Capítulo 10
"Reunión con Iris"
El grupo mientras estaban de viaje de vuelta a Lestallum, con Noctis al volante, Prompto enciende la Radio, obteniendo una transmisión acerca del imperio desmantelando bloqueos en las carreteras. Genesis devuelve la espada prestada de Noctis, el escudo toma el arma y se guarda mágicamente en su Arminger. Dejando un poco sorprendido al pelirrojo, ya que nunca se ha tomado la molestia de observar cómo es que aparecen y desaparecen.
— Entonces déjame ver si entendí ¿Ese era el hermano de Lady Lunafreya? — dice el rubio.
— General en Jefe del Imperio… En estos tiempos de guerra se asciende rápido — dice Ignis ajustando sus lentes.
— Si que ha llegado alto para ser de Tenebrae — Gladio contesta.
— ¿Y por qué querría comandar su ejército? — se pregunta Prompto.
— ¿A quién le importa? — dice el joven rey, dando vuelta a la izquierda.
— De por sí, ya es un rival temible por sí solo. — dice Ignis.
— Si lo que quiere es poder, entonces, se lo daré — dice el rey.
— No es… de extrañar… — dice Genesis, los cuatro, Noctis mira desde el espejo retrovisor. El pelirrojo continua — Como dices… Es una guerra… Si él fue, atrapado… por el enemigo… Hay dos cosas que puedes, hacer… Morir, o sobrevivir…
— Y escogió sobrevivir — dice Ignis. Genesis asiente.
— En tiempos así, si deseas vivir, tendrás que jugar, a sus reglas… Puedo decir, que no tuvo otra opción… — el da una mirada al cielo — No me agrada él. Pero, puedo simpatizar… — Ahora baja la mirada al suelo, hacia sus piernas, su mirada se oscureció.
El grupo después de ello permanece en silencio por el resto del camino, afortunadamente no fue tan largo hasta Lestallum, luego de estacionar el auto, fueron de vuelta al hotel para ver como estaban los demás. Y en el hotel Leville, Iris fue la primera en recibirlos…
Ella se veía destrozada, el mago llegó a notar rastros de lágrimas en sus ojos…
— ¡Oh Gladdy! — exclama a su hermano mayor se abrazó a su hermano.
— ¿Qué pasa? — dice, preocupado.
— Lo siento. No pude ir a Caem — la muchacha se soltó para quitar las pequeñas lagrimas que amenazan con salir — El Imperio apareció cuando no estaban…
El grupo se miró entre ellos, Noctis suspira e Ignis pide a todos que vayan a la habitación para hablar en privado. Asintieron, Genesis decidió no seguirlos, no era un tema que lo involucraba ya que apenas los conoce… Eso fue hasta que Noctis apareció y básicamente lo arrastró con él. El mago se sintió fuera de lugar dentro de esta conversación…
— Está bien, Iris — dice Gladio suavemente para calmar a su hermana — Puedes decirnos que pasó ¿Qué quieres decir con los Imperiales?
— … — la muchacha soltó otro par de lágrimas — Ninguno de nosotros dijo una palabra sobre Noctis, el Imperio, solo apareció y… Pobre Jared…
Las miradas de sorpresa y dolor se mostraron en el grupo. Como dije antes, Genesis no tiene idea de quién estaba hablando, se sentía fuera de lugar en este tipo de cosas, dio una mirada a la chica.
— ¿Qué quieres decir? ¿Qué pasó con Jared? — dijo Gladio
— ¡No había nada que pudiéramos hacer! — exclama Iris entre lágrimas, luego la puerta de la habitación se abrió, mostrando al pequeño niño, igualmente llorando ¿Dónde estaba el señor que lo cuidaba?… Oh, Genesis ahora comprende. Jared, es el anciano que cuidaba del pequeño. El joven rey se acerca a Talcott y darle algo de consuelo.
— No está bien…Debimos haber estado aquí — le dice el de cabello negro.
— No… No pude… Detenerlos — Talcott le contesta, tartamudeando debido al miedo restante de aquella experiencia.
— Pero no dejaré que el imperio se vaya con la suya. Los haré pagar por lo que han hecho — Le asegura el joven monarca hacia el niño — Lo prometo…
— Yo… Yo creo en usted, Príncipe Noctis — El niño se retira de la habitación, aun llorando. La puerta se cierra, el pelirrojo ve como prompto se le rompe el corazón al ver a su amiguito tan mal, un poco de sentimiento fue compartido.
Iris mira a su hermano:
— Me llevaré a Talcott e iremos a Caem — Nosotros… No podemos estar aquí sin hacer nada… — Noctis entre el dolor y pesar, alza la mirada hacia la Amicitia menor.
— Lo entiendo… — Noctis mira al pelirrojo quien estaba incomodo ante lo ocurrido aquí mismo — Traten de descansar por ahora, ha sido un largo viaje… — El grupo asiente para luego retirarse, Prompto le pidió al pelirrojo que lo acompañe a ver a Talcott para que los demás puedan hablar mientras tanto antes de ir a Caem.
Al anochecer, Ignis ya estaba cocinando la cena nuevamente con la ayuda de Iris en la cocina, Talcott parece ahora un poco más tranquilo sobre los acontecimientos sucedidos con su abuelo. Incluso lo suficientemente feliz como para querer conversar con Noctis y Prompto, Gladio estaba sentado en el sofá mientras leía una especie de revista, Genesis estaba al otro lado del sofá mirando lo que sucedía. Aparentemente, nostálgico.
Ahora que lo piensa, jamás se ha puesto a admirar el ambiente que fuera ajeno a lo que estaba acostumbrado. Similar a lo que pasó en el campamento -antes de invadir la fortaleza-, se sintió tranquilo, escuchando cada palabra, incluso si lo llega abrumar o por muy tonta que sea la conversación. Escucha… ¿Cuándo fue la última vez que lo ha hecho verdaderamente?
Su mente solo responde con una memoria. Cuando habían ido al salón de entrenamiento virtual, cuando trajeron comida al salón para hacer un "picnic", ese momento quizás fue hace unos meses antes de que todo se echara a perder…
La memoria fue interrumpida cuando una mano cae en su hombro, haciéndolo saltar del susto, mirando a donde fue dirigido. Viendo que era Gladio:
— Ignis tiene la cena lista — dice él, retirando su mano — ¿Vienes o qué? — Genesis miró hacia el grupo, en efecto, Ignis e iris servían la comida, un segundo después mira hacia Gladio y le asiente. Los dos se levantaron del sofá y se acomodaron en otros asientos para recibir su ración.
El grupo comienza a hablar nuevamente de cualquier tema que se les ocurra, los mira y sonríe entre las conversaciones tan absurdas que llega a comprender con su poco entendimiento.
Era una noche tranquila. Finalmente.
Talcott e Iris fueron los primeros en ir a dormir luego de todo lo sucedido, los siguientes fueron Noctis y Prompto, luego Ignis y Gladio… En las tres de la mañana, Genesis se quedó en la sala, sin posibilidad de dormir, extraño… ¿Por qué? ¿Por qué ahora está afectándole? ¿Será porque no ha dormido en toda la noche cuando fueron a recoger La Regalia? ¿O simplemente se deberá a que los tantos años que ha dormido finalmente comienzan a afectarle?
Su pensamiento se vio interrumpido cuando escucha una puerta abrirse, era el joven rey, Noctis, que había salido de su habitación compartida con su amigo rubio:
— ¡OH MIERD-! — gritó pero inmediatamente se cubrió la boca en caso de que haya podido despertar a alguien — ¿Genesis? — dice en el medio de la oscuridad. El pelirrojo lo mira, aún con sus ojos verdes brillantes dentro de la habitación, encendió una lampara cercana y en efecto, ahí estaba — ¿Qué haces despierto tan temprano?
— No lo sé — dice el pelirrojo — No… podía… dormir.
— Ah, ¿Pesadillas? — pregunta el joven rey.
— No, quizás, solo sea porque, ya he pasado… mucho tiempo durmiendo. — le contesta, acomodándose en la misma posición cuando lo encontró… el de cabello negro entendió que se refería al orbe gigante.
— Ah. Comprendo — dice él, tiene sentido — ¿No quieres algo de beber? — El otro niega con su cabeza, solo se quedó en el sofá de la sala mientras tanto el rey va por un vaso de agua para después irse a sentar de nuevo junto a Genesis, ambos no dijeron nada, el silencio era agradable para dos almas que no pueden descansar, pensó el pelirrojo.
Pero podía notar como Noctis estaba luchando por intentar dormir.
— ¿Pesa… dillas? — pregunta él.
— Bueno… No diría pesadilla, solo un mal sueño — comentó — Estas semanas han sido, simplemente, agotadoras.
— … — bueno, no tiene mucho tiempo que los conoce, pero viendo como fueron estos días, debía apostar que fueron muchas más cosas las que pasaron antes de conocerse. Entonces, los ojos del pelirrojo se abren repentinamente antes de mirar al de cabello negro — Puedo ayudarte — dice. Noctis ahora lo ve con sorpresa — Conozco, un hechizo… para dormir.
— ¿Oh? ¿Y que se supone que es? — se mira interesado entre la luz tenue de la lampara — ¿Cantarme una canción de cuna y darme té?
— No, un hechizo real — contesta con seriedad el pelirrojo — Es, un hechizo menor. Te… despertará en… unas, ho-ras o menos… si recibes un… fuerte golpe de alguien más. Es de, ayuda, cuando… No puedes dormir.
— Cuando lo pones así, parece que es sacado de algún cuento para dormir — contesta entre unas suaves e insonoras risas.
— ¿Entonces… sugieres, que te cuente… Un cuento? — el pelirrojo lo mira, alzando una ceja en diversión, incluso sus labios se ensancharon en una idea de travesura. El rey no tarda en reír silenciosamente para no despertar a los demás.
— Adelante ¿Qué debo hacer? — pregunta — ¿Debo reposar mi cabeza en tus piernas y dejar que cepilles mi pelo?
— Ahora lo… haces, sonar… raro. Pero, por supuesto…
— Claro. — el joven rey, obedece, Genesis se sorprende ante la confianza que le tiene para que suceda tal gesto entre ellos, lo gracioso de todo es que parece genuinamente confortado. Suspiró en silencio, colocando una mano en los cabello negros, acariciándolos, peinándolos entre sus dedos y dando suaves caricias — ¿Y mi cuento?
— Tranquilo, cachorro — recita el pelirrojo, una suave sonrisa se forma — No es, exactamente un cuento. Pero un poema…
— ¿Sí? Debo de suponer que lo recitarás en tu idioma
— Shhh — calló entre susurros. Noctis se ríe en voz baja. El hombre alado da un nuevo suspiro silencioso… aspiró aire, entonces, recitó — Cuando la guerra de las bestias trae el fin del mundo, la diosa desciende del cielo…
El joven rey cerró los ojos dejándose llevar por las suaves caricias:
Alas de luz y oscuridad se extienden a lo lejos.
Ella nos guía a la felicidad, su regalo eterno.
Las palabras de Genesis salieron como un riachuelo de agua dulce para sus oídos, fluyendo con tranquilidad, agradables, nada de dramatización exagerada como lo hacen algunas obras teatrales.
Infinito en misterio, es el don de la Diosa.
Lo buscamos de esta forma y hacia el cielo nos alzamos.
Ondas se forman en la superficie del agua.
El alma errante, no conoce el descanso.
Noctis se relaja en las piernas del pelirrojo, las caricias y la suave voz lo hicieron sentir cómodo, La voz imaginaria de Gladio resonó al fondo de su mente, recalcando que se ha encariñado demasiado rápido, pero tiene lógica en cierto modo, estar tranquilo. Las dudas sin responder, su pasado sin descubrir todo en ello simplemente le hace pensar que no puede dejarlo solo…
¿Y sí es una trampa?
No hay odio, solo alegría,
Porque eres amado por la Diosa.
Héroe de la mañana, sanador de mundos.
Sueños del mañana, tiene el alma destrozada.
El orgullo está perdido,
Las alas, arrancadas… El final está cerca.
Empujó la voz de Gladio al muy fondo de su mente, intentando dormir una vez más, el poema continuó suavemente en los oídos de Noctis, las caricias lo hicieron dormitar una vez más, percibió un suave toque de maná, el maná de Genesis, su respiración se hizo más lenta y no logró escuchar más.
Pero deseó haber escuchado hasta el final incluso si no entendía que significaba…
El grupo se despertó temprano en la mañana, Gladio e Ignis fueron los primeros, seguido de Prompto quién se despertó alarmado ante la ausencia de Noctis en su habitación. Pronto los cuatro fueron a la sala, siendo el primer lugar que pensaron que se quedaría dormido…
Y fue así. Estaba dormido en la sala. Sin embargo, el alivio ahora se convirtió en una risa silenciosa, Iris y Talcott fueron despertados por el rubio pistolero, para que fueran a mirar esta pequeña escena. Ambos menores se rieron en silencio…
— Seis, tengo que tomarles una foto — dijo él, sacando su cámara y se aseguró de no tener el flash encendido. Luego tomó la foto.
Noctis durmiendo en las piernas de Genesis mientas este tiene una mano en su cabello, igualmente dormido. Gladio y Prompto tienen algo de lo que burlarse por días enteros si lo quisieran, sin embargo, es hora de despertar ellos lo saben.
Ignis fue a preparar el desayuno mientras tanto, el escudo intentó moverlo, no hubo respuesta, no se rindió con ello y continua hasta que básicamente lo está sacudiendo, se fastidió y da una fuerte palmada al costado de su pierna para despertarlo. Este inmediatamente se levanta del susto, desorientado por supuesto, pero despierto.
— Despierta ya, princesa — dice Gladio — Tenemos cosas que hacer y levanta a tu príncipe azul — le señala a Genesis, las mejillas del rey se tiñen en un tono rosado cuando ve que ha pasado toda la noche durmiendo así.
— S-sí, ya voy — contesta él.
Prompto se ríe una vez más ante lo adorable que fue verlos así.
