2. Buena y Mala Noticia

El cuerpo humano tiene sus necesidades fisiológicas básicas y una de ellas es orinar... pero ¿Qué pasa cuando debes orinar pero no estás en tu propio cuerpo para controlar tu vejiga?

Ese era el problema actual con el que se enfrentaba aquel azabache

Aquel alto y apuesto hombre estaba parado frente aquel inodoro

Utahime frunció sus labios y de su garganta salió un gruñido

Tenía que orinar pero "aquella" parte de su cuerpo le causaba... incomodidad

—¡Demonios!

Maldigo de nuevo ya que sentía que no iba a soportar más

Así que respiro profundamente

—Ok, no creo que deba ser tan difícil, los hombres solo entran al baño, hacen y se van... ¡Si! no debe ser tan— gruño— dificil—

Bajo el cierre de su apretado pantalón de mezclilla y lo deslizó hasta antes de sus rodillas

De nuevo una vena marco su frente y sus labios se volvieron a contorsionar en una mueca de desagrado

Ahí, entre sus piernas estaba colgando su Pene

—Tú puedes Utahime— dijo apretando los dientes —Si puedes— soltó en un suspiro de inconformidad

—Ok... aquí vamos— con cuidado sujeto aquella parte de su cuerpo

Era carnoso, cálido y se sentía punzante

—Ok, si puedo... veamos — trataba de mentalizarse para poder orinar

—Debes sujetar a tu "amiguito" con cariño Utahime, si lo aprietas muy fuerte parecerá que te estás masturbando— mustio la voz femenina de Gojo

Esta mujer de cabellos blancos estaba recargada en la puerta de aquel cubículo donde Utahime estaba dentro

—¡Puedes callarte! ¡Trato de concentrarme! ¡Y Si no puedes cerrar la boca, mejor espera afuera! ¡¿quieres?!— dio un puñetazo a la puerta con su mano izquierda mientras su derecha aun sujetaba su pene

—Solo te estoy dando un consejo— contesto Gojo con una risita traviesa mientras miraba sus uñas

—¡Tsk!— La azabache chasqueo la lengua y volvió a lo suyo

Cuando Utahime de nuevo iba a concentrarse para ya poder orinar, Gojo volvió a hablar

Aquella mujer estaba muy curiosa afuera de aquella puerta

—También deberías dar unos dos pasos hacia atrás, orinar muy cerca del inodoro sería mala idea— volvió a musitar aquella mujer

—¡Ya cállate! — grito Utahime furioso

Gojo solo río por aquello

El azabache dio esos dos pasos hacia atrás como Gojo le había recomendado y de nuevo trato de concentrarse

—Solo relájate y deja que el chorro salga. Tranquilo, No te asustes si sale hacia un lado, pero con práctica podrás atinarle al centro— dijo Gojo mientras entraba al cubículo de alado

—¡Ya cierra la boca!

Utahime gruño una vez más y decidió ya orinar como los dioses y su cuerpo le dieran a entender

—Ah— salió un jadeo de su boca e hizo su cabeza levemente hacia atrás una vez que sintió el alivio de vaciar su vejiga

Aunque fue como dijo Gojo, salpicó un tanto, pero esperaba que aquella fuera la primera y la última vez que debía orinaba así con ese cuerpo

—¡Nada mal para ser la primera vez que orinas de pie!— la chillante y femenina voz de Gojo sonó arriba de la cabeza de Utahime, quien abrió rápido los ojos

Esa mujer sin pudor ni pena se subió al baño de alado solo para ver aquello

—¡Hey! ¡Pervertida!— grito Utahime mientras trataba de cubrirse con su camiseta

—¡Vamos Utahime, déjame ver tu pene! ¡No sería justo si tú lo tienes más grande que yo!— dijo esta con una gran sonrisa

—¡Lárgate de aquí! ¡Maldita enferma!— Utahime trataba de subir sus pantalones pero era inútil

La aun ropa de mujer que traía puesta era muy ajustada para su cuerpo

Y así tratando de subirse el pantalón, salió a tropezones de aquel cubículo

Pero Gojo seguía de curiosa

—¡Vamos Utahime! ¡Una miradita!— movió sus dedos Juguetonamente

—¡Que no! ¡Gojo aléjate de mi!— grito furioso con los pantalones en las rodillas y dando algunos pasos hacia atrás hasta que su trasero se topó con el frío del lavamanos

Con sus manos trataba de cubrirse sus partes íntimas mientras era acorralado por aquella mujer

—¡Vamos Utahime!

—¡Qué no!— Utahime levanto su puño derecho

—¿En serio vas a golpear a una mujer como yo?— Gojo abrió grande sus ojos e hizo su voz más chillona

—¡Tsk! ¡Ganas no me faltan idiota!— Él azabache apretó fuerte el puño, algo dentro de él no dejaría que un hombre golpeara a una mujer

—¡Vamos, No seas tímido Utahime, ¡déjame ver!

—¡Que No!

Aquellos dos forcejearon un poco cuando la puerta de aquellos baños se abrió

—Ya les traje ropa limpia y que podría quedarles... ¡¿Qué demonios están haciendo ustedes dos?! — Soltó Shoko que hasta su cigarrillo se le cayó de la boca

—¡Shoko que bueno que llegas! ¡Auxilio! ¡Esta pervertida no me deja en paz!— Utahime suplico con su masculina voz

—¡Por favor Utahime! No creo que tenga nada de malo el querer verte el pene, solo quiero comprobar si el mío era más grande cuando era hombre— Respondió Gojo moviendo sus finas manos

—¡Podrían hacer sus fetiches sexuales en otro lado! Por favor...— Shoko suspiro al ver a esos dos

—Ahora necesito que se pongan esto— mostró las ropas que traía en sus manos —Debemos hablar sobre su condición —

Shoko suspiro entregándoles aquellas prendas

Utahime camino rápidamente y como pudo entro de nuevo en aquel cubículo para cambiarse de ropa

Lo mismo hizo Gojo, tomando aquellas prendas y entrando al cubículo

—¡¿Por qué es tan complicado ponerse un sostén?!— grito Gojo con un tono de fastidio al tratar de usar aquella prenda intima —¡Quitarlos son muy fácil pero ponerlos!—

Utahime se burló por aquello en una gran carcajada

—¡No te rías Utahime! ¡Mejor ayúdame!— soltó Gojo con su vocecita enojada

—Pues como consejo, así como se los quitabas a tus conquistas así trata de ponértelo— Utahime dijo con su varonil voz

Shoko se estaba aguantando la risa mientras los esperaba afuera de aquellos cubículos

Llevo sus dedos un momento a sus sienes —Que los dioses nos ayuden...—

—Mínimo podías haber elegido algo más de mi estilo ¿No crees Shoko?— dijo Gojo acomodando su sostén y su blusa de manga larga una vez que salió de aquel cubículo

—Pues esa era la única muda de ropa limpia que tenía disponible aquí en la escuela— contesto la doctora fumando un poco

Utahime salió unos minutos después, ahora traía puesto unos pantalones de vestir color beige y una camiseta azul que le quedaba a la perfección mostrando sus gruesos brazos

Gojo se sonrojo levemente al ver vestido así a Utahime, hasta sus mejillas se pusieron un poco rojas por verlo así

¿Acaso Utahime era más atractivo siendo hombre?

—Y por suerte, Nanami también tenía una muda de ropa disponible para ti Utahime — dijo Shoko con una sonrisa —Te queda muy bien— halago

Utahime suspiro
—Bueno, aunque sea él tiene estilo para vestir —

Gojo rodo los ojos por aquel comentario

—Bueno chicos les tengo dos noticias... una mala y una buena — dijo está apagando su cigarrillo en el lavamanos

—Di primero la mala, ya nada podría ser peor— dijo Utahime desanimado

Shoko suspiro un poco
—La mala es que no encontré forma de regresarlos a la normalidad, no hay registros aquí en la escuela para algo como esto y de paso parecer que la técnica de maldición inversa no sirve para tratar las secuelas de esta maldición — dijo recargando sus manos en el lavamanos y mirando fijamente a esos dos

—Osea que ¿Estaremos en estos cuerpo hasta encontrar una cura o a alguien que pueda regresarnos a la normalidad?— pregunto Utahime con desaliento

—Asi parece Y lo malo es que tenemos que actuar pronto, no podemos hacer que ustedes dos se ausenten demasiado tiempo de sus actividades como hechiceros ni como maestros — dijo Shoko mirándolos

—¡Maldición!— Utahime gruño furioso por aquello

—Si esta es la "mala noticia" entonces ¿Cuál es la buena?— preguntó Gojo cruzando sus finos brazos

Shoko sonrió levemente
—La buena noticia es que al parecer si hay alguien que conoce a alguien que podría ayudarlos, y en este momento ya los está esperando — dijo acercándose a la puerta de aquellos baños

—¡Andando, tenemos que salir de aquí sin que nadie los vea!— la voz de Shoko sonaba con intranquila al mismo tiempo que miraba si nadie más venia


Por aquel pasillo de la academia solo es escuchaban los pasos acelerados de esos tres

Querían evitar ser vistos tanto por los alumnos como por sus demás compañeros en aquella condición

— Y— empezó a preguntar Utahime —¿El director Yaga ya sabe de esto?—

—Tuve que avisarle para posponerles sus siguientes misiones — Shoko se detuvo un momento y miro si nadie más venia

Al ver el camino libre, siguieron su rumbo

—El sugirió que de preferencia ustedes dos se mantengan alejados de la vista de los demás, no sabemos que otras consecuencias tenga esta maldición, así que debemos darnos prisa para que vuelvan a la normalidad — respondió Shoko mientras se aseguraba que el siguiente pasillo estuviera solo

Aquella academia por dentro a veces era un laberinto y nunca sabías con quien podrías toparte

Shoko suspiro pesadamente, no sabía si era su ansiedad o los tantos cigarrillos que ya había fumado en ese día que sentía su respiración agitarse demasiado por la adrenalina de salir de ahí con esos dos

Los minutos se sentían eternos dentro de ahí y más en esos extraños cuerpos

Cuando ya estaban muy cerca de la salida de aquella academia

Se toparon con Mei

—¡Shoko!

La llamo la peli plateada mientras se acercaba apresurada

Sus tacones hacían mucho ruido por aquel pasillo mientras se encontraban de frente

Los tres adultos tragaron saliva y empezaron a sudar frío

—H- hola Mei— soltó Shoko tratando de sonar natural

—¿No has visto a Gojo? Lo ando buscando desde hace un rato— dijo cruzando sus brazos

—Creo que tuvo una misión fuera de la cuidad— contesto la doctora mientras atrás de ella estaban inmóviles esos dos

—¡Oh! Ya veo... lástima — la voz de Mei sonó un poco triste

En aquel momento, algo llamó la atención de aquella mujer

Incluso su cabeza se movió dos veces, su atención se centró en el hombre alto de cabellos largos azabaches y con una cicatriz en el rostro

—Shoko ¿Y quienes son ellos?— pregunto con una gran sonrisa

Aquella mujer se acercó rápidamente a Utahime

—Y... ¿Quién es este apuesto caballero?—pregunto coquetamente mientras su dedo se posaba rápidamente en el medio del pecho de Utahime

Mei podía ser una mujer muy intimidante tanto por su belleza como por su energía maldita y eso lo sabía perfectamente Utahime

Quien en ese estado se sentía más nervioso de lo normal

—¿Quien? Eh ¿Yo?— pregunto Utahime muy confundido

—Si tu— respondió Mei con una sonrisa —Siento que te he visto en algún lugar antes... tienes un aura conocida—

Mei analizaba a detalle el rostro de Utahime muy de cerca, había llevado su mano a su barbilla mientras acercaba su rostro al de aquel hombre que estaba muy nervioso

—E...— Utahime trago saliva, las palabras tardaron en salir de su garganta

—Yo... no recuerdo haberte conocido antes— contesto amablemente

—Tranquilo, eso podríamos arreglarlo en una cita quizas— la voz de Mei sonaba muy pícara —¿No te gustaría?—

Gojo no podía pronunciar palabra alguna, tenía la boca abierta por ver como Mei coqueteaba descaradamente con Utahime siento hombre

Un extraño sentimiento la invadía ¿Celos por Utahime o por falta de atención hacia ella?

—A... Yo...— la voz gruesa de Utahime ahora sonaba muy nerviosa

—¿Quién eres tu?— pregunto Mei muy curiosa al ver el tartamudeo de este

—El... es...— Shoko habló lo primero que se le vino a la mente
—Digo, ellos dos son conocidos de Gojo y de Utahime, ¡Si! ¿Verdad... chicos?— trato de sonar normal

—¡A si! Un gusto — Gojo levanto un poco sus gafas oscuras y se presentó —Soy Gojo Sayuri prima de Satoru— dijo coquetamente como mujer

Mei la miro fijamente para después barrerla con la mirada

—Si un gusto, supongo querida— Mei dijo aquello con un tono de indiferencia —Estoy buscando a tu primo, ¿Tú no sabes dónde está?— pregunto tajantemente

Aquello hizo que Gojo abriera de nuevo la boca por como Mei se dirigía a ella

Parecía ser una repelente de mujeres

—No sé dónde puede estar el apuesto de mi primo— soltó Gojo con molestia llevándose las manos a sus finas caderas

—Bueno, no importa luego me comunicare con él, ahora me interesa saber más de ti — regreso su vista a Utahime

Con quien no dejaba de coquetear

El azabache estaba sudando frío, nunca pensó que una mujer coquetería así con ella en aquel estado

—¿Cómo te llamas?— cuestiono Mei muy interesada en aquel azabache

—I...Ishida— los ojos de Utahime se movieron rápidamente tratando de recordar algún nombre —¡Kenzo! Si así me llamo, ¡Ishida Kenzo!—

—Mucho gusto Kenzo, tú puedes llamarme Mei Mei — se presentó esta estirando su mano

—El gusto es mío...— cuando Utahime iba a estrechar su gruesa mano con la de Mei

Gojo tomo su mano y se aferró a su brazo para detener aquel contacto

—Lo siento querida...— la voz femenina de Gojo sonó un poco amenazante

El cuerpo de Gojo se pegó al brazo de Utahime como si reclamara que era de ella

—Pero llevamos algo de prisa, ¿Verdad, Shoko?— contesto la albina sin despegar su vista de Mei

Mei levanto una ceja por la actitud de esa mujer, veía como si de esa albina saliera una aura de celos

—Lo entiendo, ya será en otra ocasión querido— le giño el ojo a Utahime

—Un gusto a "ambos", nos vemos Shoko — Mei se despidió alzando suavemente su mano a la altura de su hombro — ¡Espero nos veamos pronto Kenzo!—

Gojo tenía el ceño fruncido y Utahime estaba un tanto desconcertado por todo aquello... ¿Qué les estaba pasando?

—Ok... ya acabemos con esto y de paso necesito un cigarro — dijo Shoko sobando sus cienes y dirigiéndose a la salida de aquella academia

Continuará...