, a éste no le importaba, fácilmente podía venir entre semana, un buen promedio escolar no era su mayor preocupación.
Mas con la joven no era el mismo caso, ella se tomaba sus estudios en serio así que éste optó por esperar, sabía que un puñetazo de Taiju era suficiente para hacerlo polvo si se enterara que estaba llevando a su hermana por el mal camino.
Claro que el de ojos azules no sabía la mala relación que tenían los hermanos, a pesar de lo bien que se llevaban la pelirroja no tenía el valor para decírselo, aunque el varón tenía cierta impresión que el ambiente de ese hermoso departamento era tenso y gélido.
—¿Por qué no te acuestas en el sofá? —Le cuestionó al sentirla a su lado —,yo estoy cómodo aquí.
Ella negó, tomando el control de la tele —No me molesta, oye, debes arroparte —Le indicó, rodeando al joven con la manta que le había dado —,en poco tiempo esto va a parecer un congelador, si quieres que te de otra dímelo.
El rubio asintió, aquel gesto lo había descolocado, no sabía si era normal ese tipo de atención o no, sus trágicos primeros años se resumían en cuidarse a sí mismo o sino se moriría de hambre, aquello se multiplicaba por dos con la pequeña Senju.
Éste solo sostuvo los extremos de la tela, Yuzuha se burló de él porque parecía un gusano, mas no se molestó.
Los primeros 15 minutos fueron desperdiciados entre ver películas o series, al final optaron por dejárselo al destino en una guerra de piedra papel y tijeras.
Cortesía de una de las ideas locas de la joven, misma que se llevó el título de ganadora.
La primera película fue una post- apocalíptica, la chica estaba comiéndose las uñas de los nervios, en medio de eso miró de reojo al contrario que apenas parpadeaba.
Ella sabía que el pandillero no era muy expresivo, pero en estos casos le era más difícil saber si era de su agrado o no.
Sus hermanos no le habían dicho nada desde que él se había aparecido en la casa, Hakkai mucho menos le cuestionaba sus decisiones, más aún cuando eran de la misma facción.
No obstante en sus rostros se notaba que les parecía extraño que no invitase a una amiga o alguien de su colegio, no era que no tuviera amigos, solo que Sanzu le parecía la mejor compañía, impresión que al parecer era mutua.
Hasta el día de hoy no sabía exactamente qué pero se sentía como si fueran las partes opuestas de un imán que no tenía otra opción más que atraerse.
—¿Te gustó? Yo no entendí el final —reprochó ésta mientras le pasaba el control pero el rubio no lo tomó
—Pienso lo mismo —expresó mientras se arropaba, la chica tenía razón, hacía tanto frío que parecía que estuviese en la Antártida, podía jurar que dentro de poco aparecerían pingüinos.
—¿Qué películas quieres ver ahora? —No obtuvo respuesta —.Vamos dime, estamos en confianza —Lo miró mientras comía una bolsa de papitas.
El contrario se movió ligeramente, titubeante entre decirle la verdad o no, pero los orbes rojizos de la contraria le exigían una respuesta.
—Algo de comedia… —dijo entre dientes, sin creer que estaba contándole esto a otra persona.
—Con razón te veía tan tenso, esto es todo lo contrario a lo que te gusta —abordó la otra, buscando alguna película de ese género.
—Romántica…
—¿Ah? —Se volteó, no había escuchado bien.
Sanzu mordió el interior de su mejilla, era uno de sus gustos culposos y no quería que saliera a la luz, pero con Yuzuha sería imposible guardar ese secreto.
—Me gusta la comedia...romántica —Miró al suelo al decir lo último, agradeció llevar puesto su cubreboca que ocultaba lo sonrojado que estaba de la vergüenza.
Un silencio inundó la enorme sala.
La pelirroja casi deja caer el control pero supo "aterrizar" a tiempo para no hacerlo sentir tan incómodo.
Escuchar aquello de un pandillero era algo que nunca esperó presenciar en su vida.
Inició una corta charla para apaciguar el ambiente, sin más colocó una que le llamó la atención ya que Sanzu estaba renuente a decir cuáles eran sus favoritas.
La historia era cautivadora con toques cómicos e inesperados, soltando varias risas en ambos a lo largo de la cinta.
—Me gustó mucho, lástima que no tenga segunda parte —abordó, secándose una lágrima de la risa que le había provocado.
Su mano se extendió hasta otro aperitivo, inclinando su cuerpo al del contrario, sintiendo un leve temblor.
—¿No te dije que me avisaras si tenías frío? —Le reclamó, un detalle de Yuzuha era que a veces actuaba como una madre muy sobreprotectora —,ten, no quiero terminar con un pandillero congelado.
Sin pedir permiso lo arropó y acomodó una almohada en su cabeza —Si sigues en esa posición mañana tendrás un dolor de cuello insoportable —informó, el chico quiso preguntar si lo decía por experiencia propia debido a la seguridad de sus palabras pero se contuvo.
—Ya, gracias —dijo casi en un susurro, se sentía como un niño pequeño siendo regañado, pero no le molestaba.
Ambos no lo sabían pero su lazo era más profundo que la parte complementaria del rol madre-hijo
—Veamos una serie —expresó él, tomando la iniciativa por primera vez en esa tarde, ella acató y puso una a su gusto.
Apenas iban los primeros cinco minutos cuando el varón sintió algo rodeándolo, movió su cabeza ligeramente encontrándose con la pelirroja abrazándolo.
—Si vamos a estar todo el día aquí al menos debo estar cómoda —explicó al sentir la mirada interrogadora sobre su persona.
Sanzu suspiró débilmente, jamás se acostumbraría a las acciones sorpresivas de la contraria, pero a la vez era lo que mantenía su interés en la fémina.
Quise agregarle romance pero sentía que iba a salir muy forzado, pido disculpas x(
Aún así estoy conforme con mis escritos :v espero que haya sido de su agrado :3 no olviden contarme qué les pareció, aprovechen y dejen su voto también.
Eso es todo por aquí, nos vemos~
