― ¿Estás… seguro de esto, Naruto?
― ¡Vamos! Será divertido. No tengas miedo Hinatita ―dijo el joven de cabellos dorados, a lo que la chica suspiró.
―No es que tenga miedo en sí, me parece una buena idea…
―Pero tienes miedo…
―Peero…―enfatizó Hinata sin subir la voz, aunque en un tono reprochador―, me parece que sólo quedaremos en ridículo en frente de toda la gente aquí.
― ¿Y desde cuando eso importa mientras nos estemos divirtiendo y no estemos molestando a nadie? ―El chico sonrió tranquilamente y le pellizcó la manga de su suéter a la altura del codo, tironeando levemente, con muchísima más gentileza que cuando hacía lo mismo de pequeño―. Me contaste que tu papá nunca te permitió alejarte de su lado cuando te traía él al parque y que sus empleados debían mantener el mismo nivel de vigilancia sobre ti cuando él no estaba presente. Bueno… esta es tu oportunidad. Ya eres lo suficientemente grande para elegir por ti misma que quieres hacer. Y, ¿no dijiste que siempre tuviste ganas de hacer algo así?
―Sí, pero…
― ¡Entonces hagámoslo! O más bien… No, no lo hagas porque yo lo digo. No estás con tu papá ahora mismo. Estás conmigo. Y si de verdad verdadera no quieres, entonces buscaremos otra cosa para hacer. Aunque si una parte de ti quiere, ya mismo voy a hablar con el encargado para conseguirnos un lugar. Sólo… no te dejes intimidar. Por nadie, ¿sí? Ni siquiera tu propia ansiedad.
Hinata miró a Naruto, en todo su bello y angelical esplendor, tratando de animarla a participar de una de las tantas actividades por las que siempre había envidiado a otros niños y no pudo frenar la sonrisa que se estaba formando en su rostro, por lo que se mordió el labio inferior y se tapó la cara con las manos. ¿De verdad haría esto? ¿Qué pasaría si la gente se reía de ella? ¿Cómo mantendría el perfil bajo que le gustaba tener si se convertía en el centro de atención?
Se permitió dudar una última vez y luego recordó donde estaba y, a pesar de todo pronóstico en contra, con quién.
―Si digo que sí… ―murmuró contra sus manos―, tú participaras conmigo, ¿no es así?
― ¡Por supuesto! ¿Con quién crees que estás hablando? ―Se rio el joven― Si sólo estoy esperando que me des luz verde para salir corriendo ya mismo hasta allí.
Eso le sacó una risa a Hinata, que podía sentir toda la emoción que el chico liberaba por los poros, a pesar de no estarlo viendo directamente y suspiró exageradamente contra sus manos, antes de bajarlas y revelar otra vez su rostro.
―De acuerdo, sumémonos ―Apenas alcanzó a decir, que su amigo volvió a pellizcarle su prenda abrigada en la zona del codo y agitó su mano velozmente, junto con su suéter, como un niño entusiasmado que trata de llamar la atención de su madre, para luego mostrarle su sonrisa característica de oreja a oreja.
― ¡Así me gusta! ¡La Hinata que no le tiene miedo a probar cosas nuevas!
Sin dejarle tiempo a la joven de arrepentirse, Naruto se dio la vuelta y se alejó trotando por uno de los senderos de ladrillos del parque, lejos ya de donde habían empezado su paseo, en dirección a un grupo de gente que rodeaba una serie de camas elásticas que tenían incorporadas redes de seguridad, en las cuales niños se estaban subiendo por turnos para saltar un rato y hacer piruetas.
Estaba loca. Definitivamente. ¿Cómo se le ocurría querer pedir permiso para saltar en una cama elástica, cuando sólo niños habían hecho fila hasta ahora? ¿Cómo se le ocurría dejar que Naruto pidiera permiso por ella? Hinata se abrazó a sí misma y sus dedos golpearon rítmicamente su brazo, esperando que su amigo volviera con malas noticias y que tuvieran que pensar en otras cosas para hacer. Excepto que en realidad no quería recibir malas noticias. De ser posible si quería dejarse llevar y actuar libremente una vez, sin importarle el qué dirán, pero era imposible, porque seguro les dirían que había un límite de edad o peso u otra regla. Así que espero y observó a Naruto a la lejanía: Como se acercaba al encargado de los equipos y entablaba conversación por un minuto; a dicho encargado asentir y reírse de algo que su amigo le había dicho; Naruto apuntando hacia donde ella se encontraba (con el hombre siguiendo con la mirada hacia donde él señalaba) y a ambos charlando un poco más, antes de que se separaran amistosamente.
Un momento. No había forma que lo hubiera convencido, ¿verdad?
Naruto se acercó despreocupado, con sus manos detrás de su espalda, a donde ella estaba y HInata lo encontró a medio camino, impaciente por saber que le habían dicho.
― ¿Y? ¿Q-Qué sucedió? ―preguntó la chica, peinándose un mechón de pelo, a lo que el joven sonrió con sutileza y se detuvo justo a su lado, girando al último segundo para ver hacia el mismo lado que ella.
―No lo vas a creer, pero parece ser que somos las primeras personas "no-niños" de las últimas horas que averiguaron para poder subirse.
― ¿En serio?
―Sip…
― ¿Y el señor qué opina? ¿Nos va a dejar subir?
―Sip ―Hinata abrió los ojos como platos―. Bah, en realidad con una pequeña condición…
― ¿Qué eees…? ¿Qué cosa?
― Que nos divirtamos mucho ―dijo Naruto, ofreciéndole su mejor sonrisa sincera, a la que ella no pudo evitar corresponder con una propia mientras negaba con la cabeza, antes de peinar su mechón de pelo detrás de la oreja― ¿Vamos?
― Vamos ―dijo Hinata mirándolo a los ojos.
Y así avanzaron juntos lado a lado hacia el pequeño gentío, esperando no tan pacientemente (en el caso de Hinata), por su turno para subir a una de las camas elásticas. Por buena fortuna, la cola delante de ellos no era muy extensa, con sólo tres familias aguardando que sus pequeños retoños pudieran jugar un rato en los trampolines, por lo que Naruto y Hinata tuvieron tiempo suficiente de permitir que una conversación amena floreciera con temas como proyectos pendientes, el bienestar de sus familiares y de sus amistades en común, junto con algún que otro pequeño chisme, sin el suficiente tiempo para que la conversación se estancara con momentos de silencio incómodo como Hinata temía que sucediera.
Punto a favor. Ni siquiera sabía a qué contador imaginario le estaba sumando puntos, pero punto a favor, a fin de cuentas.
―Solo fue para provocar y obtener una reacción, ¿sabes? ―dijo Hinata a media charla.
―Estoy seguro que Kiba le dio la reacción que esperaba.
―Oh y mucho más que eso. Estoy convencida que el hombre pensaba que su autobús iba más rápido que su velocidad real y que no tendría consecuencias más que algunos gritos enojados ―La chica se rio y cubrió su boca con su mano―. Debería haberlo pensado mejor que gritar las tonterías que dijo frente a una marcha por los derechos de los animales liderada por la familia Inuzuka. Quiero decir, prácticamente ni vio venir el vaso de McDonald's lleno de hielo de Kiba hasta que ya lo tenía derramado encima suyo y el chofer había acelerado de nuevo sin enterarse de nada ―Volvió a reír despacito―. Después de eso, los gritos que se escucharon alejándose fueron increíbles.
Naruto se rio con ella y luego la observó de pies a cabeza con una sonrisa con la boca abierta.
―Bueno, bueno... ¿Quién lo diría? Nunca pensé que escucharía a Hinata Hyūga apoyando un acto en contra de la ley ―El chico se llevó una mano al pecho―. Considérame sorprendido.
― ¡Nunca dije que lo apoyara! ―dijo Hinata haciéndose la ofendida, pero riendo― Es más, hable con él sobre que no vuelva a hacer una cosa así por temor a que algún día se encuentre un policía cerca… aunque ahora que ya pasó un tiempo, y sé que nada malo le sucedió, debo decir que la anécdota es graciosa.
― Oh, eso sí que es. Por eso quería escuchar la versión oficial de tu boca. Tu forma de contarla tiene un no-se-qué que hace que sea mucho mejor. En cambio, Kiba lo hace muy exageradamente y te hace creer que se trepó al autobús, que estaba a treinta metros de éste cuando lanzó su Coca-Cola, o algo así ―Naruto negó con la cabeza (a lo que Hinata suspiró con una sonrisa, muy familiar con la forma de ser de uno de sus mejores amigos) y luego llevó sus manos a los bolsillos de su bermuda, mirándola a los ojos―. Lo que me da curiosidad es saber si tienes alguna historia por ahí escondida donde tú seas la rompe-reglas…
Calor subió por la espalda y cuello de Hinata hasta sus mejillas. A cierta distancia, el encargado de las camas elásticas les hizo señas con la mano para que se acercaran y ambos jóvenes comenzaron a caminar en su dirección.
― ¿D-dónde yo sea…? ―Sus ojos se fijaron en cualquier cosa menos en Naruto―. Emmm… No sabría decirte…
― ¿Por qué? ¿Hay tantas que no puedes elegir una sola? ―dijo pícaramente el chico con una sonrisa para nada sutil.
La boca de Hinata se abrió al sentir el impacto de las palabras provocadoras de su amigo y exhaló un respiro breve, conteniendo la sonrisa que se le quería escapar. No debía caer en su trampa. Así era Naruto. Si no conseguía algo por las buenas, plantearía un desafío a la persona que tenía lo que él quería.
― ¿Acaso estás insinuando que no se soltarme de vez en cuando? ―Y cayó, con sonrisa incluida.
― ¿Yo? ―Naruto se atrevió a mostrarse sorprendido―. Pff, nunca podría hacer algo así.
Los jóvenes se detuvieron frente al encargado, que capturó su atención dándoles una serie de reglas generales y advertencias sobre las camas elásticas, antes de indicarles que ya se podían subir cada uno en la suya (estando éstas muy cerca una de la otra).
― ¿Adónde querías llegar entonces? ―Continuó Hinata, mientras se quitaba el calzado y se sentaba en el borde del trampolín al igual que Naruto.
―Oh, a ningún lado. Sólo que tengo una teoría.
―Ah, ¿sí? ¿Y cuál es? Si se puede saber…
Tanto Hinata como Naruto se subieron a sus respectivas camas elásticas (ella, delicadamente. Él, de forma energética) y se tambalearon hasta llegar al centro. Una vez allí, Naruto comenzó trabajar en su técnica de salto para lograr la máxima altura de rebote, mientras que Hinata se mantuvo en el lado más calmado del espectro, conteniéndose con sus movimientos y manteniendo una compostura digna ante la mirada (según ella) atenta de las familias que se seguían acercando para forma fila.
―Bueno… si de verdad quieres saber… ―dijo el chico pasando a brincar de una forma que le permitiera charlar un poco mejor sin cortar sus oraciones―, mi teoría consistía en que cuando estuviéramos aquí, tú te volverías a preocupar por lo que la gente piensa de ti y no disfrutarías al máximo.
― ¡E-Estoy disfrutando! ¿No me ves saltando?
―Oh, vamos… Eso no es saltar… Esto es saltar ―dijo Naruto haciendo varios giros seguidos en el aire y aterrizando pobremente tambaleándose, antes de incorporarse de nuevo y continuar con sus brincos simples― Aunque, ahora que lo pienso, quizás es mucho para ti… Mejor sigue con lo que estás haciendo.
― ¿Me estás desafiando?…
―Si la bota te queda… ―dijo Naruto y se rio.
Oh, esto se estaba poniendo interesante. No importaba que tan atractivo fuera el retador; Hinata tenía un problema con ser subestimada en cualquier ámbito.
― ¿Qué tal…? ¿Qué tal esto? ―dijo ella sin pensarlo demasiado y se sentó en el aire, ante lo que, cuando rebotó, cambió de pose justo para aterrizar de pie y luego tropezó un poco, pero no se cayó.
― ¡Eso! ¡Eso es de lo que estoy hablando! ―gritó emocionado su amigo―. ¡Vamos! ¡Demuéstrame de qué eres capaz!
Y así, ambos jóvenes batallaron una competencia amistosa de saltos con piruetas, riendo a todo pulmón por el tiempo restante que tenían disponible, agregando algún que otro paso de baile exagerado a la mezcla, lo que solo sirvió para confirmar que ninguno de los dos tenía aptitudes para bailar y los hizo reír aún más.
La chica de ojos color perla no podía hacer otra cosa que admirar a Naruto en su elemento, ayudando a otra amistad a salir de su caparazón como lo había visto hacer miles de veces con otra gente y sintió que estaba al borde de que en cualquier momento su corazón se le saliera del pecho aleteando lejos. Encima, los ojos de Naruto nunca se concentraron en otra cosa que no fuera en ella (y si por casualidad llegó a haber semejante distracción, su mirada rápidamente volvió a encontrarse con la suya junto con una sonrisa radiante de acompañante).
Dios, como amaba eso de él. No. Corrección: Gustaba, GUSTABA.
Para cuando se bajaron de las camas elásticas, despeinados, faltos de aire y con los costados doliendo de tanto reír por los tropezones cómicos que tuvieron, se hizo claro que necesitaban un descanso. Primero, le pagaron al encargado de los aparatos lo que debían partiendo los gastos a la mitad para cada uno, después de mucha insistencia por parte de Hinata ya que Naruto quería pagar todo él, lo que la ponía muy incómoda, y luego se sentaron en el primer banco vacío que encontraron no muy lejos de donde habían estado.
― ¿Y? ¿Te divertiste? ―preguntó Naruto cuando recobró el aliento, empujando con cuidado con su hombro el de ella, antes de reírse― Tus mejillas están rojas como tomates.
― Oh no. ¿En serio? ―Hinata apoyó el dorso de sus dedos en sus mejillas con la intención de comprobar si lo que decía era cierto y cuando notó la diferencia de temperatura entre éstos y sus mejillas hirviendo tuvo que aceptar que seguramente era verdad, lo cual le dio vergüenza y solo sirvió para que aún más calor subiera por su cuello a su rostro.
―A mí me gusta cómo te queda ese look... ―dijo Naruto con honestidad en su voz, completamente relajado, hasta que aparentemente se dio cuenta de lo que había dicho, como si se le hubiera escapado, y sus ojos se abrieron como platos―. Eeeehhh… Quiero decir… No-Lo que trataba de decir es que… ¡Tu ropa! ¡Sí, tu ropa! Es muy bonita. Y todo eso de sonrojarte… Ehhh… complementa el… look… ―Su voz fue bajando de volumen cada vez más hasta que solo fue un susurro. Luego, se pasó ambas manos por el cabello, despeinándose aún más, pero de una forma que seguía siendo hermoso y se levantó de un salto―. ¿Seguimos paseando? Tengo una muy buena idea de que podemos hacer ahora, si te interesa.
El chico de golpe no podía mirarla a los ojos, pero a Hinata no le importaba. Su cerebro había dejado de funcionar tan pronto Naruto había abierto la boca. Bonita. La consideraba bonita. Bueno, en realidad a su ropa, pero ¿qué importaba eso? Dijo bonita y hablo de ella en la misma oración, eso era lo importante. ¿Hacía más calor en el parque de repente, por casualidad? Porque ella estaba sudando como si lo hiciera.
― ¿Hola? ¿Tierra a Hinata?
Naruto pasó una mano frente a su rostro, tratando de llamar su atención.
― ¿Eh? Quiero decir, ¡sí! Vamos a donde te parezca.
La chica también se puso de pie de un salto y comenzó a caminar por delante de Naruto hacia una dirección aleatoria siguiendo el camino de ladrillos, para no tener que cruzar miradas con él.
― ¡Espérame, Hinata! ¡Hinatitaaa!
Hola de nuevo!
Gracias al apoyo que recibió esta historia aquí, en Archive of Our Own y Wattpad (junto con mis propias ganas de escribir), decidí seguir este One-Shot porque me encanta la idea de Naruto y Hinata como civiles teniendo vidas normales jejeje
Espero que les guste esta segunda parte de no se cuantas pueden llegar a ser en total y agradecería que me mostraran su apoyo compartiéndola, agregándola a sus favoritos o sólo con un comentario, si no es mucha molestia.
Sino sólo con leerla y saber que están del otro lado me conformo! ;)
Besos y hasta la próxima!
