Capítulo 4

"Ayuda desinteresada y un hombre raro"


La caravana era pequeña, pero igualmente lo suficiente grande para que cupiera otra persona, Genesis, este hombre misterioso que estaba dentro de un orbe mágico hace unas horas, estaba ahora siendo bañado por Ignis. Sorpresivamente fue dócil durante todo el proceso…

El consejero, observó con detalle la complexión del pelirrojo, delgado, peligrosamente desnutrido, desde su rostro hasta sus pies, no estaba seguro cuanto tiempo ha estado dentro de esa esfera mágica y sin embargo, aún tiene la fuerza suficiente para haber cargado a Noctis y volar por unos breves segundos. Su instinto de "mamá chocobo" -como hace llamar Prompto- se activó ante la necesidad de hacer algo para recuperar su masa muscular.

No, no confía en este hombre, pero tampoco puede ignorar a un hombre que posiblemente podría haber muerto de hambre si Noct no lo hubiera encontrado.

El consejero enjuagó el cabello largo pelirrojo, cuidando de que cada rincón quede totalmente libre del shampoo, logró escuchar algo del hombre, sin embargo, no prestó atención y cerró la llave de la ducha.

Tomó una toalla, envuelve a la figura y finalmente salen del baño. Prompto en ese momento sacó una muda de ropa extra suya, para vestir al hombre, incluida la ropa interior.

— Hombre, estoy sintiéndome mal por él — dijo el rubio mirando con cierta lastima al tipo — No me imagino cuanto tiempo ha estado sin comer.

— Cuanto tiempo haya sido, eso no importa ahora, lo único que necesita ahora es que vuelva a recuperar su masa muscular — respondió el consejero — Prompto si no te molesta, quiero que seques su cabello mientras preparo la cena.

— A la orden capitán — contesta tensó, el pelirrojo miró al rubio, frunciendo el ceño, el otro alzó las manos para detenerlo — Wow, wow, quieto amigo. No voy a hacerte nada, solo voy a secar tu cabello.

— … sa…car — intentó repetir, este alzó una ceja en desconfianza, entonces el rubio de pecas hizo un gesto con sus manos.

— ¡No! ¡Secar! ¡Se-car! — dijo él — Mira, solo… deja que te ayude ¿Muy bien?

Se acercó lentamente como si de un animal se tratase, si de verdad lo fuera, sería una situación graciosa en donde saldría herido o mordido, pero no. Esto era otro tipo, un humano real que probablemente lo apuñalaría con lo primero que vea…

El hombre solo dijo algo, antes de tomar con torpeza la toalla e intentar secarse el cabello por su cuenta, no es que fuera malo, aunque era demasiado pelo para una persona, Prompto no pudo dejarlo así y tampoco quería que su amigo se enojara porque ha dejado desatendido al tipo… El hombre se alejó y lo miró con furia.

— Esta bien amigo… — contestó de manera suave para calmarlo — No voy a hacerte daño. Lo prometo.

Genesis siguió observándolo, su ceño se calma medianamente lo cual hizo que el rubio se acercara ahora tranquilo, colocó sus manos en la toalla en la cabeza ajena y comienza a secar apropiadamente el cabello rojizo. Inmediatamente pudo ver que el hombre estaba relajándose entre más continuaba con su labor…

Ignis al mismo tiempo comenzó a servir la comida para sus amigos y el nuevo integrante, llamó a prompto y este salió con un pelirrojo ya vestido con unos pantalones con estampado de leopardo, una camisa extra (fajada) que Noctis tenía y todo era sostenido por un cinturón de cuero negro. El cual todavía da a resaltar cuan delgado era el nuevo. Tanto él como los demás se preocuparon por lo frágil y débil…

Al parecer eso no contentó a Genesis quién se ve molesto, dijo algo. Aunque viniendo con el contexto anterior, debieron suponer que se trataba de un "no quiero su lastima", lo dejaron ser, el rubio con pecas lo dejó en una silla, ignorando que estaba descalzo y acercó sus rodillas a su pecho, aún en su semblante gruñón.

Ignis sirvió la cena a todos, una vez más, el hombre cabello pelirrojo le dio una mirada de sospecha, casi, casi haciendo que suelte un suspiro exasperado. ¿Se atreve a sospechar que su comida pueda estar envenenada? Tuvo que explicarle con gestos que no lo está, incluso le pidió a Gladio que diera un bocado y quitarle sus dudas. Entonces finalmente le dio un mordisco al platillo; todo ahí empezó a ir relativamente normal…

No esperaron que llegara a comer tanto…

— Si nos apuñala mientras dormimos-

— Prompto — Se quejó Noctis.

— ¿Qué? ¡Yo solo digo!

Al final todos se fueron a dormir, limpios, llenos y extrañados por el tipo.


La mañana siguiente, ya cuando todo mundo estaba despierto y desayunados fueron al auto, en donde el pelirrojo, para su disgusto estaba en medio de Noctis y Gladio. Este último le dio una mirada de cautela, el sentimiento fue mutuo.

Permaneció callado la mayor parte del viaje, principalmente por verse confundido en todas las conversaciones que el grupo tiene para ofrecer.

— ¿Res… tarum? — repitió el hombre, lo cual hizo que los tres restantes dieran una mirada extrañada. El pelirrojo, los miró de vuelta, recordando algo que el rubio había dicho antes de que fueran a dormir para contestarles — … ¿Qué?...

— Lo pronuncias mal, es Lestallum — responde el joven rey.

— Solo es la ciudad a la que iremos — continuó el rubio, confusión era notable para la no sorpresa de todos. Se quedó callado en su asiento y solo fue cuestión de tiempo para llegar a la pequeña ciudad.

Y gladio tuvo que llevarlo en su espalda, ya que no tiene zapatos y tampoco lo harían caminar el descalzo en el piso ardiente. Genesis se quejó de manera breve, sin embargo, lo dejó ante el calor abrasador. Supongo que después de tanto tiempo en una cueva congelada, uno se desacostumbra a climas más cálidos.

Por ahora se concentraron en llegar al hotel y de ahí conseguir algún par de zapatos para el nuevo…


Al llegar al hotel, fueron recibidos por Talcott y su abuelo:

— ¡Bienvenido Príncipe Noctis! — exclamó el niño.

— Tú historia vino con un final feliz — Respondió Ignis con una media sonrisa, haciendo reír al abuelo.

— Bueno, bueno…

— Te debemos una, amiguito — respondió el rey.

— ¡De nada! — el niño devolvió su sonrisa. Luego mira al hombre a cuestas del escudo — ¿Quién es él, príncipe Noctis?

Iris vino que también vino a recibirlos igualmente puso su atención en el pelirrojo de cabello largo.

— Oh ¿él? Alguien que encontré en una cueva mientras buscaba la espada — responde tan casualmente y todos quedaron en silencio, Ignis puso una mano en su frente y Prompto se tensó — Estaba dentro de una esfera flotante que brillaba y me explotó en la cara.

Iris abrió sus ojos en sorpresa y se acercó a su hermano mayor, para mirar al hombre, lo sentaron en uno de los muebles, donde pudieron ver de manera sutil el estado en el que se encuentra.

— Ya le dimos una muda de ropa pero aún no conseguimos zapatos para él — Responde Noctis — Por cierto, se llama Genesis — El hombre dirige su mirada hacia el de cabello negro y luego darle una rápida a la muchacha, quién, ella tensó al ver los ojos verdes brillante.

— Noct… — Dijo la muchacha — ¿Estás seguro que no hará daño?

— Bueno, no nos ha hecho nada y apenas puede moverse — contesta — ¿Por qué crees que Gladio lo estaba llevando todo el camino? — El pelirrojo lo miró antes de decir algo, Iris abrió los ojos de sorpresa al escuchar eso — Además, no entiendo lo que dice. Habla alguna especie de lengua muerta o algo así; pero parece entendernos al hacer gestos.

— Wow… Nunca había visto un cabello pelirrojo tan brillante — dijo el muchacho más pequeño — ¡Oh, es natural!

El hombre se vio incomodo ante la atención que se vio obligado a bajar la cabeza para que no lo vieran, o bueno no mirarlos a ellos. Iris encontró raramente tierno el gesto…

— Mira Mónica — dijo la muchacha hacia la guardia, esta se acerca hacia el pelirrojo cabizbajo, pero alzó la mirada hacia arriba para mirar a la persona nueva que vino a acercarse — ¿No tienen algunas botas de repuesto?

Preguntó a la mujer, esta le dirige una mirada sospechosa tanto al príncipe como para el pelirrojo, este no se dejó flaquear ante la mirada penetrante. De hecho, la devolvió…

— Su majestad… — habló la guardiana — Se que no es mi posición para hacer esto. ¿Por qué trae a un desconocido?

— Bueno, tampoco iba a dejarlo congelarse en una cueva congelada infestada de monstruos — contestó — Solo será por unos días mientras vemos que hacer con él.

El pelirrojo no los miró nuevamente de ahí, nadie tuvo que hacer gala nuevamente de su condición muchas gracias; a Genesis no le gusta sentirse como un analfabeto en este lugar… el hombre dirige una mirada hacia las afueras, donde sintió ese ligero tirón en la magia, se sintió extraño, no es como la magia convencional que ha escuchado o sentido durante años cuando era soldado de Midgar.

Era extrañamente poderoso y diferente.

Ignoró como un campeón la conversación extraña, ni siquiera puso atención y lo único que se dio cuenta es que tiene ahora un par de botines militares en sus pies.

El verlos le trae recuerdos…

También lo hicieron intentar levantarse de su asiento para verificar si estaban ajustados o demasiado grandes para su pie, por favor, el mismo usaba botas tacón alto. Esto es nada a su traje de antes, y de hecho, le quedan muy bien.

Le hizo un gesto al muchacho para indicar que estaban bien; ahora la cuestión era volver a caminar como es debido…

Aún quedaba algo de tiempo antes de ir al Disco de Cauthess, así que con ayuda de Prompto se las arregla para volver a caminar aunque sea unas cuantas cuadras, incluso el rubio se ha preguntado cómo es que puede sostenerse en sus dos pies cuando la noche anterior apenas podía hacerlo. No tiene idea, incluso si preguntara, literalmente no tendría la respuesta al no entender que dice y viceversa…

Era extraño… Pensó él. ¿Tenía que ver con la magia que lleva?


Al regresar vieron que Noctis ya los estaba esperando para poder ir al disco o al menos pensar cómo iban a acercarse, el joven rey dio un paso afuera del hotel y un fuerte dolor de cabeza y las imágenes fueron como rayo en su cabeza. Genesis en su lugar sintió un tirón dentro de sus entrañas otra vez, dando una rápida mirada hacia donde provino.

Ignorando la conversación que acaba de tener y que por supuesto, no entendió, se dirigieron al mirador que pasaron al entrar a Lestallum.

El pelirrojo notó como los otros se tensaron al llegar, era un hombre de cabello rojo, como el suyo pero más oscuro y ropas negras y blancas que para el calor abrasador de la ciudad, da mucho más calor de solo verlo.

El hombre se da cuenta de la presencia de los cuatro, cinco, sonríe amablemente antes de decir:

— ¡Que coincidencia! — el nuevo vio como el escudo frunce el ceño.

— No creo que lo sea — dijo.

— ¿No son los versos unas cosas curiosas? — La sonrisa amable permanece en su rostro mientras señala hacia el horizonte, Genesis pudo sentir algo latente, no llamándolo a él, pero al chico llamado Noctis — Como este:

"Desde lo profundo, llama el Arcaico…

Sin embargo, en oídos sordos, la lengua de los 'dioses' cae

El rey se arrodilla, con dolor, se arrastra"

Ahí, Genesis pudo sentir una breve energía emanando del hombre, no tiene idea de que es, pero sabe que no debe confiarse. Sus ojos sin quererlo muestran un color más brillante de verde…

El hombre misterioso ahora lo ve directamente, su expresión pasó de la sonrisa a la sorpresa y luego una mueca muy apenas visible para no romper con su papel. ¿Este hombre lo conoce? No, no es el caso. Y sin embargo parece no estar contento con su presencia, incluso diría que intentaba ahuyentarlo con su mirada, no se dejó flaquear. Le devolvió la misma mirada.

— Entonces ¿cómo lo mantenemos de pie? — Pregunta el rubio cortando la tensión formada entre ellos, Ardyn parece volver en sí y se reanuda su papel, bajo la mirada dura del pelirrojo.

— Solo tienen que atender a su llamado, visitar al Arcaico y escuchar su suplica — se dio la vuelta para mirar al grupo — Puedo llevarlos.

Los cuatro se reunieron para hablar entre ellos, dejando al nuevo solo con el hombre. Ambos nuevamente se miraron, no exactamente muy contentos uno con el otro, había algo en ellos que simplemente los hizo desconfiar.

Cuando los cuatro aceptaron al final, entonces, comenzaron a caminar nuevamente.

Genesis definitivamente necesita aprender este idioma pronto o se volvería loco cada vez que alguien habla y él no entiende ni una remota palabra.